jueves, 21 de junio de 2018

las fogatas de San Juan y San Pedro


Las fogatas en honor a los santos, es una vieja tradición que se repetía todos los junios en cada barrio de todos los pueblos y ciudades. Los solsticios (litha significa “quieto”) se repiten dos veces cada año y son los momentos en los que el Sol alcanza su menor o mayor altura aparente en el cielo. En los solsticios de invierno, los pueblos europeos preparaban grandes fuegos nocturnos para darle más fuerza al Sol y que calentara más. Inspirado en aquellos, el cristianismo incorporó a sus rituales algo de esas ceremonias y así surgieron las fogatas de San Juan (24 de junio) y la de San Pedro y San Pablo (29 de junio). Las fogatas llegaron a nosotros de la mano de la conquista española.
La Fiesta de San Juan, también llamada víspera de San Juan o noche de San Juan, es una festividad que se celebra el 23 de junio. En el rito de la fogata se incluye un “muñeco” (una figura humana), como símbolo del sufrimiento de mártires inocentes. En la ciudad de Buenos Aires fue importante hasta fines de la década de 1960, reavivándose los festejos cuando se recuperó la democracia en 1983. En el Chaco, todavía se camina sobre las brasas resultantes.
En el barrio El Vecinal, de la ciudad de J. M. Ezeiza, nos preparábamos para las fogatas juntando maderas, ramas de eucaliptus y hojarasca que sacábamos de la quinta de Don César. Cuanto más se acumulaba, mejor. La intención era que nuestra fogarata, fuera la más grande; incluso, íbamos a las gomerías para ver si nos daban una para quemar. En la punta del palo más alto, poníamos un muñeco hecho con ropas viejas y papeles, una especie de espantapájaros.
La fiesta empezaba, apenas anochecía, con el rezongo cariñoso del viejerío de la esquina elegida. En El Vecinal, lo hacíamos en la calle Florida casi esquina Mitre (hoy llamada Ituzaingo), frente a la caballeriza de Luquet. Rociábamos todo con kerosene y encendíamos el esperado fuego. Verla arder era algo fantástico y cuando el muñeco, envuelto en llamas, caía para consumirse definitivamente, todos gritábamos con alegría. En algunos lados, se aprovechaban las brasas para cocinar algunas papas; en todos, grandes y chicos saltábamos sobre la fogata. Se trataba de una gran fiesta popular.

Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 19 de junio de 2018

Ezeiza, 20 de junio de 1973


Mi infancia pasó en los sesenta con Piluso, gomeras, aviones, parroquia, club Ezeiza; épocas en que la cana te cortaba el pelo si lo tenias largo (el coffeaur de seccional te resolvía el problema); todo en el Gran Buenos Aires, todo en Ezeiza. Dentro de ese marco de vida había una palabra que no se pronunciaba en público, no aparecía en los diarios (los sensores lo llamaban el tirano prófugo). Para nosotros, por entonces, sonaba raro “Perón”; algunas paredes decían “Perón vuelve” y en otras solo la V y la P superpuestas. Recuerdo cuando se mató Julio Sosa, mucha gente se junto en el entierro y cantaban la marcha peronista, y mi madre decía “estos tarados no tienen otro lugar en donde gritar Perón, Perón...”. Pero no, no tenían, estaban prohibidos. Pero en la intimidad, todos reconocían que si se daba el regreso desde España, el país se salvaba; al menos en eso coincidían casi todos los sueños (salvando el de los gorilas, claro). Ya a principios de los setenta la tele (Aldo Camarotta), tomaba con sorna al general súper atlético con las “Noticias de Puerta de Hierro” sosteniendo que lo había visto el cucuruchero de la zona correr 20 Km. y preparar su regreso. En medio de todo esto transcurrían los Monto, ERP, FAR y otras que también decían Perón y Evita. No se referían por cierto al peronismo de mi papá, para quien estaba todo bien en lo que tocaba a Perón y a los sindicalistas. Tampoco coincidía mi padre con mi tío, el Gordo, el que era popular y comunista. Recuerdo el día del regreso del General, un hermoso día de otoño con sol. Con mi bicicleta fui como “todo el mundo a Ezeiza a esperar a Perón”. Durante la mañana de ese día le di pedal hasta el cruce del camino Jorge Newbery, por la calle entonces lateral al lugar donde los japoneses sembraban verduras y hoy está sembrados de presos. Desde el acceso a la Escuela Penitenciaria miré hacia la parrilla “Córdoba”, donde se avizoraba una columna compacta guiada por jóvenes con brazaletes rojos y negros. Recuerdo muchos carteles que decían “Montoneros La Plata”. Nunca vi tanta gente junta, ni tantos micros estacionados al costado de la Ruta 205. Volví rápido a casa pero mi papá y mi hermano ya se habían ido a esperar al General. También ya se había marchado mi tío Gordo, quien tras venir en bicicleta desde Lonchamps y llevarse una bolsa con mandarinas de nuestro árbol que le acercó mi madre, fue hacía el histórico encuentro.
“Que cagada, por unos hijos de putas que están matando gente no vamos a ver al General."
Entre los que se volvían estaba el tío Gordo, quien asustado me dijo: “Estaba esperando debajo de unos árboles y les convide mandarinas a unos muchachos de poncho, al rato me dijeron ‘tirate al piso’ y comenzaron a disparar”. Las mandarinas salvaron a mi tío; mi papá y mi hermano regresaron más tarde; muchos no volvieron a sus hogares.
Comentarios: En el Centro Atómico Ezeiza, allá por el ’75, contaban de cadáveres colgados de los árboles; que a “Miguelito”, un obrero del Centro Atómico Constituyentes, lo pisaron como cien personas en la corrida y lo dejaron tirado por que todos lo creían muerto, y quedó discapacitado motrízmente de por vida.

Miguel Ángel Ramírez

martes, 29 de mayo de 2018

Parturientas y recién nacidos (última nota)


Si bien el cordón umbilical se ha roto, no por ello se ha separado totalmente la madre de su hijo. Si tuvo una nena, la mamá podrá limpiarse sí, pero evitará el baño por treinta días, y por cuarenta si es varón porque los varoncitos son mucho más delicados. La mamá no debe lavarse el pelo por cuarenta días, porque podría enloquecer.
Al recién nacido a veces lo bañan, otras le limpian solo la cabeza y le echan en los ojos, una gotita de limón. Se lo entalca y sobre el ombligo, debe colocarse un trozo de tela blanca empapado en alcohol, que debe sujetarse con el ombliguero. En algunos lugares en lugar de talco, se usa yerba mate tostada que evitaría que el pequeño sufra de los intestinos o se empache.
Para prevenir la hernia, una vez caído el cordón, se sujeta una moneda de cobre envuelta en gasa sobre el ombligo. Si a la caída del cordón el ombligo no cicatrizara, lo mejor es espolvorearlo con sulfatiazol.
Los bebes maman cada vez que lloran hasta grandes, a veces hasta con dos o tres años y aun después ya que la leche materna sienta bien como digestivo. El bebé deberá ser fajado para que no se ponga panzón o chueco.
Debe evitarse que lo miren personas ajenas con anteojos o que tengan una mirada fuerte, para que no lo ojeen. Para evitar el mal de ojo, se le pondrá un cordoncito rojo, el que además le asegurará al bebe, éxito con el sexo opuesto cuando llegue a grande.
Es importante taparlo con una manta aún si hay una suave brizna para que “no le de aire”, y además, cubrirle las orejas y ponerle guantes porque sus manos siempre están frías. Si llora por la noche, debe hacérselo dormir con la cabeza del lado de los pies.

Por Juan Carlos Ramirez Leiva
(fuente: desordenados apuntes varios)

Aclarando: 
Lectoras atentas, me han comentado la importancia de notificar que estas tres notas, son recopilaciones de costumbres regionales. Aclarado esto, va todo mi cariño a nuestras queridas comadronas y curanderas.

Enlace a la primera nota                          Enlace a la segunda nota


El editor.

lunes, 21 de mayo de 2018

Sobre parturientas...(segunda nota)


Sobre el parto:
La futura madre andará levantada hasta el momento en que se rompe la bolsa de las aguas, ya que así el niño nacerá más ligero. Al rasgarse las membranas, la mujer se acuesta o sienta, para que el niño no se caiga. El parto sentado es el más frecuente y en ese sentido si no existe un sillón bajito o banquito, se debe sentar sobre una calavera de caballo, ya que se tiene en cuenta la facilidad para parir que tienen las yeguas.
El dolor es admitido como inevitable porque Dios así lo habría dispuesto; apenas si puede tratarse de paliarlo prodigando un trato cariñoso a la parturienta y satisfaciendo sus deseos. Ubicada en su asiento, la mujer se prepara para pujar apoyando las rodillas en el suelo y tomándose las piernas mientras, detrás de ella alguien la sostiene por la cintura. Si la bolsa de aguas no se ha roto, un poco de sal fina caliente en el dedo o un grano de sal gruesa basta para que, con un simple toque, se rasguen las membranas. Debe tratar de evitarse que el líquido amiótico llegue a los ojos de la partera, pues podría cegarla. El tacto se practica con las manos muy limpias y mojadas en aceite comestible. Este tiene la función de lubricar la zona por donde saldrá el niño.
El cordón umbilical se corta de inmediato, la comadrona ata un hilo a unos tres centímetros de distancia del niño, sobre el cordón. En el otro extremo de éste se ata una cinta que se sujeta a la pierna de la madre (la derecha si el recién nacido es varón, la izquierda si es mujer) para evitar que el cordón “vuelva adentro”. Es frecuente que la partera trabaje con su cigarro de hoja en los labios que, después del corte del cordón, usará para quemar su punta. Para lo mismo sirve una cuchara caliente, buscándose practicar la cauterización de la herida. Por cierto que la partera, para poder cortar el cordón no tiene que haber tenido relaciones ese día, ya que actuaría como un veneno sobre el niño y a ese motivo se deben muchas infecciones y trastornos.
Tras el nacimiento:
Se espera la expulsión de la placenta ayudando con masajes en el vientre o poniendo los dedos en la garganta de la madre, provocando arcadas para que la mujer contraiga los músculos abdominales y ayude a su expulsión. Para el mismo fin es bueno hacerle soplar en una botella. La placenta, un nacimiento más, debe ser enterrada debajo de la cama de la mamá.
Dos o tres días después, cicatrizados o saturados según los casos los posibles desgarros, la madre reinicia su vida normal. Llega el momento de amamantar, y hay cocimientos o infusiones que ayudan a tener mucha leche, así como el “peinarse” los pechos, pasando un peine desde la base hacia el pezón. El agua, el alcohol, el aceite y la grasa intervienen en el cuidado de estos últimos, que no deben agrietarse.

Por Juan Carlos Ramirez Leiva

sábado, 19 de mayo de 2018

Voluntades (Inst. Cultural T. Suárez)

No era práctico que los chicos debieran viajar hasta Cañuelas o Temperley para cursar sus estudios secundarios; ni siquiera Monte Grande quedaba cerca, pese a que la escuela estaba frente a la estación. No era que faltaran medios de transporte, el tren te llevaba directo y el Expreso Cañuelas también, pero no era justo.
La comunidad crecía, no había muchas cuadras asfaltadas –solo tres—e incluso, la luz no llegaba a todos lados, pero si había sobrada fe en el progreso. Los años iniciales de aquella década de 1960 eran de ruptura, de transformaciones, y aquella vecindad estaba acostumbrada, históricamente acostumbrada, a ser agentes de cambio. No trepidaron aquellas mujeres- madres, a contagiarle sus inquietudes al equipo directivo de la escuela primaria, y llamaron a reunión.
Eran los años en que los militares decían quienes debían gobernar en democracia y quienes no; pero también eran años en que los pueblos habían aprendido que los derechos adquiridos debían ser ejercidos. Y ejercieron su derecho a la educación de sus hijos. Fue así que se aunaron las voluntades de un pequeño grupo con claridad de ideas y vocación de servir a su comunidad. Si ni la provincia ni la nación levantaban una escuela, la sociedad lo haría... y lo hizo.
Se obtuvo la autorización para crear los dos primeros años, con sede en la Escuela Canale. El acto oficial se hizo en la Plaza Manuel Belgrano, con la concurrencia del pueblo, de las autoridades, y con la presencia incluso de los Granaderos a Caballo. Así nació el Cultural, en una comunidad acostumbrada a contar con docentes comprometidos con su pueblo, no era de extrañar que se comenzara a dar clases con docentes ad honoren; como todo proyecto social compartido, todos colaboraron. Con el paso del tiempo se autorizaron los cursos superiores y así, en 1967 se tuvo la primera promoción.
Pasaron casi 30 años antes de tomar posesión de unos terrenos donados para erigir una escuela en el loteo del Barrio San Antonio, en donde se levantaron ocho aulas, y el techado parabólico, que lo fue con lo producido con una rifa cuyos premios donara la Editorial Estrada.
Aquella sociedad de los sesenta en Tristán Suárez, nos da en el tiempo una lección de comunidad, de asumir responsabilidades desde el llano y desde lo empresarial, de trabajo compartido. Como la Escuela Canale carecía de cortinados, la otrora fábrica Amat donó una pieza de tela que las madres trabajaron y en 48 horas, se inauguró la secundaria con cortinas nuevas, y una no retenida emoción y justo orgullo.
No hubiese sido justo incluir algunos nombres en esta nota, porque sólo hubiera podido mencionar a los emergentes. La obra la realizó la comunidad, y la grandeza de los pueblos se refleja justamente cuando a las obras, como sostuviera Atahualpa Yupanqui, el pueblo las hace suyas. Así nació el Instituto Cultural Tristán Suárez, un cinco de mayo de 1963.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

jueves, 17 de mayo de 2018

Sobre parturientas y recién nacidos (primera nota).

El sexo del por nacer:
Cuando la mujer está embarazada y escucha cantar al pájaro carpintero fuerte su bebe será varón y si es débil será mujer, incluso si antes canta cerca de la casa anuncia que pronto ocurrirá un embarazo. Si le salen manchas en la cara, será varón; si se pone hermosa, será mujer. Si se mueve al segundo mes, será varón; si lo hace a los cuatro, será mujer. La hinchazón de la madre, el vientre en punta de la embarazada o la ubicación del feto sobre el lado izquierdo, augura varoncito. Por el contrario, el vientre redondeado o el feto a la derecha, indican una futura nena. También hay que considerar si el trabajo de parto comienza tres días antes de la fecha calculada o durante la luna nueva o menguante, ya que el varón llega si el trabajo ocurre después de la fecha prevista o durante la luna llena creciente.
Precauciones:
Se debe evitar las tareas pesadas en los dos últimos meses de gestación. No se puede tejer crochet con dos agujas o coser a máquina, ni tampoco pasar por debajo de un alambrado. Esas precauciones evitarán que el cordón umbilical se enrede en el niño. En la dieta se trata de no comer hígado ni tripa de vaca, que hacen crecer la placenta, ni tampoco embutidos que producen igual efecto en el cordón umbilical. Otro tanto sucede si se come hígado sin desgarrar previamente sus membranas, además secan las aguas tal como sucede con la ingesta de pan seco o galleta. Debe considerarse que el exceso de vino produce hemorragias. Comer huevo hará que el niño nazca pegado a las membranas, mientras comer riñón provocará lunares. El hígado asegura hijos rubios, y la morcilla, negros.
Otras consideraciones:
Desde el vientre de su madre el niño ya pide cosas, los llamados antojos. El no satisfacerlos puede provocar la pérdida del niño o que éste nazca con la boca abierta o la representación de lo deseado. Es el niño también, el culpable de muchos trastornos de su madre, ya que si tiene mucho cabello, le producirá acidez. Ante pérdida de sangre, colocar la mano sobre el vientre de la embarazada y se procurar frenarla con oración. Si la hemorragia no se detiene, se debe llamar al médico. En el verano se aconseja no exagerar el baño, ya que debilita a la criatura.
Posición del feto:
Si éste “viene mal”, las sacudidas y las manos acomodan el útero. Si se presenta de nalgas, se pone a la embarazada con la cabeza hacia abajo mientras otra persona la sujeta por la cintura; se sacude el cuerpo de la mujer, para que el hijo se dé vuelta. Si el parto se demora hay que acelerarlo con una imagen de San Ramón, protector de la maternidad, sobre el vientre; también una vela invertida bajo la cama. El chico nacerá antes o al apagarse la vela (puede acompañarse con una imagen de la Virgen de Los Remedios).

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
(Nota elaborada en base a apuntes desordenados, válida para nuestra región y para toda la región pampeana)

sábado, 5 de mayo de 2018

Parteras

La Organización Mundial de la Salud considera a las parteras como expertas en embarazos, partos y pospartos; bajo el nombre de comadronas se las referencia en antiguos escritos hindúes, grecos romanos y en la Biblia. El término proviene del latín commater, compuesto por cum que significa "conjuntamente" y mater que significa "madre". Desde 1560, las comadronas parisienses tienen que pasar un examen oficial para obtener el título pero en general, no todas las mujeres que ejercían disponían de una formación. Han ayudado a las mujeres a parir desde el principio de la historia del mundo y por tal, también en Ezeiza. 
Hacia 1890 se instaló en Monte Grande la familia Petrazzini; don Siro puso en Vicente López y Planes Nro.147, un almacén de ramos generales que también fue casa de comidas y estafeta de correos. En él, el primo Omega practicaba curaciones mientras la señora de Petrazzini se ocupaba de realizar los precarios y primeros auxilios pero también, oficiaba de comadrona. No creemos que fuera la única en la región pero ayudó con su voluntad y conocimientos, a dar a luz a las mujeres de entonces. 
Mariana Arbel,nacida un 31 de marzo de 1886 en el partido de Almirante Brown, fue la primera obstetra diplomada que se radicó en Monte Grande, cerca de 1907, atendiendo en un consultorio de la calle Vicente López Nro.174. Su presencia fue cancelando las actividades de las comadronas y rápidamente pasó a convertirse en una referente en la ciudad. Prestó sus servicios hasta en la zona de Tristán Suárez y fue quien estuvo presente en los primeros grupos de profesionales de la salud que atendieron en la Sala de Primeros Auxilios San José de Monte Grande, adonde acudían los enfermos del hoy Distrito Ezeiza.
De acuerdo al Dr. Manuel Ricardo Rebagliati, la primera partera de Canning fue la señora Teresa Izquierdo. Doña Alcira Ojeda, en grabaciones que registrara la Lic. Patricia Faure, contaba que había nacido en la misma habitación en donde era reporteada, gracias a los servicios de Izquierdo. Disfrutando de la lectura de Las Vacas vuelan, encontramos que la señora Amalia Albina De Maio nació en 1934 en su casa, el afamado vivero La Delicia, asistida su mamá por la señora Teresa. 
No le iba en zaga en la consideración local la comadrona aficionada María Lanatua de Harguindeguy, según recordaba Roque Adolfo Saracino. Nélida Inés Garayar contó en el mencionado libro, que María fue la que la hizo nacer y a todos sus hermanos, que eran 10: Salvador (1913); Higinia Lucía (1914); Raúl Antonio (1915); Abel Martín (1916); Nélida Inés (1918); Mario Oscar (1920); Elba Lilia (1922); Esther Ana (1923); Haydeé Margarita (1925) y Héctor (1928). Nélida nació en donde hoy se levanta la cárcel de mujeres. Sus dos hijas también nacieron en su casa, con la ayuda de una partera. Recientemente, contaba el Dr. Ruben Barabani que su abuelo llegó a Ezeiza hace 100 años, y que él nació acá, en la casa de su abuela, y que sus tías hicieron de comadronas. 
Eran tiempos en que las madres parían en sus casas con la ayuda de la vecina idónea o de parteras diplomadas; a veces intervenía la enfermera doña Amanda Wolf, y el Dr. Rebagliatti desde 1935. Las parturientas tomaban caldo de gallina y convivían, la penicilina de la farmacia del idóneo Vidal con los yuyos curativos de Pargoletto, y los consejos de las inefables curanderas.
La ONU declaró el cinco de mayo como el Día Internacional de la Partera, iniciativa de la Confederación Internacional de Comadronas, organización establecida en 1919. ¡Feliz día y muchas gracias! Queridas parteras. 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 1 de mayo de 2018

Caballos y poder en el distrito


Los baguales se aquerenciaron prontamente con nuestra región, descendientes de aquellos 7 caballos y 5 yeguas que fueran abandonadas cuando se despobló la Buenos Aires fundada en 1536. Con el tiempo tener tropilla “de un solo pelo” en el litoral platense, se transformó en un rasgo de distinción; al menos, desde aquellos primeros 52 caballos de un solo pelaje que revistaron en el naciente Regimiento de Granaderos, que fueron remitidos al Coronel San Martín desde San Miguel del Monte en 1812.
La posesión de caballos siempre fue un símbolo de poder. Las familias de mayor capacidad económica ataban a sus coches más de un equino, para resaltar su posición social. Supo existir un rápidamente enriquecido sindicalista, papá del actual Ministro de Trabajo, que llamó la atención de la prensa por su insistencia en querer ser aceptado por el exclusivo Jockey Club. Igual tesón ponía la oligarquía de antaño en ser legitimados, como integrantes de la élite social. Así pasó con Miguel de Anchorena, uno de los pocos argentinos que perteneció al Jockey Club de París.
Caballos, poder, prestigio y tradicionalismo, se unen en Ezeiza. Un terrateniente local, don Rosario Acosta, lamentaba que le hubieran desaparecido 17 caballos que intuía, habían sido destinados a la guerra que la Triple Alianza le declaró al Paraguay. Don Rosario tenía el casco de su estancia en lo que hoy es el Barrio El Trébol. Otro caso bélico, como fue la Revolución de 1890, involucró al  estanciero Vicondoa cuando una partida de soldados paró en su campo, carnearon novillos y “recibieron en donación” varios caballos, recibiendo a cambio como regalo dos fusiles en desuso que el buen hombre enterró, por las dudas, y que la familia rescató tiempo después en las tierras donde hoy se levantan las cárceles en Ezeiza.
El prestigio de José B. Zubiaurre, considerado decano de la actividad hípica y dueño de una exitosa cabaña, se basaba en la calidad de sus equinos, “lo mejorcito de las pistas argentinas”. El haras llevaba el nombre de Buenos Aires, en honor a uno de sus caballos. La Revista Fray Mocho contaba de su actividad, allá por 1915. En sus stud, franqueados por el camino que otrora recorriera la trocha angosta del Belgrano, y con frente a la hoy calle Santa Ángela, la tradición oral insiste en que cantó Carlos Gardel.
El Jockey Club consideró levantar un hipódromo en un predio cercano a los greens del Athletic Lomas Club. Se les ofrecía a los amantes del turf la posibilidad de jugar, calle Firpo por medio, a ese otro distinguido deporte inglés. Cuando las autoridades hípicas eligieron San Isidro como destino de sus proyectos, se remataron aquellas tierras y nació Villa Golf. Links, carrera y haras, todo cercano a la Parada Links, hoy Unión Ferroviaria.
La pasión por los caballos no ha menguado en nuestro distrito, sólo que las características rurales de antaño han sido relegadas paulatina pero inexorablemente, hacia un sur que se aleja. Sin embargo, en nuestras pujantes ciudades, un número significativo de ezeizences se resiste heroicamente a dejar de lado las costumbres tradicionales. Fue un vecino de Ezeiza, el embajador Eduardo Labougle, quien convocó a un Concurso de Ensayos sobre el tema “El gaucho y el llanero”. Su interés en la analogía cultural lo llevó a ser probablemente el primero en llamar la atención con este tipo de convocatoria, allá por octubre de 1925.
Mientras en Tristán Suárez supo vivir Cambiasso, afamado tabartalero, en Canning se han filmado documentales sobre el caballo criollo. Allí funcionó el haras que iniciara el Sr. Lorini y posteriormente fuera propiedad de la familia del Dr. Nobregas. Debemos recordar la existencia de Centros Tradicionalistas y que en Spegazzini se realiza un tradicional festival desde hace años. En el distrito hemos contado con afamados apadrinadores como Don Camilo Magistrelo, algunos domadores como Victoriano Carrizo, ya famoso resero en 1898. Mucha gente reconocida por su saber, pero sobre todo, muy sobre todo, personas que sienten un profundo amor por los caballos.

Juan Carlos Ramirez Leiva

domingo, 18 de marzo de 2018

Mujeres bravas en la región

En la década de 1920 supo existir en los pagos cañuelenses, una mujer robusta de cutis blanco y cabellos castaños, vestía generalmente de negro y cabalgaba sentada de costado. Ese detalle femenino no se correspondía con su fuerza física porque era dura, brava y malísima cuando se enojaba, según contaba Domingo Zuchetti.


Eustaquia Lucero, tía abuela del narrador, era llamada “la milica” y con razón, ya que fue la primera mujer policía de Cañuelas. Trabajaba en el campo como Policía de Control de los Ajenos, es decir, se ocupaba de evitar el cuatrerismo controlando las marcas en las haciendas, para ver si éstas eran las declaradas y no se les “había colado” una vaca ajena. No dudaba en dar “guascazos” con su rebenque o usar la charrasca” provista (sable) si era necesario, según la memoria registrada de quienes la conocieron; entre ellas, la Rubia Sabino.
Cañuelas supo tener mujeres decididas, tal como Elsa García, primera conductora con polleras del pago, o pioneras como la Sra. Blanca Duró, primera fotógrafa mujer de Cañuelas, pero también tuvo mujeres que habían padecido la esclavitud. Tal fue el caso, uno de tantos, de Felipa Larrea de Larrea, hija de un negro norteamericano llamado Juan, esclavo del gobernador de Buenos Aires don Juan M. Larrea, y de la africana Magdalena, sierva de Patricio Salas. Fue comprada por Justa Visillac de Rodríguez, quien la crio en la Casa de Ejercicios, que aún existe en la esquina de Independencia y Salta. Había nacido 24 días antes de iniciarse la Revolución de Mayo, y sirvió en las casas de Valentín Díaz, doña Josefa Lavalle y señor Marcó del Pont, casándose luego con Ignacio Larrea, cocinero de don Juan Lavalle. Años después, ya libre, sirvió a don Bernardino Rivadavia. Felipa tuvo once hijos llamándose Magdalena la menor, su único sostén. Recordaba el fusilamiento de Camila O'Gorman, que dijo haber presenciado en Palermo.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
Fuentes:
Torti, María Lydia. Costumbres cañuelenses.; 2014.
Caras y caretas. Nro. 582, página 74. 27 de noviembre de 1909
Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza. Archivo

sábado, 17 de marzo de 2018

Tristán Suárez ciudad. Fundamentos

Fundamentos de la Ley 10221

El presente proyecto de ley se funda en una razón de justicia y no es otra que la de jerarquizar a un circuito del distrito de Esteban Echeverría de la provincia de Buenos Aires. Tristán Suárez, el que, por las características que a renglón seguido detallaré, dista mucho de ser en la actualidad un pueblo.
Tristán Suárez se ubica geográficamente en el Conurbano Bonaerense, en el centro-oeste del partido de Esteban Echeverría, el que limita con los distritos de Lomas de Zamora, Almirante Brown, Cañuelas, La Matanza y San Vicente.

Tiene una superficie de 34,2 Km2 de los 377 Km2 que totalizan el distrito de Esteban Echeverría, distando de la Capital Federal 38 Km. Por la ruta nacional 205 y el ferrocarril General Roca, desde Plaza Constitución. Cuenta con importantes vías de comunicación, siendo la mencionada Ruta 205, uno de los accesos más conocidos, que los une con Capital Federal y ciudades intermedias.
Con respecto al ferrocarril General Roca, el mismo se encuentra en plena etapa de trabajos de electrificación, por cuyo motivo los servicios no guardan, en la actualidad, un horario preciso, pero que estimativamente se cumplen cada treinta minutos. De conformidad con el proyecto de ejecución, habrá un servicio cada 10 minutos, con una duración aproximada de los viajes a Plaza Constitución de 55 minutos.
Los servicios de transporte público automotor de pasajeros son: El Expreso Cañuelas -con frecuencia de cada 10 minutos- por la citada ruta, dicha empresa posee una Terminal en Tristán Suárez, uniéndolo con Capital Federal, además de hacerlo también, con las localidades de Cañuelas, Monte Grande, Luis Guillón, Ezeiza, Lomas de Zamora. El Expreso Esteban Echeverría.
Ya se esfumaron los borrosos y lejanos primeros pasos de nuestro pueblo y surge una población pujante por cuya iniciativa se ha proclamado a través de las obras como una de las poblaciones más importantes de la zona sur.
Jardines de infantes, colegios primarios, establecimientos secundarios y bibliotecas, peñas, centro tradicionalista muestran el nivel cultural del Tristán Suárez de hoy. Clubes sociales y deportivos, pista de salto ecuestre, sociedades de fomento, instituciones de bien público, delegación municipal, policía, bomberos, correo, Segba, Entel, gas, pavimento, unidades sanitarias, clínicas, fábricas y comercios, inmobiliarias (cada día más numerosas). Gran actividad social, cultural, política, comercial y empresaria, ponen de manifiesto la relevante imagen de un Tristán Suárez tan querido por sus habitantes, tan admirado y tan envidiado por los demás.
Todo esto reforzado con importantes medios de comunicación, entre ellos el diario semanal “La voz de mi parroquia” de mayor circulación en la zona.
La administración pública funciona a través de una delegación municipal, la subcomisaría y una delegación de correos y telecomunicaciones.
Se prestan servicios públicos de teléfonos, electricidad y gas natural, obviamente de modo parcial, siendo de aspiración de sus habitantes que los radios de los mismos, al igual que el de las aguas corrientes y cloacas -inexistentes en la zona- sean ampliadas.
Su actividad económica es variada, destacándose entre los establecimientos fabriles radicados en la zona la usina de productos lácteos “La Tarantela”, el peladero de pollos “Razio Hnos.”, además de hornos de ladrillos y diversos campos dedicados a la actividad agropecuaria.
Por lo expuesto, Tristán Suárez es, sin dudas, ya una ciudad, categorización que tiende a convertirse en realidad a través del presente proyecto de ley.

sábado, 24 de febrero de 2018

Festival de natación en el aeropuerto

Para inaugurar la Temporada Estival de 1957, se llevó a cabo un Festival en la pileta olímpia del aeropuerto. Eran tiempos de la Revolución Fusiladora, la que los golpistas denominaron Libertadora. Entre 1955 y 1958, el poder estuvo en manos del dictador Pedro Eugenio Aramburu, quien fuera ajusticiado ilegalmente años después (Timote, primero de junio de 1970), por los crímenes que encabezara.
Se realizó un torneo abierto de natación de 400 metros libres, siendo entregado los premios Ondamar por el Sr. José de Zaar, culminando el evento con un desfile de mallas .... Ondamar. 
 
Al Festival, realizado a metros de las pistas y de las terrazas desde donde se podían avizorar los despegues y aterrizajes, concurrieron vecinos que aún hoy viven disfrutando el Barrio Uno Justicialista.
La película que acompaña esta nota (dedicada a la periodista insigne del Barrio Uno, Bini Peñuelas), se encuentra en el Archivo General de la Nación (A.G.N.), catalogada como Festival de natación, Ezeiza, 1957. Documento Fílmico. Tambor 710.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Patricia Simek, escultora.


Patricia Simek es una talentosa escultora de El Jagüel, ciudad de Esteban Echeverría, nuestro Distrito Madre. Sus aportes artísticos son insoslayables, tanto como su labor docente. Nació en Eslovaquia en 1925, comenzando allí sus estudios, lo que fueron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial. Con 23 años emigró a nuestro país desde Inglaterra, en donde había conseguido huir y estudiar.
Con la colaboración de familiares y alumnos, realizó numerosas esculturas que visten las calles echeverrianas, como el monumento a "La Madre Fundadora" o el “Monumento a los Caídos de Malvinas”. Su obra "Madre Embarazada” se encuentra en Berlín, una "Madre” en Calafate, y "Gaucho” en Burzaco, por detallar solo algunas.
El video (tomado de su página en facebook), la muestra en sus clases refiriéndose a una de las dictaduras que sufrió nuestro país y cómo ella  reaccionó desde su profesión. Uno de sus proyectos más recientes, es "La capilla ardiente", un recordatorio de los desaparecidos del distrito durante la dictadura ubicado en Boulevard Buenos Aires y Salta (ver foto).

lunes, 5 de febrero de 2018

Piletas populares en el bosque

Evita habría promovido la idea de hacer en la zona de Ezeiza, un parque recreativo de acceso libre y gratuito. El proyecto se desarrolló junto con la construcción del aeropuerto internacional, ambas obras de general ingeniero Juan Pistarini (23/12/1882 – 29/5/1956). Las tres piletas de agua salada, vestuarios y juegos infantiles,  estaban y estan rodeadas por un bosque con miles de árboles plantados especialmente.
La intención era que la gente de la Ciudad y sus alrededores tuviera un lugar de esparcimiento, además del balneario de la Costanera Sur y algunas playas sobre el Río de la Plata, en Vicente López y Olivos.

jueves, 25 de enero de 2018

Las chicas Larralde


Los padres de los hermanos Delia Beatriz (Bety), Gladys (Porota) Haydeé, y Toto (el mayor), tenían el campo en donde hoy se encuentra la Unidad Penitenciaria N° 19. El papá enfermó y debieron mudarse al pueblo, en donde Larralde falleció joven, apenas 36 años. La mamá, Haydeé, siguió trabajando el campo, en donde con la ayuda de su hermana, le daba de comer a los que trabajaban en el tambo, a los peones. Aconsejada por sus tíos, la mamá de las niñas se asoció con un mediero para criar su ganado, mientras construía en la esquina de French al 600, del pueblo de Ezeiza. En fotos que supo mostrarnos, puede verse a la mamá embarazada de Bety en la Sociedad Rural de Cañuelas, donde el papá compró un toro para mejorar la raza, mientras que en otra tomada desde la calle French, se ve la casa en construcción.
La mudanza se realizó en 1938, el mismo año en que se inauguró en los terrenos lindantes, la Escuela N° 3 “Gral. Don José de San Martín” (Hoy EP 1). La mamá preparaba los chocolates para las fiestas patrias, hacía los primeros auxilios de los chicos que se lastimaban e incluso entre 1940/50, cedió varias veces una de sus habitaciones para que sirviera como aula.
Bety iba contenta a la escuela; le gustaban los lápices, escribía todo el tiempo. Ya de grande, recordaba el dolor que le había causado el que una maestra la había “castigado” poniéndola en penitencia contra un árbol porque no le salía la palabra Berta en una lectura obligada. Le había pasado contando entre 6 o 7 años, ya que le habían fraguado los papeles para que ingresara antes de cumplir los 8 años, edad en que se ingresaba entonces a la escuela. Tuvo de maestras a la señora Juana María (Guarna de Arruíz), recordaba a Susana Pedroti y sus sombreritos, de Amanda Acuña que era una santa con sus 18 años que imponían respeto a sus alumnos casi hombres; ella siempre se ponía colorada cuando la retaba. Gladys le contaba a su entrevistadora (la Lic. Patricia Faure), que algunas maestras venían de La Plata y no faltaban, como Isabel Noceti y Mercedes Peralta López, además de la primera directora, Edelina Etcheto, quien llegaba a las 9 de la mañana y comía en la casa del portero Martín Elisagaray. Como se quedaba hasta tarde, junto a los chicos había logrado que la escuela tenga un hermoso jardín pegado a la casa de las Larralde. Mercedes Iermini, quien venía de Lomas de Zamora, hacía venir a su hermana con sus hijos a quienes amamantaba en la casa de Haydeé.
Bety explicaba sencillamente que su casa se transformó en la casa de las maestras porque el colegio era chico y no había lugar para las cuatros que enseñaban por la mañana y las cuatro que tomaban el turno a la tarde.  Las otras maestras fueron Concepción Solano, Magdalena Morando, Matilde Lasalle, Nelly Bogo, y la señora De Pedro.  Mientras Gladys resaltaba que venían chicos del campo a caballo, el palenque estaba sobre la calle Pueyrredón, Bety  contaba que a Irma Elisagaray la vestían de blanco, le ponían una banda y representaba a la Patria en los festivales.
Hoy recordamos a las chicas Larralde, a quienes su mamá vestían a la tarde para llevarlas a ver pasar el tren, porque Bety decidió encontrarse vaya a saber en qué nube, con sus hermanos y sus padres.

Juan Carlos Ramirez Leiva

lunes, 22 de enero de 2018

Chango Blanco


Le quedó por siempre “Chango”, porque esa fue la expresión de su mamá cuando se dio cuenta que había tenido un varón, aquel 24 de abril de 1936 en Monte Grande. Estudió en la ex Escuela 43, en donde tuvo como compañeros a Isabel Rubio Gil, entre otros.
No había cumplido los 18 años cuando era reconocido como militante en la Resistencia, y su carrera política en el peronismo tuvo su logro cuando en 1973, fue elegido intendente de Esteban Echeverría. El distrito aún contenía a lo que hoy es el Distrito Ezeiza y también a la ciudad de Máximo Paz.
Oscar Alberto “Chango” Blanco ejerció el ejecutivo comunal desde el 25 de mayo de 1973 al 8 de junio de 1976, cuando fue reemplazado por el Comodoro Juan C. Favergiotti, comisionado militar de la dictadura. Recuperada la democracia, fue diputado provincial y nacional; desempeñó cargos partidarios como Vicepresidente Segundo del PJ, y presidente del PJ de Esteban Echeverría.
En la foto tomada el 25 de mayo de 1973, día de la asunción como intendente, se ve la YPF en la punta del Boulevard Buenos Aires. El Chango Blanco desfila en la calle junto con Pedro Saldubehere, quien está fumando; sobre el cordón de la vereda de la plaza y con las manos en el bolsillo, puede verse a Anibal Cappiello. La foto es un gran testimonio de época y fue publicada por Chanchi.
Durante su gestión, firmó el Decreto 464, que facultaba para que se proceda a la creación del Museo Histórico del Partido de Esteban Echeverría, el 29 de julio de 1974.  Tiempo después, el 25 de mayo de 1976, Blanco inauguró el Museo en dos aulas pertenecientes a la ex Escuela N° 14 en Origone 361 de Monte Grande (Hoy Centro de Formación Profesional), proyecto cerrado por el Comodoro puesto por los genocidas, el 8 de junio de ese mismo año.
Debe destacarse que siempre apoyó las iniciativas de la división distrital con la salvedad, de que pretendía que el aeropuerto debía quedar bajo la jurisdicción de Esteban Echeverría, lo que obviamente, no fue aceptado.
Falleció en el día de hoy, sus restos serían cremados en el día de mañana de acuerdo a voceros informales de la familia.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Economías tempranas

 Las condiciones de la flora y fauna de nuestra región permitían complementar las condiciones de trabajos estacionales. En las lagunas y bañados se cazaba y recogían productos silvestres que se vendían en la ciudad, como cueros de nutria, cerda de yeguarizos, cuero seco de vacunos, mulitas y trenzados de cuero. No era extraño que incluso los niños indios, pudieran cazar entre 30 y 40 perdices diarias. Como los indios eran considerados escasos y poco dóciles, los negros fueron la fuente principal de los trabajos manuales en la estancia "Los Remedios" fundada el 5 de marzo de 1758.
La segunda estancia en el tiempo e importancia, fue la San Sebastián, cuyo casco se encontraba en donde hoy se extiende el centro comercial de La Unión. Siguiendo la Testamentaria, tenía cercos de durazno, ñandubay y palos blancos. En el inventario de plantas figuran: 13.128 durazno frutales, 911 acacias, 657 álamos, 420 paraísos, 35 sauces, 62 membrillos, 12 higueras, 7 pinos. De aquellos grandes montes de durazneros hoy no queda nada. No todas son ganancias para los productores de entonces, el 1º de octubre de 1870, consta en una nota: La tropilla de diez y siete caballos robada de San Sebastián, y las diligencias practicadas para su encuentro han sido infructuosas. La demanda urgente de caballos durante las guerra sostenida con el Paraguay, me inclinan a creer que aquellos han sido sustraídos con el obgeto indicado, por cuya razón no ha quedado ningún rastro.
Los sujetos sociales de nuestra región, habitada por indios, criollos y extranjeros, además de todas sus variantes, fueron “estancieros y hacendados; gauchos, esclavos y peones de las estancias; también labradores, pastores y chacarero; puestero, tendero, troperos, pulperos, carpinteros, maestro de ranchos, artesanos; mujeres labradoras, jefas de familia”, junto a “estancieras y quinteras, pero también los sin fortuna, los sin profesión, pobres de toda pobreza, con empleos ocasionales y mucho de cualquier actividad.” 

Familia de Galo Lott Thompson, hijo del matrimonio Thompson

 No todos venían con capitales para adquirir propiedades o heredaban, tal fue el caso de John Thompson (P), a quien no le fue mal en su vida ya que comenzó trabajando en lo de James Barton, el propietario del saladero de Monte Grande, en donde conoció a las hermanas Hanna y Martha Brocksopp, casándose con esta última el 30 de agosto de 1820.
Cobra importancia en cuanto a las actividades económicas, referirnos a Nicómedes Pierotti. Este vecino había llegado desde Italia en 1863 e inició en 1878 la instalación de una fábrica de pólvora en Ezeiza. Su empresa prosperaba pero llegó el primer susto hacia 1884, año en el que se produjo la primera explosión en el establecimiento. Le sucedieron otras en 1887 o 1888, 1890, 1896, un no confirmado incendio en 1893, y la última, el 27/12/1898. No se supieron las causas pero lo cierto es que la explosión fue escuchada hasta en Barracas al Sur. La memoria colectiva recuerda el episodio, como el día en que "explotó el polvorín". No muy lejano de allí habría funcionado una aceitera, pero no hemos logrado recabar más datos. Noticias sobre la economía temprana en nuestro distrito.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Barrio 1. Historiando


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Un aeroauto en 1954 por el Barrio 1












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Datos: 

Automóvil a hélice que ahorra combustible. Año 1954.
Tambor 136.C.35.1.A.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Preparando el año



Se llevó a cabo la primera reunión Regional Sur, de la Federación de Entidades de Estudios Históricos de Provincia de Buenos Aires (F.E.E.H.P.B.A.). El lugar del encuentro fue en Bernal (Quilmes), el sábado cuatro de marzo. Asistieron la Presidenta y la Vice Presidenta de la Federación, junto con representantes de las Juntas de Estudios Históricos de Alte. Brown, Avellaneda, Berazategui, Brandsen, Quilmes, Lomas de Zamora, y Ezeiza.
Se avanzó sobre el calendario para el presente año y estrategias a seguir para frenar la pérdida de patrimonio histórico. La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, hizo reserva para el sábado 15 de julio y promovió el tradicional Encuentro con La Historia que se realizará el sábado 21 de octubre de 2017.

(Foto: R. Cabral)