sábado, 19 de julio de 2008

Por Julio y en Ezeiza

Los meses de Julio suelen ser interesantes en la historia del distrito. Hasta el nombre que nos identifica se relacionó tempranamente con nuestra naciente comunidad en un mes de Julio, precisamente un día 31 de allá por 1820. Ese día, Pablo José de Ezeiza se convirtió en propietario de la estancia "Los Remedios". Estancia fundacional que cuatro años después en un día 13, también de julio, fuera escriturada a nombre del farmacéutico Tomás Whitfield.
En ocasiones fueron meses de pura algarabía, como la que se inició un día 16 del año de 1934, cuando el vecino de T. Suárez, Lázaro Berasain, fue nombrado nuevamente Intendente Interino del Partido (pertenecíamos a E. Echeverría). En otros años Julio fue un mes de dolor, como el que transcurriera en 1823 (pertenecíamos a San Vicente), La viruela se ensañaba con los vecinos que se habían mostrados remisos a la hora de vacunarse, pese a los esfuerzos del comisionado Ignacio Martínez.
Julio supo jugar con la ansiedad de los vecinos. Siendo gobernador de la provincia el Doctor Dardo Rocha, se dispuso por acta del Directorio de los F.C. de la Provincia que el 14 de julio de 1885 se inaugurase el ramal que unió Temperley con Cañuelas. El día 4, los nombres de las estaciones fueron oficializadas por un decreto provincial: "Art. 1º En la línea férrea a Cañuelas las estaciones se designarán con los nombres siguientes: Km. 2,500 'Santa Catalina', Km. 11,950 'Ezeiza', Km. 17,625 'Llavallol', Km 38,500 'Vicente Casares", Km. 43,525 'Cañuelas'." Sin embargo, la Circular Nº 89 del 6 de julio, modificó la resolución del día 2, publicando: "Se comunica a quienes corresponda que el día 16 del corriente tiene lugar la inauguración de la línea de Temperley a Cañuelas, la que será abierta al público el día 17". La disposición fue publicada por el ferrocarril el día 15.
Nos las hemos ingeniado para que en los días 17, nos pasen cosas importantes. como las de aquel año de 1871. Nuestra Capilla de Los Remedios, establecida en nuestras tierras desde 1758, pasó a depender de la parroquia Nuestra Señora de la Paz, en el recién creado Partido de Lomas de Zamora. Sin embargo, el 17 de Julio más interesante, fue cuando el ferrocarril paró por vez primera, oficialmente, en dos estaciones: la de Ezeiza y la de Llavallol. Este nombre sequirá siendo válido hasta el 19 de agosto del mismo año, cuando fuera cambiado por el de Tristán Suárez. Se dice que aquel inolvidable 17 de Julio de 1885, el Jefe de la Estación de Ezeiza le regalo, de puro contento nomás, dos gallinas al maquinista de la Primera Argentina, primera máquina construida en nuestro país. Cosas de Julio ... y de nuestra gente.

Juan Carlos Ramírez

miércoles, 16 de julio de 2008

Los sorprendentes caminos hacia la posteridad. Tristán Suárez

Valentín Tristán nació en San Pedro el 16/03/1856, hijo de Valentín Suárez y Dolores Ruiz Moreno. Tuvo como hermanos a Facundo y Floriano, con los que transcurrió su infancia en el campo. Con apenas 16 años ingresó como aspirante en el ejército siendo destinado al Regimiento de Artillería Ligera. A fines de ese mismo año fue promovido al grado de alférez y en 1873, ya revista como porta estandarte. Como militar actuó en campañas contra los indios en Entre Ríos y las hoy provincias de R. Negro y Chaco. En una publicación de la Junta de Estudios Históricos de E. Echeverría, leemos que prestó “servicios en la guarnición de Buenos Aires, como así también en Villanueva y Azul. Posteriormente se lo destina al Uruguay y a Concepción del Uruguay, alcanzado el grado de teniente segundo”, en esta ciudad. No hemos podido confirmar su paso por Uruguay pero si sabemos que estuvo destinado en Gualeguay. Su estadía profesional en esos pagos le resultó grata, porque Valentín Tristán los visitaba asiduamente y le gustaba navegar por el Paraná.
No sabemos cómo conoció a Virginia Acosta, nacida en 1861, pero se enamoró de ella. Era muy jovencita cuando contrajo enlace con Valentín Tristán Suárez, un 17/03/1877. Tenía apenas 16 años mientras que él, ya era un “hombre” de 21 años dispuesto a seguir la carrera militar. Se sostiene que al reencontrarse con el ambiente campesino, su entusiasmo fue tal que solicitó la baja.
Cuando se retiró del ejército se estableció en las tierras que poseía su mujer y se encargó de las tareas propias del establecimiento. Del matrimonio con Virginia, nacieron 7 varones y 3 mujeres: el mayor fue llamado Tristán y nació en 1878, le siguieron Marcos Rosario y Antonio, todos anotados en S. Vicente. Su compromiso con la región fue tal que llegó a ser nombrado Juez de Paz del Partido.
La familia decidió vivir en la capital pero Valentín Tristán continuó administrando la propiedad. En su nueva residencia nacieron Arturo, Enrique, Floriano, Jorge, Virginia Adela, María Juana y Laura Amelia. Dos hijos fueron profesionales de la medicina: Marcos y Tristán Suárez.
Valentín Tristán fue miembro distinguido de la sociedad porteña y frecuentó relaciones en círculos como los del Club Excursionistas de Flores. A través del cultivo de amistades, fue nombrado Juez de Paz en la capital. Falleció en su residencia de Los Andes esquina Cuyo (hoy Sarmiento esquina Uriburu, capital), el 07/04/1907; contaba con 51 años y sus hijas eran aun pequeñas. Su esposa, Virginia Acosta, le sobrevivió diez años, falleciendo el 28/07/1917. En una foto, que sospechamos fuera tomada poco antes de morir, podemos ver a Don Valentín Tristán Suárez junto a su esposa Virginia Acosta y a la mayor de sus hijas, Virginia Adela Suárez Acosta.
Cuando el 16/07/1885, el ferrocarril atravesó la propiedad de la familia Suárez, don Valentín Tristán decidió donar los terrenos donde se levantó la estación. Esta fue en un primer momento llamada Llavallol pero al efectivizarse la donación, el 29 de agosto del mismo año, cambió el nombre por el de Tristán Suárez. Se obsequió ese camino a la posteridad cuando tenía apenas 29 años; lo hizo con tierras que le pertenecían por heredad a su mujer, doña Virginia Acosta. La estación fue nominada Tristán Suárez, en honor a “su propio honor”.
Juan Carlos Ramírez