viernes, 11 de septiembre de 2009

Luís Fortunato Iglesias. Maestro


-- Cómo llegó a ser maestro
-- Ya te digo. La escuela primaria de Tristán Suárez tenía hasta 4to. grado, nada más. Cuando llegué a 4to., bueno... pues había que irse, abandonar la escuela. Y si había medios podía instalarse en la Esc. Nº 1 de M. Grande. Para mi caso fue providencial encontrar esa maestra, esa directora, que era Elvira Cándida Rodríguez, que venía de Quilmes y que provocó un salto en todo lo educativo porque era una mujer inquieta que movilizaba todo. Y ella(s)... fue una conversación con una maestra… propusieron: “Por qué no lo inscribimos en la Escuela Normal de Lomas".
-- La que después fue el "Mentruyt".
-- Es claro, esa fue. Para mí la Escuela Normal fue una universidad. Porque en primer lugar tenía una espléndida biblioteca y por fin me encontré con ideas... Cuando yo estaba en T. Suárez no había bibliotecas ni libros. Yo acompañaba a mi padre a los trabajos que se hacían: a veces para arreglar una cocina económica, el molino, la bomba... y yo siempre lo acompañaba con una intención: me metía en las casas en busca de libros. Rebusqué todo lo que pude pero el pueblo era chico y no había libros. Quiero decirte que yo pude leer metiéndome así, viajando incluso a Máximo Paz donde había alguien que era muy lector. La búsqueda desesperada de libros para mí fue todo un drama de la infancia. Bueno, la compensación vino cuando ingresé en el Normal y tuve a mi alcance toda la literatura y todos los grandes libros de ciencia, de arte... Claro, por ese camino yo fui formando mi actitud de profesional de la educación. Me enamoré de mi tarea, de mi profesión. Y bueno, así me hice maestro. Pero fui maestro siempre de escuela primaria. Es decir, encontré el material de vida en la escuela primaria.
-- Cuáles fueron sus autores favoritos
-- Yo te puedo decir que mi biblioteca tiene una base pedagógica. No eran libros que costaran mucho como podían ser los libros de Medicina o de otras profesiones. Tuve la suerte de poder comprar todos los que necesitaba. Pero yo no hice mi pedagogía solamente con los libros de la especialidad. Podría decirlo como dicen en España: “El que sabe solamente pedagogía ni pedagogía sabe”. Bueno, ese concepto. Porque lo mío tomó todo el conocimiento humano, arte y ciencia, todas las posibilidades. Por ejemplo yo aprendí mucho leyendo a Unamuno, Dostoiewski, incluyendo toda la literatura... Marc Twain... Me enseñaron más que los libros de pedagogía. Por eso mi pedagogía tiene un sentido humanista muy amplio. Por eso tampoco te puedo decir cuáles son mis autores más importantes. Son todos, todos los que han dicho algo. Yo fui en busca de conocimiento y me enriquecí de esa manera. Para comprar un libro yo me pasé muchas horas en la calle Corrientes, buscando en las librerías de usado. Libros que fui comprando con un sueldo de maestro pobretón.
-- Así que usted era maestro en T. Suárez y era habitué de Corrientes
-- Es decir, también la calle Corrientes en cierta manera fue mi universidad. Yo podría decir como Gorki que tengo "mis universidades". No solamente el pueblo, la escuela Nº 4 de T. Suárez, la Esc. Normal de Lomas, sino que también los centros como la calle Corrientes, el teatro, el cine y desde luego todos los lugares donde había actos públicos.
-- ¿Ejerció la docencia primaria en T. Suárez?
-- Cuando yo me recibo de maestro en el año 1935. El único hombre que se había recibido en Tristán Suárez. A mí me ocurrió que los muchachos, los compañeros míos, se sentían muy orgullosos de que uno de ellos hubiera llegado a recibirse y entonces peticionaron a las autoridades y ¡Qué cosa!, [a] un intendente conservador... Ellos manejaban, tenían influencias. Así que me nombraron en la Esc. Nº 6 de M. Grande. Allí fui maestro de primer grado durante dos años y luego me trasladaron a la Nº 4 de T. Suárez. Desde luego me designaban para los discursos del 25 de Mayo. Y en uno de ellos hice un discurso que no gustó a las autoridades, se hizo un escándalo tremendo, se pensaba en liquidarme como maestro; y después como en ese momento era difícil la cesantía de un maestro titular entonces decidieron darme la peor escuela que hubiera en el distrito, la más... la escuela más pequeña.
Y así es como fui a parar a la Escuela Rural Nº 11. Veinte años. Como maestro único, maestro unitario. Una escuelita que no tenía más que la campana y el pizarrón, y unos pocos bancos.
Producción: Prof. Eduardo Vázquez. Dpto. Extensión del Profesorado “E. J. R. de Voglino”
Edición: Juan Carlos Ramirez
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Don Luís Fortunato Iglesias nació en 1915 en T. Suárez y fue desde maestro de la escuela primaria a profesor en la Universidad de La Plata, desde periodista a Inspector y Doctor Honoris Causa de la Universidad de L. de Zamora. Pero jamás ha dejado de ser el Maestro, un militante de la educación, un generador de climas educativos que buscaron darle a la escuela el rol de transformadora de la sociedad, lo que hoy nuestro tiempo reclama.
Prof. Juan Carlos Ramírez

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Realmente lo admiro por su tenacidad, el no bajar los brazos,debe sentirse orgulloso al ver pasar ante sus ojos a sus ex-alumnos y ver que con su ayuda hoy son personas cultas.

Anónimo dijo...

Les informo que en el día de la fecha, en horas del mediodia ha dejado de existir el maestro, se le hará un homenaje el 11 de Septiembre proximo en la localidad de Tristan Suarez

Anónimo dijo...

sos un groso!! SABELO