domingo, 12 de abril de 2026

Imposición de nombre ES11 "Luis Fortunato Iglesias"

  Conocí sobre el Maestro Luís Fortunato Iglesias desde chico, a través de los relatos de vecinos que habían asistido en su niñez, a la escuela rural nro. 11. Esas remembranzas tenían en común, el cariño con que lo recordaban. Siempre he sido curioso y preguntón, y de esa persistencia, me contaban las rutinas educativas y el no disimulado orgullo de aparecer en el extraordinario libro “Viento de estrellas”. Todos agradecidos.
  Quién fue este maestro, cómo cumplía su labor para que hoy, a 110 años de su nacimiento aún estemos hablando de él. Fue el hijo de un herrero y de una ama de casa de Tristán Suárez, curso hasta 4to. grado en la Esc. Nro. 4 y al finalizar ese tramo, hasta ahí se enseñaba en esa escuela, una maestra que venía desde Quilmes convenció a la familia de que continuara sus estudios en Escuela Normal Mixta de Lomas, el que luego se llamaría Mentruyt.
  Para pintar una semblanza del Maestro, podemos tomar que acompañaba a su papá cuando hacía reparaciones a domicilio, para ver qué libros tenían en la casa; viajaba a Máximo Paz para visitar una familia y… leer los libros que tuvieran. Supo decirnos en un reportaje que le hiciéramos: “El que sabe solamente pedagogía, ni pedagogía sabe”. Siendo ya maestro, caminaba la calle Corrientes entrando a las librerías de usado, iba al cine, teatros, actos públicos; decía que había aprendido en esas universidades. Era inevitable que su pedagogía fuese humanista.
  Ya recibido, sus orgullosos amigos (fue el primero en tener título en T. Suárez), elevaron una nota a las autoridades del distrito, por entonces, E. Echeverría. El resultado fue que lo nombraron maestro de primer grado en la Esc. Nº 6 de M. Grande. Estuvo allí dos años y luego lo trasladaron a la Nº 4 de T. Suárez. Por un discurso que dio en un acto del 25 de Mayo, y que no fue del agrado de las autoridades, lo castigaron enviándolo a la escuela más pequeña, a la Escuela Rural Nº 11. Por veinte años fue maestro unitario en una escuelita que no tenía más que la campana y el pizarrón, y unos pocos bancos.
  No podían sus estudiantes escribir sobre lo que no vivían cotidianamente. Alentó la libre expresión a través del lenguaje escrito, y así surgieron hermosas descripciones sobre sus vidas en un medio rural, con sus paisajes de pastos, vacas, gallinas y pajaritos; sus alegrías y asombros. La libre expresión también se dio en el dibujo de sus casas, de sus padres y abuelos, y el cielo, con la contemplación y posterior narrativa. De esa manera, el niño desarrollaba el lenguaje y personalidad: lo que le gustaba, inquietaba, intrigaba.
  Si el alumno no puede formular su propia propuesta ante un desafío, no hubo fijación del conocimiento.

Mara Iglesias (sobrina nieta) y el Profe. JC Ramirez Leiva
El Maestro, en el desarrollo pedagógico, busco qué le interesaba expresar al niño, que lo conmovía, inquietaba, motivaba y convencía. Para lograr esa personalización, el mismo construyo muebles que estaban contra las paredes, en tanto que los estudiantes estaban en el centro del salón, el alumno era el centro. Elaboró fichas que los estudiantes seguían según el estado de sus conocimientos, con el que colaboraban sus compañeros más adelantados, tareas que incluían trabajos al aire libre. Ese fue su modelo de escuela unitaria.
  En 1942 compiló “Viento de estrellas”, un libro artesanal con trabajos de sus alumnos.
  Nació el 28/12/1915 y falleció el 8/05/2010. Fue maestro rural entre 1938 y 1957.
  La escuela debe pensar, si la escuela aburre no sirve. La pasión se trasmite, compromete. El Maestro tuvo la humildad de escuchar y aprender. Responsable de su tiempo, fue generador de climas educativos, un Militante de la educación.
Hoy, está escuela, la Nro. 11, la del mismo número que tenía su escuelita rural, llevará su nombre. Todo un orgullo y compromiso.

Juan Carlos Ramirez Leiva

El Maestro Luís Fortunato Iglesias

   Conocí sobre el Maestro Luís Fortunato Iglesias desde chico, a través de los relatos de vecinos de Ezeiza que había asistido en su niñez, a la escuela rural nro. 11. Esas remembranzas tenían en común, el cariño con que lo recordaban. Siempre he sido curioso y preguntón, y de esa persistencia, me contaban las rutinas educativas y el no disimulado orgullo de aparecer en el extraordinario libro “Viento de estrellas”. Con el tiempo conocí a vecinos de Tristán Suárez que también habían sido sus alumnos, y todos tenían en común, el agradecimiento.
  Quién fue este maestro, cómo cumplía su labor para que hoy, a 110 años de su nacimiento aún estemos hablando de él. Fue el hijo de un herrero y de una ama de casa de Tristán Suárez, curso hasta 4to. grado en la Esc. Nro. 4 y al finalizar ese tramo, hasta ahí se enseñaba en esa escuela, una maestra que venía desde Quilmes convenció a la familia de que continuara sus estudios en Escuela Normal Mixta de Lomas, el que luego se llamaría Mentruyt y que por ese entonces, funcionaba en una casa cedida con tal propósito.
  Para pintar una semblanza del Maestro, podemos tomar que acompañaba a su papá cuando hacía reparaciones a domicilio, para ver qué libros tenían en la casa; viajaba a Máximo Paz para visitar una familia y… leer los libros que tuvieran. Estudiar en el Normal, le permitió satisfacer su sed de lectura, tomando contacto con la literatura universal. Leía de todo porque como supo decirnos en un reportaje que le hiciéramos desde el Profesorado Voglino: “El que sabe solamente pedagogía, ni pedagogía sabe”. Siendo ya maestro, caminaba la calle Corrientes entrando a las librerías de usado en busca de Unamuno, Dostoiewki, Marc Twain; iba al cine, teatros, actos públicos; decía que había aprendido en esas universidades. Era inevitable que su pedagogía fuese humanista.
  Ya recibido, sus orgullosos amigos (fue el primero en tener título en T. Suárez), elevaron una nota a las autoridades del distrito, por entonces, E. Echeverría. El resultado fue que lo nombraron maestro de primer grado en la Esc. Nº 6 de M. Grande. Estuvo allí dos años y luego lo trasladaron a la Nº 4 de T. Suárez. Por un discurso que dio en un acto del 25 de Mayo, y que no fue del agrado de las autoridades, lo castigaron enviándolo a la escuela más pequeña, a la Escuela Rural Nº 11. Por veinte años fue maestro unitario en una escuelita que no tenía más que la campana y el pizarrón, y unos pocos bancos.
  Entre sus primeros aprendizajes y enseñanzas, está en que uno vive y se desarrolla en un contexto. No podían sus estudiantes escribir sobre lo que no vivían cotidianamente. Tengamos en cuenta que ni siquiera aviones surcaban por estos cielos ya que aún no se había ni empezado a construir el aeropuerto de Ezeiza. Alentó la libre expresión a través del lenguaje escrito, y así surgieron hermosas descripciones sobre sus vidas en un medio rural, con sus paisajes de pastos, vacas, gallinas y pajaritos; sus alegrías y asombros. La libre expresión también se dio en el dibujo de sus casas, de sus padres y abuelos, y el cielo (didáctica de la libre expresión). De alguna manera, recreaban el “Allá lejos y hace tiempo” (1918), de Guillermo Enrique Hudson, con la contemplación y posterior narrativa. De esa manera, el niño desarrollaba el lenguaje y personalidad: lo que le gustaba, inquietaba, intrigaba.
  El Maestro no intentaba formatear al niño siguiendo un Proyecto Pedagógico, los modelos fueron guías que no interferían con su interpretación y desarrollo. Las acuarelas que acompañaban sus trabajos no recreaban, sino que expresaban lo que sentían por el objeto representado.
  el No siguió modelo “bancario”, por el cual uno deposita conocimientos y procedimientos que el alumno debe fijar y recrear. No siguió la plantilla Taylor por el cual en el primario se ponen en el frasco/cerebro las grandes piedras del conocimiento, en el secundario se fijan las más pequeñas y en los estudios superiores, la arena que completa el llenado. No fue su intención que adopten los modelos a la realidad, sino desde allí formularlos. Si el alumno no puede formular su propia propuesta ante un desafío, no hubo fijación del conocimiento.
 El Maestro, en el desarrollo pedagógico, busco qué le interesaba expresar al niño, que lo conmovía, inquietaba, motivaba y convencía. Para lograr esa personalización, los muebles tenían que jugar en función de ese propósito. El mismo construyo gavetas temáticas que estaban contra las cuatro paredes, en tanto que los estudiantes estaban en el centro del salón, el alumno era el centro. Elaboró fichas que los estudiantes seguían según el estado de sus conocimientos, con el que colaboraban sus compañeros más adelantados (autonomía, libertad y colaboración), tareas que incluían trabajos al aire libre (observación). Ese fue su modelo de escuela unitaria.


  En 1942 compiló “Viento de estrellas”, un libro artesanal con trabajos de sus alumnos. Su trascendencia hizo que lo reeditara en 1950 por su impacto en artistas, psicólogos y escritores, por lo que finalmente público “La escuela rural unitaria” (1957); “Diario de ruta, los trabajos y días de un maestro rural” (1963); “Pedagogía creadora” (1973); “Confieso que he enseñado” (2004).
  Nació el 28/12/1915 y falleció el 8/05/2010. Fue maestro rural entre 1938 y 1957; Profesor de Cs. de la Educación entre 1960 y 1965. Periodista, Inspector, Dr. Honoris Causa, Consejero General de Educación (1980), son algunos de los cargos ejercidos. De alguna manera siguió desarrollando las propuestas de Olga y Leticia Cossetini, por ejemplo, con la idea de una escuela no excluyente que atendiera la diversidad.
  Se adelantó a Paulo Freire en 20 años (Pedagogía del oprimido), desarrollando desde el lenguaje y conocimientos cotidianos. Supieron mantener correspondencia en 1973 y solía firmar como “Luís efe”. Coincide con Freire en que no hay enseñanza sin investigación y no hay investigación sin enseñanza
  La escuela debe pensar, si la escuela aburre no sirve. La pasión se trasmite, compromete. El Maestro tuvo la humildad de escuchar y aprender. Responsable de su tiempo, fue generador de climas educativos, un Militante de la educación.

Juan Carlos Ramirez Leiva


jueves, 26 de marzo de 2026

Vigilia 23/03/26

 https://youtube.com/shorts/kdsRms2Y0U0

 

https://studio.youtube.com/video/LOoklT4AsKs/edit

 


 

jueves, 19 de marzo de 2026

Tristán Suárez y asesinados por la dictadura

   En el Distrito Ezeiza, recordamos todos los años a nuestros Desaparecidos forzadamente por la dictadura genocida de nuestra historia reciente, de la que en pocos días se cumplen 50 años de esa tragedia. De la ciudad de José María Ezeiza, recordamos a Marta Cecilia Alonso, Eduardo Alberto Delfino, y a Eduardo Ramos Mejía, ellos son unos de los 30.000 desaparecidos, pero no son los únicos referenciados en el distrito.   
  Por la extensa de la lista, no detallare en esta oportunidad quienes fueron y cuál fue el “peligro” que representaban para el desarrollo del Plan Cóndor y del silencio opositor que necesitaba Alfredo Martínez de Hoz y sus apoyaturas cívico, militar, y religiosa, pero tomaremos algunos casos. 
  Máximo Augusto Altieri Pistone había nacido en Montevideo el 13 de marzo de 1949. Un día antes de su cumpleaños número 27 fue detenido en el barrio de Flores en CABA, y sus restos fueron encontrados el 17 de marzo de 1976 en Tristán Suárez. Estaba casado, tenía un hijo, y fue un comerciante y publicista que militaba en la corriente peronista “26 de julio”. Se presume que fue secuestrado por la Triple A, y asesinado por 9 impactos de proyectiles encamisados, en el cerebro y tórax. El informe policial decía que estaba imputado en “delitos subversivos” (Ley 20.840) desde el 20/02/1976 y sobreseído el 8 de julio de 1976. En el sumario “se acredita” que estaba “fichado” como subversivo, acusación efectuado por el Tte. Cnel. (RE) Albeste. Debe destacarse que dos meses después de asesinado, allanaron su casa para interrogar a su esposa sobre su marido muerto.
 
No fue el único cadáver encontrado en Tristán Suárez, lo “tiraban” en el Camino a Las Flores (ruta 52) y lo encontraba “casualmente” la policía, que por ese entonces atendía por una mirilla a puertas cerradas en la comisaría enfrente a la plaza de T. Suárez. Tal es el caso de Ana María Estevao, argentina de 22 años nacida en Florencio Varela (Buenos Aires), el 24/07/1953, secuestrada por parapoliciales y asesinada el 20/10/1975. Ana María tenía 22 años, era estudiante de Letras y militaba en la Vanguardia Comunista y su agrupación estudiantil Tupac mientras trabajaba (y era la cara visible), del periódico La voz de Solano”. Fue secuestrada presumiblemente por la Triple A junto a su compañero de militancia, el porteño Raúl Gregorio Kossoy Gorelik, al salir de una reunión. Éste, era un estudiante de Sociología de 25 años (nació el 03/01/1950), que militaba en el Partido de la Liberación (otras fuentes dicen que en la Vanguardia Comunista). Siendo dirigente del Comité Provincia de Buenos Aires fue secuestrado el 19 de octubre de 1975 y asesinado al siguiente día. Ana María estaba embarazada cuando le dispararon por la espalda con proyectiles calibre 11.25, propios de armas reglamentarias. Ana María y Raúl fueron encontrados en un zanjón en el camino entre San Vicente y el hoy Distrito Ezeiza a la altura de Tristán Suárez, el 22 de octubre de 1975. 
  En los ’70 se entendía que se podían cambiar las cosas desde las acciones culturales: alfabetizaciones, cancioneros, poesías, teatro, literatura. La militancia actuaba principalmente en las villas. Voces de protesta y libertad corrían por toda América Latina y ello precipitó las acciones represivas a través del Plan Cóndor.
   Igual suerte que los anteriormente mencionados, corrió Miguel Zito Didino, de Olavarría. Tenía 49 años cuando fue secuestrado en Banfield el 27 de marzo de 1978. Como en los casos anteriores, sus restos fueron encontrado en Tristán Suárez, el mismo día en que lo asesinaron.
   Un caso distinto fue el de Walter Luís Carranza Nuñez, porteño nacido el 12/08/1958, quien tenía 17 años cuando fue secuestrado el 20/06/1976, y sus restos fueron tirados en una calle de Floresta (CABA). Este chico, que apenas estaba saliendo de su adolescencia, fue secuestrado en Tristán Suárez.

 

Juan Carlos Ramirez Leiva.

martes, 17 de marzo de 2026

Miradas nuevas, pasado vivo

 El Congreso provincial acaba de aprobar por Ley la declaración de “lugar histórico de interés testimonial”,  al espacio “Tumba Viejobueno” del Cementerio de Avellaneda.

Podríamos asegurar que en Diciembre 2012 y desde La Plata, comenzó una nueva  mirada hacia nuestro pasado vivo. Lo radical de la conversión en Ley del proyecto del diputado Walter Martello, es que es un hombre que responde políticamente al CC-ARI, es decir, las antípodas ideológicas de los jóvenes que allí murieron intentando por el camino de la lucha armada, lograr los ideales libertarios erpianos. Nos place que un hombre de la región reivindique y contribuya a la construcción y preservación de la memoria colectiva.
A. Delfino (Flres desaparec. y asesinados en Mte Chingolo)
En el Sitio, en donde se levantará un espacio de descanso y homenaje a los caídos en Monte Chingolo, fueron sepultados 49 ciudadanos con las manos amputadas en una tumba múltiple, sin señalización, que se convirtió incluso en un basural. La Batalla de Monte Chingolo se libro en 1975, y cada 23 de diciembre, se reúnen en Tumba Viejobueno (cementerio de Avellaneda) familiares, amigos y fuerzas políticas, para rendirles justo homenaje a los que allí cayeron. Ya sea como resultado de las acciones militares que emprendieran, o que luego de tomados prisioneros, fueran torturados y fusilados mientras un gobierno democrático llevaba adelante su política de Terrorismo de Estado.
En el lugar, se encontraron  los restos de Eduardo Alberto Delfino, combatiente de  ERP, vecino de la ciudad de Ezeiza.

Por: Juan Carlos Ramirez

sábado, 7 de febrero de 2026

Calles del distrito: B. Rivadavia

 El 7 de febrero de 1826 el Congreso argentino designó a Bernardino Rivadavia como presidente de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Su mandato duró un poco más de 1 año, hasta el 27 de junio de 1927, cuando presentó su renuncia, pero marcó un cambio absoluto en la manera en la que se desenvolvía al sistema político en el territorio, y es recordado hasta el día de hoy como el “Primer Presidente Argentino”.

  Bernardino de la Trinidad González Rivadavia (1780-1845) nació el 20 de mayo de 1780 en Buenos Aires. De familia acaudalada, inició sus estudios en el mejor colegio de la época, el San Carlos. En 1809 se casó con Juana del Pino y Balbastro, hija del exvirrey Joaquín del Pino.
  Poco después de iniciada la Revolución de Mayo, Rivadavia formó parte del Primer Triunvirato. Inspirado en pensadores liberales como Jeremy Bentham y James Mill, Rivadavia buscaba modernizar las Provincias Unidas del Río de la Plata siguiendo el modelo político francés y el económico inglés, tomando a Buenos Aires como eje de ese proceso.
  Sus inicios en la vida pública datan de 1821 cuando el gobernador Martín Rodríguez lo designa como ministro de Gobierno. Desde allí, Bernardino Rivadavia, partidario de la organización nacional, encaró una serie de reformas para asegurar una paz y un marco jurídico estable para el desarrollo de negocios.  En tres años desarrolló una intensa actividad con miras a cambiar la realidad de la ciudad y la provincia introduciendolas en el mundo moderno. Como ministro de Gobierno sancionó la ley de Amnistía, suprimió el Cabildo y fundó la Universidad de Buenos Aires en la cual daban cátedra profesores traídos del extranjero. También fue el primero en contraer deuda externa, al pedir un préstamo por 1 millón de libras al banco inglés Baring Brothers, que recién sería cancelada en 1904. 
 

El 16 de diciembre de 1824 el Congreso General comenzó a funcionar y como objetivos centrales tenía el de sancionar una Constitución Nacional, una Ley de Presidencia y una Ley de Capitalización, pero las disputas entre los unitarios, básicamente representados por la provincia de Buenos Aires, y los federales, fueron dilatando un acuerdo. Finalmente, el 6 de febrero de 1826, el Congreso dictó la Ley de Presidencia que le permitió a Bernardino Rivadavia convertirse en el primer presidente argentino.
  Durante su mandato, Rivadavia envió al Congreso el proyecto de Ley de Capital del Estado consiguiendo el 4 de marzo de 1826 declarar capital de la República a la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la cual quedó bajo el control del presidente y el Congreso.
  La sanción de la Constitución Argentina de 1826, de fuerte contenido unitario, rechazada por las provincias, y el fracaso por frenar la expansión del Imperio de Brasil, lo llevaron a presentar su renuncia el 27 de junio de 1827.
  El primer presidente argentino falleció el 2 de septiembre de 1845 en Cadiz. Sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 reposan en un gran mausoleo dirigido en su honor en la Plaza Miserere.
 
Publicado en: www.casarosada.gob.ar 
 
  En nuestro distrito, la calle Rivadavía nace perpendicular a las vías del ferrocarril en Villa Guillermina, J.M. Ezeiza, y llega hasta la colectora sur de la autopista Ezeiza-Cañuelas, calle Salta.

domingo, 1 de febrero de 2026

Puente de la Trocha

cabe consignar que el nombre de Canning data en realidad del 5 de julio de 1909, cuando por intermedio de una resolución se le dio nominación a la estación ubicada en el kilómetro 17,950 . La estación fue habilitada el 8 de febrero de 1911 mediante ley número 4.417, la línea férrea pertenecía al Ferrocarril Compañía General en la Provincia de Buenos Aires. En las investigaciones realizadas por Elio Salmón sobre la importancia económica del ramal encontró que no se llegó a explotar en toda su dimensión la capacidad de transporte. Puede interpretarse que las expectativas y su potencial no se reflejaron en la realidad económica de la región. Los puentes se extendieron pero flaquearon las voluntades políticas para unir al país aprovechando sus rieles.

Puentes dormidos
FotoRevista / Raíces / Puente de la trocha. La Trochita... de Pascual  Cetrangolo Pclito
Pero hoy nos proponemos meditar sobre lo ferroviario conduciéndonos al puente de la trocha. Reflexionaba Ramírez

: Otro ramal desactivado fue la trocha angosta. Actualmente, a la depredación de sus rieles y durmientes debe sumárseles la transferencia a particulares de tierras públicas. No es nuestro propósito pensar en la legitimidad de lo actuado por quienes tienen a su cargo la administración de los bienes que pertenecían al mencionado ferrocarril, sino, pensar en qué sucederá cuando el Sr. García, el legendario jefe, ya no pueda cuidar de la Estación Canning. ¿Cómo se frenará la depredación que él ayudó a evitar?
Memoricidio es una expresión que nació en la década pasada y fue reconocida por las Naciones Unidas como "la destrucción intencional de bienes culturales". Esto representa la desaparición de lo que fuera dejado por generaciones anteriores y conforma la identidad de los pueblos. En el artículo titulado Si las paredes hablaran: el 13 de enero de 2005, el profesor Juan Carlos Ramírez se preguntaba: ¿Cuál será el destino de la casona de French y Chacabuco? Ahora podemos responderle de muy diversos modos. Nos permitimos recordar la preocupada Carta de lectores que escribió el vecino Lucas Gómez a propósito de esta bella casona, otrora conocida como la casa del molino . El tema se abordó en la nota titulada La historia frente al memoricidio el 20 de enero de 2005 en este mismo semanario. Y las referencias podrían seguir

Puentes ferroviarios
En los casos de Tristán Suárez, Ezeiza y Canning, entendemos que sus estaciones se crearon para formalizar una escala ferroviaria, a pleno campo en un entorno de chacras y estancias que recién con el correr del tiempo se fraccionaron o subdividieron para dar paso a las primeras edificaciones y por ende al surgimiento material de cada pueblo.

Sobre Canning
El historiador echeverriano Campomar consigna una visión sobre Canning, reproduciendo lo manifestado por Enrique Udaondo: George Canning (1770- 1827) político inglés, nacido en Londres. Durante la guerra contra Napoleón I planeó la captura de la flota holandesa en Copenhague, lo que dio la supremacía marítima a Inglaterra, y apoyó a los españoles en la Guerra de la Independencia. Fue nombrado gobernador general de la India (1822) y después ministro de Relaciones Exteriores. Se adhirió al programa tory después de la Revolución francesa y atacó a los whigs en numerosos artículos del Anti Jacobin (1797-98). Ministro de Asuntos Exteriores durante las guerras napoleónicas (1807/09), preparó la derrota de la flota danesa en Copenhague (1807), apoyó la intervención de su país en la guerra de Independencia española y dimitió después de un duelo con su colega Castlereagh. Volvió a ocupar la cartera del Exterior (1822-27) después del suicidio de éste y cambió totalmente la actitud de Gran Bretaña hacia la Santa Alianza, negándose a participar en la supresión de las revoluciones europeas, ya que los intereses librecambistas británicos se veían favorecidos por la existencia de pequeños estados independientes. Se opuso a la intervención francesa en España decidida en el Congreso de Verona (1822), reconoció la independencia de las colonias españolas en América y la doctrina Monroe y negoció el acuerdo entre Francia, Rusia y Gran Bretaña que condujo posteriormente a la independencia de Grecia.Reproducimos unas breves biografías del político inglés, las creemos de utilidad para meditar el contexto socioeconómico hacia el principio del siglo pasado, que fue quien posibilitó el bautizo sin sonrojos.La respuesta es que, además de lo enumerado antes, se llevaron a uno de los puentes puesto. Desapareció de la noche a la mañana. Nos preguntamos si alguien tiene idea de para qué se lo desarmó y adonde fue a parar el puentecito que cruzaba la calle Alem, entrando al barrio Santa Angela si se va desde Ezeiza. Estaría en paralelo a la calle Trieste.Como la imaginación es una cualidad humana nada despreciable, nos permitimos la concurrencia al gimnasio de neuronas y visualizamos planeando en los terraplenes a los amantes de las patinetas o pedaleando, aunque no se posea una mountain bike. Y el espacio entre las vías para una bicisenda o una pista de la salud para caminar.Que no nos ocurra lo que a una localidad vecina que contaba con un útil y transitadísimo puente peatonal que las muchedumbres empleaban cuando bajaban del tren en su estación ubicada en las alturas. Hoy cruzan los pajaritos por ese espacio. Los animales, nuevamente, dando el buen ejemplo a la humanidad circulante.

George Canning

Ojalá no ocurra lo mismo con el de la trocha que atraviesa la ruta 205. Con dramatismo especulamos sobre las causas que podrán alegar para su desaparición: a los micros con doble piso se les aplasta el jopo o los altos camiones frigoríficos se convierten en carrozas de cenicienta en fin, lo tomamos con humor, ahora que podemos, porque el puente aún se encuentra allí.
Gente despierta

Tal vez se usen más que el puente peatonal que cruza la ruta a la altura de la calle Santa Angela, solitario y en buen estado, casi nadie lo usa. La otra vez vimos cruzar por allí un perro. Los animales siempre dando el buen ejemplo a la humanidad.

“… siendo ministro de negocios extranjeros en 1825, reconoció la independencia de nuestro país, proclamó el principio de no intervención, atendió deferentemente a Rivadavia en Londres, durante su misión diplomática, y celebró un tratado de amistad, comercio y navegación con esta República, que se firmó en Buenos Aires el 2 de febrero de 1825”.
A nosotros nos orienta pensar que era un funcionario que hacía bien las tareas necesarias para la prosperidad del imperio que lo empleaba. Reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata porque eso le posibilitaba hacer negocios ventajosos a su reino. Clinc caja.

Por: Lic. Patricia Faure  

martes, 23 de diciembre de 2025

Reportaje a Mirta Vega (III)

 Los amigos de la cuadra éramos una banda. Estaban los Oliveto (los cuatro), los tres Sarasino (las dos chicas y Roque), los chicos de Tissone (las dos nenas y los dos varones), y mi hermano Marcelo. Por French, las chicas de Dieguez, los chicos de Fuentes que estaban en la otra cuadra, y los cuatro Ferrari. Jugábamos en el fondo de casa.
 En la esquina de Dean Funes y Echeverría, estaba la farmacia de Cayuela; después vino el Bazar, el que sus dueños eran parientes de Clarita Steiman. Estaba el pibe de Ferrato, que hoy tiene 80 años y se acuerda de la inauguración del aeropuerto Pistarini en donde yo estuve porque le pidieron permiso a mi papá para llevarme, porque iban a distribuir juguetes. Se hizo un asado inmenso para toda la gente que había trabajado en la construcción. Había cualquier cantidad de santiagueños que habían venido a plantar los árboles.
  
Un día vino un circo al campo de Goñi (hoy sigue siendo un campito cercado, frente a la estación, entre Balcarce, Pte. Illía, e Ituzaingo). Los circos hacían pequeñas obras de teatro. Mi mamá no quiso ir pero, fuimos mi papá y yo, que  tendría entre tres o seis años, era chiquita, bien chiquita. Cruzamos desde mi casa en French hasta el campito. No había nada, la plaza Belgrano no existía.
 Comienza la obra y yo me empiezo a aburrir porque no entendía nada. Empiezo: “papá quiero pis”, mi papá me agarra y salimos del circo en el preciso instante en que, en el escenario el actor principal dice: “se va Vega”, tras lo cual, estalló una carcajada generalizada en todo el circo. Cuando termina la obra el actor, un hombre mayor que hacia teatro por radio, pregunto “qué pasó”. Y lo que había pasado era que Raúl Vega, mi papá, salía justo en ese momento para que la nena hiciera pis afuera de la carpa.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

lunes, 1 de diciembre de 2025

Estampados y aviones

Hoy volvemos sobre la fábrica de aviones. Sobre ella escribimos hace unos meses en este esfuerzo de retener en tipografía lo que el tiempo y los intereses ajenos a valorar y cuidar el patrimonio de nuestros ancestros ignoran.

La estampería
Un día Hortensia Carrizo vio un cartel donde solicitaban empleadas para una estampería textil…y desde allí comenzó como Penélope a tejer y destejer recuerdos.
La textil funcionó en la manzana delimitada por la ruta, la calle Paso de la Patria, Gral. Lamadrid y Donato Alvarez., J.M. Ezeiza. Hace un tiempo atrás localizamos en este lugar una fábrica de aviones que funcionó a posterioridad de la que ahora hacemos referencia.
Existió desde el año 1951 ó 1952, y durante no más de cinco años, recuerda Hortensia Carrizo, quien se desempeñó allí como empacadora: ella medía los metros tela para cada rollo o para cada disponerlo en pliego chato, los envolvía en papel madera y les ponía la etiqueta correspondiente. Recuerda que hacían telas de tapicería y de cortinados pesados como se usaban entonces. También telas para vestidos. Los dueños eran unos hermanos de apellido Ortíz, Ernesto y Florencio, empresarios allegados al gobierno. Tras esos pocos años presentaron quiebra.
La fábrica, en realidad, no fabricaba telas, era una estampería, allí se estampaba la tela, contaban con el trabajo de un dibujante y de un encargado de la tintorería quien decidía cómo amalgamar los colores para el teñido de las telas.
Tendría unos 50 operarios, todos de Ezeiza. La mayoría eran hombres. A las compañeras de trabajo casi puede recordarlas a todas: la señorita Cabanelas, Marta González de Harguindeguy, una chica francesita y dos o tres más.

Hasta que la muerte los separe
Ernesto Ortíz tuvo tres hijos y construyó una casa de fin de semana que, aún hoy, en chanfle, se la enfrenta caminando por La Pampa en su intersección con Beruti, en J.M.Ezeiza. Es un chalet rodeado de grandes árboles que parece previo al caserío y listo para tragarse el sol de un trago: lo imaginamos viendo encopetar el amanecer sobre los tejados de la vieja estación de trenes y recortar las siluetas de los teros hacia el poniente del astro rey, hacia el barrio El Tala de hoy.
El otro Ortiz, Florencio, se casó con una señorita inglesa y vivieron en El Trébol. Con su esposa hicieron un pacto al llegar a la vejez y murieron voluntariamente juntos cuando la enfermedad los acosó. Fue un caso de amor hasta el final que se comentó mucho en el pago cuando sucedió.

Y dale con los aviones
La nota de la fábrica de aviones, que fue el uso posterior que tuvo la estampería, trajo cola entre los lectores. Los párrafos previos son consecuencia de ello: Hortensia se disparó con estos recuerdos acicateada en su honestidad histórica poner algo de la memoria.
Otro vecino, el señor Juan José Seisdedos, quien actualmente vive en Bolívar, recordó que la posterior fábrica de aviones se llamaba Berkling y compañía…
Estaba ubicada en terrenos muy bajos y cierta vez que llovió mucho, pude ver maderas de distintas formas y medidas flotando por el predio. El agua llegaba hasta cerca del terraplen de la trocha angosta..

Berkling
Arnold Berkling fue un ingeniero alemán que fabricó por lo menos un avión bautizado Catracho y que cuando lo estaba volando un día se vino abajo con avión y todo y falleció. Lo dicho ocurrió en Honduras, en San Pedro Sula (la segunda ciudad en importancia de este país centroamericano). Nuevamente quedamos picados por la curiosidad y/o admirados por la curiosidad de que aparezca ese apellido aquí en el sur del mundo. A cada paso que damos siempre nos surgen más inquietudes y preguntas que respuestas, la de hoy es: ¿el nombre de la fábrica habrá sido un homenaje al malogrado ingeniero?

Por: Lic.Patricia Faure


jueves, 27 de noviembre de 2025

La creación del Distrito de Ezeiza

 Teorías
 La creación del Distrito de Ezeiza puede explicarse desde distintos puntos, sin embargo, se converge necesariamente en que nació el 20 de octubre de 1994. No existe una historia única, los procesos históricos son complejos y como tales, debemos considerar que no existe la «verdadera historia», pues no existe tal categoría.  En las disciplinas sociales, lo que llamamos «verdad» es en principio, sólo una aproximación a ella.
  La creación del distrito se debió a la ley 11.550, respondiendo a la voluntad política provincial ya que en el mismo día, se votó la partición de varias comunas. No debemos dejar de lado la convicción autonomista vecinal pero, no se puede desestimar la intervención de voluntades ajenas. Entre los planteos a considerar tenemos que:
1) Así como la campaña bonaerense se fraccionó en comunas y E. Echeverría surgió de la escisión de tierras de otros partidos, el Distrito de Ezeiza surgió como lógica consecuencia de esa tendencia autonomista (teoría determinista).
2) La antigua ciudad cabecera nos dejaba de lado porque los intendentes vivían en ella. Por ello nos separamos (teoría maniqueísta)
3) La acción de los vecinalistas logró la independencia distrital (teoría reduccionista).
4) La clase política bonaerense encontró nuevas fuentes de trabajo y/o legitimación, a través delo recurso de crear nuevas comunas (teoría conspirativa).
  
  Nuestro Distrito perteneció a diferentes jurisdicciones, algunas de ellas inexistentes en la legalidad pero, sí en la legitimidad del lenguaje. A los movimientos separatistas se los puede rastrear en notas, como las que
elevaran los propietarios cuando pertenecían a Cañuelas. Tiene fecha del 4 de abril de 1862 y expresa «que siendo muchos los males que les ocasiona la distancia a que quedan sus establecimientos del Pueblo donde residen las autoridades del Partido, piden se agregue a Lomas de Zamora el área comprendida entre el Río Matanza, el arroyo Jiménez y el límite de
Cañuelas con San Vicente.»
  La falta de interés municipal en solucionar reclamos vecinales, se acentuó durante la administración del Partido de E. Echeverría del señor L. M. Obarrio. Es notable el incremento de las publicaciones locales que canalizaban las preocupaciones: La «Cámara de Comercio, Industria, Profesionales y Bienes Raíces de José María Ezeiza», «Cámara de Comercio, Industria y Propietarios de Bienes Raíces de Tristán Suárez, Carlos Spegazzini y La Unión», «La Voz de mi Parroquia», «El Bonaerense», «Palabra», «La Nación», «El Sol» y «La Voz del Pueblo», sumadas a notas que incluso eran dirigidas directamente a la gobernación («Sociedad de Fomento Barrio Vista Linda»), dan cuenta que la desidia municipal aceleró el proceso autonomista.
  De acuerdo a la documentación que oportunamente nos proporcionara el Dr. G. Vega, la idea de crear un mini municipio estaba presente en la «Unión Vecinal de Fomento Ezeiza y Canning». Su presidente, el recordado Don Froilán García,
elevó el 18/07/1981, tal solicitud al entonces gobernador de facto, Oscar Gallino. Esta gestión, con acuse de recibo Nº 2161/81, es el antecedente más antiguo de la voluntad vecinal, de escindirse del distrito E. Echeverría.
 
En la historia
Fue un primero de diciembre de 1995, cuando en el edificio ubicado en la calle Joaquín V. González del Barrio Uno, de la ciudad de José María Ezeiza, se realizó la sesión preparatoria del Honorable Concejo Deliberante que dio comienzo a la vida institucional del nuevo Distrito de Ezeiza. Se reunieron el intendente Alejandro Granados y los concejales electos el día 14 de mayo de ese año, para constituir el primer Concejo Deliberante. Los concejales fueron: Edgardo Darío Amarilla, Carlos Oscar Gagliardi, Ernesto Mena, Marta Susana Moriondo, Antonio Armando Nieto, Luis Alejandro Palma, Rogelio Prado Blanco, Oscar San Martín, Susana Tellechea y Luis Vera.
 
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Los Thompson. Propiedades

  Una aproximación a los límites de sus propiedades estarían dadas desde el Matanza por una prolongación de la calle Antártida Argentina hasta Acevedo, Blas Parera (Oeste de T. Suárez), Roque Sáenz Peña hasta Falucho y de allí hacia Spegazzini (todas del lado Este de Tristán Suárez). En Carlos Spegazzini, una continuación aproximada de Falucho hasta su intersección con la prolongación de Magallanes, Maria Curie (lado Oeste) y su prolongación hasta nuevamente, el río Matanza.
 
Para quienes quieran recorrer hoy lo que queda de las propiedades que otrora pertenecieran a la familia, vasta con llegar a C. Spegazzini, tomar la calle Roma en dirección a T. Suárez. Las tierras donde se levantó el casco de “Los Retamos” son notoriamente más altas que la que se extienden desde la mencionada arteria hasta lo que fuera el Camino Real, quizás por la acción de los hornos de ladrillos que hasta el pasado siglo allí funcionaban. A unos 400 metros del cruce de Roma con el Camino Real, la traza hacia el Este de una hilera de árboles con talas y eucaliptos sumamente añosos, forman una galería que comunicaba con instalaciones de las que podía notarse un galpón reciclado. Otro monte de eucaliptos y talas cerca del casco y desde allí, parte una nueva galería con árboles largamente centenarios, paralelas a las vías y en dirección N.E., hasta una tranquera que en la calle Concepción, apunta hacia la estación de Tristán Suárez. 
 
Probablemente los eucaliptos sean de las primeras partidas plantados en Argentina; algunos son tan anchos que superaban los 6 metros de diámetro y tal como estaban distribuidos, indican que fueron sembrados luego que el trazado del ferrocarril (1885), pusiera nuevos límites a sus propiedades. Tal vez cuando la ruta 205 fue trazada hacia 1935, la estancia abrió la tranquera hacia las vías que aún hoy se mantiene, aunque la propiedad ahora pertenece a una empresa privada que no se privó de la tala de parte del patrimonio arbóreo mencionado.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

 

martes, 28 de octubre de 2025

Los vecinos Thompson

Leemos: “En el Partido de Cañuelas á dias doce de Mayo 1854”, comparecen Juan Thompson, Susana Thompson (viuda) y Marta Thompson (soltera), mayores de edad y vecinos que por no poder viajar a la capital le dan el poder a Enrique Thompson. Lo firman Augusto Powell, quien había sido testigo del dictado del testamento (1851), el Juez de Paz Evaristo Alfaro y don José María Alegre.
  Juan Thompson y Brocksopp y sus hermanas, respetaron el deseo paterno sobre que Enrique conservara “terrenos y Casas en la Magdalena”, y que se cuidara de sus hijos menores tenidos con Phebe Rowe. Cumpliendo con su voluntad, vendieron sus partes a Enrique, permaneciendo sus vidas en nuestra región.
  La mensura practicada por G. Kuhr (1857), lleva el título de Thompson Marta y otros, por lo que inferimos que Marta permanecía soltera a los 31 años. En mensuras posteriores no se registran cambios y en un plano de 1868, figura que lindaban con Rosario Carrizo y Antonio Ríos por el N.O., y de Rosario Acosta y los Herederos de Manuel La Rosa, por el S.E. 
  En distintos planos se observan propiedades de Juan y de Susana (Cuartel IV, Plano de San Vicente; 1881), por lo que es probable que Susana (viuda en 1851), no volviera a casarse. En el mismo plano pero en el Cuartel VII, se ubican tierras de Marta y propiedades de Juan, un casco de estancia sobre el lado Oeste del Camino Real, además de otras poblaciones. En mensuras y plano comentado de 1881 y 1891, también aparecen nuestros vecinos ingresando a Catalina A.  de Thompson con tierras en el Cuartel VII. 
  Sobre otros apellidos que podrían estar relacionados con estos vecinos que ya cumplen 175 años en el distrito, encontramos a Guillermo Joung en el Libro Diario de la Municipalidad de San Vicente y, a Juan Rower (enero, 1900). Sobre Joung no hemos podido establecer parentesco pero sobre Rowe, pensamos que se refiere a Juan Rowe propietario de la estancia “Los Retamos”, que perteneciera a Susana Thompson y Brocksopp y que entró en sucesión hacia la década de 1930.  El Primer Censo Nacional (1869) trae que en los cuarteles IV y VII, fue empadronador Juan Julian Thompson, casado con Catalina Hanley, de 28 años, que sabe leer y escribir. No hay registro de hijos.  
 
Por el Plano N° 107 del Partido de E. Echeverría observamos que la familia mantuvo las tierras indivisas e incluso parece haberse expandido sobre parcelas que la familia Alegre había poseído sobre el Matanza. Sus propiedades tenían como linderos por el sur y del Matanza hacia el Este, a los herederos de Cipriano Alegre y parcelamientos de la familia Nolasco. Desde el S.E. al N.E., a Carlos Caraza, de la Rosa y Santiago Ginochio. Por el N. y desde el E. al O., a Antonio Ríos, Secundina Carrizo, Rosario Carrizo, Margarita Hanley de Farina, Patricio Hanley, Margarita Hanley de Smith y Margarita Scharp Hanley. Puede entreverse que las relaciones parentales por política casamentera, llevo al grupo a extender sus dominios desde fines del siglo XIX a principios del XX, cuando la economía agroexportadora estuvo en pleno esplendor.

 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva


Don Guillermo y su destino

 Don Guillermo Mac Clymont fue un hombre inquieto y visionario, no le temió a lo alejado de Lau Lauquen. Tenía frente a su vista una tierra de pajonales que sirven de asilo a los animales que pueblan el desierto; por leguas, solo alteran el paisaje uniforme las pajas bravas, cortaderas y pajas coloradas. Los duros tallos de estas servirían para construir las paredes de algún futuro rancho, con el simple recurso de yuxtaponerlas en tallos atados a tirantillos de madera.
Actual Museo La Campana,
Fue propiedad de la familia Mac Clymont
  
Los ganados comerían tanto la paja brava como la colorada, las que estuvieran tiernas, permitiendo que posteriormente se desarrollaran pasturas más adecuadas. Probablemente hubiera que incendiar de cuando en cuando los campos para que, con la ayuda de las lluvias favorecieran el crecimiento de pasto tierno para la hacienda.
  Habían sido tiempos oportunos para comprarles tierras al gobierno. Por ello, a fines de 1877 compró un campo en Necochea ubicado frente al arroyo "Pescado Castigado", dentro de la jurisdicción del Departamento del Sud (Dolores). La Ley 947 (1878) había ofrecido a la venta 60 millones de hectáreas para generar medios económicos para la Campaña de Exterminio Indígena, ofreciendo a los adquirentes el precio de 16 centavos oro la hectárea. El Banco Provincia ofrecía en tanto, un crédito de 7 años para pagarlas.
  La derrota de Calfucurá en 1872 y su muerte al siguiente año, comenzó a facilitar la expansión sobre las tierras indígenas. Se extendió el ferrocarril hasta Azul y la frontera se expandió hacia Carhué, Guaminí, Puan y Trenque Lauquen. Las tierras de Trenque Lauquen pudieron venderse a 8 pesos oro para 1888.
  Continuando con nuestra historia, marchaba Don Guillermo arriando un poco más de un centenar de caballos y cruzándose con fugitivos avestruces. En los lugares un poco más altos, el suelo estaba minado por los tucutucus, especie de rata grande sin cola, que vive en inmenso número en aquellas vastas soledades y que desaparece grandemente a medida que el terreno cambia de vegetación por la presencia de los pobladores y el aumento de los ganados.
  Cuatro leguas antes de llegar a sus campos, comenzó a encontrarse con su trágico destino. Quizás lo que Guillermo sentía, en el preciso instante en que moría, podemos intuirlo en el "Poema conjetural" de Jorge Luis Borges, quien escribió lo siguiente, pensando en el Dr. Francisco Laprida: “Pisan mis pies la sombra de las lanzas/Que me buscan. Las befas de mi muerte,/Los jinetes, las crines, los caballos,/Se ciernen sobre mi ... Ya el primer golpe,/Ya el duro hierro que me raja el pecho,/El íntimo cuchillo en la garganta”,

 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

 

 

 

La Campaña al Desierto y la vecindad

  El 4 de octubre de 1878 comenzó la denominada Conquista del Desierto, cuando el Congreso Nacional aprobó la ley que asigno partidas para financiar la guerra de exterminio que, el general Julio Argentino Roca desato contra los pueblos originarios. La conquista de tierras generó latifundios en manos de un reducido grupo de estancieros y especuladores. Muchos, vendieron parte de las tierras compradas al gobierno para la compra de ganado, introducir mejoras, tomar ganancias o resolver cuestiones varias.
  Los Mac Clymont integraban el grupo de artesanos y granjeros que vieron en el proyecto de Juan y Guillermo Paris Robertson, las posibilidades que Escocia les negaba. La guerra con Brasil llevó a la ruina las ilusiones escocesas; algunos se quedaron pero, la sequía y la guerra civil tras el golpe de 1829, aceleró la dispersión y la colonia escocesa de Monte Grande deribaron a Buenos Aires, tenía 25 años, un hermano y dos hijos: Guillermo y Roberto. Guillermo se casó con Lucinda Miller y fue padre de seis hijos. En 1883, la nota que Lucinda Miller eleva al Juez dice: "Que, según es de pública notoriedad, mi esposo Dn. Guillermo Mc Clymont, ... murió en territorio nacional el 20 de abril próximo pasado en un combate con los in el inventario de su casa, uno de los testigos fue Don Pedro Reta (radicado en Monte Grande desde 1890). Un futuro vecino de Ezeiza fue el arrendatario del puesto Nº 8 del potrero denominado "La Cabaña": Don Pedro Harguindeguy. Los hermanos Harguindeguy se instalaron en Ezeiza en 1887 y fueron quienes tuvieron el primer surtidor Y.P.F. en la zona, en tanto explotaban el almacén conocido como la Cueva de la Chancha.
  Entre los que acompañaban a Guillermo estaba Andrés Purvis, residente en Cañuelas, y Mc Phail, mayordomo de "El Totoral", ubicada en Montes. Don Alejandro Mc Phail acompañó a su socio y amigo a Lau Lauquen, junto con "seis cientas y tantas cabezas de ganado vacuno, mil tres cientos de ganado lanar y quinientos ochenta y tantos de ganado yeguarizo". 
  Del campo en Lau Lauquen, solo 16 hectáreas estaban escrituradas y el resto tenía títulos provisorios, por lo que la Testamentaria debió solicitarle al Gobierno Nacional la regularización. Las propiedades en Tierras Nacionales habían sido compradas a Cecilia López en 1882. 
  Cuatro leguas antes de llegar a sus campos, comenzó a encontrarse con su trágico destino. Como a las siete de la mañana sus peones escucharon ruidos provenientes de un monte cercano. Integraban el grupo: Don Andrés Purvis, Don Alejandro Mac Phail, Negrete, Urquiza, el indio Ignacio, Molina y 4 peones, uno de ellos de apellido Puebla. Tras descubrir que se acercaba un indio arriando unos 80 caballos, se lo quitan y los ponen a resguardo de la indiada que ubican refugiada en un monte. A continuación, deciden atacarlos.
  El baqueano Juan Negrette, estaba despreocupado ese día. Contratado por Mac Clymont para reconocer los campos en Lau Lauquen, no consideró necesario salir del Fuerte Lavalle con su lanza. El Fuerte Lavalle Sur, ubicado en la intersección del Arroyo San Quilco con el trazado del "camino de los indios a Salinas". Si bien Negrette era cristiano, había pasado mucho tiempo con los indios. Valeroso, de buena contextura física, era respetado por Pincén, su cuñado, quien lo consideró su mejor lanza. Negrette estuvo de acuerdo con Mac Clymont en que era oportuno enfrentar a los indios, considerando que estaban sin cabalgaduras.
  Los atacaron a tiros de carabina, esperando una leve resistencia. No imaginaban que desde el monte, responderían con disparos de Rémington, aquella arma con que se equipó justamente a los hombres que participaron de la Campaña contra los indios y que después fuera repartida entre los que apoyaron a los autonomistas bonaerenses. En el mes 06/1880, la capitalización estaba resuelta pero muchas de las armas empleadas quedaron en poder de los vencidos o simplemente desertores. Esos fusiles Rémington, de a 5 tiros, fueron los que respondieron al embate de Mac Clymont.
  Los que cuidaban la caballada acudieron a la lucha pero descuidaron a los caballos a su cargo, los que se llegaran hasta el monte y de esta manera unos 8 ó 10 indios pudieron montar y desbalancear el enfrentamiento, definitivamente.
  Gracias a la carta de un corresponsal del diario "La Prensa" (publicada parcialmente por el historiador de Cañuelas Don Lucio V. García Ledesma), sabemos que "Negrette dispuso emprender la retirada a Trenque Lauquen, pero a poca distancia fueron alcanzados por los indios y se vieron obligados a echar pie a tierra, trabándose una lucha desigual, pues a medida que los demás indios tomaban caballos, venían a tomar parte de ella."
  
De las once personas que enfrentaron a los indios el 20/04/1883 en Lau Lauquen, solo dos escaparon, uno de ellos herido por las lanzas. A Negrette y al indio Ignacio no se los encontró; el peón Puebla tenía el cuerpo cribado a lanzazos, el resto estaba mutilado por las heridas y la acción de las aves de rapiña. Don Guillermo "Mac Clymont fue encontrado boca abajo con un brazo destrozado de un balazo y con 8 lanzazos en el cuerpo”.  
  Fue muy difícil el traslado de los restos hasta Bragado, más de 150 kilómetros, desde donde pudieron viajar en ferrocarril. Los cadáveres de Guillermo Clymont, Andrés Purvis y Alejandro Mac Phail, llegaron a Buenos Aires en el mes de mayo y fueron conducidos al Cementerio Británico, donde fueron enterrados el 20/05/1883. Guillermo tenía 48 años.

 Por: Juan Carlos Ramiez Leiva

sábado, 18 de octubre de 2025

Mi hermano Enrique

Mi hermano Enrique era un muchacho excepcionalmente inteligente, inquieto, estudioso y trabajador. Hablaba tres idiomas. Era jefe de planta de una fábrica de ladrillos refractarios y hacía poco había obtenido su licencia de piloto civil. Fue delegado gremial y formó la Sociedad de Fomento del barrio Nocito (de la que era presidente hasta el día que desapareció) y así con su gestión pudo hacer llegar el tendido eléctrico, los asfaltos y el dragado del arroyo cercano que causaba la inundación de todo el vecindario cada vez que llovía.

Recuerdo que cuando cumplí 15 años me regaló un libro: “Leélo ¡te va a fascinar!”. Así fue. Era de Simone de Beauvoir, sus “Memorias de una joven formal”. Luego fue “El muro” de Jean Paul Sartre y más tarde “Cuerpos y almas” de Maxence Van Der Meersch.
En esa etapa, y de la mano de Enrique, fue que comenzó mi romance con la literatura y es un romance que siguió y me acompaña hasta el día de hoy.

Por: Recuerdos escritos por Blanca Ferreyra (hermana menor de Enrique)

miércoles, 15 de octubre de 2025

Ferreyra, Agustín Enrique (“Quique”)

   Quique era jefe de planta de una fábrica de ladrillos refractarios y hacía poco había obtenido su licencia de piloto civil. Fue delegado gremial y militaba en la Juventud Peronista. Sus compañeros de militancia le aconsejaron que se pusiera a resguardo, pero Enrique Ferreyra decidió no irse del país, aunque migro de la ciudad de Buenos Aires y se estableció en Temperley, en Villa Nocito (partido de Lomas de Zamora).
  Para el cumpleaños de sus hijos mellizos, invitó al festejo a su gran amigo Héctor Nicolás Cejas (“Minito”), y a su novia Laura. Dada la hora y aunque Quique tenía un mehari (de color rojo), consideraron que era mejor que sus amigos durmieran en su casa.
  La tragedia comenzó esa misma noche. Cuando todos dormían, las fuerzas represivas irrumpieron en la casa y se los llevaron a todos, menos a sus mellizos y a la esposa de Quique. Esta fue amordazada y dejada en el lugar. Cuando fue rescatada, decidió exiliarse en Israel con sus hijos.
 
Fue en la noche del 19 de septiembre de 1976, cuando Enrique, Héctor, y Laura, fueron secuestrados-desaparecidos. No hay testimonio de su paso por un Centro Clandestino de Detención. Su caso figura bajo el Nro. de la CONADEP, Declaración Nro. 3831. Agustín Enrique “Quique” Ferreyra, tenía 32 años.
  Cuando se cumplieron los 40 años de su secuestro y desaparición, se llevó a cabo un acto recordatorio en la plaza del barrio Nocito, lugar donde formó y vivió su familia. En el homenaje estuvieron presentes sus tres hijos: Diego, Mariano y Adrián, sus hermanas Margarita y Blanca (vecina de José María Ezeiza), así como compañeros sobrevivientes, amigos de militancia y vecinos.
  En ese homenaje se inauguraron dos murales con los retratos de Enrique y de Héctor “Minito” Cejas, hijo de la Madre de Plaza de Mayo Sara Peretti, vecina de Tristán Suárez ya fallecida. Tras las palabras que se vertieron en la plaza, el centenar de personas presentes se trasladó al frente del que fuera su domicilio, calle Isabel la Católica al 900, en donde se descubrió una baldosa recordatoria que dice: “Lomas tiene memoria. Aquí vivieron, militaron y trabajaron por barrio Nocito: Enrique “Quique” Ferreyra, Héctor “Minito” Cejas, y su novia Laura, peronistas y montoneros secuestrados en Temperley por la dictadura cívico militar el 19 de setiembre de 1976. Barrios por la memoria y por la justicia”.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva