miércoles, 9 de octubre de 2024

BARRIOS VECINOS Y VECINOS DEL BARRIO (II, fin de la nota)

Poroto Alvarez contó que en 1872 existía ya el Lomas Cricket Club, entidad que en 1881 se transformó en el Cricket and Lawin Tennis Club. El entusiasmo de estos sportsmen británicos era inmenso y en busca de nuevos horizontes surgió la idea de forma
r una institución que además de los deportes antes citados tuviera también para practicar golf. Reunidos esos deportistas en marzo de 1891 constituyeron el Lomas Academy Atletic Club, después Lomas Atletic Club nombre que habría de llevar hasta que fue castellanizado como Club Atlético Lomas. Sus primeros fundadores fueron John Cowes, Thomas Doddos, y James Gibson. La primera cancha de golf estaba ubicada aproximadamente a siete cuadras de la estación Lomas de Zamora del F. C. Sud, con nueve hoyos, y se comenzó a practicar golf hasta 1901. El terreno no llenaba  las aspiraciones de sus asociados y dirigentes, que deseaban una “verdadera” cancha de golf y para ello llegaron a un acuerdo con los directores del F.C. Sud y lograron adquirir en propiedad una gran extensión de tierra ubicada en la localidad de Ezeiza, donde poco tiempo después la empresa ferroviaria citada instaló un apeadero al que denominaron Parada Links. En 1912 fueron habilitados los primeros 9 hoyos y meses después se inauguraron los 18 hoyos, desde ese momento el Club Lomas pasó a ocupar un lugar privilegiado dentro del golf argentino por ser una cancha con muy buen diseño y apropiada para cancha de campeonato considerando que el espectador puede observar todo el juego que se desarrolla durante los campeonatos de profesionales, concursos que se llevaron a cabo en la cancha de Lomas durante varias temporadas.
 Robin Stuar, gerente del Ferrocarril del Sud, fue presidente del C.A. Lomas durante muchos períodos. Su primer profesional fue José Jurado, campeón del abierto de profesionales durante años y estuvo a punto de obtener el campeonato abierto de Gran Bretaña, donde cometió un error en el ante último hoyo y se debió conformar con el segundo puesto a un solo golpe del ganador en el año 1931. 
  En el  Club Lomas, durante sus primeros años, solamente jugaban ingleses y sus descendientes. El primer concurso en la categoría damas aficionadas fue ganado por la Sra. N. Pow en el año 1913 y en caballeros fue ganador D. Leighton en el año 1897. Después que se inauguró la cancha de Links, el primer campeón fue  E. Gibson. Recién por primera vez fue campeona una argentina, la Sra. Alicia F. V.de Maquieira Goñi en el año 1933 y campeón otro argentino, Alberto Rossi, en el año 1935 (hijo del entonces profesional de golf de Club Ranelagh).
Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza: Centenario de la Estación  Unión Ferroviaria 
Muchos de los hijos de los primeros pobladores de Ezeiza y Tristán Suárez colab1,510 × 872oraron con sus padres con ingresos que provenían al actuar como caddies en la cancha de golf. El primer capataz de la cancha fue Arturo Dubini. El primer caddie master fue Pedro Vila. El primer encargado del restaurante fue Martín Giménez. Es importante señalar que los días domingos y feriados las autoridades del Ferrocarril C. Sud hacían detener en Parada Links dos trenes rápidos entre las 8 y 9 horas, horario en que viajaban los ingleses para jugar golf; por muy corto período también hacían parar un tren rápido que pasaba a las 18,30 horas con destino a Plaza Constitución pero a pedido de Martín Giménez , encargado de la confitería del Club, ante Robin Stuar (gerente del ferrocarril) el tren citado no detuvo más su marcha. Giménez  argumentó que en el referido tren iba agregado un coche comedor y los jugadores de golf de regreso a su domicilio en lugar de tomar el té en el Club lo hacían en el coche restaurante y esto le ocasionaba un perjuicio económico, al no vender las pastas de confitería adquiridas para los servicios de té y merienda. Robin Stuar aceptó como razonable este pedido, dando orden que el tren rápido de las 18,30 hs . anulara su parada en Links, considerando que en dicho tren solamente subían los jugadores de golf del club ya que en esa época con excepción de los caddies, era muy limitada la cantidad de personas que viajaban. Otro dato para agregar es que los días sábados,  domingos y feriados al acrecentar la cantidad de jugadores de golf, los caddies de Ezeiza y Tristán Suárez no eran suficientes y, para solucionar el problema las autoridades del Ferrocarril Sud decidieron entregar un carnet a jóvenes que se interesaran en ocuparse como caddie, con la presentación de dicho carné en las boleterías de las estaciones el pasaje de ida y vuelta entre 10 a 30 kilómetros solamente se abonaba 35 centavos (el carnet indicaba los datos del beneficiario y debía ser renovado anualmente). Marta Giménez, hija de Martin Giménez (encargado de la confitería) vivió en Monte Grande, casada con el historiador Pedro Rubén Campomar Rotger.  Don Martin estuvo en el golf por más de 50 años y su hija contó que comenzó a trabajar en 1918, se casó en 1921 con Ida Gadda y siguió trabajando más allá del año 1968 en que recibió una medalla por los 50 años de servicio a la Institución. Las dos hijas del matrimonio Nora y Marta concurrían al colegio Santa Inés de Turdera y para llegar tenían que tomar el tren; él las esperaba en la Parada Links porque solamente paraba si se avisaba a la estación Ezeiza o Tristán Suárez que había pasajeros y cuando no iban a la escuela Don Martín tenía que salir corriendo a avisarle al conductor del tren que no paraba y hacía sonar su silbato para que siguiera su recorrido. En otra oportunidad, cuando Marta tenía aproximadamente 10 años, fue sola al colegio y se puso un precioso chaleco tejido a mano, que su mamá guardaba para pasear y ella insistió tanto que quería llevarlo a la escuela que su mamá accedió. Cuando bajó en Turdera y subió la barranca que tenía antes la estación, se dio cuenta que se  había olvidado el chaleco en el tren. Bajó nuevamente y le dijo al encargado de la estación que antes que llegue a Temperley avise que ella se olvidó el chaleco de lana en el último vagón y le dio los datos del asiento, el color,  etc., para que lo traigan nuevamente a Turdera y ella lo iba a buscar a la salida del colegio. Así recuperó su chaleco, pero se cuidó mucho de no decir nada en su casa .Días más tarde, cuando iba con su mamá  en el tren, el guarda le dice a ésta, seguramente para lograr una recompensa o agradecimiento:
-Señora, yo soy el que le recuperó el chaleco a su hija.
  Su mamá se sorprendió y Marta tuvo que aclarar lo sucedido, para agradecerle al guarda seguramente con una propina.
  Don Martín y su esposa trabajaron conjuntamente, contrataban mozos en Harrods, Gath & Chaves cuando había un evento especial y habitualmente tenía un cocinero permanente por más de 25 años y una señora llamada Doña Flora Garayar. El esposo de esta señora enfermo y ella se quedó a cargo de 7 hijos. El papá de Marta le compró la casa y se la iba descontando del sueldo poco a poco. Pero no sólo eso también le daba trabajo a sus hijas que empleaba como niñeras y damitas de compañía, ya que muchas veces cuando era chiquita la llevaban al colegio en el tren y ayudaban en todo.También Don Martín ayudó a la señora González, madre de Poroto Alvarez, a comprarle la casa para que no quedaran en la calle (el papá se había ido) porque se la iban a rematar por no poder pagar una deuda de $ 90 en concepto de materiales de construcción para modificar  la casa. Después de 50 años Poroto se entera circunstancialmente de la muerte del buffetero de la cancha de golf y al acercarse al cajón, emocionado dijo: “Qué gran hombre se va, si la gente conociera sus valores, habría que hacerle más que un homenaje“
  También  existían linyeras fijos y cada uno tenía un día para ir a buscar una especie de minestrón. Lo hacían en latas cuadradas de aceite, que por afuera estaban renegridas pero por dentro bien limpitas y brillantes, también tenían una manija de alambre,  allí ponían su ración y se organizaban para ir uno por día. Se surtían en Tristán Suárez y el pan con Guarna, de Ezeiza. Más tarde le compraban carne a Sánchez que estaba casado con Cholola que era una de las hijas de Doña Flora, que tenía matadero en Ezeiza. 
  Don Martín Giménez salió testigo del casamiento de José Jurado, el profesional de golf, aproximadamente en el año 1924, con la hija del capataz de la cancha de golf Arturo Dubini, de nombre Araceli. De esa unión nació Ricardo Jurado, quien a los 18 años consiguió el título de campeón  argentino de golf de aficionados. Don Martín salió de testigo de casamiento y el novio ese día les regaló a todos los caddies, masas, golosinas y monedas. En la actualidad un nieto de José Jurado es el propietario de un negocio muy importante en Costa Salguero que vende artículos para golf. Su padre falleció en un accidente automovilístico. Los hijos de José jugaban con Nora y Marta cerca de un alcanfor que en ese entonces estaba enano y hoy es un gran árbol. José le decía a Marta que ella jugaba mejor al golf que la hermana, pero no era socia y Nora sí. La casa donde vivían en el club tenía dos dormitorios y un baño, con techo de chapa, el comedor era el de los socios y ellos siempre comían a la carta, lo que pidieran al mozo se complacía sus deseos.
  Una socia de apellido Cambell, durante el invierno, en lugar de jugar al golf se pasaba las tardes tejiendo sacos de lana para los caddies y era tan ubicada que cuando los citaba para  tomarles las medidas les preguntaba que color de lana deseaban. Poroto me decía: “Han pasado 80 años y hoy recuerdo su esmirriada figura sentada en una silla de mimbre bajo los rayos de sol invernal”. Igualmente recordaba a la Sra. de Merchant White Rotman, que les regalaba la ropa de sus hijos cuando las dejaban de usar, vestuario que se usaba para los días festivos por su buen estado y calidad. Hace algunos años un grupo de socios de descendencia inglesa invito a Poroto al Club para rememorar hechos transcurridos en épocas de sus antecesores, y en lugar de ser una reunión animada resultó un grupo de compungidos al tomar conocimiento de la conducta benefactora de sus padres hacia los caddies de entonces y él les dijo que de saber que su visita producía hasta melancolía no hubiera concurrido, felizmente con sus palabras desapareció esa aflicción.
  En el club había grandes acontecimientos, los socios eran gerentes del ferrocarril, de Bancos, grandes personalidades .Se servía la mesa con 5 tenedores y en ese entonces tenían una mesa fría. La mamá  de Marta decían que invertían mucho en esa mesa pero el papá le respondía que así comían menos de lo caliente. Ella siempre estuvo al lado de su esposo, ayudando en la caja, cuidando cada detalle. Don Martín ayudaba a todo el mundo, era un verdadero benefactor, le instaló un negocio de electricidad a un sobrino, en la calle Lima al 1200, primeramente le pagó los estudios de televisión por correo ya que su mamá había quedado viuda con 4 hijos y luego le puso un negocio que atendía Marta. Este hombre que ayudó a tanta gente ,que llegó a tener varias casas en Monte Grande, en su vejez quiso sacar un crédito para comprar un departamento en Capital pero, no lo pudo sacar porque como siempre había comprado al contado no tenía referencias.
  En el tiempo de las grandes kermeses que se realizaban en la última guerra mundial para ayudar a los Aliados, les daban de comer a toda la gente que trabajaba para armar los stands. Las kermeses duraron tres días, cada país europeo que estaba en contra de los nazis, adecuaba su stand, así por ejemplo Holanda tenía una casita tipo holandesa y vendían productos típicos. Karadagián que recién empezaba a luchar armó también su ring y participó de las kermeses. Se instalaron dos boittes y cuando terminaron los festejos el suelo que habitualmente está verde, quedó color marrón por el andar de tanta gente que asistió a la feria.
La estación de la Unión Ferroviaria | Facebook  En el verano iban a dormir bajo los árboles y realmente muchos vecinos del barrio Vill1,280 × 720a Golf, las pocas familias que había en las noches calurosas dormían bajo los árboles y en la siesta también mientras los chicos jugaban a la sombra. Un vecino que estaba a la entrada del barrio Links fue Don Nevio Pahor, quien tenía almacén de ramos generales con copetin al paso, cancha de bochas y juego de taba. Fue durante algún tiempo representante de los vecinos ante el Consejo y dirigente de la Sociedad de Fomento durante la gestión del Intendente Machado. Junto a Luis Díaz y Alejandrina de Méndez bregaron por obras de pavimentación del barrio (1971) dado el deterioro de las calles, sobre todo donde circulaba el colectivo de la línea 306. Además fue presidente de la cooperadora de la Escuela N 35 (hoy 13), realizando para beneficio de la misma grandes kermeses que no se volvieron a repetir en otros años y de los cuales los vecinos tienen hermosos recuerdos.
  Con la llegada de la ruta 205, muy espaciosamente fue cambiando la fisonomía del lugar, el Club Lomas debió ampliar sus instalaciones al ser facilitado su acceso por carretera.
  Hoy el campo de golf está cercado con vigilancia.
 
Por:  Nelly Borzone 
Tercer Encuentro con Nuestra Historia (2003). Organizado por:Junta de Estudios Históricos Distrito Ezeiza.

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