martes, 7 de agosto de 2018

Julián Sanchez Parra

-  ­Julian… Juliaann! No pude menos que volver y hacer girar mi cabeza, en busca del origen de aquel llamado… Quien así lo hacía, me alcanzó con un abrazo: “No sabes cuánto tiempo hace que te estoy buscando; pensaba, si no lo sabe Julián… quien va a saber”, me dijo. Así comenzaba una de las infinitas notas con las que nos deleitara nuestro decano locutor, periodista y vecino, Julián Sánchez Parra.
Conocedor de mil y una anécdotas pueblerinas, nos hacía sonreír ya como radioescuchas, festivaleros, o a través del periodismo escrito. Supo hacer el esfuerzo de publicar Relatos y Retratos, en formato fotocopias (esfuerzo que también hace Bini Peñuelas con El Morueco Terenciano). Gracias a su folletín -publicó unos 4O números-, conocemos más sobre nuestros vecinos, sus participaciones sociales e incluso, sus rostros ya que su archivo era tan inmenso como inmensa era su generosidad para compartirlo (siempre esperamos en la Biblioteca Alfonsina Storni, que sus familiares acerquen el material para su custodia y difusión).
Su familia se instaló en French y Libertad, al lado de la parroquia, en 1947. En una comunidad aún pequeña, demográficamente hablando, el joven Julián no tardó en ser conocido especialmente por su desempeño en el teatro y en las animaciones. Emprendedor, fue el primero en poner altoparlantes en un automóvil para publicidad en la vía pública.
Supo contarnos cuáles fueron sus primeras incursiones y éstas estuvieron relacionadas, como no podía serlo de otra manera, con el Club Ezeiza, para el cual anunciaba sus actividades a través de bocinas. Su ingreso a la “profesión” fue justamente en el club de sus amores, en dónde suplió al presentador de la orquesta de Enrique Rodríguez, cobrando $ 2O.- por ello; contaba con solo quince años. Luego vinieron sus trabajos en Radio Antártica, Mitre, Argentina, y Del Pueblo, por mencionar sus primeros trabajos, en tanto animaba carnavales y otros eventos.
No le disgustaba que lo reconociéramos como el primer locutor profesional en la región, pero nos hacía la salvedad de que Esteban Giantomasi ya hacía radio a fines de la década de 193O, aunque no hemos podido verificar si se había recibido de Locutor Nacional, como sí lo era Julián (carnet 2456).
En 197O se animó a publicar el periódico Notas y Noticias, y prácticamente arrancó con el famoso Montegrandazo. Tuvo la capacidad de hacer hablar al recién nominado intendente de facto, el Comodoro Arana, en su presentación social. Dos días después de que asumiera, Julián animaba la cena anual del Centro de Martilleros a la cual había concurrido Arana. Pese a su manifestación de que no iba a hablar al público, tras una cena copiosa tanto en comida como en bebida, Julián le acercó el micrófono y el nuevo jefe comunal dijo desconcertantes palabras: “Un saludo pa´ mi mama que me está escuchando… que prepare los tallarine…”. No pasó mucho tiempo antes que Monte grande se levantara en pleno contra su gestión, oposición en la que participaron dos vecinos nuestros, Puricelli y el “Nato” Norberto Rodríguez (un fustazo le provocó un corte cuando intentaba derribar de su caballo a un agresivo y grandote milico).
Comprometido social y políticamente, presentó en junio de 1988 un escrito ante el Fiscal Ricardo Molinas, para que se investigara al Alte. (R) Isaac F. Rojas por el secuestro y ocultamiento del cadáver de Evita.
Organizador de peñas, festivales y bailables, pensamos que se encuentre en donde se encuentre, seguro estará animando con su particular estilo de humor y caballerosidad.

Nota: Julián, nació en San Telmo, en un hogar de andaluces. De niño vivió diez años en el campo cuando su padre, don José, se hizo cargo de una estancia en la localidad bonaerense de Zenón Videla Dorna. Cuando las cosas no vinieron bien, retornaron a la ciudad,  a un inquilinato en el mismo barrio en que había llegado al mundo.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

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