lunes, 18 de julio de 2022

Recordando a Clara Gagni (última parte)

Mientras vivía Natta, la editorial Estrada donaba el papel. Cuando el falleció, lo tuvieron que comprar, a un precio económico, pero a no era gratís. La calidad del papel era gruesa y pesaba mucho, pero debían conformarse porque primero era donado y segundo, barato. Cuando había que cargar los cientos de kilos de papel, también estaban Clara y Estela, quienes los llevaban a la imprenta.

Durante el tiempo que fue directora de "La voz de mi Parroquia", pensaba en cada paso que ejecutaba si Natta lo hubiera hecho así. Puso su vida, pasión y dinero para continuar con la obra. Clara redactó la última editorial desde la cama del hospital. El cáncer la estaba matando y los cuatro atados de cigarrillos que fumaba diariamente colaboraron para acelerar su enfermedad. Muy enferma, asistió al Concejo Deliberante para ser declarada Ciudadana Ilustre, el 14 de mayo de 1997.
Falleció el 27 de julio de 1998 y el 12 de agosto del mismo año, El Concejo Deliberante -por Resolución 1072- designo con su nombre el pasaje de circunvalación de la Plaza César Achiary. Decía la Resolución: "Es merecedora por toda la tarea realizada, el ser recordada para siempre en una calle del distrito"

Por: Bini Hebe Peñuelas

Nota: Segunda y última parte del extracto de lo expuesto por la autora en el "Quinto Encuentro con Nuestra Historia" y publicada en "La Palabra de Ezeiza" el 4/08/2005. Bini, reside en el Barrio Uno, es periodista y fue la directora de "El Morueco Terenciano".

Recordando a Clara Gagni (Parte I)

En 1952 vinimos a vivir a Ezeiza. Desde esa época transito el distrito. Luego de tener a mi familia, observé que la zona estaba cada vez más olvidada y no había ningún ente a quien reclamar. Monte Grande era la cabecera de Esteban Echeverría y por acá nunca se veía ninguna máquina. Por eso, concerté una entrevista con Clara Gagni y de entrada le explique que no tenía título de periodista. Enseguida ella me respondió algo que no olvidaré nunca: "Con los títulos, no trabajo". A partir de ese momento, en 1992, trabajé con ella alimentándome de su fuerza y energía.
Clara era de un pueblo de la provincia de Venecia. Nació el 4 de octubre de 1935. Vino de Mestre al país en 1958.Vivió con su familia la II Guerra Mundial y oyó desde los refugios los bombardeos. Su padre fue un enlace de los partisanos, las fuerzas nacionalistas que defendía a Italia durante la ocupación alemana. Paradójicamente, su hermano Armando se había enlistado por el ejército alemán para servir al Eje. Ella siempre recordaba que con sus hermanos más chicos jugaba entre las bombas.
Cuando la familia en 1953 decidió emigrar de la Italia arrasada, no pudo viajar porque estaba enferma de tuberculosis, Tuvo que sanarse para que le permitieran ingresar a la Argentina. Cuando se acabó su pesadilla, se unió a su familia y vino a Tristán Suárez.
Era una mujer cristiana, educada en una moral católica, de carácter muy fuerte, aguerrido y de firmes convicciones. Con su voz aguardentosa de fumadora y mirada penetrante, Clara imponía respeto. Gran docente, comenzó a dar clases en el naciente colegio del Padre Natta, un cura que habían mandado a Tristán Suárez medio castigado por rebelde. Vale la pena recordar que este cura alzó la voz por una zona muy olvidada y fundó el 25 de agosto de 1963 un cuadernillo hecho a mimeógrafo y esténcil de una hoja oficio doblada a la mitad -escrita con la máquina "Underrwood"- y lo llamó "La voz de mi Parroquia". Desde ese momento, Clara Gagni y Estela Pelli fueron las manos derechas del cura.
Mientras tanto, Clara siguió desempeñándose como maestra catequista, jefa scout del colegio y también presidenta de la Junta Parroquial. Asimismo trabajaba como jefa fotógrafa del colegio. Natta le decía a ella: "Clara andá a sacarle una foto al bache, antes de que lo tapen". De ese modo trabajaba como fotógrafa, redactora, diagramadora, cronista, reportera y corresponsal, entre otras cosas. Se recorría todo Tristán Suárez en bicicleta e iba a Monte Grande a las sesiones del Concejo Deliberante. Se ponía a leer un libro mientras grababa todas las sesiones deliberativas y todas las transcribía en la sección "Nos, los representantes del pueblo". Ella conocía pormenorizadamente cada uno de los rostros que conformaban el gobierno.
Junto a Estela Pelli (su hermana en Cristo como se decían entre sí) se convirtieron en insustituibles. Estela era un archivo viviente, mientras que Clara era la ejecutiva. Obviamente, Natta era el director. Cuando falleció el sacerdote Natta, en 1988 se hicieron cargo del periódico. El designio del cura fue convertirlas en herederas del diario y muchos fueron los sacrificios y presiones, sobre todo del obispado. Debían mantener vivo un medio que estuvo al servicio de la comunidad durante 32 años. Con el sueldo de maestra mantuvieron el periódico, personal, servicios, gastos de papel, imprenta y distribución hasta 1995.

Por: Bini Hebe Peñuelas

Nota: extracto de lo expuesto por la autora en el "Quinto Encuentro con Nuestra Historia" y publicada en "La Palabra de Ezeiza" el 4/08/2005. Bini, reside en el Barrio Uno, es periodista y fue la directora de "El Morueco Terenciano".

lunes, 4 de julio de 2022

La canchita del Roca

Los dos clubs más antiguos de Ezeiza supieron tener canchas de futbol tan democráticas, que no tenían alambrado alguno que las delimitaran, tampoco tribunas, tampoco papeles que acreditaran que les pertenecían. Solo acuerdos (probablemente verbales), que destacaban la muy buena voluntad de quienes cedían el espacio para que los chicos y no tan chicos, como los destacados jugadores que representaban a esos clubs, pudieran darse el gusto de pegarle a la pelotita para su deleite y el de las bullangueras hinchadas.
A los clubes más añejos en Ezeiza se los bautizó con nombres ferroviarios, probablemente en la búsqueda de fortalecer y fortalecerse con la identificación y localización del poblado (sostiene la historiadora Patricia Faure). Es así como tenemos el Club Tristán Suárez, el Ezeiza, y desde el 22 de junio de 1952, el Roca.
La canchita del Roca se encontraba en la playa de maniobras ferroviarias, teniendo a uno de sus arcos dando su espalda a la calle Avellaneda, (flanqueada por entonces por altísimos eucaliptos), y teniendo como linderos a las vías truncadas del ramal que conducían al aeropuerto, y a las del Ferrocarril Roca por el otro lado.

Hasta ayer, se encontraba allí el ala sur del Palacio Municipal, el anfiteatro, senderos de la plaza con el árbol de los enamorados allí protegiendo amores, tanto a los furtivos como a los legales. Digo ayer, porque los vecinos aún ignoramos que quedará realmente después de las remodelaciones en marcha.
La vecina Patricia Faure cuenta que se colgaba del portón de su casa para ver el potrero de enfrente, un potrero polvoriento donde traspiraban y corrían chicos atrás de una pelota, para un lado y para el otro. Le llamaba la atención y la divertía ver que a veces se ponían camisetas coloridas que hacían juego con los pantaloncitos cortos y en esos días, acudía más gente a verlos.
La canchita del Roca “era como una cancha medio clandestina pero, a la vista de todos”, ya que estaba en terrenos que eran propiedad del ferrocarril. Sostiene la vecina Patricia, que también eran de las vacas del Pepe Enríquez que, pastaban por allí cerca de cuando en cuando.
En la canchita del Roca vi atajar al gran Bernabé Adolfo Palacios, a Rodolfo “Picho” Oscar Garayar, a Ernesto “mono” Mena, y a Oscar Lino Ávila, y aunque solo yo lo recuerde, supe estar debajo de esos tres palos en algunos torneos de los llamados relámpagos o desafíos barriales. Como olvidarla.
La canchita del Roca, aún está, no visible para todos, claro. Sigue allí pese a la acción tan modernizadora como inevitablemente destructora, pero aún está en la memoria de quienes jugábamos pegándole, a veces con suerte, a una pelota o algo que rodara.

Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 17 de mayo de 2022

La región y los caminos

  La llanura que se extendía al Sud Este del Riachuelo de los Navíos, parecía un manto verde proyectado al infinito. Lejos de brindar una sensación de monotonía, el calmo paisaje presentaba una vegetación radiante y vivas. Bosques de talas, espinillos, achaparradas cinas cinas, falsos café, pocos ceibos, algún que otro ombú, se esparcían en ondulaciones surcadas de arroyos y zanjones tributarios del río.
Los desniveles del terreno servían como lagunas compensadoras, siendo numerosas las cañadas y los bañados que retenían las aguas pluviales hasta el verano. Ello le permitía la vida a los porotillos, totoras, sagitarias, lentejitas, repollitos, helechos y a los juncos. Estos tallos cilíndricos lisos y fofos que alcanzan hasta 1,5 metros de altura, eran secados para ser utilizados en la confección de asientos, cortinas, cestos, etc.. Los huevitos de gallo, la flor de sapo, los cuernos del diablo y el revienta caballos, contribuían con el abrojo y el duraznillo negro, a la variedad herbácea.
  Especies típicas como el mburucuyá también llamada mburucuyá-guazú por los pueblos originarios y Pasionaria por el común, convivían con otras enredaderas trepadoras como la tasí (doca) o la verbena roja (margarita de campo). Todas ellas conforman parte del paisaje entre las ramas de los cercos vivos. Cuando el calor fatigaba los pastos, que alcanzaban hasta un  metro de altura, se tornaban amarillentos en donde los suelos eran más áridos. En las zonas más altas, la tosquedad de la hiervas duras era matizada por las cortadera filosas y sus flores de penachos blancos, también llamado de las pampas , plumero o, cola de zorro (cortadera Selloana Argentum, o pampa Grass).
Para  llegar a estos pagos desde la ciudad de Buenos Aires, se usaba tomar la dirección del "Paso de Zamora". El otrora "Camino Real", llamado el "Camino de las carretas", se extendía desde el hoy Puente La Noria y pasaba por la estancia "Los Remedios" en su camino a Las Flores. Los vehículos ligeros tirados por caballos, introducidos por los escoceses de la "Colonia de Monte Grande", fueron paulatinamente reemplazando a las pesadas carretas ungidas a lentos bueyes, que dieron nombre al camino.
Tras cruzar el río Matanza, debían salvar sus anegadas inmediaciones. Las tierras bajas se fueron rellenando debido entre otras cosas, a la rectificación del río y al asentamiento poblacional. Un claro ejemplo es el efectuado en la zona de Villa Transradio (E. Echeverría), área donde el surgimiento de barrios que componen la localidad "9 de Abril", sepultó en el recuerdo a los salobres bañados allí existentes.
En el valle surgen aguas saladas que durante el pasado siglo fueron explotadas debido a que la composición marina la hacía rica en cloros, sulfatos, sales magnésicas potásicas, iodadas con gran poder curativo. Tomamos esto de un folleto editado por "Termas del Plata, Ribera Sur y Virgilio" para promocionar a "La Salada", en Lomas de Zamora. Las características de estas aguas fueron tomadas por las ingresiones marinas que inundaron parte de la provincia. La ingresión denominada Holocénica o Querandinense, inundó nuestra región hasta Cañuelas.
La ondulación del terreno dio origen a la referencia de Lomas de Zamora, debido al continuo suceder de tierras altas y tierras bajas. En el Museo "La Campana" (Esteban  Echeverría), es posible consultar el libro que promocionó el loteo de Monte Grande y comprobar que se trazó sobre sobre terrenos regularmente accidentados por lomas altas con pendientes de sur a norte, y que: "Para el asiento del pueblo háse elegido la loma más elevada". Pese a la constante nivelación del territorio, puede observarse aún hoy, la trepada que debemos hacer desde el arroyo Ortega hasta los Montes Ulloa (curva Santamarina), cuando transitamos desde Ezeiza por la ruta 205 camino a M. Grande.
En nuestro distrito, las partes más altas alcanzan a los 25,5 msnm, mientras que en las tierras aledañas al Matanza, desciende a los 3,75 msnm. La lectura de las cotas nos da una idea de las ondulaciones que debieron superar los constructores del ferrocarril Temperley-Cañuelas en 1885: Kilómetro 23,540 (luego Villas Mayo y posteriormente Luís Guillón), 16,12 msnm; M. Grande 19,39 msnm; Ezeiza (hoy José María Ezeiza) 19,92 msnm; parada Links (hoy Unión ferroviaria) 21,33 msnm; y Llavallol (hoy Tristán Suárez) 18,35 msnm.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva






sábado, 14 de mayo de 2022

El arte de curar

Cuando las tierras que se encuentran aproximadamente entre las vías del Ferrocarril Roca y el río Matanza hasta el arroyo Ortega, estaban bajo la jurisdicción del Cuartel V del Partido de Cañuelas, don Ramón Carrizo fue nombrado Alcalde con competencia desde la estancia Los Remedios (1), hasta el pueblo de San Vicente. Don Ramón, seguramente, mantuvo permanente contacto con Pedro Martínez Niño, quien tuvo la tarea de vacunar en septiembre de ese mismo año.
Hemos podido rastrear que en julio de 1823, cuando la viruela hizo estragos en la población del distrito de San Vicente, el comisionado Ignacio Martínez hizo esfuerzos denodados para vacunar a nuestros desconfiados vecinos asentados al sur este de las vías y al sur de la ruta 52. Si bien no residió, sabemos que un años después ya teníamos a un farmacéutico como propietario de la estancia "Los Remedios". Don Tomás Whitfield la había adquirido a Pablo José de Ezeyza, según consta en la escritura fechada el 13/07/1824.
Estas breves referencias tienen como objeto recordar a los pioneros radicados en nuestras tierra, dedicados al arte de curar y que contaban con la licencia expedida por el gobierno. Gracias a las investigaciones de Lucio García Ledesma, conocemos que el primer médico con título universitario que atendió al mencionado Cuartel V de Cañuelas, fue el Dr. Manuel Acuña. Este llegó en 1857 tras servir en el ejército de Urquiza y junto con los doctores Martín Schmarsov y Joaquín Robles, luchó contra la epidemia de cólera que se desató en 1868. Esta se ensañó con los residentes en el Cuartel V, según consta en las Actas Municipales. Siete décadas más tarde, otros médicos graduados comienzan a relacionarse con nuestros vecinos.
Entre los doctores que más profundos recuerdos han dejado en su paso, se encuentra el Dr. Eustaquio Anastasio Gómez. Nació en Buenos Aires el 22/02/1916, recibiéndose de médico el 30/12/1946. Un año después y en el mes de octubre, se estableció en Tristán Suárez. Es recordado por la sencillez y sensibilidad con que atendía a los pacientes. Falleció el 8/12/1960 y una calle de la ciudad fue honrada con su nombre.
Entre los últimos reconocidos socialmente, el Dr. Saponaro es recordado por sensible su entrega a los pacientes de Villa Golf y El Trébol (ciudad de la Unión), quien fuera nombrado ciudadano ilustre de Ezeiza. Hasta hace muy poco, se encontraban ejerciendo su profesión, doctores que vivieron la heroica etapa de ser esperados en la estación por familiares de enfermos que los iban a buscar en bicicleta o que le llevaban botas y protección para la lluvia y el barro, como lo fuera hasta hace poco el Dr. Varela. Uno de los pasajes del Anfiteatro de las Américas, hoy en transformación, llevó el nombre del Dr. De la Cruz, querido por su proceder solidario.
No nos olvidamos del Dr. Orlando Rojas, pediatra muy querido, ni del Dr. Rebagliati, quien en un 30/08/1935 colocó la chapa que anunciaba la apertura del primer consultorio en Ezeiza. Se reconoce en él, que abrió caminos en donde solo había huellas, con tal de cumplir con su juramentado destino. El Dr. Rebagliati, también ciudadano ilustre de Ezeiza, nació en Banfield un 1ro. de enero de 1909, falleciendo el 24/08/2003.
Con este breve artículo no buscamos de ninguna manera agotar la lista, y no olvidamos que la mención de algunos provoca el injusto olvido de otros. Pero creímos necesario particularizar con el pretendido propósito de recordar en ellos, a todos los que nos han tratado y cuidado a través de la historia.


Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

(1) Hoy en esas tierras se levantan el aeropuerto Ministro Pistarini, la Comisión Nacional de Energía Atómica, los conocidos bosques de Ezeiza, complejos de recreación y penitenciarios, escuelas, el Barrio 1, una cancha de golf, varios barrios, etc.

viernes, 6 de mayo de 2022

Feministas ezeicences

Entre el proyecto de ley que en 1911 presentó el diputado socialista Alfredo Lorenzo Palacios y la sanción de la ley 13.010 de 1947 que establecía el voto femenino, pasó un largo tiempo. A partir de 1919 distintos diputados comenzaron a presentar proyectos de ley para establecer el voto femenino obligatorio pero chocaban constantemente contra los prejuicios que colocaban a la mujer en una situación de sospecha con respecto a su capacidad y madurez

En 1932 nació la Asociación Argentina del Sufragio, fundada por Carmela Horne de Burmeister. Esta agrupación desplegó una intensa actividad en pos del derecho al sufragio femenino, contando incluso con el apoyo de un monseñor y de diputados. No tuvieron como política, organizar o participar en manifestaciones públicas, sino que su objetivo era esclarecer la opinión pública buscando que se cambiaran las leyes con petitorios… que nunca fueron considerados. En algunas provincias, se había avanzado en los aspectos de ampliación de la ciudadanía y tenemos que en San Juan, las mujeres podían votar para elegir a las autoridades provinciales mientras que en Santa Fe, podían elegir autoridades municipales.

En la década de 1930 las mujeres argentinas, igual que sus congéneres latinoamericanas, no tenían igualdad de derechos ciudadanos con los hombres. Incluso instituciones creadas para defender a los obreros, llegaban a rechazar…a las delegadas obreras. Tal fue el caso de la C.G.T. en 1936, que rechazó a una representante de la Federación Obrera del Vestido “por pertenecer al sexo femenino”.

En octubre de 1934, mujeres de Ezeiza bregaron para ser admitidas como socias activas en el Club Deportivo y Social Juventud Unida (1930 -1937). Tuvieron éxito en ésta petición pero no lograron tener derecho a voz en las reuniones. Valga esta nota como homenaje para aquellas mujeres pioneras ezeicenses que lucharon tempranamente por ampliar sus derechos.

 

Juan Carlos Ramirez Leiva

Nota: Entre aquellas mujeres se encontraban Angélica Pinto de Hermida, Zulema Barone, "Chicha" Pascuaré. Fuentes consultadas: Pascuaré, Thelma; Lic. Faure, Patricia Celia. El Club Deportivo y Social Juventud Unida (ponencia presentada en Congreso de historia)

jueves, 14 de abril de 2022

Antes de Canning

De acuerdo a los planos en Catastro, Bartolomé Rocca y el ingeniero civil Eduardo Murzi (cuñados), compraron las tierras en donde se levantaron las estancias “Los Rosales” (Rocca) y “La Catalina” (Murzi), en 1898. Campos que habían pertenecido a Juan Manuel Acosta y que era en si un cuadrado al que dividieron tomando como eje el llamado “Camino de Buenos Aires a San Vicente”, quedando el referido campo dividido en prácticamente dos triángulos de 617 hectáreas cada uno, quedando fuera de la operación las parcelas propiedad de T. Alegre (hoy terrenos que incluyen la estación Canning y alrededores) en la fracción de Murzi, y otra que quedo en poder de Juan Manuel Acosta, en el vértice sur de la fracción adquirida por Rocca.
Don Alberto Bianchi heredó “Los Rosales” luego del fallecimiento de Ángela Sanguinetti en 1936 (el mismo año en que falleciera Eduardo Murzi), y con sus recuerdos y los propios, su esposa Susana fue la autora de poemas que rescataron su monte imponente en cuyo centro se levantaba un chalet estilo francés, diseño de Eduardo Murzi, abuelo de Susana, casado con María Rocca.
Rodeaba la casa una galería con columnas de hierro y arriba, una terraza que oficiaba de mirador del parque. El techado era de pizarra gris que culminaba con una zingueria artesanal de puntilla. El parque tenía avenidas y callecitas como la de “Los novios”, llamada así porque los tupidos árboles protegían besos escondidos y brindados en su largo historial generacional. Los jardines, atribuidos –sin prueba alguna- al diseño del arquitecto y paisajista francés Carlos Tays, eran de gran belleza.

Casco Los Rosales. Anuario comercial del CGBA, Año1921, Museo Fundación Ferroviario

Para tener una idea de la ubicación de la estancia Los Rosales, debemos considerarla desde la cancha de Golf Esperanza hasta el country Saint Thomas. El clima y la feracidad de sus tierras, determinaron que era lugar propicio para la cría de todo tipo de animales así como para la práctica de invernada, ya que de acuerdo al diario La Prensa del mes de abril de1901, don Bartolomé compró un lote de 500 novillos para invernada a $50 c/u, a don Pascual Donadío, de Cañuelas, de acuerdo a lo investigado por el historiador echeverriano Rodolfo Elissalde, R. (El partido de Esteban Echeverría a través de la prensa porteña. Buenos Aires, Argentina; Talleres gráficos RyC; 2013).

Casco La Catalina

La estancia “La Catalina” (llamada así en honor a la mamá del ingeniero), fue declarada Patrimonio Histórico por el H.C.D en el 2019, gracias al relevamiento de la “Junta de Estudios Históricos de Ezeiza” y al “Museo Regional Tristán Suarez”. Su casco se ubica en las calles Ñandubay y David Peña, límites entre Canning y Barrio El Trébol (La Unión). Detalla el historiador de Canning, Profesor Elio Salmón: “La edificación permanece rodeada de una frondosa arboleda de eucaliptus, cedros, caminos de ligustros, bambúes exóticos de gran altura y un ombú originario. El trinar de las aves que se puede escuchar es un concierto que a uno lo impregna de naturaleza.

Monseñor Terrero, Rvdo. P Beco, padrinos y asistentes al terminar la ceremonia de inauguración del templo (1905). Probablemente el señor de la izquierda que lleva del brazo a la señora, sea Eduardo Murzi

Supo contar don Rodolfo Guillón que, tanto don Bartolomé como su esposa Ángela Sanguinetti de Rocca, colaboraron en la construcción del primer edificio católico de la zona del templo la Inmaculada Concepción de María en frente a la plaza Bartolomé Mitre (Monte Grande. El partido de Esteban Echeverría XXV aniversario de su fundación (1913- 9 de abril de 1938) Edición institucional), conservándose la fotográfica de su inauguración en 1905.
Las fuentes periodísticas permiten aseverar la influencia política en la región de Bartolomé Rocca, recordándose también a su capataz general, don Valerio Nievas.

Juan Carlos Ramirez Leiva


jueves, 24 de marzo de 2022

Entre ciegos, sordos, y buchones

Ninguna dictadura nace ni prospera sin complicidad, y en nuestra historia reciente, la dictadura cívico eclesiástica militar contó con colaboradores de vario pinto. Empresarios que se beneficiaron económicamente, líderes religiosos que siguieron la tradición católica de apoyar movimientos totalitarios, artistas e intelectuales que cimentaron u obtuvieron un poco de fama, así como algo de resentimiento en ciudadanos de a pie que aceptaban su destino de pobreza y les molestaba la rebeldía de sus conciudadanos, todos fueron puntales no desaprovechados. Después de todo, el General genocida Albano Harguindeguy expresaba que:"Lo económico, social y político están íntimamente entrelazados y recíprocamente vinculados, de manera que forman un todo indivisible que se llama Política con mayúscula" (mayo de 1978).
No desarrollaré el tema de los empresarios porque solo me bastará con que se recuerden a los Capitanes de la Industria y el apoyo recibido junto con el mote, o mencionar a las grandes familias como los Macri, los Blaquier, Bulgheroni; poderosos empresas como Acindar (Martinez de Hoz fue su presidente), Mercedes Benz, Molinos Río de la Plata, Ledesma, Techint (Roberto Rocca), Pérez Companc, Soldati y Astra, por mencionar emblemáticas. Como contraparte, muchos militares pasaron a integrar el directorio de grandes empresas, encariñándose a punto tal con algunas de ellas, que se las apropiaron.

Tampoco tomare el tema de los líderes religiosos porque bastará recordar el papel de la Diócesis de Lomas de Zamora, por entrar en lo regional. Seminaristas, pastores, sacerdotes asesinados como el caso del cura Hugo Ibañez (Ezeiza), muerto cuando se disponía a revelar lo acontecido en la Unidad 19 y en la 3 en los años de plomo y capucha, y falleció en un torpe accidente cuando salió a escalar de noche en Bariloche cuando ya habían dejado el poder nominal las cúpulas militares.
Si me referiré a aquellos que, teniendo la edad suficiente para comprender su momento, no se enteraron de nada de lo que pasaba. Por ejemplo, ninguno de los trabajadores del aeropuerto sabía de las celdas en los pasillos subterráneos (decorados con esvásticas), tampoco de cómo eran trasladados los que temeraria o inocentemente pretendían salir por Ezeiza y eran chupados, trasladados en la noche en las camionetas verdes hacía la entrada de la Escuela Hogar Evita, pasaban la guardia y los edificios para tomar un camino interno hacia el CC La 205. Los gritos que proferían los que allí eran trasladados eran escuchados en los pabellones y refieren los ex alumnos que creían que eran fantasmas; los celadores no se enteraron nunca de eso.
Las paredes hablaban de la Triple A y de quienes la encabezaban, los vecinos sabían que había desaparecido un pibe o una familia toda, a muchos les vino bien aquello de que “algo habrán hecho”; lo sabían. La sociedad sabía, no toda. No lo ignoraban la franja de catorce a mil años, por poner una franja etaria. Los chicos eran advertidos de que cosa no se podía hacer, los adolescentes sabían qué no se podía, los jóvenes adultos eran tan víctimas probables como cualquiera que osare reclamar o manifestar su descontento. Mi familia tenía terror cada vez que yo no regresaba al horario de rutina; mis vecinos, mis clientes, mis amigos, decían que “esta brava la cosa”. El miedo se manifestaba en el interior de las familias, y con razón. Pero la sociedad, sí sabía, solo que las paredes oían.
Juan Corradi ("El método de destrucción. El terror en la Argentina"), escribió sobre el “proceso de terror” que originó una “cultura del miedo” combinando sanciones físicas con discursos amedrentadores que implantaron la idea de un “poder escondido” que determinaba la culpabilidad de manera imprevisible. Y ese poder escondido existía. Eran los “buchones”, activos colaboradores motivados por incognitos profundos. Conocí a uno que laboraba en el aeropuerto. Lo comentó casi por descuido o quizás por pavonearse por el poder adquirido ya que era un pobre individuo. Su cuota de poder lo alcanzo denunciando a sus compañeros de trabajo y recibió a cambio el premio de participar en una cacería y recibir dos granadas para usarlas cuando se le diera la orden. Y este infeliz vecino de J. M. Ezeiza, que vivía pegado a nuestra escuela emblema, estaba feliz. No es mérito ni justo dar a conocer su apellido porque ya ha partido y siempre queda la duda si fanfarroneo a su manera, o eran desquiciadamente cierto sus cuentos.
La sociedad sabía, conocía muchos casos. No podían expresarse porque sus vidas y las de sus familiares queridos correrían un destino de muerte; hicieron bien en proteger y protegerse manifestando ignorancia.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 7 de enero de 2022

Antiguos vecinos

Don Rafael Dragone venía escapando de la primera guerra mundial junto a su cuñado, Ángel D’Adesse, con quien había zarpado desde el puerto de Génova, del mismo puerto desde donde alguna vez partiera Cristobal Colón. Carmelo D’Amelio los había recibido en el puerto de Buenos Aires el 8 de enero de 1921, cuando desembarcaron del buque Princesa Mafalda y pienso en las casualidades (o destinos), ya que en Ezeiza se homenajeaba a esa nave (o tal vez a la princesa de Saboya), dándole su nombre a la calle rebautizada Arturo Illia.
Rafael provenía de Gesualdo, provincia de Avellino, Italia; Gesualdo es una comuna italiana en la región de Campania con cerca de 3.800 habitantes (2017). Allí había dejado a su esposa Salvadora D’Adesse, madre de Félix y Filomena (nacidos en 1918 y 1920, respectivamente), y posteriormente y en Argentina, mamá de Enrique Rafael Dragone (1938). Los recién llegados se alojaron en una casa alquilada sobre la calle Iguazú casi Caseros, y fue su tío Carmelo quien les consiguió trabajo en una metalurgia de Parque patricios, en donde él era capataz. Contaba el hijo de don Rafael, don Enrique, que solían cenar en un restaurante lindero a la casa y que su papá le transfería el 50% de su haber mensual (desde el Banco Boston), a su familia en Italia.
Carmelo D’Amelio tenía una casa sobre la calle Paunero, a metros de la ruta 205, casa en la que fue visitado por su sobrino Rafael Dragone aquel domingo 2 de febrero de 1921. Carmelo, quien lo habría esperado en la estación de Ezeiza, recibió la visita a su casa con ravioles y vino, así se cuenta, y para bajar la comida y mostrar el pueblo, salieron a caminar por la calle Racedo hasta Lacarra.
Rafael quedó impactado por la calidad de la tierra y contaba su hijo Enrique que andando unas 15 cuadras, encontraron un letrero gigante que publicitaba la venta de parcelas de una hectárea; la condición era pagar en 120 cuotas fijas por 10 años y con ello la empresa vendedora regalaría 1000 ladrillos al comprador. Luego de juntar el dinero necesario, Rafael y su tío Carmelo tomaron contacto con la empresa y el 10 de junio de 1922, Rafael firmó el ansiado boleto de compra-venta de la parcela de la calle Martín Garçía 1546.

Siguiendo la tradición de inmigrantes, Carmelo D’Amelio, probablemente también oriundo de la Campania (allí se concentra este apellido), oriento a Rafael a tomar su destino en Argentina y lo trajo a Ezeiza. Don Rafael legó a la comunidad hijos comprometidos con la tierra nueva, nacidos en Gesualdo, Italia, o en Argentina. Tal el caso de Don Enrique Rafael Dragone, quien nació y vivió en Ezeiza por siempre (30/09/1938 – 04/01/2022).
 

Juan Carlos Ramirez Leiva
Fuentes: notas propias y publicadas en el periódico La Palabra de Ezeiza.

Las imágenes corresponden a loteos de 1929 y 1932

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Indultos menemistas

El 30 de diciembre de 1990, tras el alzamiento carapintada, Menem firmó decretos que indultaban a los ex miembros de las Juntas de Comandantes condenados en el Juicio de 1985: Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Viola, y Armando Lambruschini. También indultó al ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz procesado por participación en secuestro y torturas contra Federico y Miguel Ernesto Guthein; la impunidad alcanzó al genocida Guillermo Suárez Mason.
Los decretos complementaban los que firmara en octubre de 1989, a tres meses de su asunción, en donde indultaba a los golpistas responsables de secuestros, desapariciones, y apropiación de niños y bienes. Continuaba la claudicación que Raúl Alfonsín, como presidente jaqueado por los poderes reales, había promulgado con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (1986 y 1987). Benefició a carapintadas pero también a los ex miembros de la Junta militar condenados por sus responsabilidades políticas y crímenes militares en la Guerra de Malvinas: teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, almirante Jorge Isaac Anaya y brigadier general Basilio Arturo Ignacio Lami Dozo. Sabiendo de la resistencia que enfrentaría por buscar un olvido sin justicia, intentó compensar con los indultos de los líderes de organizaciones armadas, juzgados y condenados durante la presidencia de Alfonsín, reflotando la “teoría de los dos demonios”.
Cuando en el 2003 asumió la presidencia Néstor Kirchner no obvió las demandas y anuló las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, tras lo cual algunos jueces declararon inconstitucionales los indultos referidos y reabrieron los casos tres años antes que la Cámara de Casación Penal (máximo tribunal). Recién en agosto de 2010, la Corte Suprema de Justicia ratificó las sentencias dictando la inconstitucional de los indultos basándose en la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad.
La nulidad de las leyes de impunidad, más la orden de Néstor Kirchner de descolgar los retratos de Jorge Rafael Videla y Benito Bignone de la galería del Colegio Militar, buscó “recomponer la imagen del Ejército”, resaltando que las nuevas generaciones militares estaban comprometidas con la democracia.
Al asumir la presidencia Mauricio Macri, eligió entre el personal político a ex militares y funcionarios que reivindican el terrorismo de Estado, alegando el fin del “curro de los derechos humanos”. El PRO se opuso la conformación de la comisión bicameral para investigar los delitos de los empresarios durante la dictadura. No está mal resaltar que ningún gobierno abrió los archivos de la dictadura en poder del Estado y de la Iglesia.






En el orden local, los funcionarios bonaerenses pertinentes no aceptaron las indicaciones de en dónde buscar los calabozos transitorios en el aeropuerto de Ezeiza, ni indagar en cómo eran trasladados hasta la “205” a través de la Escuela Hogar Evita ni mucho menos, investigar la complicidad de los funcionarios nombrados en la municipalidad de Esteban Echeverría, que tenían acceso directo a la comisaría lindera señalada mucho tiempo después como Centro de Detención Clandestina, igual que la cartelería sobre “La 205”.

 Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 3 de diciembre de 2021

Dr. M. Rebagliati: ¡Gracias!

Era la mañana apropiada para tan esperado día. Las chicas habían trabajado mucho: empanadas, pastelitos y tartas acompañaban en las canastas a las frutas y equipos de mate. Los preparativos para los picnic primaverales se disfrutaban tanto, como el picnic mismo. La partida, como siempre, fue poco puntual. La bullanguera bañadera, quizás conducida por Don Zanelli, se desplazaba por el desparejo camino. La calle Garibaldi (hoy P. Pravaz), se encontraba flanqueada por paraísos que comenzaban a pintar de verde un paisaje que tras pocas cuadras, enriqueció por su policromía. Las vacas no dejaban de acompañarlos con su mirada. Imposible ignorar el paso de un vehículo no tirado por mansos pero fuertes caballos, como los que diariamente por el mismo camino, transportaban los tarros de leche a la estación. Acamparon a las orillas del río Matanza o de Los Remedios, como se lo supo llamar por encontrarse en esas tierras la estancia de igual nombre, la que cobijo la primera capilla en la región (1758). No muy lejos de allí, aguas arriba, algunos jóvenes de T. Suárez se reunían también para disfrutar de un chapuzón. El tranquilo cauce estaba bordeado por sauces, bajo cuya protección se extendían los manteles cual improvisadas mesas. Al trinar de los pájaros y de las exclamaciones variadas de las chicas, se les sumo el griterío alentador para los equipos que se disponían a enfrentarse en un picado. Al joven médico Manuel Rebagliati, le gustaban estos desafíos. El doctor recordaba con placer aquel 30 de agosto de 1935, cuando había colocado la chapa que anunciaba la apertura del consultorio. Ser el primer médico de Ezeiza tenía sus ventajas y contratiempos: Abría caminos en donde sólo había huellas, se trasladaba en sulky o a pié, por sendas ora polvorientas, ora inexistentes o pantanosas. Sólo estrenaba su pavimento, la Ruta Nacional Nº 205. No había luz eléctrica, Ezeiza no era como la Capital Federal, adonde fuera a vivir a los seis años desde su Bandfield natal, lugar en que naciera un 1º de Enero de 1909. Atender a sus pacientes en las noches de tormenta, exigía un buen par de botas pero además, un amor inconmensurable al prójimo. Son épocas donde no siempre puede cobrar la consulta pero siendo el distrito zona de tamberos y chacareros, más de una vez tuvo como obsequio productos de la tierra o animales. Como aquel pavo que alguna vez le obsequiaran y que se extravió justo para las fiestas, cuando ya estaba gordito. Mucho tiempo después, los vecinos se acostumbraran a verlo conducir su mítico Valiant modelo 1962.


De aquellos jóvenes tiempos de la década de 1930, data una foto donde se puede apreciar que su destino era ser "pelado". Le gustaba jugar al fútbol y siempre se entreveraba en picados pero más le gustaba su profesión. Le gustaban los amigos que aquí había hecho y por supuesto, le gustaban las mujeres del Partido. Mientras posaba, seguro que estaba pensando en que este era su lugar, en que se quedaría a vivir en el distrito, por toda su vida. Y cumplió 

Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 5 de noviembre de 2021

Canning: El último Jefe

Una breve reseña del último Jefe de Canning:

Benito García (1928-2016) fue el último de jefe de estación de Canning del Ferrocarril Belgrano. Fue por casi medio siglo el guardián del patrimonio ferroviario, resistiendo el paso del tiempo y el sueño de su reactivación.
Nacido en Mira Pampa, el 5 de febrero de 1928 Provincia de Buenos Aires. A la edad de 11 años comenzó a trabajar de panadero donde amasaban y cocinaban unas excelentes galletas, según recordará. Era un pueblo chico donde vivía.
Luego de adolescente paso a trabajar en los galpones de ferrocarril, haciendo diferentes tareas. Con el tiempo aprendió el manejo del telégrafo, un año tardo en aprender. Fue adquiriendo experiencia en el ferrocarril y empezó una vida algo nómade.
Su travesía ha sido por varias estaciones, como por ejemplo “Loma verde” del ferrocarril provincial en el partido de General Paz y “La Reforma” en el partido de Roque Peréz, ambos lugares en la Prov. de Bs As. En esta última trabajo doce años cumpliendo tareas hasta su clausura en 1968.
Llegó a Canning el 18 de marzo de 1969 lo acompañaba su amada esposa y dos niñas de 10 y 3 años. Al llegar se anotició de lo sucedido con el anterior jefe, ocasionada por el descarrilamiento de la máquina. Ese maldito día fue el 20 de julio del 68 don Hugo Severo Domené abandonaba la estación y a su familia.
Benito García, casado con “Hilda Pérez” tuvo solamente dos hijas; Miriam y Silvia. Vivieron por muchos años en la estación hasta que formaron sus propias familias. La Estación era un hogar para muchos. Los testimonios abundan. El jefe fue envejeciendo y esperando a que vuelvan los trenes. Se prefirió camiones antes que trenes… nos faltaron estadistas que pensaran en una argentina integrada.
Entre otros oficios fue jardinero y casero de una quinta frente a la estación. También se desempeñó como pañolero en la fábrica de alcohol a pocos metros de donde vivía. Ahí en ese lugar completo los años que le faltaba para jubilarse. La figura social de jefe de estación se fue diluyendo con respecto a otros años. Pero nunca su ánimo de trabajar…
Un compañero de trabajo “Julio Roque Tanquia” oriundo de la Rioja nos cuenta que “Don Benito” era pañolero en la fábrica alcolera cercana a la Estación y además el proveedor de leche fresca para el desayuno. Se levantaba a las 4: 30 a ordeñar para luego a las 06: 00 am llevar el elixir pampeano a sus compañeros.
Sus últimos días los vivió en medio de la vorágine del progreso, ruidos y obreros deambulando por todos lados.
Su amor por esa estación es su legado más importante para recordar, no la abandono hasta lo último.
En una entrevista realizada el 30 de marzo del 2011 nos mencionó una serie de datos que enriquecieron nuestro conocimiento acerca de Canning:
Entrevistador: ¿Al llegar a Canning la zona cómo era?
Benito: “Acá al enfrente donde está la fábrica había una laguna permanente y solíamos pasar un alambrado de dos hebras y pescar ranas con mis dos hijas. En la parte del frente estaba la escuela de Monjas solamente a 500 metros y en la zona donde está lleno de Countries, existían hornos de ladrillos, lo demás era todo campo”
Entrevistador: ¿Los vagones qué traían? ¿Usted vio pasar pasajeros?
Benito: “Cuando llegue al lugar el tren de pasajeros hacia un año que no pasaba, iba de Mercedes a Plata, el tren llevaba dos vagones, ese tren no lo llegue a ver…Después el carguero funcionaba una o dos veces al día o a veces pasaban días sin un solo tren, algunas veces pasaban de largo y no paraban en la estación. Los que sí paraban traían carbón, carbonilla y leña para los hornos de la zona, la carbonilla era usada para hacer ladrillos. Posiblemente venían del norte de Catamarca, Santa Fe, Rosario etc…También venían de los altos hornos de Zapla (Jujuy) firme remitos de esa carbonilla.
Antes de Perón se transportaba hacienda. Este Ramal tenía muchas conexiones, llegaba hasta “la Quiaca”. También la Fortabat traía cemento, piedras y arena de Olavarría. ”
Entrevistador: La estación cuenta con un tanque, no todas cuentan con él… ¿Sabe por qué?
Benito: “No, sé. Pero la bomba de ese tanque casi me saca un brazo (muestra cicatrices en el brazo izquierdo) un día prendo la bomba y trato de arreglar una correa y me muerde la campera de shin que traía ¡Me atrapó el brazo! ¡La saqué barata! Me podría haber roto el brazo y los tendones, pero solamente me arranco la piel…
El Jefe Benito García junto al prof. Elio Salmon, est. Canning

Entrevistador: ¿Cómo fue que llegó a Canning?
Llegué luego de la muerte de Domené. Él iba colgado de un de los vagones y se descarrilo antes de llegar al embarcadero (cambio de corral le decíamos) Los muchachos me contaron que le gritaban, qué el tren se venía descarrilando, pero el no escucho…miraba las ruedas que chirriaban pero no se dio cuenta hasta que el vagón lo aplasto…
Sus últimos años observaba como la tranquilidad de la estación quedaba olvidada. Ya no tenía las gallinas u otros animales sueltos como solía. Se empezaban a sumar a las fábricas de las cercanías construcciones de viviendas, Iglesias como la Catedral San Agustín a las refacciones en la misma estación etc. Los movimientos en la nueva plaza. Las parejas de novios y niños que empezaron a disfrutar de este espacio de juegos.
Nos contó que en una ocasión tuvieron problemas con el techo, que estaba mal colocado…y comentó: “Estos saben de techistas lo mismo que yo de cura, que no sé rezar” ¡risas! Él no pudo presenciar las terminaciones de obra y consecuente puesta en valor comercial de la estación Canning. Su partida fue un 10 de septiembre de 2016. Persona observadora, llena de humanidad y siempre dispuesta al diálogo. Sí hay algo para agregar comenten. Nadie es dueño de la historia. Saludos y buena Jornada.
 
Nota: Escrita por Elio Salmón pofesor de historia, y vecino de Canning.

viernes, 29 de octubre de 2021

Country "Mi Refugio"

Terminaba el interinato de José María Guido y comenzaba el gobierno democrático radical de Arturo Illia, allá por 1963, en un contexto en que las grandes ciudades perdían espacios verdes. Los fines de semana se acudían a quintas privadas o clubes, lo que impulso al joven Ingeniero Carlos Peisajovich, ha fundar Weekend, con la idea de crear el primer Country Club de la Argentina.

Para resolver la localización geográfica se penso en que el mejor acceso a un "campo" desde la Capital, era la Autopista Ricchieri, que unía el barrio de Flores con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza (inaugurado en abril del 1949). Cuando aún no existía Panamericana, ni acceso norte, Canning era el “campo” cercano y de fácil y rápido acceso.
Se cuenta que: “Las primeras 17 hectáreas que se adquirieron fue un terreno en donde había un horno de ladrillos. Era un páramo, no había pasto ni árboles, mucho menos, luz eléctrica ni gas...”. En ese año de1963 se adquirieron los terrenos donde se conformaría la “ zona golf” y la “ zona house” (la-llegada-de-los-countries-canning_24.html ). La “zona golf” anexó una cancha de ocho hoyos, y 100 lotes. Con posterioridad se compró lo que hoy denominan “ el lindero”, que alberga dos canchas de futbol, un driving, y una zona agreste para actividades sobre todo nocturnas con realización de fogones, guitarreadas y esparcimiento.
 En la página oficial del country se destaca que los primeros interesados fueron los amigos del padre (muchos integraban la Cooperativa de Parque Patricios, pertenecientes a la comunidad judía).El country "Mi refugio" esta conformados por unas trescientas familias, y es una organización enmarcada en el judaísmo laico.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Fuente y material fotográfico: página oficial del country.





miércoles, 20 de octubre de 2021

¡Cumplimos años!

Los 20 de octubre ocurrieron cosas importantes: en 1810 el Comandante Juan Francisco Borges creó el Batallón de Patricios Santiagueños y en 1580, el Cabildo había elegido a San Martin de Tours patrono de la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Ayres (hoy CABA). Me olvidaba recordar que en Trelew, los 20 de octubre se lleva a cabo la Fiesta Provincial del Pingüino.
Sin embargo para nosotros, los vecinos, lo insuperable fue que a partir del 20 de octubre de 1994, una nueva imagen de los municipios comenzó a definirse a partir de la aplicación de la Ley provincial Nº 11.551… partida de nacimiento del Distrito Ezeiza.
En aquellos amplios espacios en donde se debían administrar demandas sociales y ambientales, las comunas tradicionales habían sido excedidas en sus posibilidades de solución. El espacio debía ser reasignado y las decisiones, necesariamente políticas, no contradecían posiciones académicas. El territorio de los municipios del Conurbano, comprendía tanto áreas semirurales, como otras que estaban sufriendo un fuerte proceso de transformación espacial debido al desborde demográfico y su consecuencia en el surgimiento de urbanizaciones no planificadas carentes de los servicios que debían serles brindados.

Los recursos eran usados mayoritariamente en las localidades de mayor importancia, a veces sólo en su ciudad cabecera, limitándose las unidades administrativas a establecer delegaciones en donde los vecinos reclamaban mayor atención. Con el recorte político del espacio geográfico sobre el que se extendían algunos distritos, se canalizaron por decisiones y vías democráticas, los reclamos de la sociedad que no habían tenido respuestas durante los gobiernos de facto que imperaron sobre buena parte del siglo XX en nuestro país. Todo para festejar.

Juan Carlos Ramirez Leiva

jueves, 14 de octubre de 2021

María del Carmen Casco de Aguer

Nuestra vecina, fue la primera Senadora Nacional por la provincia del Chaco, en 1953. Tras la Revolución Fusiladora, fue perseguida y acusada de Traición a la patria.
Poetisa, integro la SADE y desarrolló tareas de docencia. El IESD Nro. 35 de Monte Grande, la nombro "Maestra Emérita". Participó de la Primera Jornada de Historias de Pueblos realizada en Ezeiza el 11 de agosto de 2000. Falleció el 12 de mayo de 2003.
 
Mi Barrio
 
Bajo este cielo en claridad bañado.
En este predio de verdor y encanto
está mi barrio al que bendigo y canto
como canta el zorzal enamorado.
De unos bosques magníficos, rodeado,
que protegen al trino con su manto
y a los nidos del frío y el quebranto
con su cálido poncho inigualado.
Tejados rojos. El hogar humeante.
Parques. Jardines. Vida palpitante.
Un mástil. La Bandera. Y una CRUZ.
La Escuela, con sus sueños - ¡luminosa!-
La VIRGEN de LORETO - ¡milagrosa!-
Y un nombre de poeta. ¡TODO ES LUZ!
Floreces en mil rosas
¡BARRIO mío!
Cuando muere la tarde
en el estío!!
 
Carmen Aguer

martes, 14 de septiembre de 2021

Día Nacional del Cartero

Se festeja en recuerdo de la primera designación como cartero del país, ocurrida el 14 de septiembre de 1771, en la persona del Sr. Bruno Ramírez.
En 1514 se estableció el primer Correo Mayor de Indias, con sede en Lima, y con el tiempo, al crecer la actividad comercial en el Río de la Plata, se decidió instalar un servicio postal en Buenos Aires. Domingo Basavilbaso fue el director organizador de los servicios de correos y postas, implementando la figura del cartero, Creó el puesto con el fin de que no se retrasara la correspondencia a sus destinatarios. Así, el 14 de septiembre de 1771, Bruno Ramírez, procedente de la provincia española de Sevilla, fue designado como primer cartero de la historia en Buenos Aires.
Años después, tomaría la posta Don Domingo María Cristóbal French y Urreaga, porteño nacido el 21 de noviembre de 1774, hijo de una criolla y de un comerciante español. A los 24 años contrajo matrimonio con su prima Juana Josefa de Posadas y Dávila, con quien tuvo dos hijos. Para dar sustento a su familia fue asalariado del Convento de la Merced y en 1802, comenzó a ganarse la vida como "cartero único". El distrito lo honró dándosele su nombre a la hoy, principal arteria de José María Ezeiza.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

jueves, 15 de julio de 2021

Destinos

Los sostenedores de la Teoría del Caos nos han convencido de que es inútil programar, la vida se encargará de alterar nuestros previsiones. Sin embargo, no somos pocos los que nos rendimos ante evidencias de que existen en nuestras trayectorias, mojones que señalan nuestros destinos. En la pretensión de esta nota, encontramos que Visión y Misión, están presentes desde el día uno del nacimiento de las ciudades de Tristán Suárez y de José María Ezeiza.

 

La Historia

Siendo gobernador el Dr. Dardo Rocha, el 4 de julio de 1885 se oficializó: "Art. 1º En la línea férrea a Cañuelas las estaciones se designarán con los nombres siguientes: Km. 2,500 'Santa Catalina', Km. 11,950 'Ezeiza', Km. 17,625 'Llavallol', Km 38,500 'Vicente Casares", Km. 43,525 'Cañuelas'." La circular del 6 de julio dispuso: "Se comunica a quienes corresponda que el día 16 del corriente tiene lugar la inauguración de la línea de Temperley a Cañuelas, la que será abierta al público el día 17". La tradición nos dice que el tren llegó arrastrado por
la locomotora 47, la "Primera Argentina". A las 9 de la mañana de un 16 de julio de 1885 excepcional, el calor del entusiasmo derrotó al acostumbrado frío mañanero cuando el jefe de estación, el señor Bautista Barri, recibió a la formación protegida por el guardabarreras señor Ignacio Abaneta. Al continuar su camino cruzaron por tierras de la Sra. Virginia Acosta de Suárez, parando en la estación Llavallol. Nuestros vecinos consideraron que ese día, a las 9.12 hs, se marcó el nacimiento de la población que luego fuera llamada Tristán Suárez y que como Ezeiza y tantos otros, jamás fue fundado oficialmente. Los ezeicences, prefirieron adoptar el criterio de que el pueblo “nació” cuando los pobladores pudieron viajar en los trenes, un día después, que allí se inició la vida pueblerina en Ezeiza.

 

Visión y Misión

La visión de los pioneros Berasain y Gaddini, al instalar tempranamente sus comercios frente a las estaciones, nos marco en la pujanza que nuestro empresariado demuestra día a día. Aquel inolvidable 17 de Julio de 1885 el Jefe de la Estación de Ezeiza le regaló, de puro contento nomás, dos gallinas al maquinista y allí mismo, en ese acto, se marco como destino, la misión amistosa y servicial de nuestra gente.

Juan Carlos Ramirez Leiva

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jueves, 24 de junio de 2021

Comentarios. La Palabra: Día del Periodista

 

Agradecemos profundamente tan cálidos conceptos, publicados bajo la firma de la Dra. C. Romano, en la edición 1374 del jueves 10 de junio, en La Palabra de Ezeiza.

 

Lic. Patricia Celia Faure  -  Prof. Juan Carlos Ramirez Leiva

          Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza

viernes, 26 de marzo de 2021

Desaparecidos en la vecindad

 En el caso de la memoria de la vecindad, parece ser que el olvido es la parte más activa de la memoria. Como los recuerdos se elaboran en base a la capacidad de olvido, intentamos publicar material que demore esa necesaria capacidad, hasta que todos los sicarios tengan el castigo que la ley les impone, como salvaguarda de que no volvamos a tener un nuevo estado terrorista.

 

Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, Ezeiza. El domingo 29 de mayo de 1977, tras bajar del avión de Braniff procedente de Santiago de Chile, Jacobo y Matilde Stoulman comenzaban a sentirse a salvo disfrutando, lo que sería la última vez, que viento alborotara sus cabellos. Cuando presentaron los pasaportes, en un movimiento casi imperceptible para los demás pasajeros, fueron conducidos a un automóvil que partió de inmediato al destino final de sus vidas.

Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, Ezeiza, inmediaciones. El periodista Jorge Money, del periódico La Opinión, especializado en asuntos financieros y autor de los libros de investigaciones periodísticas: “Banqueros, financistas y capitanes de la industria” y “El Maccarthysmo”, fue asesinado el 18 de mayo de 1975, tras sufrir brutales torturas por parte de la Triple A. Su homicidio provocó una huelga en los periódicos de Buenos Aires

Bosques de Ezeiza: A 30 metros de camino de acceso a las piletas (mano izquierda), muy cerca del puesto policial de control caminero, apareció el cadáver de Carlos Rafael Francisco Llerena (LE 8414376), argentino naturalizado, de 33 años. Había nacido en Chuquibamba (Arequipa, Perú), el 21/08/1941. El 30/10/1974, a las 14:45 hs. fue secuestrado en la sede de la Asociación del Personal del INTA, Malabia 2157 (CABA). Su ejecución se produjo a las 18:30 hs.  en los Bosques de Ezeiza, ese mismo día.  

Piletas de Ezeiza. En la pileta 5, apareció el cuerpo sin vida de Julio Leandro MAISONNAVE (LE 4414817; CI 5077977), el 11 de marzo de 1975. Nacido el 01/01/1943 en MACIÁ (Tala, Entre Ríos), Julio tenía 32 años cuando fue secuestrado el 28 de febrero de 1975 en un lugar sin determinar en el trayecto entre su lugar de trabajo y su domicilio en CABA

Unidad 3 Penal de Mujeres de Ezeiza. Hay constancia de su paso por esa unidad de Lucía Esther Molina Herrera Ramacciotti (DNI 11978552), de 21 Años, comúnmente conocida como Claudia, Lucy, o India. Nacida en Córdoba el 21/02/1956, era ama de casa y artesana, y fue secuestrada el 21/04/1977 en Avellaneda 598 de Villa Ballester, Partido de General San Martín, en la Provincia de Buenos Aires.


Estuvo detenida en El Vesubio antes de ser enviada a la Unidad Penitenciaria Nº 3 de Ezeiza, y finalmente trasladada a la Unidad Penitenciaria Nº 1 de Córdoba. Cuando fue detenida ilegalmente se encontraba en su cuarto mes de gestación, presumiéndose que su hijo nació en el mes de septiembre de 1977. Fue raptada junto a su pareja, Rodolfo Goldin Rabinsky, quien tenía estudios universitarios cursado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y que militaba en la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO). Legajo CONADEP 879.

 José María Ezeiza.  El 20/08/1976, fue secuestrada en la casa de sus padres, la joven vecina Marta Cecilia Alonso. El caso emblemático, quizás el más conocido, de los secuestros ilegales y permanencia del ejército en el lugar para imposición del terror en la vecindad. El hecho ocurrió a metros de la entonces subcomisaría de Ezeiza, ubicada en French 501. Marta “Martita” continúa desaparecida. El tema fue investigado por estudiantes secundarios bajo la guía del profesor Adolfo Azcano, entre otros docentes e historiadores vecinos.

Tristán Suárez. El 21 de julio de 1975 fue ejecutado a las 4:30 hs en las calles de T. Suárez, el italiano Renato Matteazzi (CI 7248459), de 30 años. Había nacido el 3 de diciembre de 1944 en Cassano Magnago (Varese). Fue secuestrado al salir de una reunión sindical en Monte Grande (Registro REDEFA 1281). 

Tristán Suárez – Camino a Las Flores. En la madrugada del 17 de marzo fue hallado un cuerpo sin vida, que presentaba impactos de bala de grueso calibre y de escopeta Itaka, en el Camino a Las Flores. Según la información policial, el cadáver pertenecía a un hombre de unos 35 años de cabellos rubios y vestido con pantalón marrones, campera negra y botas marrones. El cuerpo, que fue depositado posteriormente en la Morgue de Avellaneda, figura en la SDH como Máximo Augusto Altieri.

 

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza

jueves, 25 de marzo de 2021

Centros de detención Clandestina

Centros clandestinos de detención en Esteban Echeverría, nuestro distrito madre, durante la dictadura genocida


Existieron permanentes, cinco centros clandestinos de detención ilegal y torturas.

1) C.I.PR.A. (Centro de Instrucción Profesional de Aeronáutica). Se encuentra sobre la Autopista Ricchieri Km 5/500, en el camino al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en Ezeiza. Figura en la página 1214, del Anexo, Tomo II del Informe de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep).

2) Comisaría 1ª de Esteban Echeverría (pág. 1214, tomo citado en el punto 1), ubicada en Santamarina 474 en Monte Grande, municipalidad de Esteban Echeverría.

3) La 205, sobre la margen derecha del acceso a la autopista Ricchieri (a 300 metros) desde la ex Ruta Nacional Nº 205, en dependencia de la Policía de la Provincia. de Bs. As. (Figura en la página 1215 del tomo citado en el punto 1).

4) Unidad Penal 3 de Mujeres, sobre la colectora norte de la autopista Ezeiza – Cañuelas del Distrito Ezeiza (Figura citada en la página 1217 del tomo indicado precedentemente).

5) Transradio Internacional, en la localidad de 9 de abril, Esteban Echeverría. Hasta el 2004 todavía había allí un camión del ejército abandonado y grilletes en las paredes. Funcionó como centro de torturas y de maternidad.

No he incluido la comisaría de Tristán Suárez porque hacia allí sólo fueron llevados cadáveres resultado de ejecuciones, que encontraban en su recorrido por el Camino a Las Flores. Caso similar al de la comisaría de Ezeiza (entonces sub comisaría, ubicada en French y Tucumán de Jóse María Ezeiza), en donde al menos tomaron intervención sobre los restos calcinados encontrados en un coche incendiado y abandonado sobre los límites del aeropuerto y la continuación de la calle Edison (hoy acceso desde Ezeiza Norte a Ezeiza- Canning sin cobro de peaje).


Juan Carlos Ramirez Leiva

viernes, 5 de marzo de 2021

Día del Trabajador del Gas

Fue el 5 de marzo de 1945 cuando la empresa privada productora de gas manufacturado a partir del importado carbón Camell, “Compañía Primitiva de Gas Limitada” de Usina Corrales, Capital Federal por entonces, quedó bajo la jurisdicción de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. El acontecimiento impactó política, económica, y socialmente, e incluso, internacionalmente..
Las obras comenzaron el 21 de febrero de 1947 y el gasoducto se habilitó el 29 de diciembre de 1949. Precisamente durante el Acto de Gala realizado en el Teatro Colón, fue cuando el secretario gremial Sr. César Scala le solicitó al Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón, que estableciera el 5 de marzo como el Día del Trabajador de Gas.

El Gasoducto Presidente Perón unió Pampa del Castillo (Comodoro Rivadavia), con Llavallol, nuestra vecina ciudad, recorriendo 1704 kilómetros en cañerías de 25 y 30 centímetros de diámetro y seis milímetros de espesor. El 22 de noviembre de 1948 el diario “Clarín” escribía: “A las puertas de Bahía Blanca ha acampado un ejército civil. Es un ejército del trabajo. Lo forman 600 obreros y técnicos argentinos que a un promedio de cinco kilómetros diarios avanzan hacia el sur, librando la gran batalla por la conquista del gas.” La tarea incluía el tendido de caños venciendo sierras, ríos y pantanos; soportaron temperaturas que fueron desde -15º C a 50º C; muy fuertes vientos y lluvias desmesuradas. Publicaba “La Nación” (6/02/1949): “El mes de noviembre, vimos cómo la tubería de acero se acercaba a Bahía Blanca. Ya había sido tendida a través del Salado, de las regiones bajas de Laprida y del macizo cuerpo de Sierra de la Ventana.” En “La Razón” del 2 de marzo de 1949 puede leerse que la obra “Será la segunda en extensión del mundo –la primera se halla en Estados Unidos- y se habrá construido en tiempo record con ingenieros y obreros argentinos y, en parte, con material nacional”.

Se optó por comenzar la construcción del gasoducto en el Gran Buenos Aires y no en el lugar de obtención del lugar del gas porque, según Canessa, así se evitarían las interferencias de empresas extranjeras y aseguraba la terminación de la obra, puesto que si empezaba en Comodoro Rivadavia podría ser desviada, pero si partía desde el lugar de destino indefectiblemente debería llegar a una fuente de gas. La obra se inició en Camino de Cintura (ruta 4, también denominada Camino de la Tradición y próximamente Diego Armando Maradona), en su intersección con la calle Libres del Sur, a metros de las vías del FNG Roca y de la ruta 205, bajo órdenes del ingeniero Esteban Pérez, y con la colaboración de los ingenieros Roberto Carrizo y Santiago Capurro. El tramo Llavallol – CABA, fue ejecutado por el sector Distribución de la ciudad de Buenos Aires el 29 de mayo de 1947, en tanto el Tramo Llavallol-Cañuelas, se termino el 18 de septiembre del mismo año. En Llavallol se realizó la primera soldadura, en manos del Presidente de la Nación, el Gral. Juan Domingo Perón, siguiéndole en la ceremonia, el Ing. Canessa. En nuestro distrito, el gasoducto Presidente Perón pasa por la ruta 52 – Camino a Las Flores.

Los argumentos que el Ingeniero Canesa le presentó a Perón sobre la riqueza de los yacimientos de petróleo y gas existentes en la Patagonia, y su posibilidad de explotación trayéndolo hasta la ciudad de Buenos Aires mediante la construcción de un ducto, lo habían convencido de llevar adelante el proyecto. La autorización fue en estos términos: “Señor Director de la Administración de Gas del Estado, Ing. Don Julio Canessa, yo sé que éste es el sueño de su vida. Estoy persuadido, como Presidente de la República, de que bajo la dirección de hombres de su temple, el gasoducto, una vez inaugurado, dará nacimiento a una nueva era para la Nación en materia de combustibles. Yo no considero riqueza a la que está debajo de la tierra, sino a la que ha sido extraída. Por eso Ing. Don Julio Canessa: ¡Vaya, y haga!”.

 

Juan Carlos Ramirez Leiva