viernes, 25 de marzo de 2011

El barrio Guillermina también existe…

Recuerdo que viviamos en el Vecinal y en el año 1956 no vinimos al barrio Guillermina. Yo tenía ¡4 años, me acuerdo patente de ese día! La mudanza fue en un carro. Llegamos a una casita de ladrillo asentada en barro, que mi papá, Oscar M. Soto (79 años) construyó. Muy pocas casas alrededor, al frente vivía Don Fiorentín: casona grande con aljibe y una glorieta con glicinas lilas en donde él, sentado debajo, tejia canastas con mimbres que juntaba en la plantación detrás de su casa. A dos cuadras el tambo de Don Echechouri, donde íbamos con mis hermanas a tomar leche al pie de la vaca; tenia almacén, nos fiaba y cuando papá le pagaba, nos daba la “yapa”: una bolsa llena de caramelos y galletitas surtidas.¡Que hermosa época ! Desde casa se veía el aeropuerto, porque todo era campo. También recuerdo que con mama íbamos al monte de Espinetto, en donde se hacía carrera de sortija, doma y peña folklórica.
Cuando comencé el colegio fui a la N°3 (hoy la N°1) debíamos cruzar el monte de la viuda.¡Qué miedo! Era muy tupida la plantación, hoy solo se conserva la palmera. Cuando tenía 10 años fui a la escuelita que se fundó en el barrio, pero no alcanzaban los salones, entonces los vecinos como Lincuis, Centy y otros, prestaban un lugar para que dieran clases; salíamos en fila desde la escuela N°25 por la vereda a cada casa. ¡Cuántos recuerdos! Mi maestra de 6° grado fue Silvia Tisone, hace poco leí algo escrito por ella. Poco a poco el barrio se fue poblando, cuando tenía 15 años recién tuvimos luz eléctrica. Para tomar el cole “Flecha de Oro” caminábamos hasta la 205 chapoteando barro cuando llovía porque no había veredas.
Mi padre fue trayendo de a poco su familia de Corrientes; mis abuelos y mis tíos ¡Que también viven en este barrio! Papá colaboro con la construcción de la capilla Nuestra Sra. de Lujan, en la que yo fui catequista. El barrio siguió creciendo, cada vez más; se formo el Club Ocampo, con el correr del tiempo paso a ser el club Guillermina.
En el año 1969 me case en la capilla, todo el barrio asistió porque fue el primer casamiento en ella, ya hace 41 años. Con mi esposo Aníbal tuvimos 6 hijos, de ellos 19 nietos ¡¡¡Mis amores!!!. Todos ellos viven en este barrio, en Ezeiza. En la escuela de la que egrese y asistieron mis hijos, también mis nietos, soy con mucho orgullo, auxiliar desde el año 1983. Tres generaciones pasaron por mi escuela (como yo le digo) la N°9 (ex N°25).
Hoy tengo la mayor satisfacción de informar que en este Barrio Guillermina, viven más de 250 integrantes de la familia de mi padre, descendientes de los Sotos. Tíos, hermanos, hijos, sobrinos, primos, hijos de primos, en la cual hay personajes dedicados al deporte. Mi papa fue director técnico del equipo “La Familia” que se mantuvo por años, siendo dirigidos por otros como mi tío “Bebecho” (Victoriano Núñez)hoy integrante del Club Guillermina; un reconocido jugador de Tristán Suarez como mi primo “El Bocha Núñez”, mi esposo Aníbal, mi hermano Oscar Soto, integrante, hoy del Club Nuevo Horizonte con su hijo Gabi, todos los integrantes de La Familia, como dice el nombre del equipo, eran familiares y nosotros de hinchada en todas partes donde se hacían campeonatos ¡Qué maravilla tantas cosas hermosas que vivimos juntos!
Hoy ya nada de eso, todo cambio… ya no queda espacio para potrero porque se pobló todo, llego el asfalto, las escuelas, los jardines de infantes, las salitas de 1° auxilio, capillas, casas y casas. Es por eso que estoy ¡tan feliz! de ser una integrante de esta familia del barrio Guillermina hace 56 años.
Por: ALICIA SOTO

2 comentarios:

  1. Agradecemos a la sra. Alicia el que comparta tan queridos recuerdos con la comunidad del distrito y con los ezeicinos en particular.
    Si los lectores tienen fotos del Guillermina en donde chapoteabamos barro, les solicitamos que envien las digitalizaciones a la Junta, para su publicación.
    El editor

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  2. Felicitaciones a los administradores del blog, sencillamente fabuloso , me conmovieron con los recuerdos, gracias.

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