sábado, 4 de octubre de 2008

Villa Reina Elena

Con la llegada del ferrocarril en julio de 1885, el campo aledaño a la estación Ezeiza, se fracciono. La inmobiliaria Hansen Mateo Rey y M. Elena Branna presentaron la propuesta de creación de un poblado y aprobado el proyecto, dividieron las tierras adquiridas para ese efecto sobre el lado oeste de la estación. El trazado fundacional del casco urbano de la futura ciudad de Ezeiza, se levantó sobre la propiedad que perteneciera a la familia Amstrong y que fuera adquirida a finales del siglo XIX por la firma Hansen. El fraccionamiento fue de 42 manzanas, subdivididas en lotes de 10 varas de frente.
Desde 1887, cuando se abre, el almacén de los hermanos Harguindeguy se fue transformando en posta obligada para los que transportaban desde y hacia el sur. Esta característica se acentuó cuando instaló el primer surtidor de naftas Y.P.F., el único en kilómetros a la redonda. El almacén, demolido en 1995, era conocido como la "cueva de la Chancha", lugar donde los muchachos jugaban a la taba. Estaba ubicado en la avenida Constitución (hoy pasa por allí la colectora norte de la autopista a Cañuelas) y P. Pravaz.
Pronto Ezeiza contó con sólidas edificaciones y aún hoy podemos admirar parte de lo que fueran algunas de ellas, como la casa de la familia Goñi levantada en 1903 frente a la actual calle Juan D. Perón y a metros de D. French. La propiedad perteneció a Josefa Paulina Gómez, nacida en 1877 en Tristán Suárez, y a su marido don Juan Calixto Goñi, nacido en Cañuelas en 1872. La construcción incluía un "almacén y despacho de bebidas" así como una cancha de pelota paleta cuyo frontón tenía paredes de 43 cm. de ancho. El vecino Goñí con un breque, un carruaje de cuatro ruedas tirado a caballos, oficiaba de taxi desde la estación. En el mismo año de 1903 se levantó "La Catalina", propiedad de la familia Larralde que fuera demolida hace dos décadas y estaba ubicada sobre la acera oeste de la calle French, entre las actuales calles P. Illía y Centenario. Las casas eran de ladrillos que median 14x29 cm. Con el fin de brindar una sensación de urbanidad en marcha, la firma Hansen costeó la construcción de cuatro viviendas de las cuales una ha sido refaccionada y puede admirarse en Chacabuco 154. Las otras edificaciones, bautizadas por sus inquilinos como "casas de la Compañía Hansen", han desaparecido con el tiempo.
Entre 1911 y 1912 se realizaron los remates públicos. La firma contrató al Ferrocarril del Sud los servicios de un tren especial que desde Plaza Constitución y con el regreso asegurado por el mismo medio, publicó la siguiente invitación: "Viaje gratis a Ezeiza el día domingo 20 del corriente, salida 14 horas desde Plaza Constitución. Extraordinaria subasta a treinta kilómetros del centro de la Capital y 30 minutos de viaje. Ezeiza lugar de gran futuro. Condiciones de venta, 120 cuotas mensuales, el valor del cupo será de acuerdo al ofrecimiento de los compradores. Seña: el valor de la primera cuota. No se suspende por lluvia" . El día del remate, la rematadora levantó una carpa tipo circo en la esquina de French y Perón; no tenía lona en los laterales y albergaba una tribuna donde se instalaron los potenciales compradores. A medida que éstos llegaban les era entregado un folleto con el mapa de los lotes en oferta y condiciones de venta. Los lotes cercanos a la estación se cotizaron a cuatro pesos la mensualidad, los más distantes a tres y los alejados a dos pesos .
De esta manera nació el barrio "Villa Reina Elena", limitado lateralmente por las calles D. French y H. Primo (hoy Fourniers), teniendo como arteria principal a la calle Garibaldi, hoy P. Pravaz. Esta calle comunicaba con los tambos, rematando en el río Matanza. Quintas y sembrados, en especial maizales, mugidos y trinares de pájaros, daban un marco de agradables colores y sonidos para un ejido urbano que comenzaba a crecer.
Foto bar Goñi, 1930 c.
Juan Carlos Ramirez

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