martes, 29 de marzo de 2016

Desaparecidos Locales

Si bien no son las únicas víctimas del terrorismo de estado en la ciudad de J. M. Ezeiza, se los eligió a ellos en este Primer Homenaje a los Desaparecidos Locales por ser los tres hijos de nuestra ciudad, aquí nacieron y fueron jóvenes queridos.
Marta Cecilia Alonso fue una joven tan comprometida con la sociedad como lo estaba y está toda su familia. Fue llevada por las fuerzas militares desde su domicilio paterno cito en Deán Funes y Tucumán (a cien metros de la policía), un 20 de agosto de 1976. No hay hasta el momento registro alguno de su paso por algún CCD (Centro Clandestino de Detención), aunque se presume que por estar dentro del Circuito Camps, pasó por El Infierno. Este fue uno de los centros clandestinos que se utilizó entre los años 1976 y 1978 como centro de detención (pasaron por allí más de 300 detenidos desaparecidos). En el lugar funcionaba la Unidad Regional II de la Brigada de Investigaciones de Lanús, que dependía directamente del comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz. Marta, fue sindicalista y peronista, y fue señalada como tal por problemática a los represores, por sus empleadores de la Fábrica Argentina de Porcelana Armanino (FAPA) de la ciudad de Monte Grande.
Eduardo Alberto Delfino. Desapareció en las acciones que el ERP llevó a cabo en Monte Chingolo, el 23 de diciembre de 1975. Su familia, pese a su desesperada búsqueda, nunca fue informada de su entierro en una fosa común en el Cementerio Municipal de Avellaneda. Honoria que fue la primera mamá de desaparecidos de Ezeiza, junto con Doña Julia Tortajada de Alonso, emprendieron la lucha incansable por la Memoria, Verdad y Justicia. Exhumados los restos en 2006, el Equipo Argentino de Antropología Forense, identifico a Eduardo en el 2011.
Eduardo Ramos Mejía. Lo conmovieron los asesinatos de Trelew y el 22 de agosto de 1973 en el acto de Congreso, tomó contacto con el PRT – ERP. Fue un militante, no conocemos si tuvo actuaciones militares, pero sí que supo dar refugio a sus compañeros de lucha. Fue “chupado” en Cabildo y Congreso, capital, un 9 de junio de 1976. Tenía 22 años. Un día antes, el Canciller y Contralmirante César Gonzzatti había asegurado ante la OEA “que en la Argentina hay amplias garantías para todos los ciudadanos” (Clarín, 09/06/76). Cuando el 8 de junio de 2013, se colocó una baldosa en su memoria frente al domicilio de sus padres, en José Hernández 239 de José María Ezeiza, la agrupación HIJOS, acompañadospor Barrios por la Memoria y la Justicia, y la Municipalidad, se abrió el camino para que en nuestro distrito se marquen la ausencia y la presencia de los militantes que el terrorismo de Estado pretendió hacer “desaparecer” de la historia.

En éstas, nuestras jóvenes víctimas, que fueron Desaparecidas cuando llevaban adelante su misión de querer construir  una sociedad mejor, homenajeamos a todas aquellas que todavía no disponemos de información pero que fueron asesinadas incluso en democracia, o como lo fue el cura párroco Hugo Ibañez, cuando comenzó a querer contar lo que había sucedido en la Unidad 19 y en la Unidad 3 del sistema carcelario en Ezeiza.

Juan Carlos Ramirez Leiva

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