Haciendo nuestro aquello de que: "La Historia es ancha y ajena", aportamos buscando mejores comprensiones de nuestro presente.
martes, 7 de julio de 2026
martes, 16 de junio de 2026
Recuerdos civiles de la guerra
Apagado los efectos distractorios del Mundial ’78, el descontento social comenzaba a manifestarse en contra de los proyectos de eternizarse en el poder, sin dejar de considerar que el mundo se enteró de la falta de garantías ciudadanas, de los desaparecidos, y de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo.
La sorprendida sociedad reacciono de maneras diversas. Solo unas cuantas horas habían pasado de la violenta represión sufrida por la movilización en contra de los usurpadores del poder. Sin embargo, el tema Malvinas sensibilizó el clima social y se llevó a cabo otra movilización, esta vez en apoyo del Gral. Galtieri, cuando este dio a conocer que las islas habían sido recuperadas.
El 14 de junio de 1982 termino el desatino, pero no las muertes y el dolor provocado por una decisión de los que solo buscaban mantenerse en el poder. Al general gobernador en las islas, le preocupó más el lustre de sus botas, que contener a los compatriotas combatientes. Nuestros héroes.
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
jueves, 26 de marzo de 2026
Vigilia 23/03/26
https://youtube.com/shorts/kdsRms2Y0U0
https://studio.youtube.com/video/LOoklT4AsKs/edit
jueves, 27 de noviembre de 2025
La creación del Distrito de Ezeiza
La creación del Distrito de Ezeiza puede explicarse desde distintos puntos, sin embargo, se converge necesariamente en que nació el 20 de octubre de 1994. No existe una historia única, los procesos históricos son complejos y como tales, debemos considerar que no existe la «verdadera historia», pues no existe tal categoría. En las disciplinas sociales, lo que llamamos «verdad» es en principio, sólo una aproximación a ella.
La creación del distrito se debió a la ley 11.550, respondiendo a la voluntad política provincial ya que en el mismo día, se votó la partición de varias comunas. No debemos dejar de lado la convicción autonomista vecinal pero, no se puede desestimar la intervención de voluntades ajenas. Entre los planteos a considerar tenemos que:
1) Así como la campaña bonaerense se fraccionó en comunas y E. Echeverría surgió de la escisión de tierras de otros partidos, el Distrito de Ezeiza surgió como lógica consecuencia de esa tendencia autonomista (teoría determinista).
2) La antigua ciudad cabecera nos dejaba de lado porque los intendentes vivían en ella. Por ello nos separamos (teoría maniqueísta)
3) La acción de los vecinalistas logró la independencia distrital (teoría reduccionista).
4) La clase política bonaerense encontró nuevas fuentes de trabajo y/o legitimación, a través delo recurso de crear nuevas comunas (teoría conspirativa).

Nuestro Distrito perteneció a diferentes jurisdicciones, algunas de ellas inexistentes en la legalidad pero, sí en la legitimidad del lenguaje. A los movimientos separatistas se los puede rastrear en notas, como las que
elevaran los propietarios cuando pertenecían a Cañuelas. Tiene fecha del 4 de abril de 1862 y expresa «que siendo muchos los males que les ocasiona la distancia a que quedan sus establecimientos del Pueblo donde residen las autoridades del Partido, piden se agregue a Lomas de Zamora el área comprendida entre el Río Matanza, el arroyo Jiménez y el límite de
Cañuelas con San Vicente.»
La falta de interés municipal en solucionar reclamos vecinales, se acentuó durante la administración del Partido de E. Echeverría del señor L. M. Obarrio. Es notable el incremento de las publicaciones locales que canalizaban las preocupaciones: La «Cámara de Comercio, Industria, Profesionales y Bienes Raíces de José María Ezeiza», «Cámara de Comercio, Industria y Propietarios de Bienes Raíces de Tristán Suárez, Carlos Spegazzini y La Unión», «La Voz de mi Parroquia», «El Bonaerense», «Palabra», «La Nación», «El Sol» y «La Voz del Pueblo», sumadas a notas que incluso eran dirigidas directamente a la gobernación («Sociedad de Fomento Barrio Vista Linda»), dan cuenta que la desidia municipal aceleró el proceso autonomista.
De acuerdo a la documentación que oportunamente nos proporcionara el Dr. G. Vega, la idea de crear un mini municipio estaba presente en la «Unión Vecinal de Fomento Ezeiza y Canning». Su presidente, el recordado Don Froilán García,
elevó el 18/07/1981, tal solicitud al entonces gobernador de facto, Oscar Gallino. Esta gestión, con acuse de recibo Nº 2161/81, es el antecedente más antiguo de la voluntad vecinal, de escindirse del distrito E. Echeverría.
Fue un primero de diciembre de 1995, cuando en el edificio ubicado en la calle Joaquín V. González del Barrio Uno, de la ciudad de José María Ezeiza, se realizó la sesión preparatoria del Honorable Concejo Deliberante que dio comienzo a la vida institucional del nuevo Distrito de Ezeiza. Se reunieron el intendente Alejandro Granados y los concejales electos el día 14 de mayo de ese año, para constituir el primer Concejo Deliberante. Los concejales fueron: Edgardo Darío Amarilla, Carlos Oscar Gagliardi, Ernesto Mena, Marta Susana Moriondo, Antonio Armando Nieto, Luis Alejandro Palma, Rogelio Prado Blanco, Oscar San Martín, Susana Tellechea y Luis Vera.
martes, 28 de octubre de 2025
La Campaña al Desierto y la vecindad
Los Mac Clymont integraban el grupo de artesanos y granjeros que vieron en el proyecto de Juan y Guillermo Paris Robertson, las posibilidades que Escocia les negaba. La guerra con Brasil llevó a la ruina las ilusiones escocesas; algunos se quedaron pero, la sequía y la guerra civil tras el golpe de 1829, aceleró la dispersión y la colonia escocesa de Monte Grande deribaron a Buenos Aires, tenía 25 años, un hermano y dos hijos: Guillermo y Roberto. Guillermo se casó con Lucinda Miller y fue padre de seis hijos. En 1883, la nota que Lucinda Miller eleva al Juez dice: "Que, según es de pública notoriedad, mi esposo Dn. Guillermo Mc Clymont, ... murió en territorio nacional el 20 de abril próximo pasado en un combate con los in el inventario de su casa, uno de los testigos fue Don Pedro Reta (radicado en Monte Grande desde 1890). Un futuro vecino de Ezeiza fue el arrendatario del puesto Nº 8 del potrero denominado "La Cabaña": Don Pedro Harguindeguy. Los hermanos Harguindeguy se instalaron en Ezeiza en 1887 y fueron quienes tuvieron el primer surtidor Y.P.F. en la zona, en tanto explotaban el almacén conocido como la Cueva de la Chancha.
miércoles, 15 de octubre de 2025
Ferreyra, Agustín Enrique (“Quique”)
Para el cumpleaños de sus hijos mellizos, invitó al festejo a su gran amigo Héctor Nicolás Cejas (“Minito”), y a su novia Laura. Dada la hora y aunque Quique tenía un mehari (de color rojo), consideraron que era mejor que sus amigos durmieran en su casa.
La tragedia comenzó esa misma noche. Cuando todos dormían, las fuerzas represivas irrumpieron en la casa y se los llevaron a todos, menos a sus mellizos y a la esposa de Quique. Esta fue amordazada y dejada en el lugar. Cuando fue rescatada, decidió exiliarse en Israel con sus hijos.
Fue en la noche del 19 de septiembre de 1976, cuando Enrique, Héctor, y Laura, fueron secuestrados-desaparecidos. No hay testimonio de su paso por un Centro Clandestino de Detención. Su caso figura bajo el Nro. de la CONADEP, Declaración Nro. 3831. Agustín Enrique “Quique” Ferreyra, tenía 32 años.
Cuando se cumplieron los 40 años de su secuestro y desaparición, se llevó a cabo un acto recordatorio en la plaza del barrio Nocito, lugar donde formó y vivió su familia. En el homenaje estuvieron presentes sus tres hijos: Diego, Mariano y Adrián, sus hermanas Margarita y Blanca (vecina de José María Ezeiza), así como compañeros sobrevivientes, amigos de militancia y vecinos.
En ese homenaje se inauguraron dos murales con los retratos de Enrique y de Héctor “Minito” Cejas, hijo de la Madre de Plaza de Mayo Sara Peretti, vecina de Tristán Suárez ya fallecida. Tras las palabras que se vertieron en la plaza, el centenar de personas presentes se trasladó al frente del que fuera su domicilio, calle Isabel la Católica al 900, en donde se descubrió una baldosa recordatoria que dice: “Lomas tiene memoria. Aquí vivieron, militaron y trabajaron por barrio Nocito: Enrique “Quique” Ferreyra, Héctor “Minito” Cejas, y su novia Laura, peronistas y montoneros secuestrados en Temperley por la dictadura cívico militar el 19 de setiembre de 1976. Barrios por la memoria y por la justicia”.
miércoles, 20 de agosto de 2025
Parroquia Nuestra Señora del Valle
Los puestos, numerosos, atendían a una solidaria concurrencia que se divertía con girar la rueda de la fortuna o ruleta, jugaban al tiro al blanco con pelotas pequeñas, consumían tortas, etc.. En las primeras que se llevaron a cabo, los comerciantes fueron quienes aportaban los premios, pero con el devenir de estos eventos y dado su convocatoria, con lo recaudado compraban para reponerlos.
Las chicas se encargaban de atender todos los kioscos y participaban con entusiasmo, bajo la mirada de sus padres.
Finalmente, la iglesia estuvo lista y se inauguró el 18 de noviembre de 1949, tras las bendiciones correspondiente. Fue don Felipe Catani quien oficio de padrino y el que leyó el discurso de la inauguración de la iglesia. En cuanto a la madrina, fueron la señora María Luisa Frogone de Pistarini, esposa del Ministro de Obras Publicas de la Nación General Juan Pistarini. Teniendo en cuenta que la construcción del templo se realizó con la ayuda material gestionada ante el Ministro, no se cuestionó que la señora, quien había perdido una hija, solicitara que uno de los ángeles que se pintarían en la cúpula, tuviera el rostro de una de sus hijas (el ángel de la izquierda), siendo la propia señora la que se ocupó de gestionar el pintor de la cúpula. Hasta entonces, la capilla dependía de la parroquia Inmaculada Concepción (Monte Grande), pero el 3 de enero de 1950 fue designado como primer párroco, el presbítero Juan Ivroud, oriundo de Arrecifes (Buenos Aires). De nuestro primer párroco sabemos que su papá lo hizo ingresar al seminario cuando contaba con catorce años, que el apellido de su mamá era Lozaso, que al padre Juan le gustaba jugar al pocker y que “celebraba la misa a las 6 de la mañana y luego se iba a impartir clases a Cañuelas”, según recordaban las memoriosas voces que fueron recogidas por el libro emblema de Ezeiza llamado “Las vacas vuelas”, de la Lic. Patricia Celia Faure. En la misma fuente, se nos aclara que la advocación de Nuestra Señora del Valle fue elegida, porque “vino a Ezeiza mucha gente del norte a trabajar en la construcción del Aeropuerto”.
Como dato de color, se recuerda que cuando inauguraron la iglesia, las catequistas se pusieron su mejor vestuario (incluido los sombreros apropiados para la ocasión), porque se les anticipó que vendría la sra. del ministro Pistarini. Oportunamente, relataron jocosamente las catequistas: “Nosotras con una etiqueta bárbara y ella muy campechana”, La señora María Luisa Frogone de Pistarini, se presentó a la ceremonia, vistiendo con elegancia pero, con mucha sencillez.
martes, 19 de agosto de 2025
El diario no hablaba de ti
La mañana de aquel 20 de agosto de 1976, había amanecido fresca y linda pese a que habíamos tenido 0° en Ezeiza; camine por Mitre (hoy Ituzaingo) para buscar a mi novia y luego llegamos a nuestro negocio en la calle Chacabuco y Deán Funes. No habíamos levantado aun la persiana a la calle cuando un soldado nos ordeno que nos quedáramos dentro del negocio, sin darnos ningún tipo de explicación.
miércoles, 13 de agosto de 2025
Las Orcadas y nuestro vecino Luciano Valette
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| El Scotia (1903) |
Realizaron el primer estudio científico de la isla, utilizando el Omond House como observatorio meterologico y como refugio. Destaquemos que el gobierno británico se había negado a llevar a cabo estudios científicos con la expedición escocesa, considerando a la isla como inútil. La expedición careció del mandato necesario para reclamar la isla para Inglaterra o Escocia.
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| Casa Omond |
En 1905, el gobierno construyó la llamada Casa Moneta, y en 1908, el gobierno británico declaró un reclamo de soberanía sobre las Orcadas del Sur e incorporó a la isla Laurie como dependencia de las Islas Malvinas, recientemente creadas y sujetas al gobierno británico La postura indica que Argentina no interpuso una protesta formal rápida contra la carta patente, interpretando eso como una aceptación de la reclamación británica. La posición británica también dice que Bruce le había otorgado a Argentina solamente la estación meteorológica, pero no la soberanía de la isla Laurie. El 23 de agosto de 1906, el embajador británico en Buenos Aires, William Haggard, había expresado por nota al canciller Manuel A. Montes de Montes de Oca, que las Orcadas del Sur eran británicas y que la cesión de las instalaciones era transitoria.
jueves, 19 de junio de 2025
Masacre de Ezeiza, en primera persona
Al llegar a la barrera mencionada y comenzar a andar camino al puente El Trébol, encontramos las diferentes columnas que venían desde Monte Grande y a los que venían desde San Vicente; entre todos, conformamos la Columna Sur. Entre las organizaciones, caminábamos quienes íbamos por nuestra propia cuenta. Muchos como yo estábamos felices, porque además del significado político, había uno aún más importante: la integración entre distintas generaciones y, en mi caso, compartir con mi viejo este reencuentro entre el líder y su gente.
Llegamos a la altura del puesto policial que luego fuera conocido como el centro de detención clandestina “La 205”, cuando ya era de día. Había allí mucha gente, y pensábamos que era lógico, porque estábamos a menos de mil metros del palco desde donde el general Perón nos hablaría.
Con mi padre nos fuimos adelantando entre la gente (siendo solo dos, fue muy fácil), y a la altura del Hogar Escuela tuvimos que sortear automóviles dispuestos de tal forma que impedían llegar a la columna que entraba por el sur. No nos llamó la atención ver un grupo armado en la curva que llevaba al cruce para el bosque. Tenían un brazalete verde; las distintas agrupaciones se distinguían por el color e inscripciones que llevaban.
Tomamos ubicación en la rotonda que permite a los automóviles que vienen del aeropuerto subir al puente camino al bosque (por supuesto, no había tránsito ese día). Obviamente no estábamos solos, pese a que era temprano; el general llegaría a las 16 horas. Distintos pequeños grupos estaban diseminados por todo el césped, desde el cordón instalado para delimitar el área hasta donde podíamos acercarnos al puente. Tras esa precaria marca, circulaban custodios con armas largas. A nuestras espaldas quedaba el acceso a la Autopista Ricchieri desde la ruta 205 y el bosquecillo del Hogar Escuela. Al frente, y cruzando la autopista, grupos con banderas y pancartas; y mirando al norte, densas columnas hasta donde la vista nos permitía avizorar.
El palco estaba ubicado sobre el puente, con frente hacia el norte, por lo que la parte posterior daba al acceso al aeropuerto, ubicado a 3 kilómetros de allí. Como fondo tenía gigantografías con la figura del General y de Evita; con una imagen más chica también aparecía Isabel. Para proteger a Perón, se había instalado una pared de cristal antibala, y por el puente-palco circulaban personas que a veces hacían gala de sus armas largas.
Se habían escuchado algunos tiros, pero recién nos alarmamos cuando se transformaron en un tiroteo y un correr de personas sobre el palco apuntando hacia los pinos ubicados detrás nuestro, en el campo del Hogar Escuela. Pronto las balas comenzaron a silbar cerca de donde estábamos, y desde el palco les respondieron. Cesaron los disparos. Y recién eran las doce del mediodía.
Más tarde, ya en casa, me enteré por boca de mi tío —quien había venido en bicicleta desde Longchamps— que él se ubicó cerca del Hogar Escuela, bajo la sombra de los árboles y cerca de la columna de Lisiados Peronistas, quienes estaban emponchados en sus sillas de ruedas, acompañados por quienes los ayudaban. Mi tío repartió entre ellos unas mandarinas que había recolectado en su paso por mi casa antes de ir hacia donde todos esperábamos a Perón, y esto quizás lo salvó. El caso es que, cuando fue evidente para él que no querían que los que venían desde el sur se acercaran al palco, escuchó que los lisiados le dijeran “agachate, viejito” y se produjo —me relató— un milagro: los lisiados se levantaron de sus sillas de ruedas a la vez que sacaban armas que tenían bajo los ponchos que los cubrían y comenzaron a tirar. De la columna que había arribado desde la ruta 205 —la Columna Sur— se movilizaron Montoneros, otros identificados como de la JP, y algunos militantes que no pertenecían a ninguna agrupación, solo eran peronistas. Intentaron llegar al puente, pero los identificados con el brazalete verde que custodiaban les empezaron a disparar, y en ese momento intervinieron los Lisiados, según me relatara mi tío.
La historia real —la más aproximada a ella, quizás— la supimos tiempo después. Pero el caso es que alrededor de las 14 horas comenzaron a disparar desde la izquierda del puente (visto desde el frente) hacia los árboles del Hogar Escuela, desde donde respondían con una balacera que también llegaba a los que estábamos sentados sobre el césped, próximo a la cinta asfáltica.
No sé quién tuvo la idea —posiblemente partió desde el palco—, pero todos comenzamos a cantar el Himno Nacional. Un sacerdote comenzó, en el palco, a levantar una cruz como símbolo de paz, pero cuando las balas acertaron a la cruz, el cura decidió ponerse a resguardo. Leonardo Favio, desde el puente y protegido por el vidrio antibala, pedía que cesara la balacera, pero tampoco le hicieron caso.
La inquietud fue mayor cuando vimos pasar una ambulancia con las puertas abiertas, con una enfermera (a la que reconocí por ser vecina) que temerariamente iba agarrándose del techo y casi parada sobre el paragolpes. En igual situación, sobre la derecha de esa ambulancia, iba otro, posiblemente enfermero (por su guardapolvo blanco). Con mi padre quedamos alelados al ver que iban tres hombres tirados sobre el piso y dos más arriba de ellos, que imaginábamos todos muertos, camino hacia Puente 12.
Perón debía llegar a Ezeiza a las 16 horas. Pasado ese horario anunciaron que, por los disturbios, se había decidido que no bajara en Ezeiza y que aterrizaría en Morón. Aterrizaje que se confirmó a las 17 horas aproximadamente.
Sabiendo que no vendría al encuentro con su pueblo en Ezeiza, comenzó un desbande generalizado, acompañado por un nuevo tiroteo entre los que cuidaban el palco y los que estaban en los árboles frente a la ruta, en los campos del Hogar Escuela.
El caos que se armó fue de tal magnitud que, cuando escuché silbar las balas, decidí sacar a mi padre de esa trampa que podía ser mortal, y agachados —y a veces llevándonos por delante a otros pacíficos manifestantes que también querían salvar sus vidas— escapamos a través de los zanjones hasta llegar al barrio. Allí vimos cómo intentaban guarecerse los que habían tratado de llegar al palco y los que no, que tampoco entendían el porqué de esa violencia en lo que debía ser un día de fiesta, de fiesta peronista. Comentaban que en el aeropuerto habían hecho una pila con los muertos; luego supimos que eso no sucedió, pero sí que en el Hotel Internacional torturaron a los que creían montoneros, de la Juventud Peronista, de la Tendencia, troscos, comunistas o simplemente zurdos. Nos enteramos de que el Hospital estaba tomado por gente del C. de O. (Comando de Organización, ala derecha del peronismo), y que gente afín controlaba el Hospital San José de Monte Grande.
Algunos intentaban refugiarse en la capilla del barrio, pero yo, conocedor del lugar, opté por tomar rumbo a casa, ya considerándonos a salvo de lo que no podíamos comprender. Allí nos enteramos de las aventuras de mi hermano, intentando que mi madre no se enterara de lo que circulaba entre los vecinos y de lo poco que comentaban por la radio. Él también había ido camino al Hogar Escuela en su bicicleta, pero regresó cuando los que escapaban de los tiroteos le decían que no vaya. Enterado de la gravedad, evitó que nuestra madre se enterara de lo que ya se consideraba una masacre, una emboscada tendida por la derecha sindical y los servicios de inteligencia contra los zurdos.
miércoles, 11 de junio de 2025
Ezeiza, 16 de junio de 1955 (Parte II)
Primero decolaron tres aviones y una cuarta máquina, al mando del teniente Ernesto Adradas, despego minutos después. Una vez que Adradas se reunió con sus compañeros, se toparon con dos aviones North American rebeldes y tras confirmar sus órdenes iniciaron el ataque los pilotos Olezza y Rosito, sin resultado. En tercer turno lo hizo Adradas, que le acertó una decena de proyectiles al aparato rebelde que piloteaba el teniente de corbeta Arnaldo Román, quien resultó derribado sobre el río, en lo que constituyó el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea. Román se eyectó y fue rescatado —y detenido— por una lancha de la Prefectura.
Nota 1 en:
Ezeiza, 16 de junio de 1955 (Parte I)
miércoles, 4 de junio de 2025
terremotos en Ezeiza
El fenómeno, del cual no se registraron oficialmente víctimas, sigue en estudio en el observatorio geofísico de Uruguay, quienes observan los sismógrafos para control de los movimientos que provoca la falla del Río de la Plata.
La crónica periodística señala que el terremoto se produjo a las 0:20 horas y que el epicentro se ubicó 15 kilómetros al sur de Colonia del Sacramento y a 41 km al este de CABA. El lecho del Río de la Plata comenzó a temblar a 30 km de profundidad y la duración fue estimada entre 45 y 58 segundos. Los periódicos nos cuentan que se cayeron muros en construcción en la iglesia de la Piedad, y que hubo mayores destrozos en Uruguay.
No tenemos reporte alguno sobre los daños que pudiera haber provocado en nuestra región pero, al día siguiente el diario de Montevideo “La Tribuna popular”, decía: “El maredamen de las casas crujió fuertemente, las lámparas se bamboleaban, los muebles se movían y los cuadros caían de las paredes”. Los vecinos no pudieron dormir esa noche azorados por el inesperado temblor. El diario “La Lucha” (de Colonia), contaba que el vapor Saturno que había partido de Buenos Aires hacia Colonia, se había parado en el centro del canal como si hubiera tocado fondo, pero rápidamente zafó de su varadura.
El diario “La Nación” publicó su teoría en portada: “En esta zona de fusión y fermento se operan los más grandiosos fenómenos. Vivimos sobre una mina colosal, sobre un laboratorio vulcánico que trabaja silenciosamente”. Relataba, “eran las doce y veinte de la noche cuando se oyó un fragor subterráneo seguido de trepidaciones que hacían crujir muros y muebles”. Aclarando que, si el movimiento se hubiera propagado “en sentido vertical, quien sabe si a estas horas, esta Atenas sudamericana no estaba convertida en ruinas”. A continuación, traza la zona de vibración, donde con sorpresa leemos que “el movimiento oscilatorio se sintió en Cañuelas y San Vicente (el hoy distrito Ezeiza pertenecía a San Vicente).
No fue el único terremoto que afectó a nuestra región, hay registro del 9/08/1948 a las 18:35 horas con una duración de 5 segundos y replicas que se extendieron por más de un mes, siguiéndole otro sismo ocurrido el 11/09 de ese mismo año.
Más recientemente, el 30/11/2018, un sacudón a las 10:27 de la mañana en las profundidades de Canning, produjo rajaduras y movimientos en lámparas que fueron registrados en videos en las redes sociales. Como en Buenos Aires se estaba desarrollando una reunión del G20, fue noticia en el mundo. Duró 4 segundos y tuvo un alcance de 3,8 en la escala, a 25 km de profundidad.
Hoy, leemos en las portadas de los periódicos sobre otros temblores, los provocados por las noticias del día a día. Sin embargo, no está demás recordar que en las profundidades se produce el movimiento que de cuando en cuando, nos trae otra realidad, la naturaleza desatando incertidumbres sobre el comportamiento de la falla del Río de la Plata.
Por: Juan Carlos Ramírez Leiva
Día del bicicletero
La fecha del 29 de mayo para celebrar el Día del Bicicletero fue puesta, al parecer, de manera arbitraria pero, su celebración nos brinda la oportunidad para recordar y agradecer a estos profesionales siempre dispuestos a solucionar nuestros problemas.
Don Ramón Teodoro Martínez, correntino devoto de Ceferino Namuncurá, emigró de su provincia natal en la década del ’40 y se estableció en Ezeiza, aunque su historia como bicicletero lo dejo adosado al paisaje del Barrio Uno.
En Ezeiza hubo varias bicicleterias hoy ya desaparecidas, entre ellas podemos recordar la de Etchechury, allá por los ’60, y también la memoria de Luís Plaquin nos trae el recuerdo de la bicicletería de don Núñez, quien tenía el local en la esquina de Liniers y Caseros.
Don Esteban Teta, italiano incasable, tuvo como maestro en el oficio de bicicletero, al legendario Cayuela. Su primer taller estuvo ubicado en Ezeiza, mientras también trabajaba en Gilera y como guardabarrera. A finales de la década de 1960, don Esteban fundó la Bicicletería Patricia (nombre de su hija mayor), en Tristán Suárez.
Finalmente, mencionar en Ezeiza a Cayuela, era inevitablemente pensar en su taller de bicicletas, ubicado sobre la ex ruta 205 (hoy Pte. N. Kirchner) a metros de la calle Lorenza Zenavilla, en uno de los chalecitos propiedad de Ramos Mejía.
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.
Foto: chalet donde funcionó la bicicletería de Cayuelas.
viernes, 9 de mayo de 2025
Sucedió un 8 demayo
Fue Lucio quien narró que el sábado 8 de mayo su abuelo, hijo de María Catalina Josefa Planes y Espinosa, porteña ella, y del español Domingo Lorenzo López de Santiago, “se puso su frac de grandes cuellos y solapas, abierto sobre la esponjada pechera de valencianas”, no dudó en cubrirse con su capa roja antes de atravesar la solitaria calle Perú, casi obscura y con no pocos pantanos, tras lo cual llegó a la casa de comedias. Era el único teatro, el Coliseo Provisorio, que se encontraba en la actual calle Reconquista y Perón. De acuerdo al relato que hace Lucio, al caer el telón del segundo acto, Vicente López y Planes “deshaciéndose de sus amigos que procuraban retenerlo, salió del teatro con cerebro ardiente, el corazón palpitante, el pecho henchido de inspiración”. Lucio no trepida en afirmar que “el himno había nacido desde aquel momento”. Vicente López y Planes probablemente nació entre el 3 o el 4 de mayo de 1784, según el acta bautismal que en la Iglesia de la Merced encontró el historiador R. Piccirilli. La casa de los López estaba en Perú 299, y una característica de la casona eran las higueras plantadas por el poeta y su padre. En un cuarto de esa casa nació el autor Vicente, y en el mismo cuarto, murió a la edad de 72 años.
Siguiendo con la historia contada por Lucio, López procuraba llegar pronto a su casa porque las estrofas, “unas detrás de las otras, se presentaban a sus labios, se amontonaban y desparramaban buscando la hoja de papel en que debían vaciarse”. Llegó alrededor de las diez de la noche, se ubicó en la segunda habitación de la entrada, encendió la vela, y se acomodó en una pequeña mesa plegable de caoba que había pertenecido a los ingleses y que habían comprado en 1807 cuando los invasores fueron expulsados. Imaginando que estaba en el balcón del Cabildo y hablaba al pueblo, durante toda la noche pasó al papel los versos. Al día siguiente, convocó a sus amigos: Esteban de Luca, Juan José Paso, y Manuel José García, a los que leyó la letra y la aprobación fue total.
El lunes 10 presentó el texto a la Asamblea, reunida en la actual sede del Banco Provincia, y la emoción invadió al recinto que votó por unanimidad la aceptación de los versos, siendo proclamada como “única canción de las Provincias Unidas del Río de la Plata”. El decreto fue fechado al día siguiente, 11 de mayo de 1813. Titulada “Marcha Patriótica”, constaba de 9 estrofas (no de 4 como se canta hoy), y una cuarteta o coro. Con música del catalán Blas Parera, fue adoptada como Himno Nacional Argentino y se estrenó en una velada en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, siendo ella misma quién la interpretó.
En la ciudad de José María Ezeiza, se honra su memoria con la calle Vicente López y Planes, que nace en la Avenida French al 200, se extiende por cinco cuadras (unos 612 metros), y culmina en la calle Marinos del Fournier, llamándose su continuación, 12 de Octubre.
Por Juan Carlos Ramirez Leiva
domingo, 2 de febrero de 2025
Primeros vuelos
Corrían tiempos en que jóvenes intrépidos volaban rudimentarias máquinas sin seguridad alguna pero con gran entusiasmo. Uno de ellos era el fundador del Aero Club Argentina (1908), quien invitó a varios aviadores franceses a volar en Buenos Aires, en el marco del Centenario de la Revolución de Mayo.
Vaya a saber por qué, pero tal llamativo evento no quedó registrado en la memoria de nuestros vecinos. Las fuentes consultadas no lo aclaran pero podemos inferir que el regreso a la ciudad del Teniente Kramer, fue en un tren del inglés Ferrocarril del Sud. Habrá saludado al jefe don Ramón Salas y a doña Rosa, su esposa. Luego habrá abordado en la estación de Ezeiza; después de pagar su boleto, por supuesto.
















