lunes, 4 de junio de 2012

Barrio Uno. Villa Olímpica

Don Ramón Teodoro Martínez (82) Gomero y bicicletero que viene adosado al paisaje de Barrio UNO. Todo educación, caballerosidad, galanura. Ciclista de corazón desde su juventud; competidor de carreras de ciclismo. Ama la ruta. Piñas grosas, memorables. Con su hermano Carlitos, formaban el uno dos. Cuenta que compite y organiza competencias desde 1950 “cuando se hicieron los juegos Panamericanos y los edificios grandes del Barrio eran la villa olímpica y se hospedaba toda la Delegación argentina. Era lo más lindo de Buenos Aires” asegura.
Correntino por nacimiento, devoto de Ceferino Namuncurá, emigró de su provincia natal en la década del ’40 y cayó en Ezeiza muy joven cuando la efervescencia del País, quiso acompañar a Perón en una obra incontrastable y magnífica. Es testigo presencial de los hechos de su época. Perón, Evita, Pistarini, Morillas y los primeros habitantes son en su lenguaje, habituales y cotidianos. En 1952 -1953 para el Día de la Patria se hacían jineteadas y fiestas camperas, en el predio que ocupó más tarde (1962) el viejo Mangrullo y al lugar lo llamaban “la villa olímpica”. Martínez da una semblanza y la cronista se explica la designación de “piletas olímpicas”.
 Los Juegos Panamericanos se realizaron en Argentina en Febrero de 1951 y por primera vez en América y según la historia y los datos de la época, Barrio Uno fue hospedaje de la delegación argentina que por única vez lideró el medallero al finalizar los juegos en los que compitieron más de dos mil atletas. Entre los deportes que participaron estaba el ciclismo, pasión eterna de Teodoro que lo arrastró para estos lares en aquella época y que hasta hoy practica sistemáticamente. Su próximo proyecto es Luján a setenta kilómetros para ejercitar los “ravioles” abdominales que a los 82 muestra sin vergüenza. Manos callosas, son rastros de inmensas gomas de camiones, y tractores que a lo largo de 60 años han tallado, pero que esconde debajo de los guantes recortados de badana cuando sale a correr. Los vientos de la Argentina esculpieron en su cara sin arrugas, la angulosidad de la sabiduría forjada en la experiencia. Creyente profundo de la familia y sus códigos, supo junto a Caty Balasteguy, formarla a su medida.

Por: Bini Peñuelas

1 comentario:

Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza dijo...

Bini Peñuelas (elmorueco@hotmail.com), a quien le agradecemos su colaboración, es periodista, diagramadora, fotógrafa y propietaria de El Morueco Terenciano. Desde hace unos 15 años se dedica a recopilar memorias regionales en general pero del Barrio Uno en particular.
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