lunes, 25 de mayo de 2009

Cincuenta años
















Hoy, los ezeizences estamos orgullosos de nuestra ciudad y su constante crecimiento. Las incomodidades que ello atrae nos lleva a veces a añorar aquel paisaje ya lejano en el tiempo, que distaba de ser citadino pero que nos brindaba una inmensa paz y…seguridad. No son pocas las veces que miramos con recelo a los recién llegados mientras comentamos sobre la precariedad de las nuevas viviendas y nos quejamos del tránsito. Sin embargo…
Hace no más de medio siglo, la radicación de nuevos vecinos en el pueblo de Ezeiza comenzó a modificar el paisaje rural. Los grandes espacios vacíos fueron ocupados por viviendas que los residentes históricos consideraron precarias. Los frentistas se quejaban además que del incremento del tránsito, resultaban polvaredas que invadían las casas, muchas de las cuales eran enteramente de chapa (varias subsisten orgullosamente).
La Operación Territorial Ezeiza llevada adelante durante la presidencia de Juan D. Perón, los créditos hipotecarios y su más equitativa política de distribución de ingresos, permitió que el proletariado acumulara y canalizara sus ahorros en la adquisición de la vivienda propia. No todas pudieron ser de “material”, entendiendo como tal a las de mampostería, sino que se alternaban con las construidas con maderas que habían sido parte de los obradores en el aeropuerto (aún en construcción), además de las clásicas casillas prefabricadas.
Si observamos la foto Nº 1, notamos la falta de edificaciones contiguas y que calles y aceras, se confunden en un paisaje verde. La casa, cuya vereda correspondiente ha sido protegida por un alambre para evitar las visitas de mansas vacas, nerviosos toros o curiosos caballos, da frente a la calle Juan José Passo. En el cruce de ésta con Presidente Perón, se encuentra el monte de ligustros que se observa como fondo y que caracterizaba a la 3ª Sección del Barrio Hansen.
La foto Nº 2 nos acerca la misma toma, cincuenta años después. Desaparecieron los baldíos, aparecieron aceras y calles. Ya no hace falta el inofensivo alambre para protegerse del ganado pero aparecieron las rejas como otra instancia en la búsqueda de seguridad. El barrio ahora es conocido como Vecinal, la calle paso a llamarse Florida (desde comienzos de los años ’60), y el proceso de desperonización que comenzó con el golpe de Estado de 1955, rebautizó a la avenida otrora enmarcada por altos ligustrales, como Domingo French.

Juan Carlos Ramirez


1 comentario:

  1. Mmmm, el progreso es bienestar se dijo siempre. Muchas veces uno termina añorando el ayer, ese campo que con sólo una púa se protegía porque no había necesidad de nada más. El progreso es bueno, agua, pavimento, gas, ¡cuando lo hay! vivo en Pedro Farina y aún no está asfaltada, ni agua corriente, ni cloacas, a tan solo 20 cuadras exactas de las puertas del Palacio Municipal.
    Siempre es el ayer y el hoy, los edificios invaden, las casas iniciales que conformaban un paisaje ya no están.
    El progreso es bueno, mientras no sea desmedido ni se lleve consigo nuestra historia.

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