lunes, 15 de julio de 2013

Don José Antonio Giugno, en la visión de Bini Peñuelas

En la estratégica Messina, centro de operaciones entre el mariscal alemán Erwin Rommel, comandante del Afrika Korps de Hitler y el legendario general británico Bernard Montgómery, durante la segunda guerra mundial, nació este “tano flaco, alto y elegante” que a los 18 años emigró a la Argentina en el vapor San Giorgio. Había nacido el 2 de Mayo de 1933, su infancia y adolescencia fue atravesada por la guerra, siguió los pasos de su hermano Salvador que había emigrado un tiempo antes. No pasó por el Hotel de los Inmigrantes por que fue su hermano a buscarlo al puerto y se lo llevó al norte de Bs.As. Había estudiado mecánica en su Sicilia natal; tenía un oficio, cualidad excluyente para los permisos de inmigración. Como su hermano ya trabajaba en la construcción del aeropuerto lo recomendó. Lo hospedaron en el Campamento 4 en cuchetas y junto a cientos de croatas, polacos, gallegos, y criollos y comenzó lavando motores en la “Intendencia” (modo en que llama-ban al lugar desde donde se administraba el obrador detrás del casco de La Valentina y el frigorífico El Lazo). En los talleres, arreglando tractores, topadoras y palas mecánicas comenzó a ponerles a punto los vehículos al General Juan Pistarini y al Tte Cnel Gregorio Morillas “que tenía un Ford 47”, hasta que Morillas lo tomó de cadete mensajero chofer a su servicio. Su memoria está plena de nombres que hicieron la historia de la zona, Dn José Antonio Giugno, no le da importancia. Presenció la inauguración del cine teatro Las Vegas en Barrio Uno “en el '51, tiraron fuegos artificiales y hubo helados para todo el mundo, fue una fiesta, había mucha gente y estaba el personal y ya estaba terminado el centro cívico del Barrio”
Conoció a su esposa Genoveva Maziarz, hija de polacos ya fallecida, “fue el soporte de mi vida (se humedecen sus ojos), hicimos la casa en un terreno que me vendió Emilio Yafar, un turco que tenía negocio enfrente de la vía”.(Entiéndase por turco, árabe, sirio, libanés, jordano, iraní, irakí etc.)
Tuvieron dos hijos Sergio y Ana María y tres nietos, Martina, Valentina “Qué casualidad, como se llama el lugar a donde vine por primera vez”. (Hace alusión a La Valentina, estancia expropiada al ingeniero Jorge Ducclot para la construcción del aeropuerto y aledaños) y Micaela la nieta menor.
“El 20 de junio del '73 el día de la vuelta de Perón al País, acompañé una columna de bombos que iba de Ezeiza y la encabezaba un muchacho Oscar Ávila, que sigue siendo político. Cuando sentimos que empezaron a tirotear al palco desde el Hogar Escuela, me acerqué y le dije: yo me voy… y me volví a Ezeiza caminando y ya venía detrás el desparramo de gente y pasó lo que pasó”. ]]] Entre las personas que asegura, conoció, fue a uno de los hijos del (dictador italiano) Benito Mussolini exiliado en Argentina: “Trabajaba en un taller de aviones (chicos) atrás de la planta de Gilera, en Spegazzini. En un accidente perdió un brazo y abandonó el taller”
Durante 6 años Giugno trabajó en la Giler a para luego fundar el primer taller de motos de Ezeiza. Sus conocimientos de mecánica lo llevaron después a cambiar el rubro por los autos y estableció su concesionaria. Desde allí se comprometió en el desarrollo social de Ezeiza a través de instituciones en las que ha participado sistemáticamente. A los Bomberos Voluntarios en 1978 les prestó el teléfono durante un año y medio; secundando a Oscar Gagliardi que era presidente de la Cooperadora Policial y él como tesorero, construyeron la Comisaría 1ra nueva. Fundó la Sociedad Italiana junto a Don Antonio Porchia y a José Facio. Participó de las tramitaciones en que se declaró Ciudad a Ezeiza en 1973 y de las reuniones de notables que en la década del '90 tramitaban la autonomía y separación de E.Echeverría, conseguida el 20 de Octubre de 1994.
Volvió dos veces a su tierra natal, una en el '85 y otra en el '90, “en el '90, como andaban feas las cosas acá me quedé trabajando en una empresa metalúrgica catorce meses, pero (emocionado) extrañaba mucho la Argentina y me volví!!”
Hoy continúa trabajando y participando de manera activa en el pueblo que lo recibió “Y lo sigo votando a Granados porque transformó a Ezeiza” y por lo que observamos, pleno de energía, conduce solo su propio vehículo y ni siquiera pasa por su mente pensar en el retiro, a sus recientes, lúcidos y admirables 80 años. 


Por Bini Peñuelas





2 comentarios:

Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza dijo...

Gracias por permitirnos publicar sus notas La construcción colectiva de nuestra historia a través de la memoria es uno de los objetios centrales de la Junta
El editor

Anónimo dijo...

Antonio, un genio !! creci cerca de su familia !!! mis amigos del alma , TANO QUERIDO !!!!
MERECIDA NOTA
Yo ... La tanita como me decis vos
YO La Tanita como me decis vos !!!!