domingo, 1 de febrero de 2026

Puente de la Trocha

cabe consignar que el nombre de Canning data en realidad del 5 de julio de 1909, cuando por intermedio de una resolución se le dio nominación a la estación ubicada en el kilómetro 17,950 . La estación fue habilitada el 8 de febrero de 1911 mediante ley número 4.417, la línea férrea pertenecía al Ferrocarril Compañía General en la Provincia de Buenos Aires. En las investigaciones realizadas por Elio Salmón sobre la importancia económica del ramal encontró que no se llegó a explotar en toda su dimensión la capacidad de transporte. Puede interpretarse que las expectativas y su potencial no se reflejaron en la realidad económica de la región. Los puentes se extendieron pero flaquearon las voluntades políticas para unir al país aprovechando sus rieles.

Puentes dormidos
FotoRevista / Raíces / Puente de la trocha. La Trochita... de Pascual  Cetrangolo Pclito
Pero hoy nos proponemos meditar sobre lo ferroviario conduciéndonos al puente de la trocha. Reflexionaba Ramírez

: Otro ramal desactivado fue la trocha angosta. Actualmente, a la depredación de sus rieles y durmientes debe sumárseles la transferencia a particulares de tierras públicas. No es nuestro propósito pensar en la legitimidad de lo actuado por quienes tienen a su cargo la administración de los bienes que pertenecían al mencionado ferrocarril, sino, pensar en qué sucederá cuando el Sr. García, el legendario jefe, ya no pueda cuidar de la Estación Canning. ¿Cómo se frenará la depredación que él ayudó a evitar?
Memoricidio es una expresión que nació en la década pasada y fue reconocida por las Naciones Unidas como "la destrucción intencional de bienes culturales". Esto representa la desaparición de lo que fuera dejado por generaciones anteriores y conforma la identidad de los pueblos. En el artículo titulado Si las paredes hablaran: el 13 de enero de 2005, el profesor Juan Carlos Ramírez se preguntaba: ¿Cuál será el destino de la casona de French y Chacabuco? Ahora podemos responderle de muy diversos modos. Nos permitimos recordar la preocupada Carta de lectores que escribió el vecino Lucas Gómez a propósito de esta bella casona, otrora conocida como la casa del molino . El tema se abordó en la nota titulada La historia frente al memoricidio el 20 de enero de 2005 en este mismo semanario. Y las referencias podrían seguir

Puentes ferroviarios
En los casos de Tristán Suárez, Ezeiza y Canning, entendemos que sus estaciones se crearon para formalizar una escala ferroviaria, a pleno campo en un entorno de chacras y estancias que recién con el correr del tiempo se fraccionaron o subdividieron para dar paso a las primeras edificaciones y por ende al surgimiento material de cada pueblo.

Sobre Canning
El historiador echeverriano Campomar consigna una visión sobre Canning, reproduciendo lo manifestado por Enrique Udaondo: George Canning (1770- 1827) político inglés, nacido en Londres. Durante la guerra contra Napoleón I planeó la captura de la flota holandesa en Copenhague, lo que dio la supremacía marítima a Inglaterra, y apoyó a los españoles en la Guerra de la Independencia. Fue nombrado gobernador general de la India (1822) y después ministro de Relaciones Exteriores. Se adhirió al programa tory después de la Revolución francesa y atacó a los whigs en numerosos artículos del Anti Jacobin (1797-98). Ministro de Asuntos Exteriores durante las guerras napoleónicas (1807/09), preparó la derrota de la flota danesa en Copenhague (1807), apoyó la intervención de su país en la guerra de Independencia española y dimitió después de un duelo con su colega Castlereagh. Volvió a ocupar la cartera del Exterior (1822-27) después del suicidio de éste y cambió totalmente la actitud de Gran Bretaña hacia la Santa Alianza, negándose a participar en la supresión de las revoluciones europeas, ya que los intereses librecambistas británicos se veían favorecidos por la existencia de pequeños estados independientes. Se opuso a la intervención francesa en España decidida en el Congreso de Verona (1822), reconoció la independencia de las colonias españolas en América y la doctrina Monroe y negoció el acuerdo entre Francia, Rusia y Gran Bretaña que condujo posteriormente a la independencia de Grecia.Reproducimos unas breves biografías del político inglés, las creemos de utilidad para meditar el contexto socioeconómico hacia el principio del siglo pasado, que fue quien posibilitó el bautizo sin sonrojos.La respuesta es que, además de lo enumerado antes, se llevaron a uno de los puentes puesto. Desapareció de la noche a la mañana. Nos preguntamos si alguien tiene idea de para qué se lo desarmó y adonde fue a parar el puentecito que cruzaba la calle Alem, entrando al barrio Santa Angela si se va desde Ezeiza. Estaría en paralelo a la calle Trieste.Como la imaginación es una cualidad humana nada despreciable, nos permitimos la concurrencia al gimnasio de neuronas y visualizamos planeando en los terraplenes a los amantes de las patinetas o pedaleando, aunque no se posea una mountain bike. Y el espacio entre las vías para una bicisenda o una pista de la salud para caminar.Que no nos ocurra lo que a una localidad vecina que contaba con un útil y transitadísimo puente peatonal que las muchedumbres empleaban cuando bajaban del tren en su estación ubicada en las alturas. Hoy cruzan los pajaritos por ese espacio. Los animales, nuevamente, dando el buen ejemplo a la humanidad circulante.

George Canning

Ojalá no ocurra lo mismo con el de la trocha que atraviesa la ruta 205. Con dramatismo especulamos sobre las causas que podrán alegar para su desaparición: a los micros con doble piso se les aplasta el jopo o los altos camiones frigoríficos se convierten en carrozas de cenicienta en fin, lo tomamos con humor, ahora que podemos, porque el puente aún se encuentra allí.
Gente despierta

Tal vez se usen más que el puente peatonal que cruza la ruta a la altura de la calle Santa Angela, solitario y en buen estado, casi nadie lo usa. La otra vez vimos cruzar por allí un perro. Los animales siempre dando el buen ejemplo a la humanidad.

“… siendo ministro de negocios extranjeros en 1825, reconoció la independencia de nuestro país, proclamó el principio de no intervención, atendió deferentemente a Rivadavia en Londres, durante su misión diplomática, y celebró un tratado de amistad, comercio y navegación con esta República, que se firmó en Buenos Aires el 2 de febrero de 1825”.
A nosotros nos orienta pensar que era un funcionario que hacía bien las tareas necesarias para la prosperidad del imperio que lo empleaba. Reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata porque eso le posibilitaba hacer negocios ventajosos a su reino. Clinc caja.

Por: Lic. Patricia Faure  

martes, 23 de diciembre de 2025

Reportaje a Mirta Vega (III)

 Los amigos de la cuadra éramos una banda. Estaban los Oliveto (los cuatro), los tres Sarasino (las dos chicas y Roque), los chicos de Tissone (las dos nenas y los dos varones), y mi hermano Marcelo. Por French, las chicas de Dieguez, los chicos de Fuentes que estaban en la otra cuadra, y los cuatro Ferrari. Jugábamos en el fondo de casa.
 En la esquina de Dean Funes y Echeverría, estaba la farmacia de Cayuela; después vino el Bazar, el que sus dueños eran parientes de Clarita Steiman. Estaba el pibe de Ferrato, que hoy tiene 80 años y se acuerda de la inauguración del aeropuerto Pistarini en donde yo estuve porque le pidieron permiso a mi papá para llevarme, porque iban a distribuir juguetes. Se hizo un asado inmenso para toda la gente que había trabajado en la construcción. Había cualquier cantidad de santiagueños que habían venido a plantar los árboles.
  
Un día vino un circo al campo de Goñi (hoy sigue siendo un campito cercado, frente a la estación, entre Balcarce, Pte. Illía, e Ituzaingo). Los circos hacían pequeñas obras de teatro. Mi mamá no quiso ir pero, fuimos mi papá y yo, que  tendría entre tres o seis años, era chiquita, bien chiquita. Cruzamos desde mi casa en French hasta el campito. No había nada, la plaza Belgrano no existía.
 Comienza la obra y yo me empiezo a aburrir porque no entendía nada. Empiezo: “papá quiero pis”, mi papá me agarra y salimos del circo en el preciso instante en que, en el escenario el actor principal dice: “se va Vega”, tras lo cual, estalló una carcajada generalizada en todo el circo. Cuando termina la obra el actor, un hombre mayor que hacia teatro por radio, pregunto “qué pasó”. Y lo que había pasado era que Raúl Vega, mi papá, salía justo en ese momento para que la nena hiciera pis afuera de la carpa.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

lunes, 1 de diciembre de 2025

Estampados y aviones

Hoy volvemos sobre la fábrica de aviones. Sobre ella escribimos hace unos meses en este esfuerzo de retener en tipografía lo que el tiempo y los intereses ajenos a valorar y cuidar el patrimonio de nuestros ancestros ignoran.

La estampería
Un día Hortensia Carrizo vio un cartel donde solicitaban empleadas para una estampería textil…y desde allí comenzó como Penélope a tejer y destejer recuerdos.
La textil funcionó en la manzana delimitada por la ruta, la calle Paso de la Patria, Gral. Lamadrid y Donato Alvarez., J.M. Ezeiza. Hace un tiempo atrás localizamos en este lugar una fábrica de aviones que funcionó a posterioridad de la que ahora hacemos referencia.
Existió desde el año 1951 ó 1952, y durante no más de cinco años, recuerda Hortensia Carrizo, quien se desempeñó allí como empacadora: ella medía los metros tela para cada rollo o para cada disponerlo en pliego chato, los envolvía en papel madera y les ponía la etiqueta correspondiente. Recuerda que hacían telas de tapicería y de cortinados pesados como se usaban entonces. También telas para vestidos. Los dueños eran unos hermanos de apellido Ortíz, Ernesto y Florencio, empresarios allegados al gobierno. Tras esos pocos años presentaron quiebra.
La fábrica, en realidad, no fabricaba telas, era una estampería, allí se estampaba la tela, contaban con el trabajo de un dibujante y de un encargado de la tintorería quien decidía cómo amalgamar los colores para el teñido de las telas.
Tendría unos 50 operarios, todos de Ezeiza. La mayoría eran hombres. A las compañeras de trabajo casi puede recordarlas a todas: la señorita Cabanelas, Marta González de Harguindeguy, una chica francesita y dos o tres más.

Hasta que la muerte los separe
Ernesto Ortíz tuvo tres hijos y construyó una casa de fin de semana que, aún hoy, en chanfle, se la enfrenta caminando por La Pampa en su intersección con Beruti, en J.M.Ezeiza. Es un chalet rodeado de grandes árboles que parece previo al caserío y listo para tragarse el sol de un trago: lo imaginamos viendo encopetar el amanecer sobre los tejados de la vieja estación de trenes y recortar las siluetas de los teros hacia el poniente del astro rey, hacia el barrio El Tala de hoy.
El otro Ortiz, Florencio, se casó con una señorita inglesa y vivieron en El Trébol. Con su esposa hicieron un pacto al llegar a la vejez y murieron voluntariamente juntos cuando la enfermedad los acosó. Fue un caso de amor hasta el final que se comentó mucho en el pago cuando sucedió.

Y dale con los aviones
La nota de la fábrica de aviones, que fue el uso posterior que tuvo la estampería, trajo cola entre los lectores. Los párrafos previos son consecuencia de ello: Hortensia se disparó con estos recuerdos acicateada en su honestidad histórica poner algo de la memoria.
Otro vecino, el señor Juan José Seisdedos, quien actualmente vive en Bolívar, recordó que la posterior fábrica de aviones se llamaba Berkling y compañía…
Estaba ubicada en terrenos muy bajos y cierta vez que llovió mucho, pude ver maderas de distintas formas y medidas flotando por el predio. El agua llegaba hasta cerca del terraplen de la trocha angosta..

Berkling
Arnold Berkling fue un ingeniero alemán que fabricó por lo menos un avión bautizado Catracho y que cuando lo estaba volando un día se vino abajo con avión y todo y falleció. Lo dicho ocurrió en Honduras, en San Pedro Sula (la segunda ciudad en importancia de este país centroamericano). Nuevamente quedamos picados por la curiosidad y/o admirados por la curiosidad de que aparezca ese apellido aquí en el sur del mundo. A cada paso que damos siempre nos surgen más inquietudes y preguntas que respuestas, la de hoy es: ¿el nombre de la fábrica habrá sido un homenaje al malogrado ingeniero?

Por: Lic.Patricia Faure


jueves, 27 de noviembre de 2025

La creación del Distrito de Ezeiza

 Teorías
 La creación del Distrito de Ezeiza puede explicarse desde distintos puntos, sin embargo, se converge necesariamente en que nació el 20 de octubre de 1994. No existe una historia única, los procesos históricos son complejos y como tales, debemos considerar que no existe la «verdadera historia», pues no existe tal categoría.  En las disciplinas sociales, lo que llamamos «verdad» es en principio, sólo una aproximación a ella.
  La creación del distrito se debió a la ley 11.550, respondiendo a la voluntad política provincial ya que en el mismo día, se votó la partición de varias comunas. No debemos dejar de lado la convicción autonomista vecinal pero, no se puede desestimar la intervención de voluntades ajenas. Entre los planteos a considerar tenemos que:
1) Así como la campaña bonaerense se fraccionó en comunas y E. Echeverría surgió de la escisión de tierras de otros partidos, el Distrito de Ezeiza surgió como lógica consecuencia de esa tendencia autonomista (teoría determinista).
2) La antigua ciudad cabecera nos dejaba de lado porque los intendentes vivían en ella. Por ello nos separamos (teoría maniqueísta)
3) La acción de los vecinalistas logró la independencia distrital (teoría reduccionista).
4) La clase política bonaerense encontró nuevas fuentes de trabajo y/o legitimación, a través delo recurso de crear nuevas comunas (teoría conspirativa).
  
  Nuestro Distrito perteneció a diferentes jurisdicciones, algunas de ellas inexistentes en la legalidad pero, sí en la legitimidad del lenguaje. A los movimientos separatistas se los puede rastrear en notas, como las que
elevaran los propietarios cuando pertenecían a Cañuelas. Tiene fecha del 4 de abril de 1862 y expresa «que siendo muchos los males que les ocasiona la distancia a que quedan sus establecimientos del Pueblo donde residen las autoridades del Partido, piden se agregue a Lomas de Zamora el área comprendida entre el Río Matanza, el arroyo Jiménez y el límite de
Cañuelas con San Vicente.»
  La falta de interés municipal en solucionar reclamos vecinales, se acentuó durante la administración del Partido de E. Echeverría del señor L. M. Obarrio. Es notable el incremento de las publicaciones locales que canalizaban las preocupaciones: La «Cámara de Comercio, Industria, Profesionales y Bienes Raíces de José María Ezeiza», «Cámara de Comercio, Industria y Propietarios de Bienes Raíces de Tristán Suárez, Carlos Spegazzini y La Unión», «La Voz de mi Parroquia», «El Bonaerense», «Palabra», «La Nación», «El Sol» y «La Voz del Pueblo», sumadas a notas que incluso eran dirigidas directamente a la gobernación («Sociedad de Fomento Barrio Vista Linda»), dan cuenta que la desidia municipal aceleró el proceso autonomista.
  De acuerdo a la documentación que oportunamente nos proporcionara el Dr. G. Vega, la idea de crear un mini municipio estaba presente en la «Unión Vecinal de Fomento Ezeiza y Canning». Su presidente, el recordado Don Froilán García,
elevó el 18/07/1981, tal solicitud al entonces gobernador de facto, Oscar Gallino. Esta gestión, con acuse de recibo Nº 2161/81, es el antecedente más antiguo de la voluntad vecinal, de escindirse del distrito E. Echeverría.
 
En la historia
Fue un primero de diciembre de 1995, cuando en el edificio ubicado en la calle Joaquín V. González del Barrio Uno, de la ciudad de José María Ezeiza, se realizó la sesión preparatoria del Honorable Concejo Deliberante que dio comienzo a la vida institucional del nuevo Distrito de Ezeiza. Se reunieron el intendente Alejandro Granados y los concejales electos el día 14 de mayo de ese año, para constituir el primer Concejo Deliberante. Los concejales fueron: Edgardo Darío Amarilla, Carlos Oscar Gagliardi, Ernesto Mena, Marta Susana Moriondo, Antonio Armando Nieto, Luis Alejandro Palma, Rogelio Prado Blanco, Oscar San Martín, Susana Tellechea y Luis Vera.
 
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Los Thompson. Propiedades

  Una aproximación a los límites de sus propiedades estarían dadas desde el Matanza por una prolongación de la calle Antártida Argentina hasta Acevedo, Blas Parera (Oeste de T. Suárez), Roque Sáenz Peña hasta Falucho y de allí hacia Spegazzini (todas del lado Este de Tristán Suárez). En Carlos Spegazzini, una continuación aproximada de Falucho hasta su intersección con la prolongación de Magallanes, Maria Curie (lado Oeste) y su prolongación hasta nuevamente, el río Matanza.
 
Para quienes quieran recorrer hoy lo que queda de las propiedades que otrora pertenecieran a la familia, vasta con llegar a C. Spegazzini, tomar la calle Roma en dirección a T. Suárez. Las tierras donde se levantó el casco de “Los Retamos” son notoriamente más altas que la que se extienden desde la mencionada arteria hasta lo que fuera el Camino Real, quizás por la acción de los hornos de ladrillos que hasta el pasado siglo allí funcionaban. A unos 400 metros del cruce de Roma con el Camino Real, la traza hacia el Este de una hilera de árboles con talas y eucaliptos sumamente añosos, forman una galería que comunicaba con instalaciones de las que podía notarse un galpón reciclado. Otro monte de eucaliptos y talas cerca del casco y desde allí, parte una nueva galería con árboles largamente centenarios, paralelas a las vías y en dirección N.E., hasta una tranquera que en la calle Concepción, apunta hacia la estación de Tristán Suárez. 
 
Probablemente los eucaliptos sean de las primeras partidas plantados en Argentina; algunos son tan anchos que superaban los 6 metros de diámetro y tal como estaban distribuidos, indican que fueron sembrados luego que el trazado del ferrocarril (1885), pusiera nuevos límites a sus propiedades. Tal vez cuando la ruta 205 fue trazada hacia 1935, la estancia abrió la tranquera hacia las vías que aún hoy se mantiene, aunque la propiedad ahora pertenece a una empresa privada que no se privó de la tala de parte del patrimonio arbóreo mencionado.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

 

martes, 28 de octubre de 2025

Los vecinos Thompson

Leemos: “En el Partido de Cañuelas á dias doce de Mayo 1854”, comparecen Juan Thompson, Susana Thompson (viuda) y Marta Thompson (soltera), mayores de edad y vecinos que por no poder viajar a la capital le dan el poder a Enrique Thompson. Lo firman Augusto Powell, quien había sido testigo del dictado del testamento (1851), el Juez de Paz Evaristo Alfaro y don José María Alegre.
  Juan Thompson y Brocksopp y sus hermanas, respetaron el deseo paterno sobre que Enrique conservara “terrenos y Casas en la Magdalena”, y que se cuidara de sus hijos menores tenidos con Phebe Rowe. Cumpliendo con su voluntad, vendieron sus partes a Enrique, permaneciendo sus vidas en nuestra región.
  La mensura practicada por G. Kuhr (1857), lleva el título de Thompson Marta y otros, por lo que inferimos que Marta permanecía soltera a los 31 años. En mensuras posteriores no se registran cambios y en un plano de 1868, figura que lindaban con Rosario Carrizo y Antonio Ríos por el N.O., y de Rosario Acosta y los Herederos de Manuel La Rosa, por el S.E. 
  En distintos planos se observan propiedades de Juan y de Susana (Cuartel IV, Plano de San Vicente; 1881), por lo que es probable que Susana (viuda en 1851), no volviera a casarse. En el mismo plano pero en el Cuartel VII, se ubican tierras de Marta y propiedades de Juan, un casco de estancia sobre el lado Oeste del Camino Real, además de otras poblaciones. En mensuras y plano comentado de 1881 y 1891, también aparecen nuestros vecinos ingresando a Catalina A.  de Thompson con tierras en el Cuartel VII. 
  Sobre otros apellidos que podrían estar relacionados con estos vecinos que ya cumplen 175 años en el distrito, encontramos a Guillermo Joung en el Libro Diario de la Municipalidad de San Vicente y, a Juan Rower (enero, 1900). Sobre Joung no hemos podido establecer parentesco pero sobre Rowe, pensamos que se refiere a Juan Rowe propietario de la estancia “Los Retamos”, que perteneciera a Susana Thompson y Brocksopp y que entró en sucesión hacia la década de 1930.  El Primer Censo Nacional (1869) trae que en los cuarteles IV y VII, fue empadronador Juan Julian Thompson, casado con Catalina Hanley, de 28 años, que sabe leer y escribir. No hay registro de hijos.  
 
Por el Plano N° 107 del Partido de E. Echeverría observamos que la familia mantuvo las tierras indivisas e incluso parece haberse expandido sobre parcelas que la familia Alegre había poseído sobre el Matanza. Sus propiedades tenían como linderos por el sur y del Matanza hacia el Este, a los herederos de Cipriano Alegre y parcelamientos de la familia Nolasco. Desde el S.E. al N.E., a Carlos Caraza, de la Rosa y Santiago Ginochio. Por el N. y desde el E. al O., a Antonio Ríos, Secundina Carrizo, Rosario Carrizo, Margarita Hanley de Farina, Patricio Hanley, Margarita Hanley de Smith y Margarita Scharp Hanley. Puede entreverse que las relaciones parentales por política casamentera, llevo al grupo a extender sus dominios desde fines del siglo XIX a principios del XX, cuando la economía agroexportadora estuvo en pleno esplendor.

 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva


Don Guillermo y su destino

 Don Guillermo Mac Clymont fue un hombre inquieto y visionario, no le temió a lo alejado de Lau Lauquen. Tenía frente a su vista una tierra de pajonales que sirven de asilo a los animales que pueblan el desierto; por leguas, solo alteran el paisaje uniforme las pajas bravas, cortaderas y pajas coloradas. Los duros tallos de estas servirían para construir las paredes de algún futuro rancho, con el simple recurso de yuxtaponerlas en tallos atados a tirantillos de madera.
Actual Museo La Campana,
Fue propiedad de la familia Mac Clymont
  
Los ganados comerían tanto la paja brava como la colorada, las que estuvieran tiernas, permitiendo que posteriormente se desarrollaran pasturas más adecuadas. Probablemente hubiera que incendiar de cuando en cuando los campos para que, con la ayuda de las lluvias favorecieran el crecimiento de pasto tierno para la hacienda.
  Habían sido tiempos oportunos para comprarles tierras al gobierno. Por ello, a fines de 1877 compró un campo en Necochea ubicado frente al arroyo "Pescado Castigado", dentro de la jurisdicción del Departamento del Sud (Dolores). La Ley 947 (1878) había ofrecido a la venta 60 millones de hectáreas para generar medios económicos para la Campaña de Exterminio Indígena, ofreciendo a los adquirentes el precio de 16 centavos oro la hectárea. El Banco Provincia ofrecía en tanto, un crédito de 7 años para pagarlas.
  La derrota de Calfucurá en 1872 y su muerte al siguiente año, comenzó a facilitar la expansión sobre las tierras indígenas. Se extendió el ferrocarril hasta Azul y la frontera se expandió hacia Carhué, Guaminí, Puan y Trenque Lauquen. Las tierras de Trenque Lauquen pudieron venderse a 8 pesos oro para 1888.
  Continuando con nuestra historia, marchaba Don Guillermo arriando un poco más de un centenar de caballos y cruzándose con fugitivos avestruces. En los lugares un poco más altos, el suelo estaba minado por los tucutucus, especie de rata grande sin cola, que vive en inmenso número en aquellas vastas soledades y que desaparece grandemente a medida que el terreno cambia de vegetación por la presencia de los pobladores y el aumento de los ganados.
  Cuatro leguas antes de llegar a sus campos, comenzó a encontrarse con su trágico destino. Quizás lo que Guillermo sentía, en el preciso instante en que moría, podemos intuirlo en el "Poema conjetural" de Jorge Luis Borges, quien escribió lo siguiente, pensando en el Dr. Francisco Laprida: “Pisan mis pies la sombra de las lanzas/Que me buscan. Las befas de mi muerte,/Los jinetes, las crines, los caballos,/Se ciernen sobre mi ... Ya el primer golpe,/Ya el duro hierro que me raja el pecho,/El íntimo cuchillo en la garganta”,

 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

 

 

 

La Campaña al Desierto y la vecindad

  El 4 de octubre de 1878 comenzó la denominada Conquista del Desierto, cuando el Congreso Nacional aprobó la ley que asigno partidas para financiar la guerra de exterminio que, el general Julio Argentino Roca desato contra los pueblos originarios. La conquista de tierras generó latifundios en manos de un reducido grupo de estancieros y especuladores. Muchos, vendieron parte de las tierras compradas al gobierno para la compra de ganado, introducir mejoras, tomar ganancias o resolver cuestiones varias.
  Los Mac Clymont integraban el grupo de artesanos y granjeros que vieron en el proyecto de Juan y Guillermo Paris Robertson, las posibilidades que Escocia les negaba. La guerra con Brasil llevó a la ruina las ilusiones escocesas; algunos se quedaron pero, la sequía y la guerra civil tras el golpe de 1829, aceleró la dispersión y la colonia escocesa de Monte Grande deribaron a Buenos Aires, tenía 25 años, un hermano y dos hijos: Guillermo y Roberto. Guillermo se casó con Lucinda Miller y fue padre de seis hijos. En 1883, la nota que Lucinda Miller eleva al Juez dice: "Que, según es de pública notoriedad, mi esposo Dn. Guillermo Mc Clymont, ... murió en territorio nacional el 20 de abril próximo pasado en un combate con los in el inventario de su casa, uno de los testigos fue Don Pedro Reta (radicado en Monte Grande desde 1890). Un futuro vecino de Ezeiza fue el arrendatario del puesto Nº 8 del potrero denominado "La Cabaña": Don Pedro Harguindeguy. Los hermanos Harguindeguy se instalaron en Ezeiza en 1887 y fueron quienes tuvieron el primer surtidor Y.P.F. en la zona, en tanto explotaban el almacén conocido como la Cueva de la Chancha.
  Entre los que acompañaban a Guillermo estaba Andrés Purvis, residente en Cañuelas, y Mc Phail, mayordomo de "El Totoral", ubicada en Montes. Don Alejandro Mc Phail acompañó a su socio y amigo a Lau Lauquen, junto con "seis cientas y tantas cabezas de ganado vacuno, mil tres cientos de ganado lanar y quinientos ochenta y tantos de ganado yeguarizo". 
  Del campo en Lau Lauquen, solo 16 hectáreas estaban escrituradas y el resto tenía títulos provisorios, por lo que la Testamentaria debió solicitarle al Gobierno Nacional la regularización. Las propiedades en Tierras Nacionales habían sido compradas a Cecilia López en 1882. 
  Cuatro leguas antes de llegar a sus campos, comenzó a encontrarse con su trágico destino. Como a las siete de la mañana sus peones escucharon ruidos provenientes de un monte cercano. Integraban el grupo: Don Andrés Purvis, Don Alejandro Mac Phail, Negrete, Urquiza, el indio Ignacio, Molina y 4 peones, uno de ellos de apellido Puebla. Tras descubrir que se acercaba un indio arriando unos 80 caballos, se lo quitan y los ponen a resguardo de la indiada que ubican refugiada en un monte. A continuación, deciden atacarlos.
  El baqueano Juan Negrette, estaba despreocupado ese día. Contratado por Mac Clymont para reconocer los campos en Lau Lauquen, no consideró necesario salir del Fuerte Lavalle con su lanza. El Fuerte Lavalle Sur, ubicado en la intersección del Arroyo San Quilco con el trazado del "camino de los indios a Salinas". Si bien Negrette era cristiano, había pasado mucho tiempo con los indios. Valeroso, de buena contextura física, era respetado por Pincén, su cuñado, quien lo consideró su mejor lanza. Negrette estuvo de acuerdo con Mac Clymont en que era oportuno enfrentar a los indios, considerando que estaban sin cabalgaduras.
  Los atacaron a tiros de carabina, esperando una leve resistencia. No imaginaban que desde el monte, responderían con disparos de Rémington, aquella arma con que se equipó justamente a los hombres que participaron de la Campaña contra los indios y que después fuera repartida entre los que apoyaron a los autonomistas bonaerenses. En el mes 06/1880, la capitalización estaba resuelta pero muchas de las armas empleadas quedaron en poder de los vencidos o simplemente desertores. Esos fusiles Rémington, de a 5 tiros, fueron los que respondieron al embate de Mac Clymont.
  Los que cuidaban la caballada acudieron a la lucha pero descuidaron a los caballos a su cargo, los que se llegaran hasta el monte y de esta manera unos 8 ó 10 indios pudieron montar y desbalancear el enfrentamiento, definitivamente.
  Gracias a la carta de un corresponsal del diario "La Prensa" (publicada parcialmente por el historiador de Cañuelas Don Lucio V. García Ledesma), sabemos que "Negrette dispuso emprender la retirada a Trenque Lauquen, pero a poca distancia fueron alcanzados por los indios y se vieron obligados a echar pie a tierra, trabándose una lucha desigual, pues a medida que los demás indios tomaban caballos, venían a tomar parte de ella."
  
De las once personas que enfrentaron a los indios el 20/04/1883 en Lau Lauquen, solo dos escaparon, uno de ellos herido por las lanzas. A Negrette y al indio Ignacio no se los encontró; el peón Puebla tenía el cuerpo cribado a lanzazos, el resto estaba mutilado por las heridas y la acción de las aves de rapiña. Don Guillermo "Mac Clymont fue encontrado boca abajo con un brazo destrozado de un balazo y con 8 lanzazos en el cuerpo”.  
  Fue muy difícil el traslado de los restos hasta Bragado, más de 150 kilómetros, desde donde pudieron viajar en ferrocarril. Los cadáveres de Guillermo Clymont, Andrés Purvis y Alejandro Mac Phail, llegaron a Buenos Aires en el mes de mayo y fueron conducidos al Cementerio Británico, donde fueron enterrados el 20/05/1883. Guillermo tenía 48 años.

 Por: Juan Carlos Ramiez Leiva

sábado, 18 de octubre de 2025

Mi hermano Enrique

Mi hermano Enrique era un muchacho excepcionalmente inteligente, inquieto, estudioso y trabajador. Hablaba tres idiomas. Era jefe de planta de una fábrica de ladrillos refractarios y hacía poco había obtenido su licencia de piloto civil. Fue delegado gremial y formó la Sociedad de Fomento del barrio Nocito (de la que era presidente hasta el día que desapareció) y así con su gestión pudo hacer llegar el tendido eléctrico, los asfaltos y el dragado del arroyo cercano que causaba la inundación de todo el vecindario cada vez que llovía.

Recuerdo que cuando cumplí 15 años me regaló un libro: “Leélo ¡te va a fascinar!”. Así fue. Era de Simone de Beauvoir, sus “Memorias de una joven formal”. Luego fue “El muro” de Jean Paul Sartre y más tarde “Cuerpos y almas” de Maxence Van Der Meersch.
En esa etapa, y de la mano de Enrique, fue que comenzó mi romance con la literatura y es un romance que siguió y me acompaña hasta el día de hoy.

Por: Recuerdos escritos por Blanca Ferreyra (hermana menor de Enrique)

miércoles, 15 de octubre de 2025

Ferreyra, Agustín Enrique (“Quique”)

   Quique era jefe de planta de una fábrica de ladrillos refractarios y hacía poco había obtenido su licencia de piloto civil. Fue delegado gremial y militaba en la Juventud Peronista. Sus compañeros de militancia le aconsejaron que se pusiera a resguardo, pero Enrique Ferreyra decidió no irse del país, aunque migro de la ciudad de Buenos Aires y se estableció en Temperley, en Villa Nocito (partido de Lomas de Zamora).
  Para el cumpleaños de sus hijos mellizos, invitó al festejo a su gran amigo Héctor Nicolás Cejas (“Minito”), y a su novia Laura. Dada la hora y aunque Quique tenía un mehari (de color rojo), consideraron que era mejor que sus amigos durmieran en su casa.
  La tragedia comenzó esa misma noche. Cuando todos dormían, las fuerzas represivas irrumpieron en la casa y se los llevaron a todos, menos a sus mellizos y a la esposa de Quique. Esta fue amordazada y dejada en el lugar. Cuando fue rescatada, decidió exiliarse en Israel con sus hijos.
 
Fue en la noche del 19 de septiembre de 1976, cuando Enrique, Héctor, y Laura, fueron secuestrados-desaparecidos. No hay testimonio de su paso por un Centro Clandestino de Detención. Su caso figura bajo el Nro. de la CONADEP, Declaración Nro. 3831. Agustín Enrique “Quique” Ferreyra, tenía 32 años.
  Cuando se cumplieron los 40 años de su secuestro y desaparición, se llevó a cabo un acto recordatorio en la plaza del barrio Nocito, lugar donde formó y vivió su familia. En el homenaje estuvieron presentes sus tres hijos: Diego, Mariano y Adrián, sus hermanas Margarita y Blanca (vecina de José María Ezeiza), así como compañeros sobrevivientes, amigos de militancia y vecinos.
  En ese homenaje se inauguraron dos murales con los retratos de Enrique y de Héctor “Minito” Cejas, hijo de la Madre de Plaza de Mayo Sara Peretti, vecina de Tristán Suárez ya fallecida. Tras las palabras que se vertieron en la plaza, el centenar de personas presentes se trasladó al frente del que fuera su domicilio, calle Isabel la Católica al 900, en donde se descubrió una baldosa recordatoria que dice: “Lomas tiene memoria. Aquí vivieron, militaron y trabajaron por barrio Nocito: Enrique “Quique” Ferreyra, Héctor “Minito” Cejas, y su novia Laura, peronistas y montoneros secuestrados en Temperley por la dictadura cívico militar el 19 de setiembre de 1976. Barrios por la memoria y por la justicia”.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Entrevista a Mirta Mercedes Vega (II)

  En nota que nos concediera la señora Mirta Mercedes Vega, nos señalaba que la cuadra más poblada de José María Ezeiza era la primera cuadra de French (vereda impar), que nace en lo que era la Ruta Nacional 205 y que hoy es llamada Néstor Kirchner. Entre esta y la barrera del ferrocarril, estaba la farmacia de Vidal y del otro lado de la barrera (donde ahora tiene oficinas Marita), estaba Dragone, y luego seguía un terreno baldío (hoy tienda El Buzón). Le seguía Froluz (Froilan García) con un pequeño local en donde arreglaba radios, continuaba el almacén de mi papá, con su sótano tan famoso y un palenque en la vereda paralelo a la calle, en donde la gente ataba los caballos o sus carruajes. Le seguía la tienda de Basilio García, en la esquina de French y E. Echeverría.   
  Años después, don Basilio construyó su casa de dos plantas; Don Basilio y Don Froilan eran hermanos los dos galleguitos, aclara. Lo único que hay de Don Basilio en esa manzana es la casa de altos y la esquina, Froilan lo único que tenía era su casita original, después construyeron semejante negocio. Cuando don Basilio García se mudó de la esquina, allí abrió su negocio la señora de la heladería Schiciato, Petra. Era una experta haciendo helado.
  Lo particular de las casas entre la barrera y E. Echeverría, era que no tenían puertas a la calle, eran persianas que no tenían puertita. “Si nosotros teníamos que salir a French, teníamos que levantar las persianas de los negocios. Nuestras salidas eran todas por el fondo, todos salíamos por el fondo, nos comunicados por los fondos. Los gallineros, las quintas, todo era comunitario”. La tranquera nuestra estaba frente a lo que era el banco Provincia (hoy ANSES), ahí entraba el carro, el caballo, los galpones.  
Don Raúl Vega junto a Porota Branca, su cuñada. Archivo: R. Vega

  Donde está ahora el Registro Civil, terminaba la casa de Basilio. Desde ahí, comenzaban las quintas, mi mamá, Doña Benita, hacían quinta todos. Después estaba el de Don Froilan, el terreno vacío de ellos y después Vidal a la costa de la vía.  
  Los negocios cerraban a las 12.30 o 13.00 hs, pero Basilo venía, entraba por los fondos y decía: “lo mejor del mundo” y mi papá le decía “andá, servite”. Venía a comprar los cigarrillos Jockey Club, él venía, entraba, agarraba los cigarrillos, le pagaba a mi papá y se ponía a charlar, luego se volvía a ir, todo por el fondo. Después de nuestras casas, había un terreno baldío y hacia la barrera de Pravaz estaba la casa de Poroto Àlvarez, la de Zanelli (tenía un camión enorme), el Correo. Donde hoy se encuentra la Cámara de comercio, era un terreno baldío. Antes de la barrera, estaba la casa de Juanita Corveta, un caserón enorme, antiguo.  
  Si contamos a los vecinos que vivían en la vereda de enfrente (los chalets de Ruiz no existían, era todo campo), estaban los chicos de la esquina (no me acuerdo el apellido), el aserradero del vasco Luis y un terreno baldíos. Cruzando la calle Liniers estaba la carnicería de Martín Delfino y el terreno vacío en donde construyo la telefónica, solían allí levantar carpas los circos. Cruzando la calle Deán Funes estaba la Farmacia de Cayuela, la Unión telefónica con la familia Oliveto, la carnicería de Tissone con la verdulería de José Dileo, luego un terreno baldío en la esquina de French y Echeverría.  
  Retazos del pasado ezeicino en la voz de Mirta Mercedes Vega.

 Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

 Travesuras.

  En los años en que el presidente era A. Frondizi, el Dr. Allende, gobernador de la provincia de Buenos Aires en ese tiempo, vino a inaugurar el edificio de la telefónica ubicado sobre Deán Funes entre E. Echeverría y Vicente López y Planes. La picardía fue que el palco fue ubicado enfrente de la casa de Poroto Álvarez, un peronista del ´45 que levantara en Ezeiza el primer local político que apoyaba a Juan Domingo Perón, por entonces, exiliado en España. 
 Sabido es que El Dr. Allende pertenecía al Partido Radical Intransigente mientras que el recordado “Poroto” Álvarez era totalmente peronista.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Parroquia Nuestra Señora del Valle

   La comunidad iba creciendo y Ezeiza no contaba aun con una parroquia, por lo que un grupo de vecinos conformo una comisión con el fin de, a través de distintos eventos, recaudar fondos suficientes que permitieran construir una. Con ese propósito, se organizaron kermeses los días sábados, con puestitos variados, detrás de la capilla en construcción, sobre la calle Mitre, hoy renominada Ituzaingo. La calle era de tierra y en los lotes esquineros, baldíos, se lucía un bosquecillo de abedules.
  Los puestos, numerosos, atendían a una solidaria concurrencia que se divertía con girar la rueda de la fortuna o ruleta, jugaban al tiro al blanco con pelotas pequeñas, consumían tortas, etc.. En las primeras que se llevaron a cabo, los comerciantes fueron quienes aportaban los premios, pero con el devenir de estos eventos y dado su convocatoria, con lo recaudado compraban para reponerlos.
Las chicas se encargaban de atender todos los kioscos y participaban con entusiasmo, bajo la mirada de sus padres.
  Finalmente, la iglesia estuvo lista y se inauguró el 18 de noviembre de 1949, tras las bendiciones correspondiente. Fue don Felipe Catani quien oficio de padrino y el que leyó el discurso de la inauguración de la iglesia. En cuanto a la madrina, fueron la señora María Luisa Frogone de Pistarini, esposa del Ministro de Obras Publicas de la Nación General Juan Pistarini.
  Teniendo en cuenta que la construcción del templo se realizó con la ayuda material gestionada ante el Ministro, no se cuestionó que la señora, quien había perdido una hija, solicitara que uno de los ángeles que se pintarían en la cúpula, tuviera el rostro de una de sus hijas (el ángel de la izquierda), siendo la propia señora la que se ocupó de gestionar el pintor de la cúpula.
 Hasta entonces, la capilla dependía de la parroquia Inmaculada Concepción (Monte Grande), pero el 3 de enero de 1950 fue designado como primer párroco, el presbítero Juan Ivroud, oriundo de Arrecifes (Buenos Aires). De nuestro primer párroco sabemos que su papá lo hizo ingresar al seminario cuando contaba con catorce años, que el apellido de su mamá era Lozaso, que al padre Juan le gustaba jugar al pocker y que “celebraba la misa a las 6 de la mañana y luego se iba a impartir clases a Cañuelas”, según recordaban las memoriosas voces que fueron recogidas por el libro emblema de Ezeiza llamado “Las vacas vuelas”, de la Lic. Patricia Celia Faure. En la misma fuente, se nos aclara que la advocación de Nuestra Señora del Valle fue elegida, porque “vino a Ezeiza mucha gente del norte a trabajar en la construcción del Aeropuerto”.
 Como dato de color, se recuerda que cuando inauguraron la iglesia, las catequistas se pusieron su mejor vestuario (incluido los sombreros apropiados para la ocasión), porque se les anticipó que vendría la sra. del ministro Pistarini. Oportunamente, relataron jocosamente las catequistas: “Nosotras con una etiqueta bárbara y ella muy campechana”, La señora María Luisa Frogone de Pistarini, se presentó a la ceremonia, vistiendo con elegancia pero, con mucha sencillez.
 
Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 19 de agosto de 2025

El diario no hablaba de ti

  La mañana de aquel 20 de agosto de 1976, había amanecido fresca y linda pese a que habíamos tenido 0° en Ezeiza; camine por Mitre (hoy Ituzaingo) para buscar a mi novia y luego llegamos a nuestro negocio en la calle Chacabuco y Deán Funes. No habíamos levantado aun la persiana a la calle cuando un soldado nos ordeno que nos quedáramos dentro del negocio, sin darnos ningún tipo de explicación.

  Al correr de la mañana, nos enteramos por medio de vecinos tan curiosos como nosotros (que nos atrevimos a salir a ver qué estaba sucediendo), que el ejército había ingresado violentamente por la madrugada a la casa de los Alonso y se habían llevado a Martita.
  Todos sabíamos que significaba eso, en el mejor de los casos Marta Cecilia Alonso pasaría a estar detenida a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional), hasta que se aclarara que ella, tan querida por la vecindad, no tenía nada que ver con los que ponían bombas. Nos resistíamos a creer que tuviera un destino cruel, el de ser una detenida desaparecida, como sabíamos que estaba ocurriendo, como había sucedido con Eduardo Alberto Delfino.
  Decidimos terminar la jornada laboral y marcharnos a nuestras casas, pasando por la sub comisaría de Ezeiza, por ese entonces en French y Tucumán a escasos cien metros de donde habían violentado a la familia de Alonso, un tipo tan solidario y respetado por los vecinos. Todo parecía normal, en Ezeiza no había pasado nada.
  Mis padres se alegraron de verme, ya sabían de lo ocurrido y contaron que el ejército estaba revisando las casas, hecho que no había ocurrido, solo la de Alonso, el  repartidor de vino, el que mientras estuvo en la comisión directiva del club Social y Deportivo Ezeiza, no permitía que la policía de la Revolución Argentina (dictadura cívico militar entre 1966 - 1973), ingresara al club cuando salían de razzia (un decreto permitía que la Policía detuviera en la vía pública indiscriminadamente).
  Con dolor y entre tontas quejas a mis padres, me explicaron que se habían deshecho de todos los libros y colecciones de documentos que tenía, lo habían tirado al pozo negro (sumidero de aguas servidas de la casa). Allí habían ido a parar los diarios de guerra del ERP (en uno de ellos informaban que Eduardito Delfino no se había reportado y que estaba desaparecido después de las acciones militares que habían llevado a cabo); y los panfletos y periódicos que uno podía encontrar en los pasillos de la facultad, y que había recogido pacientemente consciente del valor testimonial que tendrían a la hora de contar la historia de ese período. Solo pocos libros quedaron en mi habitación, uno de ellos era El Capital, de Karl Marx, dado que entendían que era de contabilidad ya que yo era Perito Mercantil. Todos teníamos los ojos enrojecidos, sabíamos por lo que pasaría Martita si no la encontraban enseguida.
Al día siguiente, el diario Clarín no traía en tapa la noticia de la Masacre de Fátima detallando que a la vera de un camino rural, en un radio de unos cien metros se encontraron esparcidos restos humanos dinamitados de veinte hombres y diez mujeres. No contaba que en su mayoría fueron referentes sindicales de la zona norte de Buenos Aires y que estaban detenidos ilegalmente en la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, conocida como Coordinación Federal. La tapa destacaba que hubo "Sangrientos choques raciales en Sudáfrica" y "el repudio del gobierno" ante la noticia de que "fueron hallados 30 cadáveres en Pilar". Pero el diario de la corneta, no hablaba de ti, ni de tu compañero de lucha Bonifacio Díaz, también desaparecido esa misma fecha probablemente por los mismos genocidas.
 El diario no hablaba de ti en ese otoño tan frío. No contaba ni contaría que habías nacido un 6 de abril de 1952, ni que trabajabas en la Fábrica Argentina de Porcelanas Armanino (F.A.P.A.) de Monte Grande, ni que eras sindicalista. Hasta el momento, no hay registro alguno de su paso por algún Centro Clandestino de Detención (CCD), aunque se presume que por estar dentro del Circuito Camps pasó por El Infierno (Avellaneda), por donde pasaron entre 1976 y 1978 más de 300 detenidos desaparecidos. Quizás fueron los de la Brigada de Puente 12. Marta, peronista, fue señalada como "problemática" a los represores por sus empleadores.

  El diario no hablaba de ti, pero hoy si.

 
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 13 de agosto de 2025

Las Orcadas y nuestro vecino Luciano Valette

   La isla Lauria es la segunda más grande de las islas Orcadas del Sur, una isla de la Antártida descubierta en diciembre de 1821 en la travesía conjunta del estadounidense Palmer con el británico Powell, y que recibió su nombre en honor al cartógrafo que realizó el mapa de la isla. 
  
El Scotia (1903)
El primer asentamiento en la isla fue en marzo de 1903, por la tripulación del Scotia comandada por William Speirs Bruce, en la Expedición Antártica Nacional Escocesa de 1902-1904. Estos levantaron la Omond House, construcción de piedras que recibió ese nombre en honor al director del Observatorio de Edimburgo, Robert Omond, quien además fue el patrocinador de la expedición.
Realizaron el primer estudio científico de la isla, utilizando el Omond House como observatorio meterologico y como refugio. Destaquemos que el gobierno británico se había negado a llevar a cabo estudios científicos con la expedición escocesa, considerando a la isla como inútil. La expedición careció del mandato necesario para reclamar la isla para Inglaterra o Escocia.
  Bruce debió partir hacia Buenos Aires para realizar reparaciones al barco y reaprovisionarse. En enero de 1904, le vendió la casa Omond al gobierno argentino, quien rebautizó el sitio como Base Orcadas a través de un decreto el 2 de enero de 1904, firmado por el presidente Julio Argentino Roca. Bruce trasladó en el Scotia,  a los tres argentinos elegidos para hacerse cargo de la base: Edgard C. Smula (meteorologo), Hugo Alberto Acuña (Correo y Telégrafos), y nuestro vecino Luciano Valette (zoología). Junto a ellos quedaron Roberto C. Mossman y William Smith (jefe y cocinero escoceses).
  El 20 de febrero argentina inició sus servicios postales, oficina poco después desactivada hasta que en 1942, se la hizo valer  para reclamar las Orcadas del Sur.
  Argentina tomó posesión de la isla y sus instalaciones, el 22 de febrero de 1904, y correspondió a Hugo A. Acuña, izar por primera vez nuestra bandera en el continente antártico. Es la base más antigua operando continuamente y por  ello, la Ley Nacional 20.827 de 1974, instituyó como Día de la Antártida Argentina el 22 de febrero de cada año. 
 
Casa Omond

En 1905, el gobierno construyó la llamada Casa Moneta, y en ​1908, el gobierno británico declaró un reclamo de soberanía sobre las Orcadas del Sur e incorporó a la isla Laurie como dependencia de las Islas Malvinas, recientemente creadas y sujetas al gobierno británico La postura indica que Argentina no interpuso una protesta formal rápida contra la carta patente, interpretando eso como una aceptación de la reclamación británica. La posición británica también dice que Bruce le había otorgado a Argentina solamente la estación meteorológica, pero no la soberanía de la isla Laurie.​ El 23 de agosto de 1906, el embajador británico en Buenos Aires, William Haggard, había expresado por nota al canciller Manuel A. Montes de Montes de Oca, que las Orcadas del Sur eran británicas y que la cesión de las instalaciones era transitoria.
  La controversia se intensificó en 1925 con la construcción de una estación telegráfica inalámbrica argentina en la isla, inaugurada el 30 de marzo de 1927. Por primera vez se hizo una declaración declarando su soberanía y el 15 de diciembre de 1927, la Dirección General de Correos y Telégrafos comunicó a la Oficina Internacional de la Unión Postal Universal que: "(...) la jurisdicción territorial argentina se extiende, de derecho y de hecho, a la superficie continental, al mar territorial, a las islas situadas sobre la costa marítima, a una parte de Tierra del Fuego y a los Archipiélagos de los Estados, Año Nuevo, Georgia del Sur, Órcadas del Sur y a las tierras polares no delimitadas. De derecho, no pudiendo ejercerla de hecho debido a la ocupación mantenida por Gran Bretaña, le corresponde también el archipiélago de las Malvinas."
  El 1 de diciembre de 1959 fue firmado el Tratado Antártico, congelando los litigios territoriales e impidiendo la realización de nuevas reclamaciones o la ampliación de las existentes mientras dure su vigencia​. El Censo 2010 estableció que en la Antártida viven 230 personas, 9 familias y 16 niños; y en la Base Orcadas, se censó a las 17 personas allí destinadas.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva


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