domingo, 19 de octubre de 2008

Viviendas del Barrio Villa Reina Elena

Entre las casas antiguas, se destacan las levantadas con chapa. La generosidad de los materiales empleados y el celo de sus dueños, nos permiten apreciar la vivienda ubicada en Reina Elena 773 casi tal cual como fuera levantada. Sólo una pared ha reemplazado un enrejado de maderas muy popular por entonces para limitar las galerías, ese espacio de tránsito de lo privado de las habitaciones a lo público, a lo abierto, al patio. La casa, que perteneció a Pedro Arrizurieta, no difiere de otras de similar estilo que han sido desmontadas no hace demasiado tiempo.
Contemporánea a las casas Hansen es la ubicada en R. Elena y Dorrego, esquina sudeste. Fue propiedad de la familia Belinzonci y el paso de los años la han dañado pero puede adivinarse la galería que antaño poseía. Una de similares características todavía se levanta en Fournier y Dorrego. Distinta a las descriptas, pero también del tipo mediterránea, es la que se encuentra sobre Laprida entre P. Pravaz y R. Elena, vereda Este: "La Carlota", casa que perteneció a Doña Ramona Fernández. Para acceder a su galería debe trasponerse una puerta, límite entre lo privado y lo público, y esto la diferencia de la que se encuentra enfrente, conocida como la casa de "La Rosa". Su galería estaba precedida por otra formada por un rosal de unos 6 metros de longitud, que daba la bienvenida desde la calle hasta el ingreso a la vivienda; aún hoy se la puede apreciar, con algunas reformas. Con pisos de madera y un sótano la recuerda Telma Pascuaré, nacida allí mismo. Sobre Pravaz 1150 la casa de la familia Delfino, respeta líneas similares: habitaciones que desde el frente se suceden y a veces se comunican internamente, hasta un remate en "L" donde se encontraba la cocina; a las habitaciones se accede desde un corredor-galeria cubierto, con grandes ventanales que permiten el paso de la luz sin retaceos. La propiedad de los Boulan, Provincias Unidas entre French e Ituzaingó, es un ejemplo de estas construcciones.
Estas casas conforman la planta urbana en la década de 1920, junto a un tercer tipo de construcción de ladrillos sin revocar y con amplios espacios, como la de Dorrego 270. En la esquina de Laprida y R. Elena, la herrería de Baristo Ortelli se mantiene desafiante y con sus ladrillos a la vista tal como sucede con la casa ubicada en Ituzaingó casi esquina Provincias Unidas. Los cambios en el tiempo pueden seguirse a través de la geografía de sus paredes sin cubrir. Por Echeverría, antes de Pravaz y con fondos a las vías del ferrocarril, la casa de Juana Corbeta fue probablemente tan o más antigua que la del almacén de Arruiz con su sótano, su particular vereda techada y un palenque limitando la galería. La casa de Corbeta, anterior a 1884, ya fue parcialmente demolida y no puede apreciarse sus añosas paredes pero no es el caso de la propiedad de Arruiz, la que sabemos con certeza que es anterior a noviembre de 1895, que nos muestra todo un estilo arquitectónico al desnudo.
Foto de la vivienda de la familia Ravanillo, en Castelli 386; año 1923-6
Juan Carlos Ramirez

sábado, 18 de octubre de 2008

Bini dice ....

Gracias por permitirme poner en conocimiento de mis lectores de El Morueco Terenciano, buena parte de la historia pasada que se desconoce absolutamente. Sobre todo a los que llegan al Partido vírgenes de todo conocimiento.
Bini Peñuelas - El Morueco Terenciano

Nelida dice.......

Amigos de Ezeiza, les solicito que esta información también la envíen a la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires- Federación, para ser incluida en el Boletín mensual.
Presidencia de la Junta de E. H. del barrio de Liniers

domingo, 12 de octubre de 2008

20 de junio

Recuerdo que cuando tomaba la ruta para ir a Ezeiza, e iba llegando, el paisaje se iba haciendo cargo de mí. Siempre una vivencia distinta...Obviamente iba a visitar escuelas, y a pesar de las múltiples problemáticas que me contaban Inspectores de las Ramas de la Enseñanza, los Directivos, y ya en ellas, los padres y docentes (porque los niños pocas veces tienen espacio para decir en estas cuestiones ¿no?) yo no podía dejar de dibujar una sonrisa en mi alma. Gente trabajadora, luchadora, con buenas intenciones, peticionando lo que significaba dignidad.
Muchas veces en mis "paisajeos" también aparecía la angustia...yo había sido una de esas jóvencitas que con todos los ideales a full, había cruzado el río en cadena de la mano de mis compañeros para esperar el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Yo había ido con la columna de Matanza y mi hermana con la Iglesia de Moreno. Nada de lo ocurrido esperábamos. Nada se nos había advertido. O éramos altamente pueriles o sumamente tontas. Recuerdo mi desesperación por encontrarla entre las balas, y mi resignado regreso a casa, mojada, embarrada, con mi ropa hecha despojos. Mi madre en la puerta viéndome llegar sola...y allí las dos solas volvimos a esperar. Cuando de un colectivo, sucia y agotada como yo, llorando como yo la vimos bajar...Esa masacre había sido el prólogo de los horrores por venir. Creo que estos matices fuertes de la Historia de Ezeiza, hicieron del pueblo un grupo social especial.
Por: Raquel T. Fazio

Ciudades de octubre

El Boletín Oficial del 29 de noviembre de 1973 contenía la ley 8130 Declarando ciudad a la localidad de Ezeiza, dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a treinta días del mes de octubre de mil novecientos noventa y tres.
Unos días antes, vecinos e instituciones del aún pueblo, se encontraban movilizados, los urgía una nota recibida: “La Liga de Padres de Familia (Sec. Ezeiza) invita a dos representantes de vuestra Entidad a concurrir a una extraordinaria reunión que se llevará a cabo en el Club Social y Atlético Ezeiza (French 161) el día viernes 30 del corriente... "el corriente se precipitaba por noviembre de 1973.
Y los actos fueron el 6 de enero del año siguiente. La ciudad madrugó con el estruendo provocado por el disparo de bombas y de los niños ansiosos que revisaban zapatos en busca de regalitos. Se echaron a volar palomas mensajeras, los bustos de nuestros próceres Belgrano y San Martín recibieron ofrendas florales. Hubo gran almuerzo en el Hogar Escuela y desfile de gauchos tradicionalistas venidos desde Tristán Suárez. La comisión ejecutiva de los actos tuvo como presidente honorario al intendente municipal don Oscar Blanco y la nómina estaba integrada por: Juan Alonso, sra. de Aguer, Casimiro Arguello, Oscar Avila, Carlos de Arce, Armando Amar, David Bartolini, Carlos Casador, Juan Carlomagno, Francisco Czernuszka, María C. Romero Catani, Félix Dragone, Jorge Di Leo, Juan Davico, Mario Dirisio, Cayetana de Domínguez, Oscar Galván, Haroldo García, Antonio Giugno, Hugo Ibáñez (padre), Juan Juárez, Pedro Lencina, Aroldo Luna, Irma Lavilla de Lanfranconi, Sara A. de Lasalle, Oscar Lanfranconi, Mártires Martínez, Ramón Montoliu, Leonardo Mitidieri, Juan Manocci, Hedo Nardini, Juan Ortiz, Antonio Pereyro, Amorino Paradisi, Juan Pinares, Catalina Saracino, J.Sánchez, Alberto y Benito Salinas, Teresa de Serrano, Ernesto Seva, Rosendo Seoane, Daniel Tejada, Luis Vazquez Iglesias, José Zaidán y Hugo Zobele. La autora del proyecto fue la senadora provincial Josefina Moscoso de Herrera, vecina del pueblo cariñosamente recordada por esa gestión y que actualmente esta inmortalizada en una calle que lleva su nombre en el barrio Allá en el Sur. La declaración de Ezeiza ciudad fue la ocasión propicia para responder una incógnita que flotaba entre los pobladores ¿de dónde venía esa palabra?. El diligente vecino Rosendo Roque Seoane ("Senqui”) se ocupó de investigar y responder completando con el nombre José María al apellido que antes figuraba así pelado y que nos recuerda a quien fuera dueño de una chacra que donó en parte su nieta heredera, Lorenza Zenavilla Ezeiza, para construir la estación de trenes.

Por: Patricia Celia Faure

Carolina Vera y Salcedo Daiana, opinaron:

Nos parecio interesante el tema de la historia de Ezeiza, hay cosas que uno ignora y a veces son esas cosas que están tan cerca... Nos gustaria poder llegar a involucrarnos màs con este tema de la historia de Ezeiza.

Raquel dice:

Genial! Muchas gracias! Te cuento que cuando fui Jefe de Región de EGB tenía a mi cargo cuatro Distritos : Ezeiza, E.Echeverría, Cañuelas y La Matanza. Siempre me interesó mucho la historia de Ezeiza, con todo su acervo cultural, sus costumbres, su identidad.

Mayo de 1947

Era la tarde de un Domingo de Mayo, el 18 para ser más preciso. El folleto afirmaba que aunque fuese un día lluvioso, igual se llevaría a cabo la venta de "115 lotes y 1 casa, con plantaciones". Los posibles nuevos vecinos llegaron desde Plaza Constitución en un tren especial, con un costo el boleto de ida y vuelta de $ 0.50 cada uno, no válidos para menores aunque estuvieran acompañados. En la publicidad se destacaba que los lotes se encontraban "sobre el aeropuerto". El folleto (1) incluía fotos de casas de vecinos y de la Escuela General José de San Martín. La escuela, muy viajera ella, había encontrado su definitivo destino sobre la a veces barrosa, a veces polvorienta calle French, un 25 de Mayo de 1938. Al anónimo fotógrafo contratado por la firma rematadora de Ubaldo Venancio, sucesor de Furst Zapiola y Cía., le debemos las espléndidas tomas de la casa en venta y su hermoso parque, de la estación y de la "ruta pavimentada Nº 205", que incluyen al kiosco de diarios de Galván y las desaparecidas arboledas que acompañaban la ruta, frente a la Plaza San Martín.
La casa, ubicada sobre Pueyrredón, entre Lavalle y Urquiza, se ofrecía a $ 60.- por mes, en tanto los lotes se vendían a $ 5.-. Esto llamó a la reflexión a Vicente Fuentes, dado que los precios no habían aumentado prácticamente desde que él se radicara en nuestra vecindad. No sabemos cómo había tomado la decisión de adquirir un lote pero probablemente el bajo costo, la propaganda y la facilidad de acceso a una ciudad (2) cuya dinámica bullanguera lo perturbaba, permitió que lo contáramos entre los vecinos que paulatinamente transformaban el paraje en un centro urbano. En aquella oportunidad, posiblemente en 1922, la rematadora Hansen no había establecido una diferencia apreciable de precios entre los "alejados" y los "céntricos", oscilando los valores desde cuatro a dos pesos. Que la elección de terrenos alejados de la estación no fue por motivos meramente económicos, no da la pauta el recuerdo de Victor Ravanillo. Su mamá le había confiado que había preferido comprar alejado de las vías del tren, por miedo que el ruido perturbara a las gallinas que pensaba criar.
A principios de 1940, Don Vicente Fuentes instaló un almacén en su casa, que ya no era la original de chapas. De aquellas típicas construcciones levantadas en la década de 1920 quedan algunas muy bien conservadas, como la propiedad de la familia Ravanillo, sus vecinos de Castelli Nº 386, construida entre 1923 y 1926. Al principio fue solo el almacén y el reparto con una jardinera, para proveer a los clientes de la zona de Canning tanto como a los tamberos cercanos al Matanza, transitando por caminos que se abrían entre maizales, alfalfas y tierras de pasturas. Un inusitado aumento demográfico y el tránsito continuo de camiones con obreros, alteraron las rutinas del tranquilo poblado El almacén vivió el esplendor que se produjo a partir del 22 de noviembre de 1945, cuando tras colocar la piedra fundacional, comenzó la construcción del aeropuerto. El Almacén de Ramos Generales y despacho de bebidas de Vicente, ahora fonda incluida, se convirtió en unos de los puntos de reunión para reponer energías con los platos que Ingracia, su esposa, preparaba. No dejaba de llamar la atención el colorido de los parroquianos, algunos de ellos trajeados pero sin calzado.
El comercio funcionó hasta 1947, días en que la gente se preguntaba cuál de las calles estaría destinada a convertirse en una moderna arteria comercial: Garibaldi (hoy Pedro Pravaz), por ser el viejo camino natural, o Domingo French, ahora de torturante tránsito de vehículos motorizados que poblaban el aire de ruidos y nubes polvorientas. La calle French pasó a ser regularmente transitada por los vecinos recién con el establecimiento definitivo de la escuela, ahí comenzó a modificarse su destino de calle pueblerina. Pero tomo realmente importancia a partir de la construcción del aeropuerto, al constituirse en la vía elegida para trasladar los materiales desde la estación hasta las obras.
El destino citadino ya estaba trazado. Ezeiza creció a la par de remates como el que nos ocupara al principio de esta nota, y que ocurriera en Mayo de 1947. Remates que posibilitaron a inmigrantes gallegos de principios del pasado siglo, como Vicente Fuentes, convertirse en pioneros "en 120 mensualidades, sin interés".
(1) El original fue cedido a la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, por el Señor Petrone.
(2) Los periódicos señalaban que a Ezeiza se llegaba en tan solo ´30 minutos de viaje en el F.C:Sud

Autor: Juan Carlos RAMIREZ

sábado, 4 de octubre de 2008

Villa Reina Elena

Con la llegada del ferrocarril en julio de 1885, el campo aledaño a la estación Ezeiza, se fracciono. La inmobiliaria Hansen Mateo Rey y M. Elena Branna presentaron la propuesta de creación de un poblado y aprobado el proyecto, dividieron las tierras adquiridas para ese efecto sobre el lado oeste de la estación. El trazado fundacional del casco urbano de la futura ciudad de Ezeiza, se levantó sobre la propiedad que perteneciera a la familia Amstrong y que fuera adquirida a finales del siglo XIX por la firma Hansen. El fraccionamiento fue de 42 manzanas, subdivididas en lotes de 10 varas de frente.
Desde 1887, cuando se abre, el almacén de los hermanos Harguindeguy se fue transformando en posta obligada para los que transportaban desde y hacia el sur. Esta característica se acentuó cuando instaló el primer surtidor de naftas Y.P.F., el único en kilómetros a la redonda. El almacén, demolido en 1995, era conocido como la "cueva de la Chancha", lugar donde los muchachos jugaban a la taba. Estaba ubicado en la avenida Constitución (hoy pasa por allí la colectora norte de la autopista a Cañuelas) y P. Pravaz.
Pronto Ezeiza contó con sólidas edificaciones y aún hoy podemos admirar parte de lo que fueran algunas de ellas, como la casa de la familia Goñi levantada en 1903 frente a la actual calle Juan D. Perón y a metros de D. French. La propiedad perteneció a Josefa Paulina Gómez, nacida en 1877 en Tristán Suárez, y a su marido don Juan Calixto Goñi, nacido en Cañuelas en 1872. La construcción incluía un "almacén y despacho de bebidas" así como una cancha de pelota paleta cuyo frontón tenía paredes de 43 cm. de ancho. El vecino Goñí con un breque, un carruaje de cuatro ruedas tirado a caballos, oficiaba de taxi desde la estación. En el mismo año de 1903 se levantó "La Catalina", propiedad de la familia Larralde que fuera demolida hace dos décadas y estaba ubicada sobre la acera oeste de la calle French, entre las actuales calles P. Illía y Centenario. Las casas eran de ladrillos que median 14x29 cm. Con el fin de brindar una sensación de urbanidad en marcha, la firma Hansen costeó la construcción de cuatro viviendas de las cuales una ha sido refaccionada y puede admirarse en Chacabuco 154. Las otras edificaciones, bautizadas por sus inquilinos como "casas de la Compañía Hansen", han desaparecido con el tiempo.
Entre 1911 y 1912 se realizaron los remates públicos. La firma contrató al Ferrocarril del Sud los servicios de un tren especial que desde Plaza Constitución y con el regreso asegurado por el mismo medio, publicó la siguiente invitación: "Viaje gratis a Ezeiza el día domingo 20 del corriente, salida 14 horas desde Plaza Constitución. Extraordinaria subasta a treinta kilómetros del centro de la Capital y 30 minutos de viaje. Ezeiza lugar de gran futuro. Condiciones de venta, 120 cuotas mensuales, el valor del cupo será de acuerdo al ofrecimiento de los compradores. Seña: el valor de la primera cuota. No se suspende por lluvia" . El día del remate, la rematadora levantó una carpa tipo circo en la esquina de French y Perón; no tenía lona en los laterales y albergaba una tribuna donde se instalaron los potenciales compradores. A medida que éstos llegaban les era entregado un folleto con el mapa de los lotes en oferta y condiciones de venta. Los lotes cercanos a la estación se cotizaron a cuatro pesos la mensualidad, los más distantes a tres y los alejados a dos pesos .
De esta manera nació el barrio "Villa Reina Elena", limitado lateralmente por las calles D. French y H. Primo (hoy Fourniers), teniendo como arteria principal a la calle Garibaldi, hoy P. Pravaz. Esta calle comunicaba con los tambos, rematando en el río Matanza. Quintas y sembrados, en especial maizales, mugidos y trinares de pájaros, daban un marco de agradables colores y sonidos para un ejido urbano que comenzaba a crecer.
Foto bar Goñi, 1930 c.
Juan Carlos Ramirez