martes, 7 de diciembre de 2010

Parroquia San José Obrero

La decisión de emigrar es impulsada por motivos siempre poderosos pero no siempre económicos. A veces se busca vivir en democracias más democráticas, en nuevos o más amplios espacios libertarios o profesionales, lugares en donde se respeten valores espirituales.
Hacia 1948 comenzó a poblarse los alrededores de la Parada Km. 41; algunos provenían de Trento. De la montañosa Rovereto eran las familias de Ferrari Olivo, Luciano Gazzini, Bruno Michelini, Angelo Prezzi, Azzolini Achille, Elio Vicentini, Saverio Zambotti, Mario Zoia, Gina Zenatt, y Giuseppe Miaton; este último llegó en el barco Filippa el 28 de julio de 1949. Dos años más tarde, las señoras Ricarda Pietra de Michelini y Antonietta Sgualdino de Lugano, en nombre de la comunidad manifestaron a las autoridades de la empresa que los había contratado, el interés de contar con una capilla. Por aquel entonces, para asistir a misa debían concurrir desde la hoy Carlos Spegazzini, a Máximo Paz o Tristán Suárez, generalmente, caminando.
La señora Ivana contaba con 5 años cuando su abuela Gianna junto a sus hijos Luigi, Armando y Carlo Miaton, su papá, llegaron el 13 de junio de 1951 a la hoy Carlos Spegazzini. Gracias a ella sabemos que las gestiones fueron exitosas y les fue concedido el predio en donde construyeron paredes con las maderas de los cajones de las máquinas que se habían importado de Italia. Los bancos y el confesionario fueron construidos en la sección carpintería de la empresa, los candelabros de quebracho, en la sección tornería. Muchos ornamentos fueron donaciones enviadas desde Rovereto, incluso el cáliz, donación del obispo de San Marco. La primera celebración fue una Misa de Gallo, el 24/12/1950, y la dio un sacerdote calabres con Bruno Michelini como monaguillo (años más tarde, su hijo Giorgio se ordenó sacerdote); se sabe que el pesebre lo construyo Angelo Prezzi.
La capilla fue jardín de infantes y escuela, allí se le enseñó castellano a los niños inmigrantes, se compartió la felicidad de los bautismos, comuniones, matrimonios, y el dolor de los velorios. Como al barrio, de tan sólo 28 casas, se lo conocía como “barrio de los italianos” o “barrio obrero”, en 1958 se puso la capilla bajo la advocación de San José Obrero.
Para preservar la madera, periódicamente se pintaba el exterior con aceite quemado, pero el deterioro del paso del tiempo determino que necesitaba un a restauración mayor. Y allí nuevamente se contó con la ayuda del Centro Misionera Diocesano de Trento, entre otros. El 1° de mayo de 1991, de acuerdo al libro Historia de la Capilla San José Obrero, la histórica capillita de madera dio paso a un templo de material que conservó las características del anterior.

Juan Carlos Ramirez

1 comentario:

Wilfredo Arturo Villafana Liñan dijo...

Juan Carlos: Muchas gracias por sus saludos para estas fiestas pasadas. Quisiera desearle un FELIZ AÑO NUEVO 2011!!! Visito su blog asiduamente ya que como Ud. sabe mi infancia transcurrió en esa inolvidable localidad de Ezeiza. Excelentes las notas.
Cordialmente
Wilfredo Arturo Villafana Liñan.