domingo, 18 de marzo de 2018

Mujeres bravas en la región

En la década de 1920 supo existir en los pagos cañuelenses, una mujer robusta de cutis blanco y cabellos castaños, vestía generalmente de negro y cabalgaba sentada de costado. Ese detalle femenino no se correspondía con su fuerza física porque era dura, brava y malísima cuando se enojaba, según contaba Domingo Zuchetti.


Eustaquia Lucero, tía abuela del narrador, era llamada “la milica” y con razón, ya que fue la primera mujer policía de Cañuelas. Trabajaba en el campo como Policía de Control de los Ajenos, es decir, se ocupaba de evitar el cuatrerismo controlando las marcas en las haciendas, para ver si éstas eran las declaradas y no se les “había colado” una vaca ajena. No dudaba en dar “guascazos” con su rebenque o usar la charrasca” provista (sable) si era necesario, según la memoria registrada de quienes la conocieron; entre ellas, la Rubia Sabino.
Cañuelas supo tener mujeres decididas, tal como Elsa García, primera conductora con polleras del pago, o pioneras como la Sra. Blanca Duró, primera fotógrafa mujer de Cañuelas, pero también tuvo mujeres que habían padecido la esclavitud. Tal fue el caso, uno de tantos, de Felipa Larrea de Larrea, hija de un negro norteamericano llamado Juan, esclavo del gobernador de Buenos Aires don Juan M. Larrea, y de la africana Magdalena, sierva de Patricio Salas. Fue comprada por Justa Visillac de Rodríguez, quien la crio en la Casa de Ejercicios, que aún existe en la esquina de Independencia y Salta. Había nacido 24 días antes de iniciarse la Revolución de Mayo, y sirvió en las casas de Valentín Díaz, doña Josefa Lavalle y señor Marcó del Pont, casándose luego con Ignacio Larrea, cocinero de don Juan Lavalle. Años después, ya libre, sirvió a don Bernardino Rivadavia. Felipa tuvo once hijos llamándose Magdalena la menor, su único sostén. Recordaba el fusilamiento de Camila O'Gorman, que dijo haber presenciado en Palermo.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
Fuentes:
Torti, María Lydia. Costumbres cañuelenses.; 2014.
Caras y caretas. Nro. 582, página 74. 27 de noviembre de 1909
Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza. Archivo

sábado, 17 de marzo de 2018

Tristán Suárez ciudad. Fundamentos

Fundamentos de la Ley 10221

El presente proyecto de ley se funda en una razón de justicia y no es otra que la de jerarquizar a un circuito del distrito de Esteban Echeverría de la provincia de Buenos Aires. Tristán Suárez, el que, por las características que a renglón seguido detallaré, dista mucho de ser en la actualidad un pueblo.
Tristán Suárez se ubica geográficamente en el Conurbano Bonaerense, en el centro-oeste del partido de Esteban Echeverría, el que limita con los distritos de Lomas de Zamora, Almirante Brown, Cañuelas, La Matanza y San Vicente.

Tiene una superficie de 34,2 Km2 de los 377 Km2 que totalizan el distrito de Esteban Echeverría, distando de la Capital Federal 38 Km. Por la ruta nacional 205 y el ferrocarril General Roca, desde Plaza Constitución. Cuenta con importantes vías de comunicación, siendo la mencionada Ruta 205, uno de los accesos más conocidos, que los une con Capital Federal y ciudades intermedias.
Con respecto al ferrocarril General Roca, el mismo se encuentra en plena etapa de trabajos de electrificación, por cuyo motivo los servicios no guardan, en la actualidad, un horario preciso, pero que estimativamente se cumplen cada treinta minutos. De conformidad con el proyecto de ejecución, habrá un servicio cada 10 minutos, con una duración aproximada de los viajes a Plaza Constitución de 55 minutos.
Los servicios de transporte público automotor de pasajeros son: El Expreso Cañuelas -con frecuencia de cada 10 minutos- por la citada ruta, dicha empresa posee una Terminal en Tristán Suárez, uniéndolo con Capital Federal, además de hacerlo también, con las localidades de Cañuelas, Monte Grande, Luis Guillón, Ezeiza, Lomas de Zamora. El Expreso Esteban Echeverría.
Ya se esfumaron los borrosos y lejanos primeros pasos de nuestro pueblo y surge una población pujante por cuya iniciativa se ha proclamado a través de las obras como una de las poblaciones más importantes de la zona sur.
Jardines de infantes, colegios primarios, establecimientos secundarios y bibliotecas, peñas, centro tradicionalista muestran el nivel cultural del Tristán Suárez de hoy. Clubes sociales y deportivos, pista de salto ecuestre, sociedades de fomento, instituciones de bien público, delegación municipal, policía, bomberos, correo, Segba, Entel, gas, pavimento, unidades sanitarias, clínicas, fábricas y comercios, inmobiliarias (cada día más numerosas). Gran actividad social, cultural, política, comercial y empresaria, ponen de manifiesto la relevante imagen de un Tristán Suárez tan querido por sus habitantes, tan admirado y tan envidiado por los demás.
Todo esto reforzado con importantes medios de comunicación, entre ellos el diario semanal “La voz de mi parroquia” de mayor circulación en la zona.
La administración pública funciona a través de una delegación municipal, la subcomisaría y una delegación de correos y telecomunicaciones.
Se prestan servicios públicos de teléfonos, electricidad y gas natural, obviamente de modo parcial, siendo de aspiración de sus habitantes que los radios de los mismos, al igual que el de las aguas corrientes y cloacas -inexistentes en la zona- sean ampliadas.
Su actividad económica es variada, destacándose entre los establecimientos fabriles radicados en la zona la usina de productos lácteos “La Tarantela”, el peladero de pollos “Razio Hnos.”, además de hornos de ladrillos y diversos campos dedicados a la actividad agropecuaria.
Por lo expuesto, Tristán Suárez es, sin dudas, ya una ciudad, categorización que tiende a convertirse en realidad a través del presente proyecto de ley.

sábado, 24 de febrero de 2018

Festival de natación en el aeropuerto

Para inaugurar la Temporada Estival de 1957, se llevó a cabo un Festival en la pileta olímpia del aeropuerto. Eran tiempos de la Revolución Fusiladora, la que los golpistas denominaron Libertadora. Entre 1955 y 1958, el poder estuvo en manos del dictador Pedro Eugenio Aramburu, quien fuera ajusticiado ilegalmente años después (Timote, primero de junio de 1970), por los crímenes que encabezara.
Se realizó un torneo abierto de natación de 400 metros libres, siendo entregado los premios Ondamar por el Sr. José de Zaar, culminando el evento con un desfile de mallas .... Ondamar. 
 
Al Festival, realizado a metros de las pistas y de las terrazas desde donde se podían avizorar los despegues y aterrizajes, concurrieron vecinos que aún hoy viven disfrutando el Barrio Uno Justicialista.
La película que acompaña esta nota (dedicada a la periodista insigne del Barrio Uno, Bini Peñuelas), se encuentra en el Archivo General de la Nación (A.G.N.), catalogada como Festival de natación, Ezeiza, 1957. Documento Fílmico. Tambor 710.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Patricia Simek, escultora.


Patricia Simek es una talentosa escultora de El Jagüel, ciudad de Esteban Echeverría, nuestro Distrito Madre. Sus aportes artísticos son insoslayables, tanto como su labor docente. Nació en Eslovaquia en 1925, comenzando allí sus estudios, lo que fueron interrumpidos por la Segunda Guerra Mundial. Con 23 años emigró a nuestro país desde Inglaterra, en donde había conseguido huir y estudiar.
Con la colaboración de familiares y alumnos, realizó numerosas esculturas que visten las calles echeverrianas, como el monumento a "La Madre Fundadora" o el “Monumento a los Caídos de Malvinas”. Su obra "Madre Embarazada” se encuentra en Berlín, una "Madre” en Calafate, y "Gaucho” en Burzaco, por detallar solo algunas.
El video (tomado de su página en facebook), la muestra en sus clases refiriéndose a una de las dictaduras que sufrió nuestro país y cómo ella  reaccionó desde su profesión. Uno de sus proyectos más recientes, es "La capilla ardiente", un recordatorio de los desaparecidos del distrito durante la dictadura ubicado en Boulevard Buenos Aires y Salta (ver foto).

lunes, 5 de febrero de 2018

Piletas populares en el bosque

Evita habría promovido la idea de hacer en la zona de Ezeiza, un parque recreativo de acceso libre y gratuito. El proyecto se desarrolló junto con la construcción del aeropuerto internacional, ambas obras de general ingeniero Juan Pistarini (23/12/1882 – 29/5/1956). Las tres piletas de agua salada, vestuarios y juegos infantiles,  estaban y estan rodeadas por un bosque con miles de árboles plantados especialmente.
La intención era que la gente de la Ciudad y sus alrededores tuviera un lugar de esparcimiento, además del balneario de la Costanera Sur y algunas playas sobre el Río de la Plata, en Vicente López y Olivos.

jueves, 25 de enero de 2018

Las chicas Larralde


Los padres de los hermanos Delia Beatriz (Bety), Gladys (Porota) Haydeé, y Toto (el mayor), tenían el campo en donde hoy se encuentra la Unidad Penitenciaria N° 19. El papá enfermó y debieron mudarse al pueblo, en donde Larralde falleció joven, apenas 36 años. La mamá, Haydeé, siguió trabajando el campo, en donde con la ayuda de su hermana, le daba de comer a los que trabajaban en el tambo, a los peones. Aconsejada por sus tíos, la mamá de las niñas se asoció con un mediero para criar su ganado, mientras construía en la esquina de French al 600, del pueblo de Ezeiza. En fotos que supo mostrarnos, puede verse a la mamá embarazada de Bety en la Sociedad Rural de Cañuelas, donde el papá compró un toro para mejorar la raza, mientras que en otra tomada desde la calle French, se ve la casa en construcción.
La mudanza se realizó en 1938, el mismo año en que se inauguró en los terrenos lindantes, la Escuela N° 3 “Gral. Don José de San Martín” (Hoy EP 1). La mamá preparaba los chocolates para las fiestas patrias, hacía los primeros auxilios de los chicos que se lastimaban e incluso entre 1940/50, cedió varias veces una de sus habitaciones para que sirviera como aula.
Bety iba contenta a la escuela; le gustaban los lápices, escribía todo el tiempo. Ya de grande, recordaba el dolor que le había causado el que una maestra la había “castigado” poniéndola en penitencia contra un árbol porque no le salía la palabra Berta en una lectura obligada. Le había pasado contando entre 6 o 7 años, ya que le habían fraguado los papeles para que ingresara antes de cumplir los 8 años, edad en que se ingresaba entonces a la escuela. Tuvo de maestras a la señora Juana María (Guarna de Arruíz), recordaba a Susana Pedroti y sus sombreritos, de Amanda Acuña que era una santa con sus 18 años que imponían respeto a sus alumnos casi hombres; ella siempre se ponía colorada cuando la retaba. Gladys le contaba a su entrevistadora (la Lic. Patricia Faure), que algunas maestras venían de La Plata y no faltaban, como Isabel Noceti y Mercedes Peralta López, además de la primera directora, Edelina Etcheto, quien llegaba a las 9 de la mañana y comía en la casa del portero Martín Elisagaray. Como se quedaba hasta tarde, junto a los chicos había logrado que la escuela tenga un hermoso jardín pegado a la casa de las Larralde. Mercedes Iermini, quien venía de Lomas de Zamora, hacía venir a su hermana con sus hijos a quienes amamantaba en la casa de Haydeé.
Bety explicaba sencillamente que su casa se transformó en la casa de las maestras porque el colegio era chico y no había lugar para las cuatros que enseñaban por la mañana y las cuatro que tomaban el turno a la tarde.  Las otras maestras fueron Concepción Solano, Magdalena Morando, Matilde Lasalle, Nelly Bogo, y la señora De Pedro.  Mientras Gladys resaltaba que venían chicos del campo a caballo, el palenque estaba sobre la calle Pueyrredón, Bety  contaba que a Irma Elisagaray la vestían de blanco, le ponían una banda y representaba a la Patria en los festivales.
Hoy recordamos a las chicas Larralde, a quienes su mamá vestían a la tarde para llevarlas a ver pasar el tren, porque Bety decidió encontrarse vaya a saber en qué nube, con sus hermanos y sus padres.

Juan Carlos Ramirez Leiva

lunes, 22 de enero de 2018

Chango Blanco


Le quedó por siempre “Chango”, porque esa fue la expresión de su mamá cuando se dio cuenta que había tenido un varón, aquel 24 de abril de 1936 en Monte Grande. Estudió en la ex Escuela 43, en donde tuvo como compañeros a Isabel Rubio Gil, entre otros.
No había cumplido los 18 años cuando era reconocido como militante en la Resistencia, y su carrera política en el peronismo tuvo su logro cuando en 1973, fue elegido intendente de Esteban Echeverría. El distrito aún contenía a lo que hoy es el Distrito Ezeiza y también a la ciudad de Máximo Paz.
Oscar Alberto “Chango” Blanco ejerció el ejecutivo comunal desde el 25 de mayo de 1973 al 8 de junio de 1976, cuando fue reemplazado por el Comodoro Juan C. Favergiotti, comisionado militar de la dictadura. Recuperada la democracia, fue diputado provincial y nacional; desempeñó cargos partidarios como Vicepresidente Segundo del PJ, y presidente del PJ de Esteban Echeverría.
En la foto tomada el 25 de mayo de 1973, día de la asunción como intendente, se ve la YPF en la punta del Boulevard Buenos Aires. El Chango Blanco desfila en la calle junto con Pedro Saldubehere, quien está fumando; sobre el cordón de la vereda de la plaza y con las manos en el bolsillo, puede verse a Anibal Cappiello. La foto es un gran testimonio de época y fue publicada por Chanchi.
Durante su gestión, firmó el Decreto 464, que facultaba para que se proceda a la creación del Museo Histórico del Partido de Esteban Echeverría, el 29 de julio de 1974.  Tiempo después, el 25 de mayo de 1976, Blanco inauguró el Museo en dos aulas pertenecientes a la ex Escuela N° 14 en Origone 361 de Monte Grande (Hoy Centro de Formación Profesional), proyecto cerrado por el Comodoro puesto por los genocidas, el 8 de junio de ese mismo año.
Debe destacarse que siempre apoyó las iniciativas de la división distrital con la salvedad, de que pretendía que el aeropuerto debía quedar bajo la jurisdicción de Esteban Echeverría, lo que obviamente, no fue aceptado.
Falleció en el día de hoy, sus restos serían cremados en el día de mañana de acuerdo a voceros informales de la familia.

Juan Carlos Ramirez Leiva.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Economías tempranas

 Las condiciones de la flora y fauna de nuestra región permitían complementar las condiciones de trabajos estacionales. En las lagunas y bañados se cazaba y recogían productos silvestres que se vendían en la ciudad, como cueros de nutria, cerda de yeguarizos, cuero seco de vacunos, mulitas y trenzados de cuero. No era extraño que incluso los niños indios, pudieran cazar entre 30 y 40 perdices diarias. Como los indios eran considerados escasos y poco dóciles, los negros fueron la fuente principal de los trabajos manuales en la estancia "Los Remedios" fundada el 5 de marzo de 1758.
La segunda estancia en el tiempo e importancia, fue la San Sebastián, cuyo casco se encontraba en donde hoy se extiende el centro comercial de La Unión. Siguiendo la Testamentaria, tenía cercos de durazno, ñandubay y palos blancos. En el inventario de plantas figuran: 13.128 durazno frutales, 911 acacias, 657 álamos, 420 paraísos, 35 sauces, 62 membrillos, 12 higueras, 7 pinos. De aquellos grandes montes de durazneros hoy no queda nada. No todas son ganancias para los productores de entonces, el 1º de octubre de 1870, consta en una nota: La tropilla de diez y siete caballos robada de San Sebastián, y las diligencias practicadas para su encuentro han sido infructuosas. La demanda urgente de caballos durante las guerra sostenida con el Paraguay, me inclinan a creer que aquellos han sido sustraídos con el obgeto indicado, por cuya razón no ha quedado ningún rastro.
Los sujetos sociales de nuestra región, habitada por indios, criollos y extranjeros, además de todas sus variantes, fueron “estancieros y hacendados; gauchos, esclavos y peones de las estancias; también labradores, pastores y chacarero; puestero, tendero, troperos, pulperos, carpinteros, maestro de ranchos, artesanos; mujeres labradoras, jefas de familia”, junto a “estancieras y quinteras, pero también los sin fortuna, los sin profesión, pobres de toda pobreza, con empleos ocasionales y mucho de cualquier actividad.” 

Familia de Galo Lott Thompson, hijo del matrimonio Thompson

 No todos venían con capitales para adquirir propiedades o heredaban, tal fue el caso de John Thompson (P), a quien no le fue mal en su vida ya que comenzó trabajando en lo de James Barton, el propietario del saladero de Monte Grande, en donde conoció a las hermanas Hanna y Martha Brocksopp, casándose con esta última el 30 de agosto de 1820.
Cobra importancia en cuanto a las actividades económicas, referirnos a Nicómedes Pierotti. Este vecino había llegado desde Italia en 1863 e inició en 1878 la instalación de una fábrica de pólvora en Ezeiza. Su empresa prosperaba pero llegó el primer susto hacia 1884, año en el que se produjo la primera explosión en el establecimiento. Le sucedieron otras en 1887 o 1888, 1890, 1896, un no confirmado incendio en 1893, y la última, el 27/12/1898. No se supieron las causas pero lo cierto es que la explosión fue escuchada hasta en Barracas al Sur. La memoria colectiva recuerda el episodio, como el día en que "explotó el polvorín". No muy lejano de allí habría funcionado una aceitera, pero no hemos logrado recabar más datos. Noticias sobre la economía temprana en nuestro distrito.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

Barrio 1. Historiando


Cliquear en el siguiente enlace:
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Un aeroauto en 1954 por el Barrio 1












Cliquear en el siguiente enlace:
https://www.facebook.com/ArchivoGeneraldelaNacionArgentina/videos/1852305128128028/

Datos: 

Automóvil a hélice que ahorra combustible. Año 1954.
Tambor 136.C.35.1.A.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Preparando el año



Se llevó a cabo la primera reunión Regional Sur, de la Federación de Entidades de Estudios Históricos de Provincia de Buenos Aires (F.E.E.H.P.B.A.). El lugar del encuentro fue en Bernal (Quilmes), el sábado cuatro de marzo. Asistieron la Presidenta y la Vice Presidenta de la Federación, junto con representantes de las Juntas de Estudios Históricos de Alte. Brown, Avellaneda, Berazategui, Brandsen, Quilmes, Lomas de Zamora, y Ezeiza.
Se avanzó sobre el calendario para el presente año y estrategias a seguir para frenar la pérdida de patrimonio histórico. La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, hizo reserva para el sábado 15 de julio y promovió el tradicional Encuentro con La Historia que se realizará el sábado 21 de octubre de 2017.

(Foto: R. Cabral)

jueves, 27 de octubre de 2016

Barrio El Trebol (nota III, última)

-¿Cómo se entregaban los terrenos con el barrio apenas esbozado?
-Para entregar el terreno venían a mi viejo con un papel del banco, donde le pedían que buscara el terreno detallado y lo entregara. Mi viejo iba al terreno, buscaba los mojones y los entregaba. Los mojones estaban tapados por los yuyos. A pesar de que de vez en cuando se limpiaba con un tractor o con caballos. No era fácil encontrarlos. Menos para Latanzi, que lo llamaba mi padre, si había prisa, y contando sus pasos tenía la memoria o la habilidad de dar con ellos rápidamente. Primero se hicieron las calles para marcar después las manzanas. La Rotonda, y otras manzanas no se tocaron para dejarlas como plaza y en reserva. Las manzanas de Los Tilos y Los Cardos eran las que llamaban “del cementerio”, porque en ellas se enterraban todos los animales que morían,  caballos, vacas, perros, etc. se enviaban a enterrar allá.
- Y ¿las construcciones originales que hizo el Banco?
-Se empezaron a hacer casas en grupos. Cuando vinieron los Cherati y Natale (Los Luises, me aclara Guillermo) y el electricista (Arizmendi), los tres compraron casas en el barrio. Construyeron las casas iniciales. El pintor era Mayorana. Ese era el equipo básico para hacer las construcciones iniciales que se empezaron a vender enseguida.
Guillermo recuerda que las cocinas originales eran de querosén ¡se mandaban unas explosiones bárbaras! Tenían como un termotanque para calentar agua.
-Mi viejo quiso comprar un terreno inicialmente, pero le dijeron en el banco que no. El banco tenía una norma que,  para comprar, tenían que ser ejecutivos del Banco. Así que tuvo que comprar un terreno cuando se dio una reventa. Después, cuando se terminó el barrio y mi viejo seguía viviendo en esta casa, que obviamente no era de él tuvieron la atención de ofrecérsela. Él negoció dar el terreno comprado en reventa en parte de pago y le facilitaron el pago del resto.
Hubo mucha más charla. Muchas más cosas. Material para un libro pero esto es una revista que trata de buscar y dotar al barrio de una memoria colectiva que si no es exactamente objetiva e histórica, es humanamente verdadera y suficiente para darnos identidad a los que hemos decidido hacer de El Trébol, nuestro lugar. 

Por: Guillermo Patiño y Mario Ordiales


Nota del editor: Dado lo extenso del artículo, la nota se publicó en tres tramos, siendo éste el último de ellos. Agradecemos la gestión de la sra. Inés Cuello de Ramirez.
Nota originalmente publicada en
“El Trébol”. Revista de la Sociedad de Fomento y Biblioteca Popular del Barrio Parque “El Trébol”. La Unión, abril, 2013. Págs. 4 a 6.

sábado, 22 de octubre de 2016

Contaminación en Canning

Vecinos de la localidad de Canning, partido de Esteban Echeverria, denunciaron los problemas que sufren quienes residen en esa zona residencial, a causa de las emanaciones producidas por la fábrica Destrial SA, que procesa alcoholes y acetona, ubicada entre las calles Racedo y Formosa.
Instalada en 1965, Destrial trabaja en la fabricación y recuperación de disolventes. Los vecinos explicaron que "se siente un terrible olor alcalino, que nos provoca dolores de cabeza prolongados, arcadas, dolores de estómago, y hastas erupciones cutáneas. Agregaron que "a veces por la chimenea se arrojan al ambiente gases de combustión incompleta, que arrastran partículas sólidas que se diseminan por toda el área". Atilio Paidón, quien vive a 150 metros del establecimiento, se quejó del "hollín y el humo, que dejan negros los frentes de nuestras casas y que, inclusive ensucian nuestras sábanas".
Mónica Cresmani informó que "todos los efluentes líquidos son arrojados a la calle sin ningún tratamiento, haciéndolos circular por un zanjón de tierra que pasa frente a los predios. El agua de enfriamiento e los sistemas de proceso es tratada en piletas abiertas, prácticamente en la vereda y sin fondo de concreto, por lo que los líquidos filtran; la napa de agua está contaminada, no hay agua potable, y los obreros que trabajan allí se la llevan en termos. Gran parte de la vegetación se encuentra seriamente dañada o muerta a 200 metros a la redonda". Los habitantes de Canning también protestaron por la falta de seguridad de Destrial, al considerar que su depósito y el estibaje de tambores con combustibles no cumplen con las disposiciones.
El ingeniero Enzo Nanel, director de planta de Destrial, aseguró que "las piletas de tratamientos de efluentes están aprobadas". No obstante admitió que "como trabajamos con acetona, emanan olores de esa sustancia", y reconoció que "el humo es un poco más intenso".
Los vecinos formularon su denuncia ante el Coordinador de Promoción y Protección a la Salud de Esteban Echeverría, el doctor Guillermo Obarrio. Mónica Cresmani relató que dicho funcionario "afirmó que la inspeción no encontró nada".

Nota publicada oportunamente en el diario Clarín, que integra los  documentos que respaldan el Informe de la historia de la contaminación en el Distrito Ezeiza.  Material aportado por la estudiante Melany (2do. año Instituto Peña).
El Editor.

domingo, 16 de octubre de 2016

Barrio El Trebol (Nota II)

-Había mucha gente, haciendo el barrio, las calles, las acequias, plantando; limpiando los yuyos y matando hormigas… -se interrumpe unos instantes para disfrutar de nuestro asombro, continúa: Sí, matando hormigas porque se comían las plantas que se iban poniendo. Un especialista era el Negro Andrés, que salía a la mañana con la máquina y la botellita de sulfuro y metódicamente recorría las manzanas que le tocaban. Se pasaban meses matando hormigas.
Los peones vivían en puestos (hoy desaparecidos, pero Guillermo aún los recuerda) y había uno especial de ladrillo de unos 20 x 30 metros donde se cocinaba y comían. Los peones eran todos argentinos.
- Había otro galpón en un monte de acacias, dijo Guillermo.
- Sí. Un polaco, todo el mundo lo llamaba “Polaco”, vino a pedir trabajo y mi padre se lo dio y ese galpón era su vivienda. Dos años después trajo a su esposa de Polonia y... ¡cómo son las cosas!, esa polaca, a la que mi madre enseño a hablar español –se acompañaban mutuamente- fue mi madrina,  porque aquí no había nadie más.
-¿Trabajaban continuamente o interrumpían el trabajo para comer?
-Se paraba siempre para comer. La gente no tenía relojes y ¿Saben cómo se le marcaban los tiempos?-nos desafía Oscar-.
-Por una campana, dice Guillermo bien seguro porque la recordaba.
-No –acotó Oscar- . Lo de campana fue después. Era con un invento que diseñó mi padre con una bandera. Lo tenían que poner en lo alto de esa casuarina (señaló el árbol de más de 15 metros en el lote vecino) pero nadie se quería subir y al final subió mi tío Mingo. Mi papá lo hizo con un palo de acacio y dos alambres. Según el alambre que se tiraba subía o bajaba la bandera que era visible desde todo El Trébol. Luego la bandera se pudrió y nadie quería subir y entonces empezó la campana; que no era campana sino un disco de arado grueso, que mi padre colgó en la galería del galpón comedor y le daban con una maza. Mi padre tenía un chajá que replicaba gritando y el que no sentía la campana, sentía al chajá –dice riendo con Guillermo que le hizo recordar el chajá-
-¿Cómo se les pagaba a los peones?
-Mi papá les pagaba acá. En una galería al otro lado de la casa. Una galería típica cerrada con algo más de un metro de ladrillo y reja encima. Allá mi papá les pagaba en efectivo, por quincena, según los días de trabajo que tenían anotadas cada uno. Eran jornaleros. Los días de lluvia se anotaban en el cuaderno como “lluvia” y no los cobraban.
-¿Los sábados trabajaban?..
-Sólo por las mañanas creo. El Domingo no, por supuesto. Había muchas cosas que hacer. Además de lo de las hormigas, estaba también el regador, con un barril de galvanizado gigantesco ¡qué se yo! lo menos 5000 litros cargaría, y un caballo, que iba regando los plantines. No era caballo sino yegua. Me acuerdo que se llamaba “Víbora”. Era una yegua muy fuerte. Cuando le decían: ¡Bueno! ¡Vamos!, pegaba un arrancón hacia un lado, luego hacia el otro, para alinear el eje delantero, que era giratorio, en el sentido de la marcha y arrancaba. Era un espectáculo esa yegua, ¡casi 1000 kilos pesaba! También recuerdo al primer carro basurero que era una chata de 4 ruedas con un caballo que hacía solo el recorrido. También era una yegua.; se llamaba “Dora”, igual que mi hermana. Recuerdo como se enojaba mi madre.
-Había buena técnica para todo. Carros volcadores había, para arreglar los asfaltos; eran chatas, con un pasador adelante que sujetaba la plataforma a la vara; se sacaba y con un arrancón del caballo, volcaban hacia atrás para descargar.
-¿Desde dónde se suministraban?
-De Ezeiza o de Tristán Suárez. Luego pusieron el almacén de Pepe Noya, donde está ahora Piletas El Sol. Era almacén y bar todo en uno.
-Guillermo precisa: Don Pepe y Don Mario.
-A las seis de la mañana –continua Oscar- ya había gente en el bar; trabajadores del puerto que esperaban el tren o el colectivo (los colectivos no entraban en El Trébol) para ir al laburo. Así que caminarse diez o quince cuadras con el bolsito, para tomarse el tren o colectivo era normal. A la ida y a la vuelta se tomaban un buen vaso para hacer fuerza y recuperarla.

Por: Guillermo Patiño y Mario Ordiales


Nota del editor: Dado lo extenso del artículo, la nota se ha desdoblado para su publicación, en tres partes. Agradecemos la gestión de la sra. Inés Cuello de Ramirez.
Nota originalmente publicada en
“El Trébol”. Revista de la Sociedad de Fomento y Biblioteca Popular del Barrio Parque “El Trébol”. La Unión, abril, 2013. Págs. 4 a 6.

domingo, 2 de octubre de 2016

Barrio El Trebol (nota I)


En Los Chañares 540 está la casa que existió muchos años antes de que nadie pensara en El Trébol. Cuando esto no era otra cosa que campo y tambos. En esa casa, que debe tener más de 100 años, nació y vive nuestro vecino Oscar Abal, quien ahora tiene 62 años.
Era la tardecita otoñal amable. Charlamos Oscar, Guillermo y yo sentados en la parrilla, aislada, en el centro del parque. Sobre la chimenea me llama la atención un cartel de un renglón, de porcelana sobre hierro que decía “DON SEGUNDO”. Se trataba de un regalo del arquitecto Jorge Latanzi, el “experto en mojones” que aún vive en el barrio, a su padre.
¿Cuándo se construyó esta casa?
- No se sabe. Al menos nadie lo sabía con certeza. Cuando mi padre vino (1949) ya estaba. Recuerdo que un día mi viejo y el vasco Iturralde, discutían el tema. El Vasco, que era tambero en Tristán Suárez, dijo que él conocía la casa por gente que estuvo acá. Juntos memorizaron hasta 130 años atrás y ya hace 20 años de esa conversación. La casa no tiene muchas reformas. Solamente la cubierta de esta galería exterior.
- ¿Se mantienen las baldosas originales? preguntó Guillermo.
Sí y deben de tener los mismos años que la casa.
-Y ¿Mantenés el hogar?
-Sí. El hogar se hizo... cuando hicieron las casas nuevas. No sabían hacer el hogar. Entonces le dijeron a mi padre: Abal, ¿Ud. tiene en la casa? No, dijo mi padre. Entonces vamos a hacer un hogar en su casa y así probamos. . El hogar de mi casa es bajo, a ras del piso. En la mayoría de las casas nuevas los hicieron altos. Recuerdo que no había electricidad. Andábamos con velas. No recuerdo exactamente cuándo vino la electricidad.
Oscar se queda pensativo y dice: “Sobre este pasto yo aprendí a caminar  y lo mismo mis hijos y mis nietos”. Claramente se le siente enraizado en su lugar de siempre.
¿De quien era todo este terreno antes?
-Creo que los dueños de todo esto eran los Bencich, que tenían la casa por el barrio Santa Ángela. El Banco Hipotecario Franco Argentino se lo compró para diseñar el barrio y lotearlo. Cayte era la empresa vendedora. El ingeniero Espina, que vino a hacer las mediciones, conocía a mi padre y le ofreció cuidar los campos y manejar la gente que construyó este barrio. Era por 1949 más o menos. Laura Cusolito (vecina de El Trébol) era empleada del banco, con algún buen cargo, debe conocer los detalles con más precisión. (Guillermo y yo nos comprometimos para visitarla y seguir buscando la memoria del barrio)
-No había árboles –continúa Oscar- salvo unas casuarinas como barreras de vientos. Y algunos eucaliptos. Esto era tambo. El plano del barrio tenía cada manzana, con sus lotes y en cada lote marcados los lugares con las plantas y árboles a plantar a las distancias preestablecidas de sus límites. ¿Animales? Liebres, perdices, iguanas, lagartos, alacranes todos desaparecidos ahora. Gorriones (estaba minado de gorriones) mistos, cabecitas negras y todos los demás que ahora se ven.
-Mi padre, Armando Segundo Abal. Era bien de campo.
-Era un hombre de buen peso. Siempre andaba con la bombacha y fumando toscanos –acota Guillermo-
-Y con el cuchillo en el cinto. Todavía hay toscanos en la casa. Son buenos para las polillas. Él mandaba a todas las cuadrillas de peones que limpiaron, cuidaron el terreno y plantaron las plantas y árboles que hoy vemos, siguiendo un proyecto muy cuidado. Hablamos de 1950 aproximadamente.

Por: Guillermo Patiño y Mario Ordiales
 Nota del editor: Dado lo extenso del artículo, la nota se desdoblará para su publicación. Agradecemos la gestión de la sra. Inés Cuello de Ramirez.
Nota originalmente publicada en
“El Trébol”. Revista de la Sociedad de Fomento y Biblioteca Popular del Barrio Parque “El Trébol”. La Unión, abril, 2013. Págs. 4 a 6.

martes, 29 de marzo de 2016

Desaparecidos Locales

Si bien no son las únicas víctimas del terrorismo de estado en la ciudad de J. M. Ezeiza, se los eligió a ellos en este Primer Homenaje a los Desaparecidos Locales por ser los tres hijos de nuestra ciudad, aquí nacieron y fueron jóvenes queridos.
Marta Cecilia Alonso fue una joven tan comprometida con la sociedad como lo estaba y está toda su familia. Fue llevada por las fuerzas militares desde su domicilio paterno cito en Deán Funes y Tucumán (a cien metros de la policía), un 20 de agosto de 1976. No hay hasta el momento registro alguno de su paso por algún CCD (Centro Clandestino de Detención), aunque se presume que por estar dentro del Circuito Camps, pasó por El Infierno. Este fue uno de los centros clandestinos que se utilizó entre los años 1976 y 1978 como centro de detención (pasaron por allí más de 300 detenidos desaparecidos). En el lugar funcionaba la Unidad Regional II de la Brigada de Investigaciones de Lanús, que dependía directamente del comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz. Marta, fue sindicalista y peronista, y fue señalada como tal por problemática a los represores, por sus empleadores de la Fábrica Argentina de Porcelana Armanino (FAPA) de la ciudad de Monte Grande.
Eduardo Alberto Delfino. Desapareció en las acciones que el ERP llevó a cabo en Monte Chingolo, el 23 de diciembre de 1975. Su familia, pese a su desesperada búsqueda, nunca fue informada de su entierro en una fosa común en el Cementerio Municipal de Avellaneda. Honoria que fue la primera mamá de desaparecidos de Ezeiza, junto con Doña Julia Tortajada de Alonso, emprendieron la lucha incansable por la Memoria, Verdad y Justicia. Exhumados los restos en 2006, el Equipo Argentino de Antropología Forense, identifico a Eduardo en el 2011.
Eduardo Ramos Mejía. Lo conmovieron los asesinatos de Trelew y el 22 de agosto de 1973 en el acto de Congreso, tomó contacto con el PRT – ERP. Fue un militante, no conocemos si tuvo actuaciones militares, pero sí que supo dar refugio a sus compañeros de lucha. Fue “chupado” en Cabildo y Congreso, capital, un 9 de junio de 1976. Tenía 22 años. Un día antes, el Canciller y Contralmirante César Gonzzatti había asegurado ante la OEA “que en la Argentina hay amplias garantías para todos los ciudadanos” (Clarín, 09/06/76). Cuando el 8 de junio de 2013, se colocó una baldosa en su memoria frente al domicilio de sus padres, en José Hernández 239 de José María Ezeiza, la agrupación HIJOS, acompañadospor Barrios por la Memoria y la Justicia, y la Municipalidad, se abrió el camino para que en nuestro distrito se marquen la ausencia y la presencia de los militantes que el terrorismo de Estado pretendió hacer “desaparecer” de la historia.

En éstas, nuestras jóvenes víctimas, que fueron Desaparecidas cuando llevaban adelante su misión de querer construir  una sociedad mejor, homenajeamos a todas aquellas que todavía no disponemos de información pero que fueron asesinadas incluso en democracia, o como lo fue el cura párroco Hugo Ibañez, cuando comenzó a querer contar lo que había sucedido en la Unidad 19 y en la Unidad 3 del sistema carcelario en Ezeiza.

Juan Carlos Ramirez Leiva

sábado, 19 de marzo de 2016

Eduardo "Toto" Ramos Mejia


Homenaje

Nació el 20 de marzo de 1954 en José María Ezeiza. Si bien viajamos generacionalmente juntos por la vida, apenas nos habremos cruzado aunque ambos compartimos el mismo sentido de justicia social. Él, entrego la vida por esas ideas. A mí me toca como militante de la vida, contribuir a difundir por qué y cómo desapareció, para evitar la desmemoria. Como dice Graciela Peris, no hay otra manera de “dar cuerpo a la voz de la ausencia” que poner en palabras la vida de un “desaparecido” hablando de sus vidas breves,  pero más ricas que muchas vidas largas y vacías.
Eduardo estudió en el Colegio San Marcos, de Monte Grande, y luego se inscribió en Antropología pero no comenzó debido a que debía materias del secundario y por razones de militancia. Le gustaba la lectura, la fotografía, iba a la iglesia, practicaba deportes, entre ellos natación (la familia tenía una pileta). Se sabe que le gustaba tener hormigueros en  peceras de vidrio para investigar cómo se comunicaban. Con amigos de El Trébol, formó una banda en donde tocaba el bajo allá por 1970. Por ese entonces manejaba el Ford Fairlane de su papá
Vacacionaba con sus padres y su hermanita (había perdido a un hermano en un accidente sobre la ruta 205), en Villa Gessel, en donde se cuenta que en el verano de 1971, descubrió las charlas políticas de tinte izquierdoso. Cuenta José Alberto Francomano, su amigo y vecino de El Trébol (quien luego debió exiliarse) que en diciembre de 1972, se hizo amigo del jardinero y que éste lo invitó a pasar la navidad con su familia en su rancho. No nos extraña, Eduardo era hijo de una familia de doble apellido pero no creída; su papá don Rafael, era un viejo gaucho que vestía siempre con pantalones bretches, muy simpático y generoso; sus primos, los Peña, andaban en una catanga, una renoleta 4L, y fueron los que donaron los terrenos para la escuela técnica, aunque no le perdonaron a Eduardo su olvido de la religión; (en la foto, se lo ve a Eduardo “Toto”, en el predio en donde hoy se levanta el Instituto Técnico Juan Bautista Peña).
Eduardo descubrió al “Che” y a la Revolución Cubana, mientras leía a  Ernesto Cardenal. Lo conmovieron los asesinatos de Trelew y el 22 de agosto de 1973 en el acto de Congreso, tomó contacto con el PRT – ERP. Fue un militante, no conocemos si tuvo actuaciones militares, supo dar refugio a sus compañeros de lucha.
Comenzó a trabajar en una fábrica de vaqueros, luego en una de máquinas industriales, siempre volanteaba. Zurdo de la mano y de las ideas. Fumaba Particulares, le gustaba dormir hasta tarde y reírse. Se lo recuerda desprolijo en el vestir, le costaba dejar de usar un gamulán marrón descolorido de tanto uso.
Cuando en 1974 su compañera Graciela Peris quedo embarazada,  vivían en una casa alquilada, posiblemente en Lomas de Zamora. De esa relación nació Facundo, custodia de su memoria.
Eduardo Ramos Mejía fue “chupado” en Cabildo y Congreso, capital, un 9 de junio de 1976. Tenía 22 años. Un día antes, el Canciller y Contralmirante César Gonzzatti había asegurado ante la OEA “que en la Argentina hay amplias garantías para todos los ciudadanos” (Clarín, 09/06/76) y Henry Kissinger respaldaba a Pinochett en tanto anunciaba ayuda económica para Argentina. Amigos de la familia, que no toleraban su lucha por un mundo más igualitario,  sostuvieron públicamente que se lo había llevado los Montoneros.
Cuando el 8 de junio de 2013, se colocó una baldosa en su memoria frente al domicilio de sus padres, en José Hernández 239 de José María Ezeiza, la agrupación HIJOS, acompañados por Barrios por la Memoria y la Justicia, y la Municipalidad, se abrió el camino para que en nuestro distrito se marquen la ausencia y la presencia de los militantes que el terrorismo de Estado pretendió hacer “desaparecer” de la historia. 
Todavía restan saber más sobre Miguel Ángel Hoyos,  Oscar Alberto Perez, Roberto Arfa, Eduardo Rudinsky,  Miguel Ángel De Lillo, Mirtha Haydee Milobara de Lillo, Agustín Enrique Ferreira, Graciela Álvarez Daisson, Sandra Álvarez Daisson, Juan Sergio Andrada; además de Nélida Azucena Sosa de Forti desaparecida en el aeropuerto; sin olvidarnos de Marta Cecilia Alonso, y de Eduardo Alberto Delfino, cuyos restos ya fueron recuperados.
Los docentes comprometidos con la vida, debemos seguir trabajando en este camino de construir desde lo simbólico, espacios para la reflexión y el recuerdo vivo, para que no nos vuelva a pasar. 
Por la Memoria, por la Verdad, por la Justicia.
 
Por: Juan Carlos Ramirez