De chico, escuchaba con atención los cuentos sobre los bosques y el terror, tan presente en los hermanos Grimm, por ejemplo. Como estudiante de historia, comprendí que esos relatos que infundian miedo eran necesarios para educar, para evitar que los niños se internaran en bosque plagados de salvajes animales, depredadores que los pondrían en peligro. Sin embargo, esos cuentos no hacían mella en nuestra vida adolescente, tan aquerenciada ella con nuestro bosque de Ezeiza. Todo un lugar de juegos y aventuras, recorriendo cavas, arroyos, y los meandros del Matanza rodeado de frondosa vegetación y espaciados verdes en donde hacíamos pic-nic estudiantiles. Esa percepción tan generalizada en los jóvenes ezeicences cambió radicalmente en la década de 1970, especialmente en tiempos cercanos a la irrupción de la dictadura genocida.
En los bosques y su cercanías, hallaron fin a sus vidas jóvenes que habían ido a conocer al lider político por excelencia en nuestros país: al Gral. Juan Domingo Perón; y en una emboscada impensada, fueron asesinados por grupos comandados por el Coronel Osinde y las huestes de Brito Lima, jefe del C de O (Comando de Organización). Casi un año después, en la noche del 5 de febrero de 1974, un comando compuesto por cuatro hombres de civil secuestran en su departamento en CABA a un reportero gráfico que trabajaba en la revista “7 días”. Un patrullero ve los forcejeos del hombre por liberarse pero se retira pronto del lugar lo que, denota que la zona estaba liberada. En la mañana del día siguiente, el 6 de abril de 1974 el cadáver del porteño Julio César Fumarola (Pepe), argentino de 33 años, fue encontrado en la zona de la pileta Nro. 1 de los bosques de Ezeiza (RUVTE 16374). Lo habían arrodillado frente a un árbol, tenía las manos atadas a la espalda, los ojos tapados con algodón y con signos de haber sido torturado. Recibió más de 30 balazos y se lo considera el primer crimen de la banda parapolicial conocida como la Triple A, co-dirigida por José López Rega, hombre de extrema confianza del entonces presidente de Argentina, el Gral. Juan Domingo Perón, que tenía el encargo de desmantelar la militancia de la izquierda peronista.
No iba a ser el único ese año, Carlos Rafael Llerena Rosas de 33 años, fue secuestrado en CABA el mismo día en que lo asesinaron. Nacido el 21 de agosto de 1941 en Perú y nacionalizado argentino, se recibió de Ingeniero agrónomo. El 30 de octubre de 1974 estaba en una reunión gremial como Secretario de Prensa del INTA, cuando lo secuestraron. Sus restos con varios impactos de bala y un cartel con la leyenda “AAA” (Alianza Anticomunista Argentina), fueron encontrados en la zona de las piletas de Ezeiza.
El bosque comenzaba a dejar de ser visitado por parejas ansiosas de mimos, especialmente cuando se hizo noticia que los restos de Edmundo Julio Leandro “Yuli” Maisonnave, fueron encontrados cerca de las piletas en el bosque, el primero de marzo de 1975. Fue un entrerriano de 32 años que había sido secuestrado por la Triple AAA el 28 de febrero de ese mismo año, mientras se trasladaba desde las oficinas de Aerolíneas Argentinas en CABA hasta su domicilio (RUVTE 16596). Recibido de Técnico Aeronáutico, se desempeño como Oficial Radiotécnico en el Aeropuerto de Ezeiza.
No había pasado mucho, era apenas el 18 de mayo de 1975 cuando en la misma zona fue encontrado sin vida Jorge Alberto Money Deschino, porteño de 29 años que había sido secuestrado el jueves15 de mayo de ese nefasto año. Poeta, escritor, periodista del diario La Opinión al que le quemaron las manos atadas con alambre y sus uñas arrancadas antes de que fuera acribillado con proyectiles de 9mm., por la Triple A.
Todo ocurría en ese tiempo, ya que Omar Daniel Gómez Piraz, argentino de tan solo 18 años nacido en Lanús, fue secuestrado en Remedios de Escalada y también asesinado un 10 de septiembre de 1975, siendo sus restos arrojados en las piletas populares ubicadas en el bosque. Tan solo pocos dias pasaron cuando en la zona de las piletas del bosque de Ezeiza, se encontraron los restos de Graciela Carmen Pane de García, argentina de 22 años que residía en Wilde. Secuestrada un viernes cuando llegaba de la Universidad Tecnológica de Avellaneda, a la casa de sus padres. Un grupo con ametralladoras la rapta y la asesina el 4 de octubre de 1975, un día después de su secuestro en Sarandí. Tenía las manos atadas con alambre por su espalda, y tres tiros en su cabeza (RUVTE 16737). Graciela estaba embarazada.
En uno de los cuentos recopilados por los hermanos Grimm, el protagonista dice: “Padre yo no voy allí ¡Tengo miedo”, y razón tenía. Nuestro hermoso bosque, nuestro orgullo, se asemejo a los bosque tenebrosos de los cuentos de Grimm, llenos de hienas sedientas de sangre. El Bosque del Horror.
Juan Carlos Ramirez Leiva
(RUVTE: Registro Único Víctimas Terrorismo de Estado)
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