domingo, 22 de marzo de 2020

Ingresiones marinas

Nueve mil años atrás. Las condiciones paleoambientales de la región pampeana durante el Holoceno, generaron diferentes superficies de estabilización del paisaje. Entre los 9000 y los 6000 A.P. (Antes del Presente, entendiéndose como tal al año de 1950), las condiciones climáticas eran más cálidas y húmedas, y están asociadas al retroceso de los glaciares en la cordillera. Esto, permitió la formación de suelos tanto en ambientes de la llanura marina costera como en ambientes continentales. Mientras en las zonas más elevadas, zona de intercuencas, se formaban suelos de pradera, en las regiones litorales el efecto de la deglaciación y el consecuente aumento del nivel del mar, produjo la inundación (transgresión) de amplias áreas y se depositaron los niveles del Querandinense ó Formación Río Salado.
El análisis de diferentes perfiles geológicos en el NE y E de la provincia de Buenos Aires, permitieron identificar eventos pedogenéticos (proceso de formación de un suelo), en planicies de inundación, ubicados cronológicamente con posterioridad a 8.500c- 8.000c años. Asi tenemos Miembro Guerrero de la Formación Luján, Lomas del Mirador, y paleocauces del río Matanza en Ezeiza. La ingresión Querandinense avanzó por el valle del Matanza hasta Cañuelas y Marcos Paz, formándose pequeños estuarios en el río Matanzas.
A una primera etapa erosiva producida por la ingresión del mar, le siguieron depósitos de materiales finos arcillosos, característicos de los estuarios y las albuferas. Las arcillas grises que los constituyen, se acumularon al pie de la barranca que margina CABA y el Gran Buenos Aires y forman depósitos de hasta 10 m. de espesor en algunos sectores.
Hace seís mil años. El Neoglacial datado entre los 6.000 y los 3.500 años AP., produjo un ciclo frío y seco que disminuyó el caudal de los ríos, aumentó la acción eólica que erosionó parcialmente y sepultó el suelo, como así también los valles de los ríos (Formación La Postrera). Las condiciones fluviales se dieron nuevamente hace unos 4.500/4.200 años.
En la actualidad, las condiciones climáticas no son tan cálidas como las que imperaban hasta hace 6.000 años, cuando se depositaron los espesos bancos de conchillas, ni son tan frías como durante los periodos glaciales. Dichas condiciones favorecen la actividad fluvial que representa el proceso modelador del paisaje más importante en tiempos recientes.
Ingresiones marinas y registros regionales. Las mencionadas ingresiones marinas han quedado registradas en los depósitos salitrosos y abundantes, moluscos marinos, y la capa de arena y limo muy fino que recubre el estrato de tosca en las zonas aledañas al río de Matanza: “Sobre ella se ha detectado otra capa con restos de tortugas, moluscos y peces de agua dulce, indicando que después de retirarse el mar del estuario rioplatense, las aguas dulces en avance, ocupaban también sectores poblados del Partido de Lanús y zonas limítrofes”.
En la zona del Puente La Noria, los sedimentos y fósiles evidencian que hubo una prolongada ingresión marina. El agua intersticial contiene una elevada proporción de sales (mayores que el agua de mar), la que puede ser utilizada con fines terapéuticos, como lo fue en La Salada.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva.



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