viernes, 22 de junio de 2012

Centenario de la Estación Unión Ferroviaria

Cambiando de nombres.
Mapa de 1924. Ferrocarril del Sud.
Con el transcurrir del tiempo, algunas estaciones ferroviarias cambiaron su denominación, y los nuevos nombres debieron reflejarse en la cartografía específica. Comparando el mapa ferroviario del año 1924 (Ferrocarril Sud, inglés él), con el de 1957 (Ferrocarril General Roca, tras la nacionalización decretada por el presidente J. D. Perón), podemos ver cómo algunas estaciones fueron rebautizadas.
Mapa de 1957. Ferrocarril General Roca
En el mapa de 1924 se registra la existencia de las estaciones Conchitas, como así también el de la estación Adolfo Alsina. Observamos ahora el mapa de 1957, y notamos que han mutado sus nombres al de Guillermo Enrique Hudson, y a Manuel B. Gonnet.

En cuanto a lo regional, en el mapa ferroviario de 1924, encontramos al apeadero Links, que luego figura como Estación Unión Ferroviaria en el plano de 1957 (también se ha incluido a la estación Guernica, que no figuraba en el anterior).
El cambio de denominación fue un acto de justicia, un reconocimiento a uno de los sindicatos que agrupan a los que con sus esfuerzos y sudores hacen que funcione el ferrocarril, y no la soberbia de nominarla con el nombre de un juego del que sólo disfrutaban los jerárquicos británicos

Mapa de 1924. Ferrocarril del Sud. Ramal Témperley - Cañuelas
Mapa de 1957. Ferrocarril General Roca. Ramal Témperley - Cañuelas.
Por: Juan  Carlos Ramirez

Fuentes:
Udaondo, Enrique. "Significado de la nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina". Ministerio de Obras Públicas; 1942.
Ministerio de Transportes de la Nación. Mapa de los Ferrocarriles del Estado Argentino. 1957.
Dirección Nacional de Ferrocarriles. Mapa de los ferrocarriles en explotación en la República Argentina. Año 1924
http://www.davidrumsey.com/maps5827
html http://estkm29.blogspot.com.ar

Romance de ingleses en el trebolar.

Lomas de Zamora, como Témperley, Remedios de Escalada o Adrogue eran zonas de viviendas de ingleses. De los ingleses del ferrocarril y de los frigoríficos. Los ingleses del té de las cinco y del foot ball. La influencia económica inglesa la vemos en la zona a partir de fines del siglo XIX con el trazado de los ferrocarriles, véase que a partir de ellos se fueron armando los dameros con poblado. Y por aquí se quedaban a vivir y desplegar sus costumbres.
Parece que por Lomas no tenían espacio para armar los greens donde jugar al golf. El mismo Ferrocarril del Sud, de donde provenían un nutrido grupo de jerárquicos que jugaban al golf, cedió los terrenos al Lomas Atletic Club y, por supuesto, la comodidad de un servicio de trenes regular para transportar a los jugadores. Así se llegó al 24 de junio de 1912, sabemos que los ingleses no se amilanan ante el frío, y se habilitó un apeadero con el nombre Parada Links.

Por: Lic. Patricia Celia Faure

viernes, 15 de junio de 2012

Senqui


Un hombre alto, corpulento, de impresionante vozarrón, con risa franca y mano tendida. Así fue Rosendo Roque Seoane, un bohemio elegante, de traje y corbata de moño.
Escritor de poesías, obras de teatro y artículos periodísticos firmados bajo el seudónimo de Jorge Senqui Antuña, fue el autor de la novela "La inocente Margot", estrenada teatralmente en el barrio de Flores. Publicó en el diario "La Voz del Pueblo" de la Ciudad de Monte Grande, que lo contó entre sus colaboradores. De 1951 data su poema "La verdad al desnudo", que en una de sus estrofas dice:

Del llanto ajeno pensamos
Que es solamente una treta,
Y hasta, a veces, nos cansamos,
De quien sufre y nos molesta.
De las penas de los otros
Nadie muere, es la verdad,
Y aquel que a morirse llega
Será ...de casualidad.
 
Este romántico poeta popular gustaba firmar como Senqui los grafitti con que se expresaba tanto en Ezeiza, como en el barrio de Constitución. Todos lo conocían, no era de los que pasaban desapercibido. Senqui llegó a Ezeiza en 1949 y permanece aún aquí, a pesar de habernos dejado físicamente en 1983. Permanece tanto en el afecto de quienes lo trataron como en la gestión que llevó exitosamente a cabo para que la estación se llamara José María Ezeiza, como forma superadora de aquel malentendido que la ligaba al célebre payador. La Ciudad de José María Ezeiza, lo reconoce como uno de los pioneros en la investigación de su pasado, que supo divulgar a través de una publicación donde curiosamente, no se encontraba su firma
Hombre inquieto, siendo secretario del Club Atlético Ezeiza, propuso " modernizar el sello de la Institución, usando el mismo texto, cambiando la estética del mismo y agregando la fecha de la fundación, dato este que no consta en el sello actual", como quedó registrado en el acta Nº 630 del 10 de octubre de 1963. Fue infaltable su colaboración en los festejos, como en aquel 29 de abril de 1962 cuando en el marco del programa por el 25º Aniversario, disertó sobre el tema “La juventud y los clubes de Barrio”. 
Participó activamente de los festejos de Ezeiza Ciudad. No podía faltarle un homenaje a su persona.
 
Por: Juan Carlos Ramirez

Bibliografía y fuentes consultada:
 Mazzeo, Lidia Verjano de. "Vivencias de la vida cultural de Ezeiza". Trabajo presentado en la Jornada de Historias de Pueblos,. Organizada por la Biblioteca Pública Alfonsina Storni;  11 de agosto de 2000.
Seoane, R.; García, H.; Dragone, F. “Ezeiza es ciudad” (folleto). 1973.
Actas del Club Social y Atlético Ezeiza
Testimonios de Cristina Seoane

martes, 5 de junio de 2012

Panamericanos 1951 en Ezeiza


En 1940 el 1º Congreso Deportivo Panamericano designó a Buenos Aires como sede de los Juegos Panamericanos que deberían celebrarse en 1942. Debido a la guerra fue postergado y el 2º Congreso Deportivo Panamericano, dispuso que la celebración inaugural fuese en 1951.
La organización incluyó el alojamiento de las delegaciones y de la representación de atletas argentinos en el Colegio Militar de la Nación (representaciones masculinas extranjeras); el Hogar San  Martín y los Hogares de Tránsito, dependientes de la Fundación Eva Perón, fueron la sede de las delegaciones femeninas. La delegación argentina fue alojada desde su concentración en la Villa Panamericana de Ezeiza.
El domingo 25 de febrero de 1951 la llama olímpica traída desde Grecia y portada por el atleta griego Aristides Roubanis, encendía el pebetero durante la ceremonia inaugural en el estadio de Racing, en Avellaneda. Compitieron poco más de 2.500 deportistas en 18 disciplinas y tras la clausura, el 9 de marzo en el estadio de River Plate, la Argentina conquistó 150 medallas (68 de oro, 44 de plata y 38 de bronce), seguida a gran distancia por Estados Unidos (95 medallas), Chile (41), Cuba (28), Brasil (32, aunque sólo 5 doradas) y México (40, la gran mayoría de bronce).
La natación tuvo lugar en las piscinas al aire libre de 50 m de largo (no había aguas abiertas ni nado sincronizado), conocidas aún hoy como Piletas Olímpicas.
En el Anuario de la revista MUNDO DEPORTIVO, del 27 de diciembre de 1951, puede leerse:
“A disposición de este propósito de confraternidad que prevaleció durante los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos, se tuvieron infinidad de cosas favorables. La villa Panamericana que convirtió al Colegio Militar de la Nación en un perfecto campamento para atletas; la Villa Evita, en Ezeiza donde se concentraron los muchachos argentinos que llevaron hasta  tan alto los colores nacional.”(Y muchachas, creemos).
El Mundo Deportivo N° 94 (Buenos Aires), del 1 de febrero de 1951, publicó:
Actividad constante y progresiva es la que se registró en la Villa Olímpica de Ezeiza. Puesta por disposición del general Perón y su señora esposa, a la dirección y cuidado de nuestras delegaciones deportivas, en ella, escenario y paisaje magníficos, los atletas argentinos trabajan en forma notable para adquirir una potencialidad acabada para el excepcional certamen continental”.

Por Juan Carlos Ramirez

Fuentes:
Centro de Documentación Histórica “Dra. Gilda Lamarque de Romero Brest”. 

lunes, 4 de junio de 2012

Barrio Uno. Villa Olímpica

Don Ramón Teodoro Martínez (82) Gomero y bicicletero que viene adosado al paisaje de Barrio UNO. Todo educación, caballerosidad, galanura. Ciclista de corazón desde su juventud; competidor de carreras de ciclismo. Ama la ruta. Piñas grosas, memorables. Con su hermano Carlitos, formaban el uno dos. Cuenta que compite y organiza competencias desde 1950 “cuando se hicieron los juegos Panamericanos y los edificios grandes del Barrio eran la villa olímpica y se hospedaba toda la Delegación argentina. Era lo más lindo de Buenos Aires” asegura.
Correntino por nacimiento, devoto de Ceferino Namuncurá, emigró de su provincia natal en la década del ’40 y cayó en Ezeiza muy joven cuando la efervescencia del País, quiso acompañar a Perón en una obra incontrastable y magnífica. Es testigo presencial de los hechos de su época. Perón, Evita, Pistarini, Morillas y los primeros habitantes son en su lenguaje, habituales y cotidianos. En 1952 -1953 para el Día de la Patria se hacían jineteadas y fiestas camperas, en el predio que ocupó más tarde (1962) el viejo Mangrullo y al lugar lo llamaban “la villa olímpica”. Martínez da una semblanza y la cronista se explica la designación de “piletas olímpicas”.
 Los Juegos Panamericanos se realizaron en Argentina en Febrero de 1951 y por primera vez en América y según la historia y los datos de la época, Barrio Uno fue hospedaje de la delegación argentina que por única vez lideró el medallero al finalizar los juegos en los que compitieron más de dos mil atletas. Entre los deportes que participaron estaba el ciclismo, pasión eterna de Teodoro que lo arrastró para estos lares en aquella época y que hasta hoy practica sistemáticamente. Su próximo proyecto es Luján a setenta kilómetros para ejercitar los “ravioles” abdominales que a los 82 muestra sin vergüenza. Manos callosas, son rastros de inmensas gomas de camiones, y tractores que a lo largo de 60 años han tallado, pero que esconde debajo de los guantes recortados de badana cuando sale a correr. Los vientos de la Argentina esculpieron en su cara sin arrugas, la angulosidad de la sabiduría forjada en la experiencia. Creyente profundo de la familia y sus códigos, supo junto a Caty Balasteguy, formarla a su medida.

Por: Bini Peñuelas

jueves, 26 de abril de 2012

Albert Einstein en Ezeiza

El ingeniero Jorge Duclout nació en 1853 en Alsacia (Francia), y llegó a nuestro país en 1884 invitado por el matemático Valentín Balbín. Sus primeros trabajos fueron cartográficos, luego fue una especie de consultor en ingeniería y finalmente docente en escuelas de magisterio y profesor de la Facultad de Ingeniería de la UBA en 1887, en donde dictó el curso de Teoría de la Elasticidad hasta 1923. Duclout, autor de Los axiomas de la geometría (1922), fue el primero en dar una conferencia sobre teoría de la relatividad en Sudamérica, y participo en congresos mundiales de Matemática en Heidelberg (1904, único por latinoamérica), y en Cambridge (1912), como delegado argentino.
Por iniciativa de Duclout en 1922, la UBA invitó al premio Nobel Albert Einstein, a dictar 8 conferencias sobre la Teoría de la Relatividad. Einstein, ya en nuestro país, viajo a la ciudad de la Plata para inaugurar el año académico de 1925; realizo un viaje nocturno en tren a la ciudad de Córdoba y pidió que el regreso se hiciera en un viaje diurno para poder observar nuestras inmensidades. Un jueves 23 de abril de 1925 por la noche, dejó la ciudad de Buenos Aires y llegado a Alemania, pronosticó “un gran porvenir económico y cultural para Argentina”, en donde por vez primera realizó un vuelo en avión (sobrevolo Buenos Aires).

Durante su estadía fue huésped del empresario Bruno Wasserman, quien poseía una residencia en el Barrio de Belgrano, lugar en el que se alojó los días que estuvo en Buenos Aires, ciudad a la que considero cómoda pero aburrida, con gente cariñosa pero estereotipada y superficial. Los Wasserman eran propietarios además, de una residencia de descanso en Llavallol, adonde el físico realizó tres visitas en automóvil: domingo 05, miércoles 08, y domingo 19, todas en abril de 1925. El miércoles 8 de abril Einstein, quien había decidido adelantar el receso de Semana Santa de ese año, regresó a Lavallol en donde encontró un "hermoso clima, maravillosa quietud", como dejó anotado en su diario. La cabaña se encontraba en lo que a partir de 1897 fue La Victoria Convalescent Home, dependiente del Hospital Británico, solar que actualmente ocupa el Colegio La Medalla Milagrosa, en Moldes y Néstor de la Peña.
Fue allí en donde tuvo "una idea sobre una nueva teoría sobre la conexión entre la gravitación y el electromagnetismo". Parece que este hombre, de vestir sencillo y de gris, no perdía detalle de las tareas rurales y presenció cuando un coletazo vacuno le ensució el sobre cuello de goma que usaba sobre su camisa el mayordomo Pablo Decal. Vio con curiosidad como éste se lo sacaba, lavaba y tras secarlo, volvía a colocárselo, y tras la escena habría comentado: "Vea, a mí me dicen sabio y esto no lo sabía". Disfrutaba de los atardeceres desde el puente peatonal de la estación, en donde conversaba con el auxiliar Manuel Iglesias. Los recuerdos que se mantuvieron oralmente, registran que se trasladaba en un Ford a bigotes, un auto de alquiler, que conducía Agapito Otero, un remisero de aquellos días. Quizás desde el puente miraba hacia Ezeiza, más de una vez habrá coincidido su mirada con la de su ingeniero amigo, que vivía en La Valentina, y que también gustaba mirar hacia las estaciones, ya que así lo hacía desde una baldosa marcada con ese fin, hacia la estación de Monte Grande, ciudad en la que una calle lleva su nombre.
En esos días fue cuando Einstein visitó a Jorge Duclout, quien ya estaba afectado de una enfermedad terminal. Probablemente el encuentro fue en la residencia La Valentina, hoy en el Barrio 1 de Ezeiza. La amistad con Albert Einstein, 25 años menor que Duclout, quizás derivaría de que ambos estudiaron en la misma universidad, el Instituto Politécnico de Zürich. Duclout, no solo había estado de acuerdo con la creación del Partido de Esteban Echeverría, sino que contribuyó con la importante suma de cinco mil pesos. Considerado un hombre generoso con sus conocimientos, murió olvidado el 15 de febrero de 1929; quien debía dar un discurso de homenaje (el único), llegó cuando la ceremonia fúnebre ya había terminado.

Por: Juan Carlos Ramirez

jueves, 12 de abril de 2012

16 de julio de 1885

A mediados del siglo XIX nuestra región contaba con varios servicios de mensajerías y diligencias. En 1856 "Las Mensajerías Argentinas" era la más importante y en una de sus rutas unía Buenos Aires con Cañuelas, tres veces al mes. La demanda justificaba el paso de un ferrocarril y la gestión se inició en 1869; seis años después y atento a la posibilidad de realizar un negocio inmobiliario, el señor Ignacio Piñeiro obtuvo la aprobación para fundar el "Pueblo de las Naciones" en tierras donde hoy se levanta la actual Villa Golf. Al fracasar el proyecto de unir por ferrocarril Barracas con Cañuelas, la creación del nuevo pueblo no se concretó por falta de radicación de pobladores.
En 1884, finalmente se autorizó la construcción provincial de una línea que "partiendo de Barracas al Sud, empalme con la del Oeste que va a La Plata y sigue hasta el pueblo de Cañuelas". El 4 de julio de 1885, los nombres de las estaciones fueron oficializadas: "En la línea férrea a Cañuelas las estaciones se designarán con los nombres siguientes: Km. 2,500 'Santa Catalina', Km. 11,950 'Ezeiza', Km. 17,625 'Llavallol', Km 38,500 'Vicente Casares", Km. 43,525 'Cañuelas'." Finalmente, por la Circular Nº 89: "Se comunica a quienes corresponda que el día 16 del corriente tiene lugar la inauguración de la línea de Temperley a Cañuelas, la que será abierta al público el día 17".

Surgen los pueblos de Ezeiza y T. Suárez
La tradición nos dice que el tren llegó arrastrado por la locomotora 47, la primera construida en los talleres del ferrocarril Oeste y por tal, denominada "Primera Argentina". Eran las 9 de la mañana de un 16 de julio de 1885 excepcional; el calor del entusiasmo derrotaba el acostumbrado frío mañanero cuando el jefe de estación, el señor Bautista Barri, recibió a la formación en tanto su paso fue protegido por el guardabarreras señor Ignacio Abaneta. Al continuar su camino la formación cruzó por tierras de la Sra. Virginia Acosta de Suárez, parando en la estación Llavallol. Nuestros vecinos consideraron que ese día, a las 9.12 hs, se marcó el nacimiento de la población que luego fuera llamada Tristán Suárez y que como Ezeiza y tantos otros, jamás fue fundado oficialmente. Los ezeicences, prefirieron adoptar el criterio de que el pueblo “nació” cuando los pobladores pudieron viajar en los trenes, un día después, que allí se inició la vida pueblerina en Ezeiza.

Ezeiza, Suárez y el mundo.
Durante el recordado año, Luis Pasteur salvó al primer niño de ser muerto por la rabia, gracias a su vacuna; es el año en que Coca Cola comenzó a comercializarse como remedio para aliviar el dolor de cabeza; se publicó “La tierra purpúrea” de Hudson y “Sin rumbo”, de E. Cambaceres; se consideró concluida la Conquista del Desierto y se dictó la Ley de Premios para “premiar”a los que exterminaron a los indios. Se envió la primera partida de carnes enfriadas a Londres, se construyó la Escuela Petronila Rodríguez, hoy Palacio Sarmiento pero conocido popularmente por Palacio Pizzurno, que actualmente alberga el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Es el año en que nació Alicia Moreau de Justo, médica y militante socialista. Cerca de Plaza de Mayo, un comercio dedicado a botería y zapatería llamado “La beporteña” fue puesto de moda por las damas. Sin embargo, creemos que nada de esto fue registrado por la memoria colectiva, que si fue marcada a fuego cuando se inició la costumbre de ir a ver pasar el tren, que en esa misma tarde a las 16.30 hs., partía de Ezeiza rumbo a Temperley, cerrando tan importante jornada.

Por: Juan Carlos Ramirez

martes, 3 de abril de 2012

Helados Petra

Las vueltas de la vida hicieron que ahora haya abierto una hermosa heladería en la vistosa esquina de French y Echeverria, en Ezeiza. Allí mismo, donde niños con skipis marrones se arremolinaban en puntitas de pie para espiar los tachos de los helados que vendía la señora Petra Squiciato. Los sabores de la década del 50 eran menos sofisticados y de agua solo existía el de limón. Todos los cucuruchos y tacitas se comían (¿Starosta o Erevan?). Las cucharitas eran de madera con forma de palita como de jugar a la paleta pero, obviamente, más pequeñitas, si las chupabas mucho tenías un sabor a bosque en la lengua agarrotada de frío.
El comercio de Valentín y su esposa Petra contaba con dos entradas, recuerda la vecina Silvia Tissone: una por la esquina que daba hacia French para la heladería y otra puerta yendo hacia Echeverría para la fiambrería, y siguiendo en esa dirección estaba la casa particular de los propietarios.
Petra era la reina de la heladería. Hortensia Carrizo afirma que era divina de amable. Muy elegante, gordita pero bien formada. No tenía hijos pero su matrimonio transmitía alegría conyugal. La señora que hoy oficia de cajera la recuerda de labios bien rojos perfectamente maquillados.

Flor de helados
La fábrica de las delicias frías estaba ahí nomás a la vista en el local. La batidora a la izquierda, la heladera con las latas a la derecha. Las paletas revolvedoras eran un péndulo hipnotizador para el niño Juan Carlos Ramírez. Todos los veranos peregrinaba hasta la esquina gloriosa a comprar: crema americana y crema rusa son los sabores imborrables que han quedado grabados en su hemisferio izquierdo. El pote era como de tela y llegaría hecho hilachas, porque el niño pedaleaba de costado en la bici de adultos, raudo en la calle de tierra, llena de huellas, pozos, perros tarasconeadores, ligero cual saeta, apurado por comer la delicia fría y apremiado por la recomendación de la mamá que le percutía en el cerebro: ¡que no se derrita en el camino!. La estela helada era una huella caliente con rumbo a los fondos de Ezeiza para dar consuelo al hermano operado y en cama. El helado era la felicidad dulce y anhelada, largamente disfrutada en papila y recuerdo añorado.

Palito, bombón, helado
Piensa que te piensa. Recuerdos revueltos. Pero nada. No surge en las memorias activas consultadas la siguiente microempresa que fabricara helados en el pueblo de Ezeiza. Petra es un mojón en nuestra historia gastronómica. Dejamos la inquietud a los lectores. La historia es ancha y ajena dicen. Desde los chinos que lo inventaron hasta los italianos que lo impusieron en la meca occidental de la comida, los helados hicieron camino y aquí llegaron de la mano de un descendiente de la península con forma de bota, para no ser menos rigurosos con los valores históricos.
Lo que surge fresco es la changa de los jóvenes forzudos que se animaban a trillar el pueblo con la mochila vendiendo helados. El concesionario atendía en el quiosco del Papi Agnelli, French al 300. La provista consistía en la heladera de telgopor, el hielo seco y la mercadería rigurosamente contabilizada. Los derroteros los marcaban los mercados vírgenes: Villa Golf, las quintas, los hornos de ladrillos y, en general, los fondos (serían los barrios más alejados de la ruta y las vías del tren). El éxito del emprendimiento dependía del aguante de hombros del miniempresario en ciernes. No siendo Petra y el Kibón, según Hugo Rottoli, no había más heladerías en la zona, de modo que era un rebusque apreciado y gratificante. El alivio frío y felíz venía dulcemente contenido, ¿ahí sí?, en una tacita.

Por:Lic. Patricia Faure.

sábado, 31 de marzo de 2012

El caminito hacia la estación

Huellas que no se borran. Dedicada al vecino Félix Dragone

La entrada databa de cuando la hacienda en pie viajaba en vagones jaulas, por eso había corrales en lo que hoy es el Parque Central de Ezeiza. Entonces se olía a bosta, hoy se huelen otras hierbas procesadas por humanos. Y por que las vacas eran gordas y muchas, la puerta era grande, era una tranquera. Ahí nomás los molinetes permitían el paso de la gente y un piso enrejado con vías impedía pasar las pezuñas del ganado que anduviera con ganas de escaparse.
Lo que durante mucho tiempo se viviera como un camino de las cabras tenia su entrada puntiaguda por la tranquera del campo del ferrocarril, cuando la calle Lavalle desembocaba en República. Decimos puntiaguda porque las piedras que lo adoquinaban eran de las que se ponen entre los rieles que sujetan las vías y pinchaban las suelas de los calzados de lo lindo. Con una mano en el corazón: ¿quién no compró terreno en ese sendero?. Siempre fue comodísimo en su incomodidad para acceder a la estación de trenes de Ezeiza. A fuer de carpido por tanto paso de gente, se disolvía en barro cuando llovía, entonces, más o menos felices, patinábamos. La primer curva era a la altura de la morera (hoy la pobre es un banquito) y la segunda rectita final la tomábamos a la derecha, a la altura del ombú, que hoy esta duplicado.
Hoy República es Presidente Perón, para dar el gusto de desorientar a los empleados que entregan correspondencia. Hasta la altura de las casas han cambiado. Al camino trillado por los viajeros rumbo al tren, el pasado 8 de diciembre, lo bautizaron sin ser bebé y le pusieron de nombre Pasaje de la Virgen, bendiciendo la voluntad de los vecinos que siempre lo incluyen en su itinerario para llegar a la estación más rápido. No ha habido empresa privatizadora del ferrocarril que no haya querido domesticar a la vecindad, pero siempre han sido derrotadas: levantando la pata, reboleando el bolso, trastabillando, embarrándose, resbalándose, colgándose de los alambres, agarrándose como sea, haciendo sietes a las pilchas, los vecinos seguimos transitando por los huecos que abre la constancia de la costumbre: si no es un alambre cortado, es un hueco abierto… al progreso civilizado. Quieren enseñarnos como conducirnos pero no aprendemos. Ante tanto empeño, seria bueno que las autoridades correspondientes tomaran nota y ejemplo de los japoneses: ellos diseñan sus paseos públicos teniendo en cuenta los senderos que usa previamente la gente que transita habitualmente por ese lugar. No tratan de imponer un uso sin contemplar la necesidad de las personas. Algo de eso se tuvo en cuenta en los nuevos caminitos de la plaza Belgrano. Y ya que hablamos de la vieja plaza, que fue construída por los vecinos en la década de 1950, los vecinos nucleados en la Asociación Amigos de Ezeiza. Como la memoria nos conmueve y la fuerza de los ejemplos que nos brinda la historia es nuestro incentivo, aún estamos esperando ilusionados aunque sea el blanqueo del busto del creador de la Bandera, el 20 de junio pasó sin pena ni gloria por allí. Lo mismo para el Santo de la Espada que no tuvo ni su 17 de agosto. Se aprovechan de su santidad. Eso sí: no los vemos tomando una cerveza, preferimos imaginarlos haciendo trote en la pista de la salud cada mañana tempranito.

Por: Lic.Patricia Faure.

jueves, 29 de marzo de 2012

Ezeiza y sus mujeres

En la toponimia local tenemos unos cuantos barrios con nombre de mujer: Santa Marta, La Celia, Villa Guillermina… Eso sí, las ciudades tienen nombre de hombre: José, George, Carlos, Tristán… Entonces aprovechemos el día para poner en la conversación a algunas muchachas. La historia y la geografía son femeninas.

Nomolvides
Doña Josefa Guevara de Acosta y Virginia Acosta no pudieron eludir su destino de herederas. Como un abordaje la historia se explica desde el uso y la propiedad de la tierra, ellas legalmente así lo fueron, abuela y nieta, de buena parte de los terrenos que hoy constituyen el distrito Ezeiza. Josefa llegó a figurar en alguna mensura y ocupó su espacio en la cartografía identificatoria. Tuvo la suerte de no ser solamente la viuda de o la testamentaria de. A Virginia no le fue así, su esposo Tristán Suárez sí se sacó la lotería casándose con ella. Sino fíjense quién sabe de ella y quién sabe de él, a pesar de los grandes desvelos que se realizan desde el Museo local para reivindicar su memoria. Sólo conocemos de ella que tuvo dos hermanas que fallecieron en las epidemias de fiebre amarilla de mediados del siglo XIX y que su cara se ve muy triste en las fotos. Su mamá, Virginia Claros, enfrentó unos cuantos desvelos hasta sanear y ordenar legalmente lo que fue su herencia.

Vacas en topless

Refiriéndose a una señora que vivió desde fines del siglo XIX en zona rural, dedicada toda su familia a la ganadería lechera donde el actual aeropuerto, Nélida Garayar de Azcoitía recordaba: Mi abuela María Martina Ormat de De Vicondoa era muy coqueta, se iba a pasear a la Capital, tenía peluca. Salía así nomás vestidita porque el marido no quería que saliera: que esto, que lo otro, ¡era terrible! y las amistades de ella eran la familia Goñi. Y el cochero la llevaba allí y ahí se empilchaba, se arreglaba y se iba a la Capital a pasar el día… y cuando llegaba la noche, de vuelta iba ahí (a la casa de la familia cómplice), se sacaba las ropitas y se ponía las que había llevado del campo y el cochero la llevaba y se presentaba con esas ropitas de vuelta.
Delia y Josefa Goñi recordaban sobre la misma buena vecina, a la que le decían “la de los sombreros”, corroborando con su accesorio el toque característico de la elegancia y el recato: Todos los domingos estaba acá. Si mamá tenía familia ya estaba acá, venía con una yunta de gallinas para que tomara el caldo (risas). Antes se le adjudicaba la capacidad de incrementar la cantidad de leche a las madres.

Bendita tú eres

Nos gusta tender puentes y continuidades entre el ayer y el hoy. Sin desmerecer a nadie…¿Qué sería la biblioteca de Spegazzini sin América? ¿Qué seria la Cámara de Comercio de Ezeiza sin Paola? ¿Qué sería el Museo de Tristán Suárez sin Claudia? ¿Qué sería la escuela 9 de Canning sin Martha? ¿Qué sería la biblioteca Sarmiento sin Ilbia y Marta? ¿Que sería de Acento Poético sin María Inés? ¿Qué sería de los perritos sin Blanca? ¿Qué sería del homenaje a los que nos precedieron sin Ana?¿Qué sería de las mascotas del barrio sin Negrita?. Hasta las podemos nombrar sin apellido porque no hace falta para reconocerlas en su valentía y perseverancia cotidiana, porque se las identifica por su honesta labor. Nuestro reconocimiento a las mujeres que en actitud equivalente construyeron y construyen la diferencia en las distintas localidades y barrios adonde llega esta publicación.

Por Lic. Patricia Faure

martes, 21 de febrero de 2012

Nicanor Ezeyza

Curiosidades.
Leyendo en internet me llamó la atención un texto titulado : 'LOS SORPRENDENTES CAMINOS DE LA POSTERIDAD', investigación histórica realizada en el distrito de Ezeiza. En ella cuentan como personas con menos méritos acceden al bronce y a la posteridad que los que han hecho grandes luchas o despliegues de altuismo. En síntesis 'otro Ezeiza', por 'casualidad' tiene un municipio que lleva su nombre... pero 'por fortuna y obra de Dios', el Ezeyza generoso nos tocó a los marchiquitenses... ¡ Grande Don Nicanor! . Ver http://ezeizaysuhistoria.blogspot.com/
Igualmente, es de señalar lo interesante del sitio que es editado por LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL DISTRITO DE EZEIZA.
¿Estaria bueno que Mar Chiquita tenga ese tipo de investigación histórica, no?--- Queda la propuesta, a ver si alguien recoge el guante.

Nota:
Un visitante nos advirtó de este comentario en http://marchiquita-online.es.tl
Agradecemos lo que nos toca.


El editor

sábado, 4 de febrero de 2012

Manuel Dorrego en Nazareno y en Ezeiza

Nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1787, hijo del portugués José Antonio Dorrego y de la porteña María de la Asunción Salas. Estudios en el Colegio de San Carlos, siguiendo la carrera de jurisprudencia en Chile. Comprometido desde muy joven, ayudó a escapar a su primo Salvador Cornet, implicado en la sedición contra Liniers.
Fue en Santiago en donde se enteró de los sucesos de mayo de 1810, proceso que repercute en Chile el 18 de setiembre del mismo año. Dorrego tomó parte activa, mereciendo una medalla con la leyenda "Chile, a su primer defensor". El 1 de abril del año siguiente estalló una contrarrevolución dirigida por el coronel español Figueroa, reprimida exitosamente por Dorrego, lo que le valió que le concedieran un escudo con el texto "Yo salvé la patria" y los nombramientos de Benemérito y capitán del de Granaderos.
Regresó a Buenos Aires en junio de 1811, coincidiendo con la noticia del desastre de Huaqui. Su prestigio impulsó a Saavedra a llevarlo en su comisión al Norte, junto con Warnes, Regalado de la Plaza, Oyuela, Martínez y Echeverría. En agosto de 1811 fue promovido al grado de capitán debiendo servir en la división de Díaz Vélez.
Tras la retirada por la derrota en Guaqui, Juan Martín de Pueyredón, comisiono al mayor general Eustoquio Díaz Vélez, para enfrentar al realista Francisco Picoaga. El avance hizo que Picoaga se retirara hasta Tupiza, y luego del Combate de Sansana, Díaz Vélez lo persigue hasta la margen sur del río Suipacha, intercambiándose descargas de artillería a través del río. Después de negociaciones frustradas, el 11 de enero de 1812 Díaz Vélez envió a Manuel Dorrego con 100 hombres a copar el pueblo de Nazareno, ubicado en la quebrada del mismo nombre.
El combate
El 12 de enero Díaz Vélez ordenó vadear el río, con el apoyo de la artillería, produciéndose el Combate de Nazareno. Las fuerzas patriotas fueron divididas en 3 columnas de ataque y una de reserva, pero cuando parte de la caballería cruzaba el río Suipacha, se produjo una repentina creciente del mismo dejando aisladas a las tropas al mando de Dorrego que lo habían ya cruzado, sin que pudiera pasar la infantería y el resto de la caballería. Los realistas, que se habían dispersado, se rehicieron y derrotaron a Dorrego, quien fue herido en la garganta. Por estas acciones Dorrego fue ascendido a teniente coronel.
En Sansana, a cuatro leguas de Pumaguasí, Dorrego sólo había perdido tres hombres mientras los españoles tuvieron catorce bajas, dos heridos graves y seis prisioneros. En el combate de Nazareno fue herido en el brazo derecho y en un pie, y al atravesar el río Suipacha, al día siguiente, recibió un balazo en el cuello. "Su resuelta bravura ha admirado nuestras tropas y aterrando al enemigo", manifestó en su parte el general Díaz Vélez, mientras Pueyrredón dijo: "Don Manuel Dorrego ha servido en la Vanguardia de este Ejército sin sueldo ni gratificación alguna, y su valor lo ha distinguido de un modo singular, mereciendo la confianza del general de la Vanguardia para emplearlo en las acciones de mayor riesgo".
Manuel Críspulo Bernabé Dorrego Salas, tenía en ese entonces, 24 años.
El payador uruguayo José Silvio Curbelo lo recuerda así:
Argentino, Americano
En la idea y en los hechos
Impulsivo y corajudo
En los embates guerreros
Recibió sendas heridas
En Sansana y Nazareno
Y le pidió a sus soldados
Para seguir combatiendo
Lo alzaran sobre el caballo
Así fue Manuel Dorrego

Dorrego en Ezeiza

En el Distrito Ezeiza hay dos calles que llevan su nombre. En Altos de Tristán Suárez, la calle Dorrego se extiende entre José Porqueras y Concepción; la calle que nace del otro lado de Porqueras se llama Gregorio de Lamadrid, el general unitario, el camarada al que Dorrego le confió las cartas que escribiera momentos antes de ser asesinado por orden del general cancerbero Lavalle. En la ciudad de José María Ezeiza, se honró a Manuel Dorrego dándole su nombre a la calle que nace a la altura de French al 900, la que esta asocia nada menos que al de Independencia, nombre de la calle que nace del otro lado de la mencionada avenida.
Monumento a Manuel Dorrego en la. C.A. de Buenos Aires, emplazado en la esquina de las calles Viamonte y Suipacha, realizado por Rogelio Yrurtia e inaugurado en 1926.

Por: Juan Carlos Ramirez

lunes, 9 de enero de 2012

Biblioteca Pública Alfonsina Storni, de Ezeiza

Le damos una calurosa bienvenida a este blogs. Ezeiza crece en servicios y voluntades.Alineación al centro
http://www.bibliotecastorni.blogspot.com/

Junta de Estudios Histórios del Distrito Ezeiza

Alfredo Lazzari: pintor de lo fugitivo

Lo hacemos caminando despacito buscando no espantar a la liebre huidiza o la miedosa perdiz. Pegados los abrojos en las bocamangas de los pantalones de tanto atravesar campo.
Pero también lo hacemos apurado por llegar a horario a la estación de trenes para no perder el que lo llevaba de vuelta a su casa. Trabajaba como los impresionistas, al aire libre, y luego algún retoque en el atelier, pero el momento de éxtasis se manifestaba pisando pasto escoltado con los horneros meta gritos pidiendo lluvia y el cortejo mugiente de vacas mansas. Nos conmovió el soporte que empleaba para sus obras: las tapas de las cajas de cigarros, unas maderitas de rectangulares, las posicionaba apaisadamente y allí era donde Lazzari acostaba a la pampa y los suburbios de los suburbios de, por ejemplo, Lanús o Ezeiza, donde había más teros que suburbios. El portoncito de alambre, el cielo nublado y desde allí, el sol bajado a la tierra y puesto en la madera de una carretilla de madera amarillenta de vieja. El punto de fuga apuntando a las nubes pomponas, flotantes para no pincharse en el alambrado de púa medio caído, medio torcido.
Alfredo Lazzari fue el pintor de lo fugitivo, de lo que huye porque lo están persiguiendo, de lo que se busca atrapar entre los pelos del pincel. Algo de eso nos motivó a recuperar en letras y recuerdos una serie de casas o solares que consideramos importantes. Por el poblamiento nuevo de la zona, estas construcciones son o eran parte de nuestra identidad, anclan con su presencia (o su ausencia) y contribuyen a que no se dispersen o diluyan en anónimos escombros de corralón. Algún portón recibirá a sus habitantes en otra casa, las paredes se venderán como cascote o rellenarán una cava del CEAMSE con vivencias, modos de vida, trayectorias, emprendimientos encausados por quienes nos precedieron.
Como los gendarmes, Lazzari se apostaba en las fronteras. Pintaba en los límites de la urbanidad: por un lado mostró el río de la Plata, el límite marrón (en una etapa menos sucia porque vemos vaquitas abrevando a su orilla). Y el margen verde de los campos, allí estaba incluida Ezeiza, como paisaje. La caja de pinturas era un ángulo de prueba para los pinceles y la tapa interna un atril donde complacerse meditando el próximo trazo.

Alfredo en los libros
“O celebramos a Alfredo Lazzari (1871-1949), maestro de buenos pintores boquenses- Fortunato Lacámera, Quinquela Martín, Camilo Mandelli, Arturo Maresca-. Su pintura se define por “un realismo con fuertes inclinaciones impresionistas, sòlidamente apoyado en la tradición de los “macchiaioli”(¡los manchistas del 1850!) y los coloristas de la escuela de Posilipo”.(Julio Payró). Este artista trajo de Italia (Lucca) la noble lección plenairista e hizo una pintura de trazos rápidos, manchas y toques de fruición pictórica al captar la luz y el color en el breve espacio de sus cuadros de íntima resonancia. Rodríguez ha dicho bien, en la monografía dedicada a ese pintor, que “en ese periodo de los iniciales fundadores que llega hasta la aparición de los impresionistas debemos ubicar, con toda justicia, a Alfredo Lazzari, verdadero pionero- junto con Decoroso Bonifanti y Malharro y Brughetti..” según consigna en su historia del artes argentino Romualdo Brughetti.
Del catálogo de la retrospectiva que se realizara en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco el año 2006 (un italiano en el museo españolísimo, una representativa simbología de una de nuestras identidades) leemos: “las obras del periodo 1897/1900 integrado por paisajes suburbanos, urbanos y portuarios revelan tempranamente la nueva mirada que representaba su arte. La escuela de arte de La Boca fundada por Alfredo Lazzari fue el fruto de la gran fantasía colectiva que en torno al espejo del Riachuelo desarrolló esa comunidad inmigrante buscando replicar idealmente en el nuevo solar su perdido terruño”.
“En las diminutas tablillas (soportes de cajas de cigarrillos particularmente) y cartones que utilizaba con preferencia, consiguió realizar esas encendidas impresiones que indujeron a Julio Payró a bautizarlo maestro del “tout petit”.

Alfredo en Ezeiza
Armida Lazzari de Catani es el nombre de una piadosa vecina que se lee en uno de los bancos largos de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, en J. M.Ezeiza. La familia lo donó en su memoria. Era la mamá de la señora Armida Argira Catani, generosa vecina que fue quien nos proporcionó el dato de las visitas de Alfredo Lazzari por Ezeiza en su búsqueda de luz y paisajes para pintar.
Imaginemos la jornada: comería algo en lo de Goñi (ex Toc Toc) que entonces se llamaba Almacén El recreo.y que publicitaba sus Comestibles y bebidas. Especialidad en conservas y vinos finos. Extrangeros y del País. Servicio de Carruajes.
Esperaría el tren puntual al estilo de los ingleses, esquivando en el andén las lluvias de pajaritos que iban a guarecerse en los tejados. El humo de la máquina ferroviaria fumadora le soplaría las polainas llenas de flechitas de los yuyos, subiría a primera o a tercera, el asiento duro o blando de acuerdo a la clase de boleto y servicio, la ventanilla con funcionamiento parpadeante y el sol que le daría en la cara, o la ventanilla sin cerrar y el frío que le chiflaría en el cuello del gabán y le volaría el sombrero aludo, sombrero bueno para campiña y malo para el compañero de asiento.

Lic. Patricia Faure.

lunes, 2 de enero de 2012

Víctor Oscar García Costa

Escritor, periodista, historiador, coleccionista y bibliófilo. Nació el 20 de setiembre de 1932 en el barrio de Monserrat, Buenos Aires, Argentina.
Fue secretario del Dr. Carlos Sánchez Viamonte desde comienzos de la década del ’50 hasta 1965. Contribuyó al ordenamiento de varios libros del Dr. Sánchez Viamonte, entre ellos Las Instituciones Políticas en la Historia Universal, desde los Orígenes hasta la República Democrática de Nuestro tiempo, de lo que dejó constancia el autor.
Afiliado al Partido Socialista desde 1950, comenzó a activar públicamente en 1955 en el Centro Socialista Enrique del Valle Iberlucea, después en el Partido Socialista Argentino, luego Partido Socialista Popular, el que ocupó diversos cargos. Entre 1965 y 1966, fue Concejal de la Ciudad de Buenos Aires en representación del Partido Socialista Argentino.
Como periodista ha colaborado y/o colabora, entre otros medios, con "La Vanguardia", "Propósitos", "Panorama", "Primera Plana", "Todo es Historia", "La Opinión", "La Voz del Interior" (Córdoba), "La Prensa", “La Palabra de Ezeiza”, y "La Nación". Fundador y director de "El Tero", "El Tábano", y la Revista "La Mesa de los Jueves"
Entre otros libros, es autor de: La Revolucion de Mayo. Una revelación documental, con prólogo de C.S. Viamonte; Alfredo L. Palacios y su defensa de la argentinidad, Universidad y socialismo; Alfredo L. Palacios, Un socialismo argentino y para la Argentina; La fundación del partido socialista; y, Alfredo L. Palacios, entre el clavel y la espada.
En el marco del 30º Aniversario de la Biblioteca Pública Alfonsina Storni de Ezeiza en junio 2011, fue entrevistado por José María Marcos —director de La Palabra de Ezeiza y presidente de la comisión Biblioteca—, en una charla titulada “Periodismo y Política”.
Victor García Costa, vecino histórico residente en El Trebol, habló de sus inicios y evocó figuras de la historia entre otros temas. Lo siguiente es una síntesis
¿Cómo nace tu vocación?
—Tenía 9 años cuando apareció mi primera publicación. Era un artículo que se llamaba “Un pobre pajarito”. Salió en una revista que tenía otro chico como yo, dos años mayor: Sigfrido Samet (1928), hijo de uno de los primeros editores de autores argentinos. Antes, los escritores argentinos publicaban en España, en Valencia específicamente. Acá no hubo editores hasta que Manuel Gleizer, Jacobo Samet y Samuel Glusberg, cada uno con su librería, comenzaron a editar a autores que después fueron famosos, como Leopoldo Marechal (1900-1970). Sigfrido (hijo de Jacobo) editaba una revista, Pulgarcito, que después pasó a llamarse Fulanito, porque alguien cuestionó el uso del primer nombre, pues era el título de un cuento. Seguí escribiendo, publiqué en la revista del secundario, me fui formando y mucho después llegó mi primer libro, La Revolución de Mayo, una revelación documental (1963), con prólogo de Carlos Sánchez Viamonte. Sin duda, mi principal vocación ha sido y es el periodismo.
—¿Te consideras principalmente periodista?
—Sí, porque he publicado y sigo publicando en periódicos de Argentina y de distintas partes del mundo. Me interesan los acontecimientos actuales, y frente a ellos, me gusta hacer un análisis y darles un marco crítico para su comprensión. El periodismo es central en mi vida, más allá de que publico libros cuando el tema me interesa y lo desarrollo en una extensión mayor. La mayoría de mis libros nacieron de un artículo periodístico inicial, como mi libro Alfredo Palacios, entre el clavel y la espada, que fue reeditado por Planeta este año. Éste, a su vez, posee tres antecedentes: Alfredo Palacios, Alfredo Palacios, un socialismo argentino y para la Argentina (en dos tomos) y La tesis de Palacios. La miseria en la República Argentina.

Año Viejo 2011

Durante el 2011 hemos recibido pedidos de todo tipo, desde la posibilidad de brindar informaciones risueñas, como la siguiente:
“Quisiera saber si me pueden conectar con Miriam Mariani, creo q vive en Ezeiza y quiero tratar de localizarla porq la promocion 1973 del colegio Naciones Unidas de Monte Grande,os han busca reunirse para recordar aquellas epocas.”
Sin faltar aquellos que pretenden que decodifiquemos el texto y nos involucremos en la realización de sus deberes como estudiantes secundarios e inclusos universitarios.
"Hola soy lorena , estoy relaizando un trabajo de investigacion del hogar suela y necitaria sber si me pueden sumnistrar informacion sobre el mismo.”
O….
"Buenas..Mi nombre es Gabriela, soy vecina de Canning y entré de casualidad al blog y me interesó lo que se publica.Soy profesora de Historia y casi graduada de Prof de geografía, me encuentro realizando mi tesis geográfica y el tema que elegí es justamente la llegada de los countrys a mi localidad y quisiera saber si usted me podría facilitar información para completar mi trabajo. Desde ya muchas gracias.”
No faltaron inquietudes de periodistas de medios nacionales como Clarín, La Nación (pensar que nosotros investigamos en sus archivos para producir nuestras notas), o de medios digitales, sobre temas que aun estamos investigando, como por ejemplo:
Quería saber si tienen algún tipo de información sobre los edificios abandonados en el predio lindero al Club de Golf Cabeza de Caballo, sobre la autopista Ezeiza-Cañuelas, a metros del peaje. Según los vecinos, es una cárcel o pabellón para menores que quedó a medio construir desde hace 30 años. Generalmente, se lo conoce como el "loquero de Ezeiza". Cualquier información que puedan llegar a tener o contacto con alguien que sepa del tema se los voy a agradecer. Un abrazo”.
Algunos nos han considerado como los encargados de brindar un servicio de delivery, quizás pensando en que pertenecemos al área de cultura de la municipalidad de Ezeiza. Quizás debemos enfatizar, una vez más, que las publicaciones de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, es el resultado de la labor desinteresada de vecinos, con recursos propios, y cuyos aportes no fueron nunca declarados siquiera, de interés municipal, por lo que hay temas que nos exceden....
“Hola, me dirijo a usted con el fin de juntar más información acerca del distrito y ciudad de Ezeiza. Soy alumna de la carrera de Arquitectura, de la Universidad Nacional del Litoral y estoy realizando, junto a otros compañeros un trabajo practico sobre la obra del Municipio de Ezeiza proyectada por el estudio M.SG.S.S.S.. Nos interesaba saber como la obra juega con la ciudad, si los habitantes se apropiaron de los espacios publico que la obra plantea y demás información que nos puedan enviar. El estudio que la proyecta dice plantear una obra que dialoga con el barrio y la ciudad tanto por escala y materialidad... ¿los habitantes lo sienten así? ¿cuál es la identidad de la ciudad que el edifico dice respetar? ¿El edificio concentra sólo poder locales o funciona parte de los poderes del distrito? Leímos que se llevan a cabo recitales y actos gubernamentales ¿sirve en estos casos el patio semicubierto como escenario? ¿Las funciones comunales que se desarrollan en su interior (biblioteca-sum) tienen concurrencia masiva? ¿que sector/es de la sociedad se apropian en mayor medida? Cualquier información nos sería de mucha ayuda, ya sea opiniones personales o datos concretos de la historia de la ciudad y el surgimiento del edifico. Desde ya muchas gracias!”.
Cada tanto recibimos notas de quienes sienten necesidad de sumarse al proyecto de la Junta, pero la propuesta siguiente nos superó a punto tal que aún hoy no hemos podido prepararle las condiciones necesarias…
“Buenos Dias, mi nombre es Julio y tengo la idea de presentar ante la Junta un proyecto de recuperacion historica, la idea seria marcar las estancias mas viejas, los caminos antiguos (camino Real por ejemplo), las viejas postas de caballos, y todo lugar de interes historico para nuestro distrito y buscar en sus alrededores elementos que pudieran haber quedado enterrados y tengan un valor arqueologico para nuestro, los elementos encontrados quedarian a custodia e inventario del museo o de quien la junta determine. El elemento a usar seria un detector de metales que puede detectar metales ferrosos o no ferrosos hasta 1.80 metros de profundidad. Para poder realizarlo hace falta el trabajo de determinacion de lugares y autorizacion correspondiente. Los elementos que puede encontrarse en general son monedas, armas, municiones, cucharas, etc. Me mueve a hacer esto solamente mi interes en la rica historia de mi ciudad (ezeiza), no hay interes economico ni de ningun otro tipo. Si a Uds. les interesa nos podemos juntar a charlar sobre el tema. Sin mas, esperando una respuesta positiva, saludo Atte. Julio Eduardo Garcia”
Esto abre interrogantes sobre el lugar en que nos ponen los amables lectores. Por un lado, es un grito de aliento el que recibimos cuando se comunican con nosotros, confiándonos responsabilidades relacionadas con sus carreras…
“Hola, mi nombre es Aldo Guzmán, soy alumno de arquitectura de la FADU-UBA cursando el ultimo año de la carrera. Este cuatrimestre nos toca realizar un proyecto arquitectónico en algún sitio que nosotros, los alumnos, elijamos de toda la cuenca del rio Matanza. Investigando, buscando y tratando de decidir primero el lugar, encuentro el blog de uds. y estoy muy interesado en profundizar el tema. Me interesaría averiguar y/o poder obtener mas datos sobre Ezeiza, su historia y su presente para poder responder de forma adecuada con un proyecto que tiene como tema principal la VIVIENDA. Quisiera saber si existe algún lugar donde pueda acercarme a consultar mas datos; incluso me gustaría, si es posible comprar el libro que vi en su blog "Las vacas vuelan". Toda información que me brinden me será de mucha ayuda. Desde ya muchísimas gracias”.
Y nos pone eufóricos el que estudiantes muy jóvenes, investiguen…
“Hola profe! usted nos podria facilitar informacion , sobre la historia del ferrocarril de ezeiza,. espero que sea una respuesta positiva . gracias, besos. ”
Nos sentimos gratificados cuando dicen..
"muy lindas fotos me crie en Ezeiza a fines de la década de 1960 hasta los mediados de los ’70. Lindos recuerdos tengo. Pedro Antonio"
O nos miman de tal forma que el Año Viejo 2011 será un año para recordar…
“Buenos dias, quería hacerles llegar mis mas sinceras felicitaciones por vuestro blog, sencillamente maravilloso.Lo encontré por casualidad y realmente fué una grata y emocionante sorpresa, realmente me alegró saber de personas con tanto amor por nuestra tierra,a la vez de leer historias nuestras tan amenamente narradas.Un verdadero placer para el alma.Sería también espectacular se promueva el blog por la red Facebook , a fin de ser descubierto por mas gente que como yo somos ávidos seguidores de nuestra historia. Les mando mis mas cordiales saludos,sigan así. Atte. Gabriel Chacón”.
Algunos se confunden con los alcances de nuestra propuesta. Quizás ello alentó a muchos a tomar información y no citarnos como fuente, única condición para la repetición de los artículos en otros medios o formatos, tal como lo enuncia la página correspondiente. Los artículos digitalizados han sido publicados previamente en medios locales, regionales e incluso nacionales; han sido expuestos en congresos universitarios o afines a su objeto de estudio, y tienen su correspondiente ISBN.
Necesitamos de todos Uds., de su comunicación, de que nos digan cómo mejorar, cómo podemos construir una memoria social que nos sirva, que les sirva a las jóvenes generaciones de ezeicenses, pero sobre todo que sea una construcción colectiva. Este es nuestro deseo para el 2012. A todos Uds.. ¡MUCHISIMAS GRACIAS¡

El Editor

miércoles, 20 de julio de 2011

Comentarios

Estoy escribiendo desde la ciudad de Bolìvar, Pcia. de Bs. As.. Hace unos dìas estuve en Ezeiza y mi hermana me dió un ejemplar de "La palabra de Ezeiza", en èl hay una nota que llamò mi atenciòn, es la dedicada a Hugo Ròttoli, a quien conozco desde hace mucho tiempo ya que vivì cerca de su casa, fuimos a la misma escuela (Nª 3 Gral. Josè de San Martìn en la calle French); luego trabajamos varios años en la concesionaria Enrique Boeri e Hijo S.A.de Monte Grande.
Con respecto a los comentarios que hacen en la nota, quisiera agregar que la fàbrica tenìa un cartel que decìa Fàbrica de aviones BERKLING Y COMPAÑIA. Estaba ubicada en terrenos muy bajos y cierta vez que lloviò mucho, pude ver maderas de distintas formas y medidas flotando por el predio. El agua llegaba hasta cerca del terraplen de la trocha angosta.
Otros comentarios:
Desde la actual municipalidad partìa un ramal ferroviario , creo que iba por las calles Repùblica y Teodoro Fels hasta el aeropuerto, llevaba materiales y obreros cuando se estaba construyendo el mismo, le deciamos "La Catalina".
El campo del actual barrio "El Tala" era del sr. Vilella, no se si era èl mismo o familiar el propietario del Hotel del Sur.
Juan Josè Seisdedos

Nota del editor: el lector se refiere a la nota de la Lic. Patricia Faure relativa a la "Fábrica de aviones"

He leído en su blog la historia de este singular delincuente. Ramón Toscano fue un tipo muy aventurero, gracias a su artículo pude enterarme de algunas cosas muy puntuales del personaje que nos ocupa. Él trajo la cuota de oro que le pertenecía a San Pedro. En el gallinero de una casa céntrica había enterrado el oro. La federal consiguió recuperar hasta el último gramo. Lo que a mí me gustartía saber es cómo Toscanito llegó a San Pedro, como es que eligió este lugar, ya que él no era natural de acá. Bueno, les dejo la inquietud y un cordial saludo....

Juan Carlos Tapia.


Muchas gracias a todos por sus comentarios y colaboraciones

El Editor

miércoles, 8 de junio de 2011

La Guerra del Chaco

Uno de los encantos que tiene vivir en Ezeiza, es el de que uno no se asombra cuando se cruza con abuelos larga vida. Tal fue el caso de Don Ciriaco Benítez, quien sobrepaso los 100 años.

Don Ciriaco participó en la fraticida Guerra del Chaco, uno de los conflictos con mayores perdidas de vidas ya que la guerra causó la muerte de unas ciento veinte mil personas, muchos de ellos indios aymarás del altiplano boliviano no acostumbrados al llano bajo. Por parte de los paraguayos, la mayoría de los soldados eran indígenas guaraníes. El motivo principal del conflicto tuvo que ver con los intereses económicos de las grandes compañías petroleras, la Shell que operaba en Paraguay, y la Standard Oil con intereses en Bolivia. Ambas compañías se disputaban los presuntos yacimientos del Chaco, en una región cuyas fronteras políticas aún no estaban fijas. La guerra comenzó en 1930, aunque las diferencias ya estaban planteadas dos años antes. Desde 1932 y por tres años, los combates fueron feroces, incluso, a cuchillo.

El 12 de junio de 1935 el general Peñaranda, jefe del ejército boliviano y el general Estigarrabia, jefe del paraguayo, firmaron el alto el fuego y el 21 de julio de 1938 se firmó el Tratado de Paz en Buenos Aires. Entre las consecuencias se cuenta la creciente oposición a las petroleras en Bolivia, y la abolición del "pangaje", servidumbre indígena frente a los gamonales, a los terratenientes. De acuerdo al historiador Eduardo Montagut Contreras, en Paraguay el ejército adquirió un gran protagonismo con el golpe del coronel Rafael Franco, quien instauró un régimen autoritario y de intensísima represión. Cabe recordar que la llamada Carretera de la muerte en Bolivia, fue construida por prisioneros paraguayos.

Por: Juan Carlos Ramirez