miércoles, 4 de octubre de 2017

Economías tempranas

 Las condiciones de la flora y fauna de nuestra región permitían complementar las condiciones de trabajos estacionales. En las lagunas y bañados se cazaba y recogían productos silvestres que se vendían en la ciudad, como cueros de nutria, cerda de yeguarizos, cuero seco de vacunos, mulitas y trenzados de cuero. No era extraño que incluso los niños indios, pudieran cazar entre 30 y 40 perdices diarias. Como los indios eran considerados escasos y poco dóciles, los negros fueron la fuente principal de los trabajos manuales en la estancia "Los Remedios" fundada el 5 de marzo de 1758.
La segunda estancia en el tiempo e importancia, fue la San Sebastián, cuyo casco se encontraba en donde hoy se extiende el centro comercial de La Unión. Siguiendo la Testamentaria, tenía cercos de durazno, ñandubay y palos blancos. En el inventario de plantas figuran: 13.128 durazno frutales, 911 acacias, 657 álamos, 420 paraísos, 35 sauces, 62 membrillos, 12 higueras, 7 pinos. De aquellos grandes montes de durazneros hoy no queda nada. No todas son ganancias para los productores de entonces, el 1º de octubre de 1870, consta en una nota: La tropilla de diez y siete caballos robada de San Sebastián, y las diligencias practicadas para su encuentro han sido infructuosas. La demanda urgente de caballos durante las guerra sostenida con el Paraguay, me inclinan a creer que aquellos han sido sustraídos con el obgeto indicado, por cuya razón no ha quedado ningún rastro.
Los sujetos sociales de nuestra región, habitada por indios, criollos y extranjeros, además de todas sus variantes, fueron “estancieros y hacendados; gauchos, esclavos y peones de las estancias; también labradores, pastores y chacarero; puestero, tendero, troperos, pulperos, carpinteros, maestro de ranchos, artesanos; mujeres labradoras, jefas de familia”, junto a “estancieras y quinteras, pero también los sin fortuna, los sin profesión, pobres de toda pobreza, con empleos ocasionales y mucho de cualquier actividad.” 

Familia de Galo Lott Thompson, hijo del matrimonio Thompson

 No todos venían con capitales para adquirir propiedades o heredaban, tal fue el caso de John Thompson (P), a quien no le fue mal en su vida ya que comenzó trabajando en lo de James Barton, el propietario del saladero de Monte Grande, en donde conoció a las hermanas Hanna y Martha Brocksopp, casándose con esta última el 30 de agosto de 1820.
Cobra importancia en cuanto a las actividades económicas, referirnos a Nicómedes Pierotti. Este vecino había llegado desde Italia en 1863 e inició en 1878 la instalación de una fábrica de pólvora en Ezeiza. Su empresa prosperaba pero llegó el primer susto hacia 1884, año en el que se produjo la primera explosión en el establecimiento. Le sucedieron otras en 1887 o 1888, 1890, 1896, un no confirmado incendio en 1893, y la última, el 27/12/1898. No se supieron las causas pero lo cierto es que la explosión fue escuchada hasta en Barracas al Sur. La memoria colectiva recuerda el episodio, como el día en que "explotó el polvorín". No muy lejano de allí habría funcionado una aceitera, pero no hemos logrado recabar más datos. Noticias sobre la economía temprana en nuestro distrito.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

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