domingo, 18 de marzo de 2018

Mujeres bravas en la región

En la década de 1920 supo existir en los pagos cañuelenses, una mujer robusta de cutis blanco y cabellos castaños, vestía generalmente de negro y cabalgaba sentada de costado. Ese detalle femenino no se correspondía con su fuerza física porque era dura, brava y malísima cuando se enojaba, según contaba Domingo Zuchetti.


Eustaquia Lucero, tía abuela del narrador, era llamada “la milica” y con razón, ya que fue la primera mujer policía de Cañuelas. Trabajaba en el campo como Policía de Control de los Ajenos, es decir, se ocupaba de evitar el cuatrerismo controlando las marcas en las haciendas, para ver si éstas eran las declaradas y no se les “había colado” una vaca ajena. No dudaba en dar “guascazos” con su rebenque o usar la charrasca” provista (sable) si era necesario, según la memoria registrada de quienes la conocieron; entre ellas, la Rubia Sabino.
Cañuelas supo tener mujeres decididas, tal como Elsa García, primera conductora con polleras del pago, o pioneras como la Sra. Blanca Duró, primera fotógrafa mujer de Cañuelas, pero también tuvo mujeres que habían padecido la esclavitud. Tal fue el caso, uno de tantos, de Felipa Larrea de Larrea, hija de un negro norteamericano llamado Juan, esclavo del gobernador de Buenos Aires don Juan M. Larrea, y de la africana Magdalena, sierva de Patricio Salas. Fue comprada por Justa Visillac de Rodríguez, quien la crio en la Casa de Ejercicios, que aún existe en la esquina de Independencia y Salta. Había nacido 24 días antes de iniciarse la Revolución de Mayo, y sirvió en las casas de Valentín Díaz, doña Josefa Lavalle y señor Marcó del Pont, casándose luego con Ignacio Larrea, cocinero de don Juan Lavalle. Años después, ya libre, sirvió a don Bernardino Rivadavia. Felipa tuvo once hijos llamándose Magdalena la menor, su único sostén. Recordaba el fusilamiento de Camila O'Gorman, que dijo haber presenciado en Palermo.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
Fuentes:
Torti, María Lydia. Costumbres cañuelenses.; 2014.
Caras y caretas. Nro. 582, página 74. 27 de noviembre de 1909
Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza. Archivo

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