lunes, 20 de agosto de 2018

Ezeiza y el Comet IV


Los vecinos de Ezeiza sentían fascinación por los aviones, no se cansaban de verlos pasar por sobre sus cabezas. Bimotores y cuatrimotores, surcaban nuestro pedacito de cielo junto con pequeñas avionetas, todos ruidosos, todos identificables desde el interior de nuestras viviendas ya que no hacía falta salir para reconocer qué tipo de nave era. Nadie podría confundir el raro sonido de un helicóptero con el de un avión comercial.
Todas esas seguridades de vecino experto, entraron en tensión a partir de 1959. Fue el 2 de marzo de ese año, cuando llegó a nuestro país el primer Comet IV, nuestro primer gran avión “a chorro”.  Lo que más nos llamaba la atención era ver un avión ¡Sin hélices!
La compra la había autorizado el propio presidente Arturo Frondizi, ascendiendo el costo a 107 millones de pesos moneda nacional. Fue el primero de los siete que nuestra línea de bandera tuvo en su flota.
El Comet fue el primer avión comercial a reacción. Los británicos comenzaron a diseñarlo en 1946 y en julio de 1949, lo probaron en su primer vuelo. Tenía cuatro turbinas dentro de las alas, ventanas grandes y cabina presurizada. Algunos accidentes, llevaron a la fábrica De Havilland a rediseñar las versiones I, II y III de estas máquinas. La última versión fue el Comet IV y su vigencia  duró más de tres décadas. Medía unos 34 metros de largo, 35 metros de envergadura, 9 metros de alto, un techo de vuelo de 12.800 metros, una autonomía de 5.190 kilómetros y una capacidad de 67 pasajeros (24 en primera y 43 en clase turista). En nuestra América sureña, la primera en utilizarlos fue Aerolíneas Argentinas, empresa creada en 1950 con la fusión de cuatro líneas aéreas.
El 27 de Febrero de 1959, Aerolíneas Argentinas recibió en Hatfield el primer Comet IV. Para arribar a nuestro país desde Europa, el avión hizo escala en Dakar y luego en Recife. Dice la historia que la lista de tripulantes fue: Aníbal Ernesto Aguirre (comandante); James Stanley Llense (piloto); Hugo Ciglutti (técnico de vuelo); Carlos Busti (navegador); Salvador Iglesias (operador de radio); Tomás Bone (comisario de a bordo) y María Crespi y Alicia Corallo (auxiliares). Llegaron a Ezeiza el 2 de marzo, tras solo 16 horas de vuelo efectivo, muy de avanzada. Durante ese vuelo se trasladaron los diarios de Londres de ese día, lo que en su tiempo significó una novedad.
Días después, el 06 de marzo, en una ceremonia que presidida por el presidente, fue bendecido el avión LV-AHN, dándosele el nombre de “Las Tres Marías”. Con esta incorporación se dió inicio definitivamente la era del jet en la empresa, ya que el 5 de ese mes y el 4 de mayo siguiente, arribaron dos nuevas naves: LV-AHO (Lucero de la tarde), y el LV-AHP (Lucero del Alba).
La publicidad hacía hincapié en su condición de primera empresa en volarlos en toda la región de América latina. Cuentan que en apenas tres meses el tráfico hacia Europa y América Latina creció un 36% y hacia Estados Unidos, un 84%. En los dos años siguientes llegaron las otras cuatro: LV-AHR (Arco Iris); LV-AHS (Alborada); LV-AHU (Centaurus) y LV-AIB (Presidente Kennedy).
El diario Clarín del 31de marzo de 1970, informaba que el Comet IV LV-AHN "Tres Marías", realizó el primer vuelo de un jet comercial a la localidad de Posadas, cumpliendo un vuelo experimental. El mismo demandó tan sólo 1.14h. A partir de este momento se implementaron vuelos regulares jets, los días miércoles y sábados, a la capital de Misiones.
De aquellos siete Comet IV, tres terminaron mal: el LV-AHP se accidentó en Asunción en 1959 (murieron dos personas); el LV-AHO tuvo un aterrizaje brusco en un entrenamiento y se incendió (fue en 1960) y el LV-AHR se estrelló en un despegue en San Pablo, en 1961. Dicen que hubo un error del copiloto, quien operaba la aeronave. Fue la peor tragedia para Aerolíneas Argentinas: murieron 40 pasajeros y 12 tripulantes. Otras tres máquinas estuvieron en servicio hasta noviembre de 1971 y luego fueron vendidas. La séptima nave, la que había sido la primera en integrar la flota, fue la última en ser desafectada. Las Tres Marías salió del servicio en diciembre de 1971, con casi 30.000 horas de vuelo.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva


¡Secuestran un Comet!

En el atardecer del martes 24 de marzo de 1970, partió de Córdoba con destino a Jujuy el Comet IV LV-AHN. A bordo viajaban 61 pasajeros y siete tripulantes. Volando sobre Tucumán, el comandante Mario Garabagno informó que se dirigía a Chile con personas armadas a bordo. Una mujer joven, aparentemente embarazada, con una pistola calibre 32 y un hombre con un arma calibre 45 habían tomado el control de la máquina, obligando a los pasajeros y auxiliares a ubicarse en la parte posterior de la nave Mientras la mujer cuidaba la puerta que separaba las dos cabinas de pasajeros, el secuestrador controlaba el puesto de comando y sus tres integrantes de la tripulación de vuelo más una azafata. Se reabastecieron en Santiago, y desde allí volaron a Lima en donde descendieron catorce personas (niños y un enfermo cardíaco).
Los secuestradores ignoraban que el Comet necesitaba un grupo electrógeno particular para arrancar, que no tenían en Lima, por lo que se retrasaron nueve horas. Se negociaron en el interín, la liberación de varios pasajeros y en horas del
mediodía, el avión despegó con destino a La Habana. Cinco horas y media después, consiguen su objetivo tras surcar los 4.000 km. de distancia. En Cuba la tripulación descanso, mientras la meteorología obligó a postergar el regreso. Con la excepción de los secuestradores, a los que se les perdió la pista, todos fueron alojados en el hotel Habana Riviera, donde en la práctica estuvieron internados. Durante su estancia y para su entretenimiento, recibieron literatura política y el último día los llevaron recorrer la ciudad. El 28 de marzo, el Comet IV partió hacia Buenos Aires arribando el día 29, luego de su aventura no programada pero si de alto vuelo. 

Nota: Fuentes periodísticas varias

4 comentarios:

Carlos Maria Rodriguez Lara dijo...

Uno de los fallecidos en el accidente de Asunción del Paraguay fue la hermana de la exitosa escritora argentina Silvina Bullrich, cuya obra fue traducida a muchos idiomas.

Unknown dijo...

El comandante de ése avión fué mi padre Stanley James Llense. Fué un aterrizaje forzoso, él mandó a la tripulación y a los pasajeros hacia atrás porque sabía que ésto ayudaba a levantar la proa de la nave y posibilitaba el aterrizaje, él sólo murió después de aterrizar porque le cayó encima el tablero superior de instrumentos, la señora que murió fué después, cuando eran rescatados por personal del aeropuerto.

Unknown dijo...

El Comandante era Stanley James Llense, mi padre, ante tormentas y fallas del avión intenta aterrizaje forzoso y mandó atrás toda la tripulación y pasajeros para levantar la proa del avión para el arrastre al aterrizaje, él fue el único que muere al impacto final, al ser aplastado por el instrumental del techo de la cabina, la mujer muere luego en el rescate por los empleados del aeropuerto.

Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza dijo...

Muchas gracias Sr/sra. Llense por complementar nuestra publicación. El accidente de referencia fue el ocurrido al LV-AHP (Lucero del Alba).
En este caso, la solvencia profesional del Comandante evitó la perdidas de un número mayor de vidas.
Lamentamos su deceso como el de la señora pasajera de marras.

Juan Carlos Ramirez Leiva
Editor