martes, 7 de julio de 2026

El bosque del terror

  De chico, escuchaba con atención los cuentos sobre los bosques y el terror, tan presente en los hermanos Grimm, por ejemplo. Como estudiante de historia, comprendí que esos relatos que infundian miedo eran necesarios para educar, para evitar que los niños se internaran en bosque plagados de salvajes animales, depredadores que los pondrían en peligro. Sin embargo, esos cuentos no hacían mella en nuestra vida adolescente, tan aquerenciada ella con nuestro bosque de Ezeiza. Todo un lugar de juegos y aventuras, recorriendo cavas, arroyos, y los meandros del Matanza rodeado de frondosa vegetación y espaciados verdes en donde hacíamos pic-nic estudiantiles. Esa percepción tan generalizada en los jóvenes ezeicences cambió radicalmente en la década de 1970, especialmente en tiempos cercanos a la irrupción de la dictadura genocida.
  En los bosques y su cercanías, hallaron fin a sus vidas jóvenes que habían ido a conocer al lider político por excelencia en nuestros país: al Gral. Juan Domingo Perón; y en una emboscada impensada, fueron asesinados por grupos comandados por el Coronel Osinde y las huestes de Brito Lima, jefe del C de O (Comando de Organización). Casi un año después, en la noche del 5 de febrero de 1974, un comando compuesto por cuatro hombres de civil secuestran en su departamento en CABA a un reportero gráfico que trabajaba en la revista “7 días”. Un patrullero ve los forcejeos del hombre por liberarse pero se retira pronto del lugar lo que, denota que la zona estaba liberada. En la mañana del día siguiente, el 6 de abril de 1974 el cadáver del porteño Julio César Fumarola (Pepe), argentino de 33 años, fue encontrado en la zona de la pileta Nro. 1 de los bosques de Ezeiza (RUVTE 16374). Lo habían arrodillado frente a un árbol, tenía las manos atadas a la espalda, los ojos tapados con algodón y con signos de haber sido torturado. Recibió más de 30 balazos y se lo considera el primer crimen de la banda parapolicial conocida como la Triple A, co-dirigida por José López Rega, hombre de extrema confianza del entonces presidente de Argentina, el Gral. Juan Domingo Perón, que tenía el encargo de desmantelar la militancia de la izquierda peronista.
 

 No iba a ser el único ese año, Carlos Rafael Llerena Rosas de 33 años, fue secuestrado en CABA el mismo día en que lo asesinaron. Nacido el 21 de agosto de 1941 en Perú y nacionalizado argentino, se recibió de Ingeniero agrónomo. El 30 de octubre de 1974 estaba en una reunión gremial como Secretario de Prensa del INTA, cuando lo secuestraron. Sus restos con varios impactos de bala y un cartel con la leyenda “AAA” (Alianza Anticomunista Argentina), fueron encontrados en la zona de las piletas de Ezeiza.  
  El bosque comenzaba a dejar de ser visitado por parejas ansiosas de mimos, especialmente cuando se hizo noticia que los restos de Edmundo Julio Leandro “Yuli” Maisonnave, fueron encontrados cerca de las piletas en el bosque, el primero de marzo de 1975. Fue un entrerriano de 32 años que había sido secuestrado por la Triple AAA el 28 de febrero de ese mismo año, mientras se trasladaba desde las oficinas de Aerolíneas Argentinas en CABA hasta su domicilio (RUVTE 16596). Recibido de Técnico Aeronáutico, se desempeño como Oficial Radiotécnico en el Aeropuerto de Ezeiza.
  No había pasado mucho, era apenas el 18 de mayo de 1975 cuando en la misma zona fue encontrado sin vida Jorge Alberto Money Deschino, porteño de 29 años que había sido secuestrado el jueves15 de mayo de ese nefasto año. Poeta, escritor, periodista del diario La Opinión al que le quemaron las manos atadas con alambre y sus uñas  arrancadas antes de que fuera acribillado con proyectiles de 9mm., por la Triple A.
  Todo ocurría en ese tiempo, ya que Omar Daniel Gómez Piraz, argentino de tan solo 18 años nacido en Lanús, fue secuestrado en Remedios de Escalada y también asesinado un 10 de septiembre de 1975, siendo sus restos arrojados en las piletas populares ubicadas en el bosque. Tan solo pocos dias pasaron cuando en la zona de las piletas del bosque de Ezeiza, se encontraron los restos de Graciela Carmen Pane de García, argentina de 22 años que residía en Wilde. Secuestrada un viernes cuando llegaba de la Universidad Tecnológica de Avellaneda, a la casa de sus padres. Un grupo con ametralladoras la rapta y la asesina el 4 de octubre de 1975, un día después de su secuestro en Sarandí. Tenía las manos atadas con alambre por su espalda, y tres tiros en su cabeza (RUVTE 16737). Graciela estaba embarazada.
  En uno de los cuentos recopilados por los hermanos Grimm, el protagonista dice: “Padre yo no voy allí ¡Tengo miedo”, y razón tenía. Nuestro hermoso bosque, nuestro orgullo, se asemejo a los bosque tenebrosos de los cuentos de Grimm, llenos de hienas sedientas de sangre. El Bosque del Horror.

Juan Carlos Ramirez Leiva
(RUVTE: Registro Único Víctimas Terrorismo de Estado)

Día del historiador


 ¡Muchas gracias Dra. Cristina Alejandra Romano!

Toponimias en Villa Guillermina

     El arroyo Ingeniero Rossi, cuyo nombre recuerda a unos de los profesionales que construyeron el Aeropuerto Pistarini, es el resultado del aporte de zanjones que inicialmente aportaban agua de lluvia hacia la calle Sargento Cabral y Pcia. de Corrientes, desde el Barrio Allá en el Sur y Mariano Castex (ruta 58). Antes de llegar a J. Agüero, se acerca a la calle Triunvirato y corre paralela a esta, cruza Pte. N. Kirchner, el trazado viejo de la ex RN 205, y tras pasar las vías del ferrocarril, se interna bordeando la cañada de Villa Guillermina (hoy desdibujada), en la barriada de igual nombre. La sobrecarga pluvial la descargaba en un bañado que se formaba en el triángulo conformado por el hoy supermercado ubicado frente a la rotonda Canning, y que llegaba hasta la calle Sgto. Cabral.
  El arroyo, que ha perdido sinuosidades por las intervenciones urbanas, ingresa al partido de E. Echeverría descargando como afluente del arroyo Ortega, en la “horcadura, que desde muy antaño se la conoce con el nombre de ‘La horqueta’.”

 

El pinkufi
  La toponimia consiste en el estudio etimológico de los nombres propios de un lugar. No siempre es posible conocer el origen de los nombres históricos y el hecho de que lo sean, no significa que no puedan cambiar con el tiempo, incluso, por razones hasta caprichosas.
  El arroyo Ing. Rossi, cuando cruza las vías e inicia su camino hacia su desembocadura, es popularmente conocido como el arroyito de Villa Guillermina. Por poco tiempo, fue renombrado como Pinkufi. De pronto, un día cualquiera, apareció un letrero dándole ese nombre, a la altura de la calle San Lorenzo. Un radioaficionado comenzó a dar su posición como “a orillas del Pinkufi”, y así, en los jóvenes, comenzó a ser conocido. Invitado el radioaficionado a una escuela del barrio a explicar sobre el nombre del arroyo, se le ocurrió decir –imprudencia juguetona – que, se debía a un antiguo cacique de la región.
   Lo cierto se supo no mucho tiempo después de la boca del mismo mitómano, que todo había sido una broma. Para indicarles a sus amigos cómo tenían que llegar a su nuevo domicilio, se le ocurrió decir que vivía al lado del Pinkufi, mientras ponía carteles indicadores al respecto para que les sirviesen como guía. Qué era el Pinkufi, simplemente una masa tipo plastilina, con que jugaba el grupo en su niñez.
  La denominación, que se había puesto de moda, no se eternizó debido al homenaje brindado al mencionado ingeniero. Si el tiempo hubiera legitimado el nombre de Pinkufi, qué problemas hubieran tenido los estudiosos en el futuro para investigar el origen de aquél.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

Hitos culturales ezeicences

  Los cambios en las pautas culturales ezeicences tiene que ver, como es esperable, con las diferentes formas de distribución de la tierra. Antes del sufrimiento de los pueblos Tristán Suárez y Ezeiza a la vera del ferrocarril, dominaban las estancias y sus modos de producción condicionaban a los pobladores. Todos estaban relacionados con la explotación vacuna y lanar, con poca producción agrícola debido a la escasez de mano de obra por pocos vecinos.
La vida social era prácticamente nula entre las mujeres en tanto los peones, frecuentaban las pulperías. Algunas familias propietarias vivían en la ciudad de Bs. As. debido a su cercanía.
   Cuando llega el ferrocarril, comienzan los cambios culturales debido a que alrededor de las estaciones Ezeiza y Tristán Suárez,  comienza una incipiente urbanización que darán posteriormente lugar a los centros de esos pueblos y comienza un cambio cultural. Mientras en T.S. surge la empresa de lácteos "La tarantela", que se abastece de la producción local, en Ezeiza es despachada a otros mercados gracias al tren. Está diferenciación, que se acentúa con la desaparición de los tambos en la zona que ocupará el aeropuerto,  conlleva a que los pobladores de TS ganen el apelativo de "lecheros", que se mantiene como mote en el club local, correspondido además con la fundación del "Club Tamberos Unidos". La apertura de la Parada Links, hoy estación La Unión, abre un espacio diferente por el campo de golf del "Lomas Athletic Club", una identidad diferente.  

 En estás nuevas identificaciones, hitos culturales al fin, el pueblo de Ezeiza paso a ser un pueblo "dormitorio" porque la mayoría de su población trabajaba en otras ciudades, especialmente en la ciudad de Bs. As. Aunque, la radicación de industrias en C. Spegazzini, le da ese carácter diferenciador, distinto al de La Unión, con su Barrio El Trébol, habitado los fines de semana.
  Otro importante cambio en la percepción, infraestructura, y relación con otras ciudades, fue la Operación Tierras llevada adelante por el peronismo y su decisión de levantar un aeropuerto internacional. Al expropiarse la estancia Los Remedios, los tambos existentes en sus tierras, desaparecen (lo que reafirma el carácter "lechero" de Tristán Suárez). El ejido urbano se amplía comenzando a desaparecer los manchones verdes, las manzanas vacías, por radicación de nuevos pobladores antes dispersos en tambos, y cómo resultado de la acumulación de ahorros por las políticas peronistas, y del establecimiento de obreros venidos desde otras provincias a trabajar en la construcción del aeropuerto. Nuevas percepciones se producen con la construcción del Barrio 1 Justicialista, el Hogar Escuela, las piletas, caminos, el aeropuerto y definitivamente el bosque creado para uso público. 
  El aeropuerto se llama Ministro Pistarini pero es el Aeropuerto Ezeiza. Los bosques y las piletas, son los bosques y las piletas de Ezeiza. El indisimulado orgullo lo da el que Ezeiza pasa a ser "La Puerta al Mundo". Pese a estás diferencias en cuanto a las localidades, se conserva algo en común: se dice "voy al pueblo" o "voy para adelante" cuando uno va hacia la estación, hacia el centro de las localidades.

Juan Carlos Ramirez Leiva