domingo, 29 de marzo de 2009

Mirta dice...sobre el 20 de junio de 1973

Pensar que otra historia distinta se inscribió en la Escuela Hogar Evita (en ese momento D. F. Sarmiento). Desde el 1º de junio del 73 y hasta mediados del 75 el Comando de Organización se había apropiado de un espacio público, educativo y saludable /como es la Escuela Hogar/, para tener su base privilegiada para la pelea por la hegemonía frente al palco.

Mirta Parravicino.

sábado, 28 de marzo de 2009

Inundaciones

Suele suponerse que el mes de Agosto es el que mayor número de días lluviosos presenta y como tal, el que suele provocar inundaciones pluviales frecuentes en nuestro distrito. Sin embargo de acuerdo a las estadísticas, es en el mes de Marzo cuando se registran los valores máximos. Se recuerdan años lluviosos como en Mayo de 1985, con un registro de 341.6 mm., ampliamente superados por las precipitaciones caídas en Marzo de 1988, cuando supero los 500 mm., casi la mitad de la media anual. Diez años después, pero en Mayo, parte de Tristán Suárez se convertía en una nueva Venecia. A sólo unas quince cuadras por Gaddini "al fondo", las precarias zanjas no daban abasto para canalizar tanta agua, que en su desborde insistieron en quedarse por algún tiempo, formando temporarias lagunas.
El fenómeno se corresponde con la modificación paulatina que sufren los espacios del distrito, producto de una urbanización no siempre acertada en su planificación. Parte del mismo Barrio A.T.E., en Ezeiza, fue levantado sobre el lecho de un bañado; la modificación del curso de un arroyo que cruzaba por la actual calle Beruti a la altura de Centenario, provocó continuas inundaciones. Ha desaparecido la laguna que se formaba desde prácticamente Gral. Lamadrid hacia las vías de La Trocha, al Este de la Ruta 205. No nos olvidamos de las encadenadas que se encontraban en Avellaneda, Beruti, Saavedra y Florida (conocida como la de Barone, un antiguo vecino), o la que se encontraba frente a la cancha de bochas de Canteros, en Ituzaingo al 1400. Una laguna pintoresca era la que se encontraba en el triángulo que tenía por uno de los vértices a la ruta 205 y ruta 52, frente al actual Polo Policial (en donde funcionara la Municipalidad). Recibía las aguas, ahora canalizadas a través de un entubado, que provenían desde la zona donde se encuentra "Allá en el Sur", y descargaba en un arroyo que hacia los años 50, se llamaba todavía Arroyo del Rey (hoy se lo conoce como Ing. Rosi). No siempre los reseñados espejos de aguas bastaron para contener a la naturaleza. A finales de la década de 1950, un lluvioso año provocó que se desbordara fenomenalmente la laguna compensadora que se encontraba en la hoy Manzana de las Luces (Derqui y Beruti entre Provincias Unidas y Libertad), colectora natural de las aguas de la zona por ser la parte más deprimida de Ezeiza Oeste. En la década de 1920, las lluvias provocaron una inundación tal que Don Pedro Legarto, tuvo que nadar un buen trecho para abrir una tranquera y permitir que las vacas pudieran ir hacia tierras más altas.
Sin embargo ninguna de estas inundaciones pueden compararse con la más antigua que se tenga conocimiento. Modificó incluso, el recorrido del río Matanza, tal como lo revelan los depósitos de origen fluvial que los especialistas han estudiado. En la época de la formación pampeana, hubo tres grandes ingresiones marinas. La tercera se la conoce con el nombre de ingresión Querandinense. Esta inundó las depresiones del Río de la Plata y avanzó por el valle del río Matanza sepultando bajos las aguas no solo a Ezeiza, sino que se extendió hasta Cañuelas y Marcos Paz. Por eso nos animamos a decir que inundaciones, inundaciones eran las de antes.

Juan Carlos RAMIREZ.

sábado, 21 de marzo de 2009

Julio García dice...

He estado leyendo el libro "Las vacas vuelan" y me ha parecido interesante, con mis 32 años y 26 como ciudadano de esta hermosa ciudad, he aprendido a amarla y a preocuparme por ella. En diversas ocasiones he intentado buscar por internet fotos históricas de mi ciudad sin lograrlo, con la compra del libro me ilusioné con encontrar alguna pero sin resultados, entonces nació en mi la inquietud de por qué no tenemos fotos del nacimiento y crecimiento de nuestra hermosa ciudad, la cual esta llena de historia e historias. Es una pena buscar "Ezeiza" por internet y solo ver resultados del aeropuerto, que es importante y forma parte de nuestra vida, sin duda, pero deja en el olvido gran parte de la vida del ciudadano común, ese que conoció a French aún con terrenos baldíos, o esa vieja casona al lado de Harfouch, donde hoy sino me equivoco hay una peluquería, o la vieja estación de bajos andenes. Todo eso señores es historia, nuestra historia. Me encantaría poder llevar a mi hijo de 14 años a ver una muestra de fotos de nuestro tan amado pueblo.
Yo no cuento con fotos de la antigua época de tambos en Ezeiza, pero no dudaría un segundo si tengo que colaborar en ese trabajo. Señores me pongo a su disposición de ser necesario; les planteo la inquietud de hacerlo y la necesidad de acompañar el progreso de nuestra ciudad con nuestro pasado a cuestas, aquel que no debemos dejar en el olvido y debe enorgullecernos. Como les dije anteriormente, cuenten conmigo si necesitan ayuda. Muchas Gracias

¡ Leeecherooooo!

No era de la familia pero atravesaba el patio con sus trancos largos y ágiles, y entraba a la cocina como Perico por su casa. Lo recibían los gallos afinando sus cantos y los chicos lagañosos que querían desayunar antes de ir a la escuela. El lechero llegaba despabilado como novio enamorado e iba despertando al pueblo a través de su llamado que prolongaba la primera letra “e”. En la fotografía tomada por un fotógrafo ambulante, se ve al carro del señor Luacel estacionado frente a su casa sobre la calle de tierra Yatay, entre Larralde y Las Heras La yegüita La Nena, cuántas mañanas habrá pisado escarcha desde el tambo de Roberto Chiclana, para acercar la sana leche a la comunidad.
Desde fines del siglo XIX, cuando el Distrito Ezeiza era un gran campo donde rumiaban las vacas de los vascos tamberos, la leche era la protagonista de la economía. Así nomás, fresquita y con la espuma rebosando el tarro, iba a distribuirse por las ciudades con la ayuda del tren que la transportaba. La pasteurización la realizaba la mamá en cada hogar con la ayuda del hervidor que siempre estaba impecablemente limpio.
Era una actividad comercial que sostenía a la mayoría de los pobladores rurales de la región. La laboriosidad sacrificada desarrollada en los tambos era decisiva para la economía de muchas familias del Distrito Ezeiza. Y a medida que se fueron formando los pueblos, se agregó la actividad del lechero proveedor a domicilio.
Lic. Patricia Faure

domingo, 15 de marzo de 2009

Wilfredo dice...


Te envío las únicas fotos que tengo de la Esc. Nº 3 /hoy E.P.B. Nº 1/ y con la Srta. Curbelo y la grupal de la esc. 25 con la maestra; los nombres se me perdieron en el tiempo. Yo vivía en Uruguay y Gral Guemes, Barrio Villa Guillermina /J. M. Ezeiza/, por lo que me pasé a la escuela 25 un tiempo, por cercanía, hasta que en ese año me mudé a Luis Guillón. Mis tíos Olga y Tomás Calzado, venido de España (vasco), vivía en Uruguay y Lavalle, era propietario de media manzana. Se dedicaba a la venta de leche en el barrio, ya que tenía una vaca, además vendía conejos y gallinas. La casa tenía aljibe y árboles frutales. Con relación a /mi compañero/ Nakasone, más tarde se vino a vivir a Luis Guillón, donde la familia instaló una Tintorería, para luego cerrarla e irse a Japón. No tengo contacto con ninguno de mis ex compañeros. Juan Carlos un fuerte abrazo y quedo a tu disposición. Wilfredo

jueves, 5 de marzo de 2009

Miriam dice...

Cuando se crea un escudo se trata de reflejar cada parte importante de un lugar, en este caso, realmente me ha gustado el explicativo. Iré leyendo los demás artículos, espero seguir en contacto con ustedes como institución.
Miriam E. Orlando

lunes, 2 de marzo de 2009

Dr. M. Rebagliati: ¡Gracias!

Era la mañana apropiada para tan esperado día. Las chicas habían trabajado mucho: empanadas, pastelitos y tartas acompañaban en las canastas a las frutas y equipos de mate. Los preparativos para los picnic primaverales se disfrutaban tanto, como el picnic mismo. La partida, como siempre, fue poco puntual. La bullanguera bañadera, quizás conducida por Don Zanelli, se desplazaba por el desparejo camino. La calle Garibaldi (hoy P. Pravaz), se encontraba flanqueada por paraísos que comenzaban a pintar de verde un paisaje que tras pocas cuadras, enriqueció por su policromía. Las vacas no dejaban de acompañarlos con su mirada. Imposible ignorar el paso de un vehículo no tirado por mansos pero fuertes caballos, como los que diariamente por el mismo camino, transportaban los tarros de leche a la estación.
Acamparon a las orillas del río Matanza o de Los Remedios, como se lo supo llamar por encontrarse en esas tierras la estancia de igual nombre, la que cobijo la primera capilla en la región (1758). No muy lejos de allí, aguas arriba, algunos jóvenes de T. Suárez se reunían también para disfrutar de un chapuzón. El tranquilo cauce estaba bordeado por sauces, bajo cuya protección se extendían los manteles cual improvisadas mesas. Al trinar de los pájaros y de las exclamaciones variadas de las chicas, se les sumo el griterío alentador para los equipos que se disponían a enfrentarse en un picado. Al joven médico Manuel Rebagliati, le gustaban estos desafíos.
El doctor recordaba con placer aquel 30 de agosto de 1935, cuando había colocado la chapa que anunciaba la apertura del consultorio. Ser el primer médico de Ezeiza tenía sus ventajas y contratiempos: Abría caminos en donde sólo había huellas, se trasladaba en sulky o a pié, por sendas ora polvorientas, ora inexistentes o pantanosas. Sólo estrenaba su pavimento, la Ruta Nacional Nº 205. No había luz eléctrica, Ezeiza no era como la Capital Federal, adonde fuera a vivir a los seis años desde su Bandfield natal, lugar en que naciera un 1º de Enero de 1909.
Atender a sus pacientes en las noches de tormenta, exigía un buen par de botas pero además, un amor inconmensurable al prójimo. Son épocas donde no siempre puede cobrar la consulta pero siendo el distrito zona de tamberos y chacareros, más de una vez tuvo como obsequio productos de la tierra o animales. Como aquel pavo que alguna vez le obsequiaran y que se extravió justo para las fiestas, cuando ya estaba gordito. Mucho tiempo después, los vecinos se acostumbraran a verlo conducir su mítico Valiant modelo 1962.
De aquellos jóvenes tiempos de la década de 1930, data una foto donde se puede apreciar que su destino era ser "pelado". Le gustaba jugar al fútbol y siempre se entreveraba en picados pero más le gustaba su profesión. Le gustaban los amigos que aquí había hecho y por supuesto, le gustaban las mujeres del Partido. Mientras posaba, seguro que estaba pensando en que este era su lugar, en que se quedaría a vivir en el distrito, por toda su vida. Y cumplió.

Juan Carlos Ramirez