domingo, 12 de octubre de 2008

20 de junio

Recuerdo que cuando tomaba la ruta para ir a Ezeiza, e iba llegando, el paisaje se iba haciendo cargo de mí. Siempre una vivencia distinta...Obviamente iba a visitar escuelas, y a pesar de las múltiples problemáticas que me contaban Inspectores de las Ramas de la Enseñanza, los Directivos, y ya en ellas, los padres y docentes (porque los niños pocas veces tienen espacio para decir en estas cuestiones ¿no?) yo no podía dejar de dibujar una sonrisa en mi alma. Gente trabajadora, luchadora, con buenas intenciones, peticionando lo que significaba dignidad.
Muchas veces en mis "paisajeos" también aparecía la angustia...yo había sido una de esas jóvencitas que con todos los ideales a full, había cruzado el río en cadena de la mano de mis compañeros para esperar el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Yo había ido con la columna de Matanza y mi hermana con la Iglesia de Moreno. Nada de lo ocurrido esperábamos. Nada se nos había advertido. O éramos altamente pueriles o sumamente tontas. Recuerdo mi desesperación por encontrarla entre las balas, y mi resignado regreso a casa, mojada, embarrada, con mi ropa hecha despojos. Mi madre en la puerta viéndome llegar sola...y allí las dos solas volvimos a esperar. Cuando de un colectivo, sucia y agotada como yo, llorando como yo la vimos bajar...Esa masacre había sido el prólogo de los horrores por venir. Creo que estos matices fuertes de la Historia de Ezeiza, hicieron del pueblo un grupo social especial.
Por: Raquel T. Fazio

1 comentario:

Area 1 Esteban Echeverría dijo...

Raquel
Mirá dónde te encuentro.
Pensar que otra historia distinta se inscribió en la Escuela Hogar Evita( en ese momento DFSarmiento)Desde el 1 de junio del 73 y hasta mediados del 75 el C de O se había apropiado de un espacio público, educativo y saludable, para tener su base privilegiada para la pelea por la hegemonía frente al palco.
Saludos cordiales
Mirta Paravicino.