miércoles, 22 de agosto de 2018

Ronald Richter y el Centro Atómico

Ronald Richter nació el 21 de febrero 1909 en Falkenau, ciudad austríaca en aquella época y que hoy es parte de la República Checa. Estudió física en la ciudad de Praga donde se graduó en 1935, y trabajo en Alemania, Inglaterra y Francia. Estando en Londres, después de la Segunda Guerra Mundial, conoció al diseñador de aviones de la Alemania nazi, Kurt Tank, quien posteriormente lo recomendó al presidente Juan Domingo Perón.
Fue un 24 de marzo de 1951 cuando el presidente Perón anunció que "el 16 de febrero de 1951, en la planta piloto de energía atómica en la isla Huemul de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica" a cargo de Richter. Cuenta Mario Mariscotti (investigador), que cuatro días después en el Salón Blanco de la Casa Rosada, recibió la medalla de la lealtad peronista y el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. Descubierto que todo fue un timo, en 1952 tuvo que devolver medalla y título.
Compró un chalet en Monte Grande en 1954, y allí se retiró a vivir sin el poder y lustre que había conseguido con sus fracasados intentos y patéticos embustes, según lo pusiera en evidencia dos comisiones designadas al respecto. En 1955, tras el derrocamiento del presidente Juan D. Perón, volvió a ser detenido por orden del almirante Isaac Francisco Rojas. Los golpistas querían informarse acerca del proyecto y tras una serie de interrogatorios y careos, lo acusaron de malversación de fondos públicos. Le quitaron la ciudadanía argentina y fue puesto en prisión hasta que, finalmente, el juez Luis Botet lo absolvió.
Tuvo un Cadillac descapotable con los que paseaba por el pueblo, frecuentando un bar cercano a la estación, destacándose por su simpatía y verborragia con los parroquianos. No conocemos cuál fue su trabajo por aquellos años, pero si sabemos que vivió en Monte Grande como un jubilado más, en un chalet con frente de lajas, inconcluso, con persianas deterioradas y bajas y un líving austero, ubicado en la calle Almirante Brown y Berasain.
Madrugador, leía el Buenos Aires Herald y estudiaba sobre la fusión nuclear. Quien pudo entrevistarlo tras paciente pesquisa y el dato de un viejo cartero que le dijo en dónde vivía un alemán loco, afirmó que daba muestras de altibajos emocionales con asomo del perfil maniático, saltando de un impreciso castellano al inglés o alemán. Nada se sabía de él a nivel nacional, incluso era un desconocido para sus vecinos. El programa “Allá vamos” (canal 11), lo dio por muerto en septiembre de 1984.
El reportaje que le diera a Francisco N. Suárez, publicado en el primer número de "El Periodista de Buenos Aires" (15/09/1984), describe a un bohemio de 75 años, de rebelde cabello cano, amante de los gatos. Vivía con su esposa Ilse Aberdt (hablaba cinco idiomas), su gato y sus perros. La singularidad motivó la creación de la ópera Richter, de Esteban Buch y Mario Lorenzo, estrenada en 2003.
El alemán loco que condujo los primeros pasos en la CNEA, fue nuestro vecino cuando aún pertenecíamos al distrito de Esteban Echeverría. Ronald Richter falleció el 25 de septiembre de 1991.

Juan Carlos Ramirez Leiva

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