jueves, 25 de junio de 2009

Malvinas y Memoria


El 10 de junio conmemoramos la firma de un histórico decreto que manifestó oficialmente, la firme e irrenunciable vocación de ejercer soberanía sobre nuestros sureños territorios insulares. Con la rubrica del gobernador Viamonte se estableció en 1829, la creación de la Comandancia Cívico Militar de las Islas Malvinas. Se nombró a don Luis Vernet como gobernador, el primer gobernador de Malvinas, con el fin de evitar la acción impune y depredadora de las naves estadounidenses e inglesas. A partir de la presencia militar, las naves que incursionaban en nuestros mares con el propósito de cazar ballenas, lobos marinos y focas, debieron registrarse y pagar un arancel a nuestro país. Las poderosas flotas extranjeras no perdonaron la osadía de impedir que satisfagan sus intereses económicos sin costo alguno y el resultado fue que primero fueron los estadounidenses los que bombardearon la base en Malvinas y posteriormente, Gran Bretaña decidió invadir y desalojar por la fuerza a las autoridades argentinas allí legítimamente establecidas.
Desde aquel enero de 1833, Argentina no ha dejado de reclamar internacionalmente por la usurpación. Lo ha hecho constantemente por todos los medios e incluso, por uno que desató una tragedia. La miserable decisión de la dictadura que se estableció en nuestro país el 24 de marzo de 1976, al declarar una guerra inconsulta, envió a la muerte a cientos de jóvenes sin que los que tomaron esa absurda medida, arriesgaran minimamente sus vidas. Hoy, bajo gobiernos democráticos, seguimos reclamando nuestros legítimos derechos con firmeza pero con respeto por la vida. Se ha establecido el 10 de junio como el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico Argentino.
El crecimiento demográfico constante de nuestro distrito, nos permite contar como vecinos a numerosos ex combatientes provenientes de distintos puntos del país. A ellos pretendemos rendirle homenaje mencionándolos, porque tenemos el deber y el derecho de honrar a quienes arriesgaron sus vidas para recuperar lo que el poeta llamó nuestra “hermanita perdida”. Lo hacemos sin diferenciar si eran profesionales o conscriptos, sólo tememos no tenerlos a todos registrados.
Spegazzini: Dardo Adobatto; Francisco Morales; José Luís Soto; Tomas Torres; Raúl Ziegler; José Marino Santillán, Daniel Zuñiga.
T. Suárez: Acevedo Daniel; Pedro Aranda; Cayetano Bagialemani; Luís Gustavo Díaz; Miguel Ángel Florentín; Rubén Oscar Iglesias; Arturo Jorge Lazzarini; Héctor Daniel Libertelli; Raúl Luna; Luís Antonio Mileto; Oscar Roldan; Adalberto Román Santa Cruz; César Alegre.
La Unión: José Benítez; Guillermo García; Walter González; Oscar Ríos.
Ezeiza: Roberto Walter Agüero; Rubén Carnero; Miguel Ángel Gómez; Omar Herrera (fallecido); Carlos Marcos Palomar; Canalicchio. Héctor Osvaldo Soto; Elías Assef; Daniel Ernesto Composte; Miguel Espíndola; Víctor González; Rubén Paliau; Hugo Pedrozo; Diego Ribaldi; Federico Ricardo Ruiz; Borba.
Validando la memoria, expresando la misma firme decisión, recordando que las Islas Malvinas son y serán argentinas.

Juan Carlos Ramírez.

domingo, 14 de junio de 2009

Los Remedios, Sarmiento y el alambrado

En la década de 1850, los hacendados de nuestra región empezaron a conocer los beneficios del alambre como delimitador de actividades y en las sucesiones de aquel tiempo, aparecen inventariados varios quintales de este hilo de “fierro”. El mérito de ser quién alambró primero todo el perímetro de una estancia le corresponde a Francisco Halbach, propietario de Los Remedios; en tanto el que lo transformó en política de Estado fue Domingo F. Sarmiento.
Por esa época, había una gran discusión sobre si era o no necesario alambrar y fue precisamente Sarmiento el más fuerte defensor. Decía: "Lo que les propongo viene del sentido común de los agricultores del mundo. ¡Cerquen, no sean bárbaros! Cercar, alambrar, es ser civilizado." Con motivo de la llegada de un rebaño de ovinos Rambouillet, publicó el 13/10/1858 en El Nacional: "Aguardándolos en "Los Remedios" potreros cercados con alambre y establos espaciosos para abrigarlos de la intemperie, pues los señores Halbach han emprendido la noble tarea de introducir en Buenos Aires todos los perfeccionamientos europeos en la cría del ganado y son los primeros que han osado cercar con alambre su estancia".
Don Halbach adquirió en Europa el alambre indispensable y en 1855 rodeo "Los Remedios", excepto la parte que da al río Matanza, con 4 hilos de alambre sujeto a los postes de ñandubay plantados cada 50 varas y con medios postes cada 5 varas. Completaba el cercado una zanja exterior de 3 cuartas de profundidad por 4 de ancho, indispensable para contener a los ganados invasores, acostumbrados al campo abierto. Por entonces, tiempos de un Buenos Aires separado de la Confederación Argentina, la estancia contaba con 1.500 vacas, 600 yeguas y 30.000 ovejas. Domingo F. Sarmiento escribió en 1878: "Antes del alambrado, podía decirse: todo el país es camino".
Claro que hubo estancieros que alambraron más de la cuenta, cerrando sendas y obligando a largos rodeos. Hacia 1884, un gaucho que quería seguir su camino habitual arreando una tropilla argumentó: "No hay derecho a cerrar el camino que conozco desde los tiempos de Catriel. Abran el cerco que quiero pasar con mi tropilla". No alcanzó a terminar la frase porque fue degollado por el alambrador vasco que posiblemente no hablaba castellano. En otros casos, menos sangrientos e igualmente descriptivos, los viajeros rompían los hilos para no desviar su camino y como la nobleza obligaba, se acercaban al puestero y le advertían pícaramente, que alguno había roto la cerca.
Juan Carlos Ramirez

domingo, 7 de junio de 2009

El fantasma de Gabino

Cuando desde Belgrano el ingeniero Carlos Luischer y Nestor F. Cano, junto al ingeniero Jorge Newbery subieron al recién adquirido aerostato “Buenos Aires”, creían ser aventureros que intentaban batir su propio record de altura. Pero sólo eran hombres impulsados por las misteriosas fuerzas del destino. Los vientos que jugaron con el globo por 1 hora 58 minutos, los depositaron en “La Valentina”, icono del Barrio 1 Justicialista. La casona de la mencionada chacra se encuentra sobre la calle Marques Alejandro María de Aguado y debiera ser rescatada y preservada por nuestra Comuna para las futuras generaciones, por ser el punto de encuentro de la Modernidad con nuestro Distrito.
El evento anticipó el sino que tendría el área: destino de aeropuerto; el que nos representa ante el mundo y nos llena de orgullo, el que fuera nominado como el más seguro de Sudamérica. La Historia de la “puerta argentina al mundo”, como bien lo llama nuestro decano locutor y animador Julián Sánchez Parra, comenzó a las 16 hs. y 15 minutos de aquel 04/06/1911.
Nuestra aeroestación lleva hoy con estricta justicia el nombre de Ministro Pistarini, quien trabajo a la par de los hombres que dirigió en aquella tan magnífica obra. Sin embargo se lo sigue llamando Ezeiza, por aquel cuyo único merito fue comprar una chacra por donde sabía que pasaría el ferrocarril. Fue su agradecido y heredero yerno quien donó tierras con la condición de que se le impusiera el apellido de su suegro a la estación.
Don José María, quien jamás donó nada al pueblo que lleva su nombre pese al continuo y plagiado error, hoy esta asociado al aeropuerto. El apellido le permitió a Alejandro Solomiansky (en: “Identidades secretas: la negritud argentina”) jugar con la idea de que el payador y negro, don Gabino Ezeiza, fuera la postal de recepción a nuestro país. Pese a que nos resulta simpática la idea, debemos aceptar que el toponímico remite al terrateniente José María pero sin embargo ello no significa que no exista relación con el payador. Las pacientes investigaciones de la Lic. Patricia Faure, que fueron publicadas oportunamente, dieron a conocer que el apellido tiene un mismo tronco. El tío abuelo de Gabino fue esclavo del tío abuelo de “nuestro” José María.
El vecino y reconocido historiador Víctor García Costa, presentó en el 4to. Encuentro con Nuestra Historia, un informe donde relata que el aeróstato “Cóndor” piloteado por Eduardo Bradley “supo aprovechar con éxito la intensidad del viento N.NO. que lo condujo después de atravesar la ciudad y el aeródromo de Lugano a 1.400 metros de altura, a la estación de Ezeiza“.
Como sellando el destino de identificar al aeropuerto con la estación, el mencionado descenso se produjo el 23 de septiembre de 1912. Podría decirse que el destino puso todo de sí para inmortalizar al Ezeiza propietario, pero no dejó de lado al descendiente de esclavo Gabino. Éste, que ingresara a la inmortalidad el doce de octubre de 1916, mantuvo vivo el apellido dado a sus ascendientes africanos, gracias al cariñoso recuerdo de los no propietarios, del pueblo no terrateniente. Pareciera que como fantasmales sombras, las ánimas de los negros esclavos de los Ezeiza le recuerdan su presencia a José María. Incluso, en la posteridad.
No podemos evitar recordar los determinismos geográficos con que Montesquieu pretendía explicar la historia; después de todo, a corta distancia de Ezeiza, precisamente en Luís Guillón, vive Diana Ezeiza, hija póstuma de don Gabino.

Juan Carlos Ramirez

miércoles, 3 de junio de 2009

Emociones

Accidentalmente llegue al blog y desde entonces comencé un viaje a mi infancia y adolescencia, allá en el Barrio 1 o Barrio Justicialista o Barrio Esteban Echeverría, conforme cambiaran los vientos políticos.
Nací en el Htal. del Barrio en 1955 y viví hasta 1976 en la misma localidad. Me interesa muchísimo conocer sus trabajos e info obtenida, y humildemente aportar desde mi memoria aquellos momentos de "azules y colorados", la llegada de De Gaulle al Hogar Escuela, La Mafia Marsellesa en los 70, la Matanza del 20 de junio y muchos otros recuerdos de éste viejo, que fuera paciente del DR. Manuel Medell (padre) desde mi nacimiento.
Tengo particular interés en comprar el libro "Las vacas vuelan" de Patricia Celia Faure, pero dudo que pueda conseguirse por mi vecindario. Todo contacto o respuesta sera inapreciable para mi, pues a fuerza de haber vivido en 9 diferentes países, me produce mucha emoción descubrir partes de mis raíces e historia en "el blog".

Juan Carlos Sarmiento

domingo, 31 de mayo de 2009

Identidad

Cuando viajamos, a la vera de la ruta se encuentran plazas que nos dan una ligera síntesis del poblado que estamos cruzando. Cuando miramos una foto antigua, también podemos imaginar la identidad de lo retratado.
1947
Nos parece sentir la brisa que mecen las ramas de los altos e innumerables árboles que bordeaban y daban fresca sombra a la ruta 205, en aquel 1947. Desde la esquina de la Farmacia de Vidal y con toma que cierra hacia la “S” que la ruta pega en “la barrera del Roca” (vista al Sur), se nos muestra un espléndido automóvil estacionado en primer plano cerca de la entrada no asfaltada, de la quinta propiedad de Lorenza Zenavilla Ezeiza, esposa de Ramos Mejía. La digitalización de la foto nos permitió conocer que el coche tenía el volante a la derecha y ello es lógico, no hacía aún un año desde que se dispusiera el cambio de mano que nos rige hasta la actualidad, dejando de lado el modelo inglés. En el folleto original, cedido a la Junta por el Sr. Petrone, el anónimo fotógrafo nos dejo a un fascinado muchacho que mira hacia la cámara a metros del kiosco de diarios de Galván, ya sobre la Plaza Eva Perón. Por detrás, el mástil de la plaza, dos vehículos estacionados sobre el lado Este precedidos por un ciclista, más árboles que no nos permite más que intuir la entrada de la estación de Ezeiza, justo en donde se encuentra estacionado una chata. Nótese además, que no hay calles perpendiculares a la ruta sobre la izquierda.

2009
La ruta, en su paso por la estación, ya no cuenta con espacios vacíos. Los comercios han suplantado a los árboles otrora existentes y ya no es posible fotografiarla sin incluir a los medios de transporte públicos que por ella se desplazan. Mucho más ancha, aún sigue flanqueada por la plaza que volvió a llamarse San Martín, no aparece el kiosco de diarios La Llave de Oro debido a que fuera desplazado más hacia las vías. El mástil ha debido mudar de lugar y dos pinos se destacan: el que plantara Don “Poroto” Álvarez junto a Don Mariani y otros seguidores del naciente peronismo allá por 1946, y el retoño del Pino de San Lorenzo, de 1963. Ambos precedidos por un cartel que nos identifica sobre una plaza que se mantuvo en el tiempo y se presenta al viajero como una postal que habla de nuestra Identidad: una pujante comunidad que crece y transforma los espacios sin dejar de estar en armonía con la naturaleza.

Cada foto, archivo y documento antiguo, no debe ser sólo un papel amarillento sino que debemos comprenderlo como el futuro de nuestro pasado. Invitamos a nuestros paisanos a construir nuestras historias participando, acercándonos testimonios, documentos, fotos. Desde la Junta, pretendemos rescatar, exhibir y preservar los testimonios para sus legítimos dueños, nuestras futuras generaciones.
Juan Carlos Ramirez

lunes, 25 de mayo de 2009

Cincuenta años
















Hoy, los ezeizences estamos orgullosos de nuestra ciudad y su constante crecimiento. Las incomodidades que ello atrae nos lleva a veces a añorar aquel paisaje ya lejano en el tiempo, que distaba de ser citadino pero que nos brindaba una inmensa paz y…seguridad. No son pocas las veces que miramos con recelo a los recién llegados mientras comentamos sobre la precariedad de las nuevas viviendas y nos quejamos del tránsito. Sin embargo…
Hace no más de medio siglo, la radicación de nuevos vecinos en el pueblo de Ezeiza comenzó a modificar el paisaje rural. Los grandes espacios vacíos fueron ocupados por viviendas que los residentes históricos consideraron precarias. Los frentistas se quejaban además que del incremento del tránsito, resultaban polvaredas que invadían las casas, muchas de las cuales eran enteramente de chapa (varias subsisten orgullosamente).
La Operación Territorial Ezeiza llevada adelante durante la presidencia de Juan D. Perón, los créditos hipotecarios y su más equitativa política de distribución de ingresos, permitió que el proletariado acumulara y canalizara sus ahorros en la adquisición de la vivienda propia. No todas pudieron ser de “material”, entendiendo como tal a las de mampostería, sino que se alternaban con las construidas con maderas que habían sido parte de los obradores en el aeropuerto (aún en construcción), además de las clásicas casillas prefabricadas.
Si observamos la foto Nº 1, notamos la falta de edificaciones contiguas y que calles y aceras, se confunden en un paisaje verde. La casa, cuya vereda correspondiente ha sido protegida por un alambre para evitar las visitas de mansas vacas, nerviosos toros o curiosos caballos, da frente a la calle Juan José Passo. En el cruce de ésta con Presidente Perón, se encuentra el monte de ligustros que se observa como fondo y que caracterizaba a la 3ª Sección del Barrio Hansen.
La foto Nº 2 nos acerca la misma toma, cincuenta años después. Desaparecieron los baldíos, aparecieron aceras y calles. Ya no hace falta el inofensivo alambre para protegerse del ganado pero aparecieron las rejas como otra instancia en la búsqueda de seguridad. El barrio ahora es conocido como Vecinal, la calle paso a llamarse Florida (desde comienzos de los años ’60), y el proceso de desperonización que comenzó con el golpe de Estado de 1955, rebautizó a la avenida otrora enmarcada por altos ligustrales, como Domingo French.

Juan Carlos Ramirez


domingo, 17 de mayo de 2009

Unitarios y Federales en Ezeiza

Don José Zenón Videla, Alcalde de Hermandad de San Vicente y por tanto encargado del contralor de las tierras que hoy pertenecen al Distrito Ezeiza, informó al cabildo en 1819 que pese a los 14 tenientes que lo secundaban, no podía administrar justicia “sin que el abuso y la intriga brote”. En el oficio sugería que el partido se subdividiera con un alcalde en cada sección, para que sea “regularmente servido”. El Director Supremo recibió el documento con el siguiente comentario: “hallando este cavildo, bastantes fundadas estas consideraciones, y qe. verificada la subdivisión sería mas comoda la elección de los Alcaldes.”
De la terna presentada al cabildo en 1820, resultó electo don Juan Manuel de Rosas como Alcalde de Hermandad. Notificado de la imposición renunció al nombramiento y pese a un “No ha lugar” del Cabildo, insistió en declinar el cargo porque la distancia y las inundaciones del Salado que afectaban la organización de su estancia “Independencia”, se lo impedían. Finalmente un vecino de Cañuelas, don José Hilarión Castro, fue citado “a prestar el juramento de estilo.”
Por documentos que compilara Lucio V. García Ledesma, sabemos que un 22 de enero de 1822 se tomó en cuenta la extensión del partido y se nombró Juez de Paz del Primer Departamento de campaña en San Vicente a don Pedro Pablo Udaquiola y a don José Hilarión Castro en Cañuelas. En las primeras disposiciones es nombrado “Alcalde del Quartel 6” don Ramón Carrizo, con competencia desde “Remedios hasta el Pueblo de San Vizente”, según consta en documento emitido en el “Partido de Cañuelas y Abril 2 de 1822”, por quien firmó como”Jose Ilarión de Castro”.
Don Ramón Carrizo, hombre casado y letrado que tenía regular fortuna y estancia cerca de Los Remedios, fue denunciado por unitario el 14 de mayo de 1831. Hemos encontrado que nuestro primer alcalde en tiempos que pertenecíamos a Cañuelas, era propietario de tierras que figuran en la mensura practicada por el agrimensor G. Kuhr en 1858 (orden Nº 18). Sus herederos, volvieron a mensurar la propiedad mediante el agrimensor V. M. Sousa, en 1881 (orden Nº 60). Portar el apellido Carrizo no era afortunado durante la gobernación de don Juan M. de Rosas. Don Anselmo Carrizo también fue denunciado por unitario. Tenía su estancia en el “pasage de Remedios” y era un soltero de 30 años y regular fortuna pese a no saber leer ni escribir, cuando “se paso a Lavalle", junto con Ramón, de 32 años de edad.
No fueron los únicos perseguidos pues Agustín Márques, catalán de 50 años, fue caratulado como “empecinado” unitario. Sabía leer y escribir y tenía propiedades en nuestro distrito, según consta en el duplicado Nº 4 de la mensura practicada por J. M. Manso en 1827. Don Agustín se sumó a las fuerzas de D. Domingo Guado y de su hermano, Juan José, “unitarios malos” ambos, de 30 y 27 años respectivamente con propiedades en la campaña y que por saber leer y escribir, mantenían “comunicaciones con Lavalle hasta qe. se retiró a la ciudad, famosos perseguidores de los federales y en el día se hallan en la Banda Oriental.”
Por el mismo tiempo, 1835, aunque por motivos menos ideológicos y más pasionales, en tierras cercanas a la estancia Los Remedios (Cuartel 5º de las Cañuelas), se encontró el cadáver de Francisco Ferreira. Actuaron el Alcalde don Francisco Sánchez y el comisionado por el Juez de Paz. De las diligencias practicadas resultó que Juan Centurión, José Gómez y la propia mujer de la víctima, Angela Ruiz, estuvieron implicados en el homicidio. El 7 de junio de 1836 los culpables fueron condenados, en tanto se puso al tanto al defensor de menores para que disponga por los hijos del matrimonio. Fueron fusilados en la actual plaza San Martín de Cañuelas, y sus cuerpos “puestos por 6 horas colgados a la expectación pública”.
En el mes de Mayo y camino al Bicentenario, creímos necesario recordar cómo la gente de nuestra región construyó su historia, limitándonos a reseñar episodios ocurridos en un triángulo aproximadamente formado por una línea que uniría la estación T. Suárez con el río Matanza, teniendo a éste y al arroyo Giménez como los restantes límites.
Juan Carlos RAMIREZ

domingo, 19 de abril de 2009

Bailes, chicas y chicos

Muchas de las familias fundantes de Ezeiza, se originaron en bailes locales. Los chicos recelaban de los muchachos venidos de otros pueblos, muchos de ellos provenientes de Llavallol, y que llegaban atraídos por las bonitas chicas ezeicenses. Algunos muchachos de entonces, contaba don Barone, solían violentarse primero con los más osados, quienes sólo eran aceptados tras recibir “una paliza” ceremonial.
Antes de que la fusión entre el Sportivo y el Juventud diera origen al Club Social y Atlético Ezeiza (25/04/1937),algunos de los jóvenes ezeicinos socialmente más activos, como Alfredo Pascuaré, se daban cita en el Club Deportivo y Social Juventud Unida. Éste había sido fundado en 1930 y funcionaba en un galpón de chapas, en Ituzaingó a metros de Libertad, que había albergado a un taller. El amplio local, alquilado a don Salvador Tortajada, tenía pisos de madera por lo que había que trajinar para limpiar o disimular las lógicas manchas de aceite. Antes de cada velada se lo lustraba con una pasta que era el resultado de moler velas, por ese entonces todavía compuestas con esterina. A fines de 1934 ya no pudieron seguir alquilando el salón pero las milongas, continuaron.
Entre 1935 y 1940, la falta de locales bailables no amilanó a nuestra juventud. En lo de Palma, donde actualmente están las oficinas de una empresa local de transporte de pasajeros y en donde anteriormente funcionaran consultorios médicos, existía un taller de mecánica automotriz ubicado sobre la ruta 205. Allí, las chicas y chicos se organizaron de modo tal que los sábados, mientras los muchachos sacaban los trastos pesados, las chicas baldeaban y arreglaban el lugar. No sólo acudían solteras y solteros, sino que también era habitual que allí llegaran los matrimonios jóvenes, incluso con pequeños, según recuerda Telma Pascuaré.
Eran tiempos en que no existía Edesur ni Segba (empresas de servicios eléctricos); lo único alumbrado era un tramo de la ruta, nueva por entonces. Los faroles a kerosén igualmente daban la claridad suficiente para iluminar a las bellas, siempre y cuando no se olvidaran del necesario “bombeo”.
No diferían demasiado los bailes organizados en Tristán Suárez salvo por el hecho de que el café, bar y restaurante Berutti, que brindaba su excelente local para tales eventos, contaba con un equipo generador de electricidad y eso lo distinguía. Nos cuenta Carolina Ovejero, que el local ubicado sobre la ruta a metros de la estación y en donde funcionaría posteriormente una oficina de Segba, tenía pisos de madera que se lustraban esmeradamente, luego de correr la pesada mesa de billar. Las luces y el ventilador de techo deslumbraban tanto como su conocida máquina de 4 bocas para hacer café express. La gran pianola eléctrica alemana con que contaba, permitía escuchar desde valses vieneses a tangos, toda una orquesta tocando para quienes insertaran… diez centavos en la ranura.
Juan Carlos Ramirez.

jueves, 9 de abril de 2009

Recordando a la profesora Siciliano

Tenía 10 pequeños años cuando su familia se trasladó de su Zapala natal hacia los pagos de Monte Grande, allá por 1950.
Inquieta, supo tempranamente que ser docente era su lugar en esta vida. En el INSP Joaquín V. González se recibió de profesora de Historia y por concurso, accedió al cargo de inspectora de Escuelas Primarias de la Provincia de Buenos Aires. Llegó a ser la Inspectora Jefe de la Región XVI de Mar del Plata y Asesora de la Dirección de Educación Primaria de la provincia.
Explicar qué significó Isolina para nuestro hacer cultural, es casi inconmensurable. Difícil abarcar tantas inquietudes y participaciones. Fue socia fundadora y primer secretaria de la Biblioteca Pedagógica “Nélida E. de Casademont” de E. Echeverría y organizadora del Museo Municipal en 1974, además de secretaria de una subcomisión en el 50º Aniversario del Partido de E. Echeverría. De dura voz, estudiada declamación, inspirada verba, guió la formación de maestros desde l.S.F.D. Nº 35. Allí dictó Ciencias Sociales y Didácticas de las Ciencias Sociales, en tanto enseñaba a “querer lo propio”, valorar lo nacional y defender lo regional. Integró la C. D. de la Asociación Cultural Sanmartiniana, fue conferencista y jurado en jornadas de didáctica. Solidaria, colaboró en la Cooperadora del Policlínico Sofía Terrero de Santamarina y en LALCEC. Fue reconocida con el Premio Nacional Sanmartiniano en 1987 y como Trabajadora de la Cultura en 1988. Socia fundadora de la Asociación de Artes y Letras de E. Echeverría y del Círculo de Periodistas, integro la Junta de Estudios Históricos de E. Echeverría, como Miembro de Número. Colaboró en periódicos, antologías poéticas y elaboración de folletos sobre nuestra historia regional. 
La recordamos por su labor docente, como periodista e historiadora. En este rol rescató muchas estampas de nuestra ciudad en un trabajo titulado “Apostillas del partido de Ezeiza”, que fuera publicado en la “Memoria de la Jornada de Historia de Pueblos”, realizada en agosto del 2000. 
La Profesora Isolina Siciliano, quien nos dejó un 09 de marzo, pensaba, tal vez, en su poema”Pasajero”:
 “Hoy el mar / me regaló un mensaje / decía: Pasajero / desciende en esta playa rumoreante, / Tal vez tu barca / Ha encontrado / Nuevo velamen.” 

Por Juan Carlos Ramirez Leiva

domingo, 5 de abril de 2009

Las Delicias en Canning

El impacto de la crisis de 1930 en el valor de la tierra, obligó a muchos terratenientes a vender parte de sus propiedades. Los poseedores de pequeños capitales accedieron a la compra de fracciones que le permitieron desarrollar pequeñas y medianas unidades de producción. Tambos, quintas de verduras, plantaciones de duraznos, manzanos y criaderos de gallinas ponedoras, compartían el espacio con productores de miel y de dulces, en tanto, algunas pequeñas granjas criaban animales. El agotamiento del modelo agroexportador no impidió que la economía local quedara sujeta a la producción agropecuaria, pero dentro de un marco de creciente diversidad que cambió rápidamente el paisaje en Ezeiza. En este contexto, no puede extrañar el desarrollo de los viveros de flores y el más importante de nuestra región, fue La Delicia.
Pedro Antonio De Maio se instaló en las actuales calles Lacarra y E. Mitre cuando decidió independizarse del papá, propietario de “El jardín de las delicias” de Lanús. Eligió Ezeiza no sólo porque los atractivos precios del remate le permitieron acceder a cuatro hectáreas en 1931, sino también por lo alto de las tierras y además, porque le gustó el lugar. En 1932 decide radicarse definitivamente aquí con su familia, en un tiempo en que desde nuestro Canning podían verse el paso de los trenes por los dos ramales existentes, tal era la falta de construcciones y de árboles por aquel entonces. Aún no existía la Ruta 205 y el Camino a Las Flores era un camino Real ni siquiera abovedado, tan ancho como polvoriento, camino por donde las tropas de vacunos transitaban hacia su destino final. Las instalaciones del vivero fueron prácticamente un mojón de referencia para orientar a quienes buscaban internarse en el campo, en busca de caza.
Pedro Antonio, su hermano Juan y algún ocasional peón, comenzaron a trabajar la tierra. Plantaban, injertaban y producían con ganado sudor, el reconocimiento del mercado. Don Pedro no había estudiado botánica pero había aprendido del papá, de ver a los feriantes, de preguntar, leer… y trabajar con pasión. Los incipientes remates de principios de la década de 1930 se fueron haciendo cada vez más frecuentes y la zona comenzó a crece demográficamente. Los nuevos vecinos buscaban plantas para sus terrenos, como reparo del viento, para frescas sombras y también como frutales y adornos. La creciente demanda requirió de limoneros, naranjas, mandarinas, ciruelos, duraznos, damascos, almendros, castaños, uva, pera, granado, coníferas, nogales; algunas plantas para jardín, otras para cerco como ligustrina, ligustro, grateus. En fin, de todo y todo producido en el vivero de De Maio.
Puede afirmarse que casi la mitad de la forestación de Ezeiza fue el resultado de la producción del mencionado vivero, que funcionó hasta 1978. La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza destacó en el 2004 a las instalaciones de La Delicia, en cuyo predio se conservan aún los invernáculos de vidrios, como de interés patrimonial histórico. Se instaló allí un cartel identificatorio pintado por el maestro fileteador, Luís Alberto Plaquín. Creímos necesario incluir a los pioneros, a los que crearon los barrios cuando aún no existían vecinos. Tal es el caso de don Pedro Antonio De Maio y el Vivero La Delicia, precursores, hacedores de nuestra temprana historia.
Juan Carlos Ramírez.

domingo, 29 de marzo de 2009

Mirta dice...sobre el 20 de junio de 1973

Pensar que otra historia distinta se inscribió en la Escuela Hogar Evita (en ese momento D. F. Sarmiento). Desde el 1º de junio del 73 y hasta mediados del 75 el Comando de Organización se había apropiado de un espacio público, educativo y saludable /como es la Escuela Hogar/, para tener su base privilegiada para la pelea por la hegemonía frente al palco.

Mirta Parravicino.

sábado, 28 de marzo de 2009

Inundaciones

Suele suponerse que el mes de Agosto es el que mayor número de días lluviosos presenta y como tal, el que suele provocar inundaciones pluviales frecuentes en nuestro distrito. Sin embargo de acuerdo a las estadísticas, es en el mes de Marzo cuando se registran los valores máximos. Se recuerdan años lluviosos como en Mayo de 1985, con un registro de 341.6 mm., ampliamente superados por las precipitaciones caídas en Marzo de 1988, cuando supero los 500 mm., casi la mitad de la media anual. Diez años después, pero en Mayo, parte de Tristán Suárez se convertía en una nueva Venecia. A sólo unas quince cuadras por Gaddini "al fondo", las precarias zanjas no daban abasto para canalizar tanta agua, que en su desborde insistieron en quedarse por algún tiempo, formando temporarias lagunas.
El fenómeno se corresponde con la modificación paulatina que sufren los espacios del distrito, producto de una urbanización no siempre acertada en su planificación. Parte del mismo Barrio A.T.E., en Ezeiza, fue levantado sobre el lecho de un bañado; la modificación del curso de un arroyo que cruzaba por la actual calle Beruti a la altura de Centenario, provocó continuas inundaciones. Ha desaparecido la laguna que se formaba desde prácticamente Gral. Lamadrid hacia las vías de La Trocha, al Este de la Ruta 205. No nos olvidamos de las encadenadas que se encontraban en Avellaneda, Beruti, Saavedra y Florida (conocida como la de Barone, un antiguo vecino), o la que se encontraba frente a la cancha de bochas de Canteros, en Ituzaingo al 1400. Una laguna pintoresca era la que se encontraba en el triángulo que tenía por uno de los vértices a la ruta 205 y ruta 52, frente al actual Polo Policial (en donde funcionara la Municipalidad). Recibía las aguas, ahora canalizadas a través de un entubado, que provenían desde la zona donde se encuentra "Allá en el Sur", y descargaba en un arroyo que hacia los años 50, se llamaba todavía Arroyo del Rey (hoy se lo conoce como Ing. Rosi). No siempre los reseñados espejos de aguas bastaron para contener a la naturaleza. A finales de la década de 1950, un lluvioso año provocó que se desbordara fenomenalmente la laguna compensadora que se encontraba en la hoy Manzana de las Luces (Derqui y Beruti entre Provincias Unidas y Libertad), colectora natural de las aguas de la zona por ser la parte más deprimida de Ezeiza Oeste. En la década de 1920, las lluvias provocaron una inundación tal que Don Pedro Legarto, tuvo que nadar un buen trecho para abrir una tranquera y permitir que las vacas pudieran ir hacia tierras más altas.
Sin embargo ninguna de estas inundaciones pueden compararse con la más antigua que se tenga conocimiento. Modificó incluso, el recorrido del río Matanza, tal como lo revelan los depósitos de origen fluvial que los especialistas han estudiado. En la época de la formación pampeana, hubo tres grandes ingresiones marinas. La tercera se la conoce con el nombre de ingresión Querandinense. Esta inundó las depresiones del Río de la Plata y avanzó por el valle del río Matanza sepultando bajos las aguas no solo a Ezeiza, sino que se extendió hasta Cañuelas y Marcos Paz. Por eso nos animamos a decir que inundaciones, inundaciones eran las de antes.

Juan Carlos RAMIREZ.

sábado, 21 de marzo de 2009

Julio García dice...

He estado leyendo el libro "Las vacas vuelan" y me ha parecido interesante, con mis 32 años y 26 como ciudadano de esta hermosa ciudad, he aprendido a amarla y a preocuparme por ella. En diversas ocasiones he intentado buscar por internet fotos históricas de mi ciudad sin lograrlo, con la compra del libro me ilusioné con encontrar alguna pero sin resultados, entonces nació en mi la inquietud de por qué no tenemos fotos del nacimiento y crecimiento de nuestra hermosa ciudad, la cual esta llena de historia e historias. Es una pena buscar "Ezeiza" por internet y solo ver resultados del aeropuerto, que es importante y forma parte de nuestra vida, sin duda, pero deja en el olvido gran parte de la vida del ciudadano común, ese que conoció a French aún con terrenos baldíos, o esa vieja casona al lado de Harfouch, donde hoy sino me equivoco hay una peluquería, o la vieja estación de bajos andenes. Todo eso señores es historia, nuestra historia. Me encantaría poder llevar a mi hijo de 14 años a ver una muestra de fotos de nuestro tan amado pueblo.
Yo no cuento con fotos de la antigua época de tambos en Ezeiza, pero no dudaría un segundo si tengo que colaborar en ese trabajo. Señores me pongo a su disposición de ser necesario; les planteo la inquietud de hacerlo y la necesidad de acompañar el progreso de nuestra ciudad con nuestro pasado a cuestas, aquel que no debemos dejar en el olvido y debe enorgullecernos. Como les dije anteriormente, cuenten conmigo si necesitan ayuda. Muchas Gracias

¡ Leeecherooooo!

No era de la familia pero atravesaba el patio con sus trancos largos y ágiles, y entraba a la cocina como Perico por su casa. Lo recibían los gallos afinando sus cantos y los chicos lagañosos que querían desayunar antes de ir a la escuela. El lechero llegaba despabilado como novio enamorado e iba despertando al pueblo a través de su llamado que prolongaba la primera letra “e”. En la fotografía tomada por un fotógrafo ambulante, se ve al carro del señor Luacel estacionado frente a su casa sobre la calle de tierra Yatay, entre Larralde y Las Heras La yegüita La Nena, cuántas mañanas habrá pisado escarcha desde el tambo de Roberto Chiclana, para acercar la sana leche a la comunidad.
Desde fines del siglo XIX, cuando el Distrito Ezeiza era un gran campo donde rumiaban las vacas de los vascos tamberos, la leche era la protagonista de la economía. Así nomás, fresquita y con la espuma rebosando el tarro, iba a distribuirse por las ciudades con la ayuda del tren que la transportaba. La pasteurización la realizaba la mamá en cada hogar con la ayuda del hervidor que siempre estaba impecablemente limpio.
Era una actividad comercial que sostenía a la mayoría de los pobladores rurales de la región. La laboriosidad sacrificada desarrollada en los tambos era decisiva para la economía de muchas familias del Distrito Ezeiza. Y a medida que se fueron formando los pueblos, se agregó la actividad del lechero proveedor a domicilio.
Lic. Patricia Faure

domingo, 15 de marzo de 2009

Wilfredo dice...


Te envío las únicas fotos que tengo de la Esc. Nº 3 /hoy E.P.B. Nº 1/ y con la Srta. Curbelo y la grupal de la esc. 25 con la maestra; los nombres se me perdieron en el tiempo. Yo vivía en Uruguay y Gral Guemes, Barrio Villa Guillermina /J. M. Ezeiza/, por lo que me pasé a la escuela 25 un tiempo, por cercanía, hasta que en ese año me mudé a Luis Guillón. Mis tíos Olga y Tomás Calzado, venido de España (vasco), vivía en Uruguay y Lavalle, era propietario de media manzana. Se dedicaba a la venta de leche en el barrio, ya que tenía una vaca, además vendía conejos y gallinas. La casa tenía aljibe y árboles frutales. Con relación a /mi compañero/ Nakasone, más tarde se vino a vivir a Luis Guillón, donde la familia instaló una Tintorería, para luego cerrarla e irse a Japón. No tengo contacto con ninguno de mis ex compañeros. Juan Carlos un fuerte abrazo y quedo a tu disposición. Wilfredo

jueves, 5 de marzo de 2009

Miriam dice...

Cuando se crea un escudo se trata de reflejar cada parte importante de un lugar, en este caso, realmente me ha gustado el explicativo. Iré leyendo los demás artículos, espero seguir en contacto con ustedes como institución.
Miriam E. Orlando

lunes, 23 de febrero de 2009

Wilfredo dice...

Debo contar que hice los tres primeros grados de la primaria en la Escuela Nº 3, tengo una foto grupal y una con la entonces Srta. Curbelos. Recuerdo a un amigo, Néstor Nakasone, que venía desde la quinta que tenían los padres cerca del Aeropuerto en tractor, ya que el asfalto de French llegaba hasta la esquina de la Escuela.

Las vacas vuelan…. Historia de una identidad

He tenido el gran placer de leer la obra de Patricia Faure “Las vacas vuelan”, una valiosísima recopilación de reportajes y entrevistas realizados por la autora a 73 protagonistas de nuestra historia local. Ellos no son héroes de bronce ni heroínas de novelas, sí son los testigos vivos que nos cuentan sus experiencias de tiempos pasados y a través de sus relatos nos permiten zambullirnos en ese inconsciente colectivo junguiano, en busca del arquetipo ezeizense. O (invocando nuevas disciplinas), buscar nuestro ADN común, o la “memoria celular” que nos lleva a ser lo que hoy somosMe atrevo a recomendar la lectura de este libro ameno y revelador, a todos los habitantes de Ezeiza, y muy especialmente a aquéllos que pretendan “regir el destino” de los seres que aquí moramos. Sabiendo de dónde venimos, podemos darnos cuenta de quiénes somos y decidir también hacia dónde vamos. Tomo aquí el desafío que nos plantea Patricia en la última oración de su magnífica obra. Me motiva el amor por nuestro lugar que comparto con ella y sus entrevistados, y la fe en el futuro promisorio que soñaron quienes nos precedieron.
Propongo una nueva interpretación, que no desmerezca las hipótesis por ella esgrimidas, u otros análisis que puedan plantearse, sino que simplemente sume otra mirada, y que juntos podamos construir esta historia, que es la historia de nuestra identidad: “Según algunos psicólogos, la memoria no consiste solamente en la codificación y el almacenamiento. Es, sobre todo, una actividad social, que pasa por la palabra y que se construye en relación con otros individuos. Los padres enseñan a sus hijos lo que se puede memorizar: de este modo los socializan y al mismo tiempo les transmiten un pasado. De la misma forma, la conmemoración de un acontecimiento familiar o nacional proporciona a los participantes la ocasión de manifestar su pertenencia a un grupo y de recordarlo colectivamente ("La construcción social de la memoria", de Michael Billig y Derek Edwards).
…”Las computadoras tienen memoria, pero según lo que he leído no tienen recuerdos… La memoria social no funciona como una computadora pues no guarda solamente informaciones sino también sensaciones, sonidos, imágenes y sobre todo, significaciones…” (F. Delich). Cierro los ojos y veo pasar ante mí a cada uno de los personajes citados por los entrevistados. Vascos, japoneses, italianos, gallegos, turcos, judíos, alemanes, armenios, argentinos de todas las latitudes: santiagueños, tucumanos, entrerrianos, pampeanos, porteños…. Todos ellos llegaron a estos pagos en busca de su futuro, un futuro mejor, un hogar, trabajo. Y trabajo fue lo que encontraron, y trabajaron duro y parejo, de sol a sol, bajo las inclemencias del tiempo y de los tiempos que les tocaron vivir. Hablan de tambos y quintas, de ferrovías, rutas y aeropuertos, casas, escuelas y hospital, todos ellos fruto del trabajo y la fe de estos pioneros. Y las Escuelas, y las Maestras, eje indiscutido y respetado del futuro de sus hijos. Cuentan del sacrificio diario para concurrir a la escuela. Barro, lluvia, frío, falta de caminos o veredas no fueron obstáculo para que niños y maestras concurrieran con amor a su labor de aprender y enseñar. Y los padres construyendo con sus manos aulas y aceras… A través de los tiempos, describen un Estado a veces paternal, y las más de las veces ausente.
Los progresos logrados por el esfuerzo de la gente del lugar (asfalto, banco, creación de escuelas, bibliotecas, capillas). La solidaridad entre los vecinos. El cooperativismo. La participación comunitaria a través de las Sociedades de Fomento y Clubes de Barrio. La comunidad toda cuidando su medio ambiente de las plagas de langostas y de los incendios, y disfrutando de los arroyos entonces cristalinos. Nuevos vecinos eligiendo su lugar por el entorno y el aire puro. La vida cultural plasmada en los grupos de teatro formados por vecinos que escribían sus libretos, actuaban y ellos mismos se encargaban del vestuario y la escenografía, haciéndolo “por amor al arte” o “a beneficio del club o la parroquia”. Los bailes y los carnavales en familia. Las primeras industrias: fábricas de soda, carpinterías, la Gillera… Y la presencia paternalista, y constante en los relatos, de Pistarini, Perón y Evita, (a cuyos fantasmas puedo adivinar aún caminando por el Aeropuerto, el Barrio Uno o los Bosques).
Ezeiza son todos ellos. (No son los antiguos terratenientes que poseían el título de propiedad pero no la pertenencia. Es probable que éstos prefirieran Recoleta o Europa a los pagos de Ezeiza).
Fueron los primeros ezeizenses, gente sencilla, humilde, trabajadora y digna. Vinieron por el ferrocarril, la ruta o el aeropuerto, en barcos lejanos, trenes, carros, pero no los usaron para irse. Ellos no soñaban con ningún otro sitio, vinieron para quedarse, este fue “su lugar”. Ezeiza no es cuestión de herencias y sí de elección.

Por: María Amelia Militelli

Vascos en Tristán Suárez

Entre las múltiples causalidades que alentaron a los vascos a emigrar, se encuentran las dos guerras carlistas (1833-1839 y 1872-1876). La guerra de la independencia española supuso no sólo la lucha contra el enemigo francés, sino también el inicio de la pugna entre el Viejo y el Nuevo Régimen. Pugna que se prolongaría durante décadas en España. Desde 1839, muchos habitantes del País Vasco y Navarra decidieron emigrar debido a las calamidades de la guerra. Entre 1841 y 1842 había en Pasajes cuatro comisionistas, representantes de tres casas de comercio de Montevideo. Estos enganchadores se comprometían a llevar al Río de la Plata a los emigrantes por una determinada cantidad, pagadera entre cinco a doce meses en el lugar de destino. A partir de 1876, final de la Segunda Guerra Carlista, la salida se acentuó. Pasajes se convirtió en la principal salida para los vascos de Guipúzcoa, País Vasco, Navarra e incluso del S:O: francés, que partían hacia Buenos Aires y Montevideo. En algunos casos nos encontramos con personas que emigraban con la intención de dedicarse al comercio. Esta futura actividad les venía posibilitada por parientes o amigos que residían en América.
Los de esta historia llegaron a nuestro país, como tantos inmigrantes vascos, desde Pamplona. Desembarcaron en el Puerto de Buenos Aires no solo sus valijas, sino también sus sueños; aquellas fueron acarreadas hacia la calle 15 de noviembre Nº 1345, sus sueños echaron a volar... y a materializarse aquel año de 1877. Andrés se quedó en la capital, junto a los parientes que les habían hablado de estas tierras prometedoras. Posteriormente compró campos en Las Flores y se dedicó a las tareas rurales junto a su familia, tal como lo hiciera Pedro.
Todo vasco él y ella, no se amilanaron por la soledad del paisaje en los pagos de la Matanza. Eugenio junto a su esposa Juana Ugarte y el pequeño Matías, no estaban solos porque los acompañaba Fermín Arce. Compañero de viaje también vasco, honrado y valiente que apenas llegados a Bs. As., había tenido los reflejos necesarios impidiendo que un ladrón se apropiara del valijín que contenía todos los ahorros de los Berasain, mientras estos reposaban vencidos por el sueño. Eugenio estableció un precario, quizás no tanto, almacén de ramos generales frente a la hoy ruta Nº 3. Cuando en 1885 el tren Temperley-Cañuelas comenzó a abrir nuevas posibilidades, Eugenio y su familia - incluido el vasco Fermín -, no titubearon en trasladarse hacia la estación de T. Suárez. La ocasión puede haber sido entre 1893 y 1895, de acuerdo a un Plano de Remate del año 1893.
La primera inversión fue la instalación de un horno de ladrillos en lo que hoy es la plazoleta ubicada en Libertad (hoy Gaddini) esquina 25 de Mayo. Con el producto de las primeras horneadas construyó una vivienda y varios locales para comercio ubicados sobre la calle Libertad, sobre la mano derecha. La fonda con habitaciones les permitió pernoctar a la gente que por razones de mal tiempo o por estar en tránsito, encontraban allí un refugio apropiado. Poco a poco el antes desolado paisaje se pobló con viajantes y transportistas (a puro carro) que pasaban por el almacén de Ramos Generales, por las caballerizas o por la cochera. La fonda, abierta aproximadamente en 1896, fue el lugar donde se socializaban las noticias, el lugar de conchabo, distracción de los peones que llegaban a dejar los tarros con leche en la estación.
Eugenio Berasain fue un precursor, un fundador, un visionario. Probablemente la comunidad, le este debiendo un justo homenaje.

Por: Juan Carlos RAMIREZ
Agradecemos la colaboración de Claudia Muscio y Carolina Ovejero.

lunes, 16 de febrero de 2009

Raúl dice...

Visto que La Valentina se mantiene ocupada, deteriorada y cada vez más rodeada de malezas , no se podría hacer algo para que se la declare histórica y conservable; sería bueno hasta hacer un museo. Es tal vez una de las pocas piezas historicas que se mantienen en pié y fué propiedad del Ing. Jorge Duclout, uno de los pioneros en la creacion de un partido.

Destino de aeropuerto

En la historia de la historiografía, esto es, la historia de las distintas creencias con la que pretendemos interpretar el pasado, el determinismo geográfico ocupa un importante espacio. Por ejemplo Montesquieu, filósofo francés del S XVIII, ya había reparado en la influencia del entorno natural respecto a la conducta de los hombres. No adherimos al determinismo pero….. parece ser que nuestra región tenía destino de aeropuerto, desde su temprana historia.
El 4 de junio de 1911, el ingeniero Jorge Newbery intentó batir su propio récord de altura con el recién comprado aeróstato “Buenos Aires”. Lo intentó llevando como compañero a Néstor F. Cano quien dos años antes y siendo novato, había ascendido junto a Alberto Mascías, cruzado el Rió de la Plata y descendido en Uruguay en una hazaña no buscada pero donde los vientos imperantes decidieron su destino. A Newbery también los acompañó el ingeniero Carlos Luischer, un debutante que en su calidad de tal fue bautizado con champaña sobre el centro de la ciudad, a unos 1600 mts. de altura. Terminada la ceremonia, los tomó un viento norte que los arrastró hacia nuestra región.
El “Buenos Aires” había volado durante 1 h. 58´ tras partir de Belgrano, cuando aterrizó en “La Valentina”. La casona de la chacra se encuentra aún levantada sobre la calle Marquéz Alejandro María de Aguado, un extremo del Barrio Nº 1 Justicialista y por tanto, dentro del área del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini. La propiedad pertenecía al ingeniero Jorge Duclout, vecino desde 1900 y hombre que representó a las avanzadas científicas en Argentina. Gustaba de otear el horizonte y para ello contaba con poderosos prismáticos. En su casa había marcada una baldosa desde donde tenía el ángulo apropiado y despejado de árboles, que le permitían observar a la estación de Monte Grande. Duclout era aficionado a la fotografía y había tenido la iniciativa ese año, de ofrecer un premio anual a la mejor foto aérea. El ingeniero se sorprendería gratamente al ver a sus consocios del Aero Club (fundado el 13 de enero de 1908), del cual era vocal. Seguramente Newbery y sus acompañantes, quienes descendieron aproximadamente a las 16 Hs. 15´, habrán visitado el taller de pintura y de fotografía además de la biblioteca, tanto como no se habrán privado de disfrutar del particular jardín japonés, en aquel fin de otoño. No sabemos cómo regresaron pero es probable que haya sido en un tren abordado en la estación José María Ezeiza, luego de transitar por la calle Garibaldi, hoy Pedro Pravaz, vía que unía a la estación con los tambos existentes en lo que fuera la colonial estancia Los Remedios, fundada en 1758 cuando aún se estaba bajo la jurisdicción del Virreynato del Perú.
La casona escapó de la destrucción generalizada en 1945 porque en ella decidió vivir el General Juan Pistarini, mientras se llevaba a cabo la construcción del aeropuerto que llevaría su nombre. En “La Valentina”, que debería ser declarada Patrimonio Histórico por nuestro Municipio, se unieron los sueños de los primeros aeronáutas con nuestra actual realidad: el distrito Ezeiza cuenta con un aeropuerto internacional que fuera considerado como el mejor de Sudamérica. Por si alguna duda queda de los méritos históricos de Ezeiza en relación al aeropuerto, el vecino e historiador Víctor García Costa apuntó lo siguiente en el trabajo que fuera presentado en el “4º Encuentro con Nuestra Historia”: el 23/09/1912, el aeróstato Cóndor piloteado por Eduardo Bradley “supo aprovechar con éxito la intensidad del viento N.NO. que lo condujo después de atravesar la ciudad y el aeródromo de Lugano a 1.400 metros de altura, a la estación de Ezeiza donde se produjo el descenso”.

Por: Juan Carlos Ramirez

domingo, 15 de febrero de 2009

Wilfredo dice...

Hola vecinos de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, he visitado su interesante blog.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Primera Comunión

Más de una tía se sintió inquieta. El nene no lograría mantenerse impecablemente vestido en aquella calurosa tarde del 8 de diciembre de 1958. Muchos habían estado encerrados los últimos días en un vano intento de que las rodillas no presentaran nuevas cicatrices. Pantalones cortos pero saco, moño y medias largas y tan incómodas, como los molestos guantes blancos. Aquellos, que los chicos comenzaban a sacarse para pesar de sus madres y madrinas.
La jornada se había iniciado a las 6 hs., con repiques de campanas y disparos de bombas. A las 7.30 hs., la Misa Blanca de Primeras Comuniones y a su término, se les había servido a los niños un chocolate con masas confeccionadas por las madres. Por la tarde y tras la Coronación del Rey y Reina del Catecismo, se inició la Gran Procesión. Se habían recorrido las calles Córdoba, Pravaz y Ruta 205. Los hombres llevaron en andas a La Inmaculada Virgen María Nuestra Señora del Valle; era su primer paseo por Ezeiza.
La procesión regresaba desde la Plaza San Martín por la Avenida French, camino a la aún joven parroquia. Esta, inaugurada el 18 de febrero de 1950, había sido construida gracias a la pujanza de los fieles locales y a la gestión de la familia Pistarini, tan ligada a nuestra historia local. Las fiestas patronales de Ezeiza habían convocado incluso a vecinos de Canning, La Unión y Tristán Suárez. Se había trabajado mucho, las calles estaban arregladas, adornados los edificios y las flores embellecían el templo. Los festejos culminaron cuando tras entonar el Himno Argentino, se arrió la bandera y se hizo un emotivo adiós con los pañuelos.
Hacia menos de un año que había pasado de ser considerada Capilla a ser reconocida como Parroquia. La imagen había sido traída recientemente y acompañaba al hermoso fresco pintado por detrás y arriba del altar, por un artista del cual no hemos podido rescatar el nombre. La comunidad católica local se sentía orgullosa, 1958 había sido un año generoso. La iglesia católica cumplía nada más ni nada menos que doscientos años en Ezeiza. La cara del párroco Severo Babuggia irradiaba felicidad cuando convocaba para las Confirmaciones que se realizarían el día 28 y que estarían a cargo de Monseñor Dr.Alejandro Schell.
Desde la década de 1930, las primeras comuniones se realizaban en diferentes lugares. Las últimas habían tenido como marco tanto la casa de Larralde, sobre la avenida French, como la quinta del Doctor Labougle, hoy de dimensiones más modestas que las originales. La propiedad del que fuera diplomático de nuestro país, aún puede observarse con frente a la calle Provincias Unidas, entre Balcarce y Lavalle. No significa ello que la región no contara con un templo, pues debe considerarse que la Capilla de la Virgen de Los Remedios fue desde el 5 de marzo de1758 la única en muchas leguas por más de cien años, y estaba ubicada en el hoy Distrito Ezeiza.
Cuando en 1945 se expropio la estancia de Los Remedios para la construcción del aeropuerto, el casco y la capilla fueron demolidos. En su larga existencia, la capilla había dependido de la Parroquia de Nuestra Señora de las Islas, cuando la región pertenecía al pago de la Magdalena, luego pasó a depender de la Parroquia de la Santa Cruz de los Quilmes, bajo el Curato de Quilmes. Posteriormente, al crearse el Partido de San Vicente, quedó bajo dependencia de la parroquia de San Vicente de La Laguna de la Reducción; y finalmente al crearse el Partido de Lomas de Zamora (1871), pasó a depender de Nuestra Señora de la Paz hasta la creación de la parroquia de la Inmaculada Concepción en Monte Grande.
La imagen de la Virgen de Los Remedios fue traída por primera vez a América por H. Cortés, importada de España. De la que estuviera en Ezeiza, le hemos perdido el rastro pero si sabemos que los candelabros de plata que la iluminaban, fueron adquiridos por un artesano de Mataderos. Cosas de nuestro pasado.
Juan Carlos RAMIREZ

Maria Amelia dice...

Excelente el blog de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza. Hace unos días adquirí "Las Vacas Vuelan", y no puedo parar de leerlo. Por favor felicito a Patricia, de parte de una lectora adicta. Hace un tiempo hice una escritura de una familia Erratchu, y hablando con ellos resultaron ser pioneros de la zona de (mi barrio -Links Erratchu) y Tristán Suárez, y se ofrecieron a contarnos algunos recuerdos de familia. Gracias a ustedes

sábado, 22 de noviembre de 2008

La primera médica

La Dra. Cecilia Grierson fue la primera mujer de nuestro país en obtener el titulo de médico cirujano pero por su condición de género, la sociedad le negó el acceso a cargos jerárquicos en las instituciones. En 1882 ingreso en la Facultad de Medicina, motivada entre otras cosas por la ilusión de poder curar a Amalia Kenig, una amiga que falleció algunos años después que obtuviera su diploma. Corría el año 1885 cuando comenzó a funcionar la primera escuela de enfermeras de América Latina con un plan de estudio formal, creada y dirigida por la estudiante Cecilia Grierson. Entre otros aportes, estableció el uso del uniforme de enfermera el cual fue adoptado por la mayoría de los países latinoamericanos. Entre 1885 y 1888, siendo todavía estudiante, fue ayudante de histología en la Facultad de Medicina. El 2 de Julio de 1889 obtuvo su título de médica convirtiéndose en la primera mujer graduada de la U.B.A. Su tesis fue aprobada y firmada por los doctores Mauricio Gonzalez Catan, de la Carcova, Eduardo Wilde, Juan R Fernández y Molina; lleva fecha 16 de febrero de 1889 y está clasificada con el número 0983.
El 15 de Abril de 1892, fundo la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, más tarde incorporada a la Cruz Roja Argentina. En colaboración con la Asistencia Pública, gestiono y obtuvo el derecho al uso de la campaña de alarma en las ambulancias que hasta ese momento era de uso exclusivo para el cuerpo de bomberos de la capital. En Julio de 1899 llevo la representación de algunas sociedades femeninas ante el Congreso Internacional de Mujeres en Londres, en donde se le confirió el nombramiento de vicepresidenta honoraria. De regreso, en 1901 fundó la Asociación Obstétrica Nacional y la Revista Obstétrica. En 1916 se retira de su actividad docente y asistencial, cansada y enferma. Solía veranear en una casa en los Cocos (provincia de Córdoba) y en esa localidad donó la propiedad en donde se levanta la Escuela Nacional N º 89 que lleva su nombre, por decreto del año 1935 del Consejo Nacional de Educación.
La doctora Cecilia Grierson murió de cáncer de útero el 10 de abril de 1934 en una casa de la calle Conesa al 2147 en el barrio de Belgrano. Fue una de los seis hijos del matrimonio entre Jane Duffy y John Parish Grierson. Su papá, que nació en la colonia escocesa de Monte Grande, viajó a Inglaterra en donde estudió diversos temas agropecuarios y a su regreso, se dedicó a los trabajos de estancia y a la cría de caballos de carrera. Los restos de Cecilia descansan en el Cementerio Británico de la ciudad de Buenos Aires. Allí se alza una lápida donde figuran tallados los nombres de sus ancestros. Encabeza la lista William, su abuelo paterno, aquel inmigrante que no imaginaría que su nieta entraría cien años más tarde en la historia universal de la Medicina. William Grierson participó del grupo arribado al país en 1825 durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, teniendo como tarea la de proveer herramientas y enceres para los colonos. Años después la doctora escribiría su libro Primera y única colonia formada por escoses en la Argentina (1925), una obra de alto valor historiográfico sobre la experiencia de aquellos inmigrantes en Monte Grande. En el vecino distrito de Esteban Echeverría, la EPB N° 12 de El Jagüel, lleva el nombre de Cecilia Grierson, quien nació en la Ciudad de Buenos Aires, el 20 de noviembre de 1859.
Por Juan Carlos Ramirez

sábado, 15 de noviembre de 2008

Noviembre trae recuerdos


El ferrocarril levantó una sencilla estación de madera en las tierras que fueron donadas para tal fin. Única condición, debía llevar el nombre de Tristán Suárez; el otrora militar devenido en terrateniente. Este no había dudado en donar las tierras que le pertenecían a su esposa, la joven Virginia Acosta, para que se le honrara a él por tal generoso desprendimiento. Veinte años después, la planta urbana de la joven localidad, comenzaba a crecer.
En aquel noviembre de 1905 el comerciante José Vidal, establecido desde hacía varios años en una T. Suárez cuya población rural rondaba las 50 personas, decide ampliar sus actividades. Al restaurant y posada "El lucero del alba", le suma un nuevo negocio de panadería, que según publica el diario El Vicentino, "reúne todas las comodidades higiénicas necesarias para la elaboración de pan y galleta de una calidad superior debido a las buenas maquinarias que ha instalado". El empresario se proponía además, abastecer a Ezeiza, M. Paz y alrededores. Contaba para ello con dos jardineras para el reparto de pan y galleta a domicilio, construidas en la fábrica de carruajes local, propiedad de Ignacio Passini.
No todas eran buenas noticias. El primero de noviembre había fallecido Ernesto Echeverría, quien explotaba en sociedad con Goñi un almacén y despacho de bebidas frente a la estación Ezeiza. La construcción data de 1903 y aún pueden admirarse sus ladrillos, que median 14 por 29 cm. El deceso fue masivamente lamentado y así lo expresaron vecinos como Juan. Bottaro, J. Erramospe, F. Utharry, P. Errecalde, Rufino E. y Dardo N. Alegre, M. Ghirigaray, B. Legarte, S. Cambiasso, G.P. Inchouespe, F. Echemendi, M. Erramouspe, J.F.Leconde, F. Vicondoa, E. Ginocchio, G. Salunbehere, Ernesto y Juan B. Iriarte, entre otros. También estuvo Juan Larralde, aquel vasco de buena memoria que dos años después que le robaran un vacuno, lo reconoció en un campo vecino y pudo denunciar al sujeto, en enero de ese mismo año de 1905.
Los restos del malogrado Echeverría fueron conducidos a L. de Zamora y depositado en el mausoleo de la familia de Nicómedes Pierotti. Este vecino había llegado desde Italia en 1863 e inició en 1878 la instalación de una fábrica de pólvora, en las actuales Patricias Argentinas y Córdoba, de Ezeiza. Su empresa prosperaba pero llegó el primer susto hacia 1884, año en el que se produjo la primera explosión en el establecimiento. Le sucedió otra en 1887 o 1888, otra en 1890, una en 1896 y la última, el 27/12/1898. No se supieron las causas pero lo cierto es que a las 14.55 hs., la explosión fue escuchada hasta en Barracas al Sur. La suerte estaba echada y la fábrica cerró. La memoria colectiva recuerda el episodio, como el día en que "explotó el polvorín".
Pierotti construyó una casa (en la que vivió la ya fallecida actriz Rosa Rosen), que aún existe y que vendió hace casi cien años a la familia Ferrari, sus actuales propietarios. Su nombre, "Santa Bárbara", remite a su origen y a la causa de su venta. Prácticamente no la habitó, ya que su construcción concluía en el momento de aquella dramática explosión.
Regresando a noviembre de 1905, el día 24 fue un día festivo para T. Suárez. La Directora y Maestra María Angélica M. de Amaya dio una clase pública en la Escuela Nº 5 (actual Nº 4). Había sido designada el 26 de marzo junto a C. Moreno, maestra de 1º grado. La clase fue presenciada por miembros y el secretario del consejo escolar, además de un numeroso público. De acuerdo a El Vicentino, tras compartir un almuerzo se escuchó al cantor Rubini y entre las familias presentes, se encontraron las de F. López, Amaya, Félix M. de la Rosa, Beltrame, Alegre, Orso, Heguilsin, Michele, Pini, Gómez, Crispi, Donatti, Cambiasso, Pedrolini y Brancoli, entre otras. Noticias de la vida en el Distrito Ezeiza, hacia Noviembre de 1905.

Juan Carlos RAMIREZ.

TS dijo...

Muy interesante todo lo que he leído sobre la historia de Ezeiza y de Tristán Suárez

sábado, 8 de noviembre de 2008

Ezeiza crece

El lento pero permanente aumento demográfico sostuvo la actividad de los hornos de ladrillos en la zona hoy conocida como Canning. El incremento de la demanda puede adivinarse porque aproximadamente en 1928, los Aranda se suman a la producción. A finales de los años 20, los Pascuaré se radicaron en Ezeiza: Alfredo trabajó en la garita de cambios del ferrocarril mientras Armando fue perfilando su oficio de albañil primero, luego fue el constructor con el número de registro más bajo del pueblo. La casa de Alfredo, muy deteriorada, se aprecia aún en Gral. Paz y Avellaneda.
Una de las propiedades más antiguas y alejadas de la estación que aún existe es la casa del primer intendente vecino de Ezeiza, Don Pedro Legarto (actuó entre 1918 y 1921). Época de progreso para la zona porque desde T. Suárez, la red telefónica comenzó a expandirse. El señor Gaddini había obtenido en 1913 la concesión nacional y en 1928, transfirió el servicio y las líneas de "La Positiva", a la Compañía Unión Telefónica. En la guía editada en 1926, P. Pravaz figura como el abonado Nº 20. La central de la U.T. estaba sobre la vereda norte de E. Echeverría, hoy sede del banco Provincia, frente a las propiedades de la familia García. Una sociedad no podría funcionar sin centros de relaciones. El fútbol fue lo más apropiado para integrar aún más a la comunidad y el primer club fue llamado "Sportivo Ezeiza". La cancha estuvo emplazada hacia 1922, año de su fundación, en un predio cedido por los Zenavilla - Ramos Mejía, justo enfrente de lo que desde 1940, se llamó Plaza San Martín.
Al crearse el distrito de E. Echeverría (09/04/1913), la que fuera fundada en 1877 como Escuela Elemental de niños en el Partido de San Vicente pasa a ser la Nº 3, declarada "con categoría suburbana y situada en el paraje llamado Ezeiza". Sin local propio, funcionó en lo de Cesar Motta en 1914 para pasar dos años después, a un local de propiedad de Lión Pérez. Por ex alumnas como Teresa Barone, la ubicamos sobre el camino que posteriormente pasó a ser la Ruta Nacional Nº 205 (trazada en 1930), con patio y galería que daban a las vías del Ferrocarril del Sud, con otro patio que se extendía hasta la barrera de Garibaldi (hoy P. Pravaz), y teniendo como vecino por el Este a la primera panadería, que llegó a ser propiedad de Guarna. Esta lindaba con "Santa Bárbara", casi frente a la casa de los Pravaz, vía por medio. Entre 1924 y 1930 la escuela funcionó en "La Catalina", sobre French.

Juan Carlos Ramirez

domingo, 19 de octubre de 2008

Viviendas del Barrio Villa Reina Elena

Entre las casas antiguas, se destacan las levantadas con chapa. La generosidad de los materiales empleados y el celo de sus dueños, nos permiten apreciar la vivienda ubicada en Reina Elena 773 casi tal cual como fuera levantada. Sólo una pared ha reemplazado un enrejado de maderas muy popular por entonces para limitar las galerías, ese espacio de tránsito de lo privado de las habitaciones a lo público, a lo abierto, al patio. La casa, que perteneció a Pedro Arrizurieta, no difiere de otras de similar estilo que han sido desmontadas no hace demasiado tiempo.
Contemporánea a las casas Hansen es la ubicada en R. Elena y Dorrego, esquina sudeste. Fue propiedad de la familia Belinzonci y el paso de los años la han dañado pero puede adivinarse la galería que antaño poseía. Una de similares características todavía se levanta en Fournier y Dorrego. Distinta a las descriptas, pero también del tipo mediterránea, es la que se encuentra sobre Laprida entre P. Pravaz y R. Elena, vereda Este: "La Carlota", casa que perteneció a Doña Ramona Fernández. Para acceder a su galería debe trasponerse una puerta, límite entre lo privado y lo público, y esto la diferencia de la que se encuentra enfrente, conocida como la casa de "La Rosa". Su galería estaba precedida por otra formada por un rosal de unos 6 metros de longitud, que daba la bienvenida desde la calle hasta el ingreso a la vivienda; aún hoy se la puede apreciar, con algunas reformas. Con pisos de madera y un sótano la recuerda Telma Pascuaré, nacida allí mismo. Sobre Pravaz 1150 la casa de la familia Delfino, respeta líneas similares: habitaciones que desde el frente se suceden y a veces se comunican internamente, hasta un remate en "L" donde se encontraba la cocina; a las habitaciones se accede desde un corredor-galeria cubierto, con grandes ventanales que permiten el paso de la luz sin retaceos. La propiedad de los Boulan, Provincias Unidas entre French e Ituzaingó, es un ejemplo de estas construcciones.
Estas casas conforman la planta urbana en la década de 1920, junto a un tercer tipo de construcción de ladrillos sin revocar y con amplios espacios, como la de Dorrego 270. En la esquina de Laprida y R. Elena, la herrería de Baristo Ortelli se mantiene desafiante y con sus ladrillos a la vista tal como sucede con la casa ubicada en Ituzaingó casi esquina Provincias Unidas. Los cambios en el tiempo pueden seguirse a través de la geografía de sus paredes sin cubrir. Por Echeverría, antes de Pravaz y con fondos a las vías del ferrocarril, la casa de Juana Corbeta fue probablemente tan o más antigua que la del almacén de Arruiz con su sótano, su particular vereda techada y un palenque limitando la galería. La casa de Corbeta, anterior a 1884, ya fue parcialmente demolida y no puede apreciarse sus añosas paredes pero no es el caso de la propiedad de Arruiz, la que sabemos con certeza que es anterior a noviembre de 1895, que nos muestra todo un estilo arquitectónico al desnudo.
Foto de la vivienda de la familia Ravanillo, en Castelli 386; año 1923-6
Juan Carlos Ramirez

sábado, 18 de octubre de 2008

Bini dice ....

Gracias por permitirme poner en conocimiento de mis lectores de El Morueco Terenciano, buena parte de la historia pasada que se desconoce absolutamente. Sobre todo a los que llegan al Partido vírgenes de todo conocimiento.
Bini Peñuelas - El Morueco Terenciano

Nelida dice.......

Amigos de Ezeiza, les solicito que esta información también la envíen a la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires- Federación, para ser incluida en el Boletín mensual.
Presidencia de la Junta de E. H. del barrio de Liniers

domingo, 12 de octubre de 2008

20 de junio

Recuerdo que cuando tomaba la ruta para ir a Ezeiza, e iba llegando, el paisaje se iba haciendo cargo de mí. Siempre una vivencia distinta...Obviamente iba a visitar escuelas, y a pesar de las múltiples problemáticas que me contaban Inspectores de las Ramas de la Enseñanza, los Directivos, y ya en ellas, los padres y docentes (porque los niños pocas veces tienen espacio para decir en estas cuestiones ¿no?) yo no podía dejar de dibujar una sonrisa en mi alma. Gente trabajadora, luchadora, con buenas intenciones, peticionando lo que significaba dignidad.
Muchas veces en mis "paisajeos" también aparecía la angustia...yo había sido una de esas jóvencitas que con todos los ideales a full, había cruzado el río en cadena de la mano de mis compañeros para esperar el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Yo había ido con la columna de Matanza y mi hermana con la Iglesia de Moreno. Nada de lo ocurrido esperábamos. Nada se nos había advertido. O éramos altamente pueriles o sumamente tontas. Recuerdo mi desesperación por encontrarla entre las balas, y mi resignado regreso a casa, mojada, embarrada, con mi ropa hecha despojos. Mi madre en la puerta viéndome llegar sola...y allí las dos solas volvimos a esperar. Cuando de un colectivo, sucia y agotada como yo, llorando como yo la vimos bajar...Esa masacre había sido el prólogo de los horrores por venir. Creo que estos matices fuertes de la Historia de Ezeiza, hicieron del pueblo un grupo social especial.
Por: Raquel T. Fazio

Ciudades de octubre

El Boletín Oficial del 29 de noviembre de 1973 contenía la ley 8130 Declarando ciudad a la localidad de Ezeiza, dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a treinta días del mes de octubre de mil novecientos noventa y tres.
Unos días antes, vecinos e instituciones del aún pueblo, se encontraban movilizados, los urgía una nota recibida: “La Liga de Padres de Familia (Sec. Ezeiza) invita a dos representantes de vuestra Entidad a concurrir a una extraordinaria reunión que se llevará a cabo en el Club Social y Atlético Ezeiza (French 161) el día viernes 30 del corriente... "el corriente se precipitaba por noviembre de 1973.
Y los actos fueron el 6 de enero del año siguiente. La ciudad madrugó con el estruendo provocado por el disparo de bombas y de los niños ansiosos que revisaban zapatos en busca de regalitos. Se echaron a volar palomas mensajeras, los bustos de nuestros próceres Belgrano y San Martín recibieron ofrendas florales. Hubo gran almuerzo en el Hogar Escuela y desfile de gauchos tradicionalistas venidos desde Tristán Suárez. La comisión ejecutiva de los actos tuvo como presidente honorario al intendente municipal don Oscar Blanco y la nómina estaba integrada por: Juan Alonso, sra. de Aguer, Casimiro Arguello, Oscar Avila, Carlos de Arce, Armando Amar, David Bartolini, Carlos Casador, Juan Carlomagno, Francisco Czernuszka, María C. Romero Catani, Félix Dragone, Jorge Di Leo, Juan Davico, Mario Dirisio, Cayetana de Domínguez, Oscar Galván, Haroldo García, Antonio Giugno, Hugo Ibáñez (padre), Juan Juárez, Pedro Lencina, Aroldo Luna, Irma Lavilla de Lanfranconi, Sara A. de Lasalle, Oscar Lanfranconi, Mártires Martínez, Ramón Montoliu, Leonardo Mitidieri, Juan Manocci, Hedo Nardini, Juan Ortiz, Antonio Pereyro, Amorino Paradisi, Juan Pinares, Catalina Saracino, J.Sánchez, Alberto y Benito Salinas, Teresa de Serrano, Ernesto Seva, Rosendo Seoane, Daniel Tejada, Luis Vazquez Iglesias, José Zaidán y Hugo Zobele. La autora del proyecto fue la senadora provincial Josefina Moscoso de Herrera, vecina del pueblo cariñosamente recordada por esa gestión y que actualmente esta inmortalizada en una calle que lleva su nombre en el barrio Allá en el Sur. La declaración de Ezeiza ciudad fue la ocasión propicia para responder una incógnita que flotaba entre los pobladores ¿de dónde venía esa palabra?. El diligente vecino Rosendo Roque Seoane ("Senqui”) se ocupó de investigar y responder completando con el nombre José María al apellido que antes figuraba así pelado y que nos recuerda a quien fuera dueño de una chacra que donó en parte su nieta heredera, Lorenza Zenavilla Ezeiza, para construir la estación de trenes.

Por: Patricia Celia Faure

Carolina Vera y Salcedo Daiana, opinaron:

Nos parecio interesante el tema de la historia de Ezeiza, hay cosas que uno ignora y a veces son esas cosas que están tan cerca... Nos gustaria poder llegar a involucrarnos màs con este tema de la historia de Ezeiza.

Raquel dice:

Genial! Muchas gracias! Te cuento que cuando fui Jefe de Región de EGB tenía a mi cargo cuatro Distritos : Ezeiza, E.Echeverría, Cañuelas y La Matanza. Siempre me interesó mucho la historia de Ezeiza, con todo su acervo cultural, sus costumbres, su identidad.

Mayo de 1947

Era la tarde de un Domingo de Mayo, el 18 para ser más preciso. El folleto afirmaba que aunque fuese un día lluvioso, igual se llevaría a cabo la venta de "115 lotes y 1 casa, con plantaciones". Los posibles nuevos vecinos llegaron desde Plaza Constitución en un tren especial, con un costo el boleto de ida y vuelta de $ 0.50 cada uno, no válidos para menores aunque estuvieran acompañados. En la publicidad se destacaba que los lotes se encontraban "sobre el aeropuerto". El folleto (1) incluía fotos de casas de vecinos y de la Escuela General José de San Martín. La escuela, muy viajera ella, había encontrado su definitivo destino sobre la a veces barrosa, a veces polvorienta calle French, un 25 de Mayo de 1938. Al anónimo fotógrafo contratado por la firma rematadora de Ubaldo Venancio, sucesor de Furst Zapiola y Cía., le debemos las espléndidas tomas de la casa en venta y su hermoso parque, de la estación y de la "ruta pavimentada Nº 205", que incluyen al kiosco de diarios de Galván y las desaparecidas arboledas que acompañaban la ruta, frente a la Plaza San Martín.
La casa, ubicada sobre Pueyrredón, entre Lavalle y Urquiza, se ofrecía a $ 60.- por mes, en tanto los lotes se vendían a $ 5.-. Esto llamó a la reflexión a Vicente Fuentes, dado que los precios no habían aumentado prácticamente desde que él se radicara en nuestra vecindad. No sabemos cómo había tomado la decisión de adquirir un lote pero probablemente el bajo costo, la propaganda y la facilidad de acceso a una ciudad (2) cuya dinámica bullanguera lo perturbaba, permitió que lo contáramos entre los vecinos que paulatinamente transformaban el paraje en un centro urbano. En aquella oportunidad, posiblemente en 1922, la rematadora Hansen no había establecido una diferencia apreciable de precios entre los "alejados" y los "céntricos", oscilando los valores desde cuatro a dos pesos. Que la elección de terrenos alejados de la estación no fue por motivos meramente económicos, no da la pauta el recuerdo de Victor Ravanillo. Su mamá le había confiado que había preferido comprar alejado de las vías del tren, por miedo que el ruido perturbara a las gallinas que pensaba criar.
A principios de 1940, Don Vicente Fuentes instaló un almacén en su casa, que ya no era la original de chapas. De aquellas típicas construcciones levantadas en la década de 1920 quedan algunas muy bien conservadas, como la propiedad de la familia Ravanillo, sus vecinos de Castelli Nº 386, construida entre 1923 y 1926. Al principio fue solo el almacén y el reparto con una jardinera, para proveer a los clientes de la zona de Canning tanto como a los tamberos cercanos al Matanza, transitando por caminos que se abrían entre maizales, alfalfas y tierras de pasturas. Un inusitado aumento demográfico y el tránsito continuo de camiones con obreros, alteraron las rutinas del tranquilo poblado El almacén vivió el esplendor que se produjo a partir del 22 de noviembre de 1945, cuando tras colocar la piedra fundacional, comenzó la construcción del aeropuerto. El Almacén de Ramos Generales y despacho de bebidas de Vicente, ahora fonda incluida, se convirtió en unos de los puntos de reunión para reponer energías con los platos que Ingracia, su esposa, preparaba. No dejaba de llamar la atención el colorido de los parroquianos, algunos de ellos trajeados pero sin calzado.
El comercio funcionó hasta 1947, días en que la gente se preguntaba cuál de las calles estaría destinada a convertirse en una moderna arteria comercial: Garibaldi (hoy Pedro Pravaz), por ser el viejo camino natural, o Domingo French, ahora de torturante tránsito de vehículos motorizados que poblaban el aire de ruidos y nubes polvorientas. La calle French pasó a ser regularmente transitada por los vecinos recién con el establecimiento definitivo de la escuela, ahí comenzó a modificarse su destino de calle pueblerina. Pero tomo realmente importancia a partir de la construcción del aeropuerto, al constituirse en la vía elegida para trasladar los materiales desde la estación hasta las obras.
El destino citadino ya estaba trazado. Ezeiza creció a la par de remates como el que nos ocupara al principio de esta nota, y que ocurriera en Mayo de 1947. Remates que posibilitaron a inmigrantes gallegos de principios del pasado siglo, como Vicente Fuentes, convertirse en pioneros "en 120 mensualidades, sin interés".
(1) El original fue cedido a la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, por el Señor Petrone.
(2) Los periódicos señalaban que a Ezeiza se llegaba en tan solo ´30 minutos de viaje en el F.C:Sud

Autor: Juan Carlos RAMIREZ

sábado, 4 de octubre de 2008

Villa Reina Elena

Con la llegada del ferrocarril en julio de 1885, el campo aledaño a la estación Ezeiza, se fracciono. La inmobiliaria Hansen Mateo Rey y M. Elena Branna presentaron la propuesta de creación de un poblado y aprobado el proyecto, dividieron las tierras adquiridas para ese efecto sobre el lado oeste de la estación. El trazado fundacional del casco urbano de la futura ciudad de Ezeiza, se levantó sobre la propiedad que perteneciera a la familia Amstrong y que fuera adquirida a finales del siglo XIX por la firma Hansen. El fraccionamiento fue de 42 manzanas, subdivididas en lotes de 10 varas de frente. 
Desde 1887, cuando se abre, el almacén de los hermanos Harguindeguy se fue transformando en posta obligada para los que transportaban desde y hacia el sur. Esta característica se acentuó cuando instaló el primer surtidor de naftas Y.P.F., el único en kilómetros a la redonda. El almacén, demolido en 1995, era conocido como la "cueva de la Chancha", lugar donde los muchachos jugaban a la taba. Estaba ubicado en la avenida Constitución (hoy pasa por allí la colectora norte de la autopista a Cañuelas) y P. Pravaz. Pronto Ezeiza contó con sólidas edificaciones y aún hoy podemos admirar parte de lo que fueran algunas de ellas, como la casa de la familia Goñi levantada en 1903 frente a la actual calle Juan D. Perón y a metros de D. French. La propiedad perteneció a Josefa Paulina Gómez, nacida en 1877 en Tristán Suárez, y a su marido don Juan Calixto Goñi, nacido en Cañuelas en 1872. La construcción incluía un "almacén y despacho de bebidas" así como una cancha de pelota paleta cuyo frontón tenía paredes de 43 cm. de ancho. El vecino Goñí con un breque, un carruaje de cuatro ruedas tirado a caballos, oficiaba de taxi desde la estación. 
En el mismo año de 1903 se levantó "La Catalina", propiedad de la familia Larralde que fuera demolida hace dos décadas y estaba ubicada sobre la acera oeste de la calle French, entre las actuales calles P. Illía y Centenario. Las casas eran de ladrillos que median 14x29 cm. Con el fin de brindar una sensación de urbanidad en marcha, la firma Hansen costeó la construcción de cuatro viviendas de las cuales una ha sido refaccionada y puede admirarse en Chacabuco 154. Las otras edificaciones, bautizadas por sus inquilinos como "casas de la Compañía Hansen", han desaparecido con el tiempo. 
Entre 1911 y 1912 se realizaron los remates públicos. La firma contrató al Ferrocarril del Sud los servicios de un tren especial que desde Plaza Constitución y con el regreso asegurado por el mismo medio, publicó la siguiente invitación: "Viaje gratis a Ezeiza el día domingo 20 del corriente, salida 14 horas desde Plaza Constitución. Extraordinaria subasta a treinta kilómetros del centro de la Capital y 30 minutos de viaje. Ezeiza lugar de gran futuro. Condiciones de venta, 120 cuotas mensuales, el valor del cupo será de acuerdo al ofrecimiento de los compradores. Seña: el valor de la primera cuota. No se suspende por lluvia" . El día del remate, la rematadora levantó una carpa tipo circo en la esquina de French y Perón; no tenía lona en los laterales y albergaba una tribuna donde se instalaron los potenciales compradores. A medida que éstos llegaban les era entregado un folleto con el mapa de los lotes en oferta y condiciones de venta. Los lotes cercanos a la estación se cotizaron a cuatro pesos la mensualidad, los más distantes a tres y los alejados a dos pesos .
De esta manera nació el barrio "Villa Reina Elena", limitado lateralmente por las calles D. French y H. Primo (hoy Fourniers), teniendo como arteria principal a la calle Garibaldi, hoy P. Pravaz. Esta calle comunicaba con los tambos, rematando en el río Matanza. Quintas y sembrados, en especial maizales, mugidos y trinares de pájaros, daban un marco de agradables colores y sonidos para un ejido urbano que comenzaba a crecer.

Foto: bar Goñi, 1930 c. 
Cuadro: Miriam Dalia

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva