Haciendo nuestro aquello de que: "La Historia es ancha y ajena", aportamos buscando mejores comprensiones de nuestro presente.
sábado, 1 de mayo de 2010
Los 50 años de Juanita
Y la señora Juanita siempre atrás del mostrador, como detenida en el tiempo, tranquila con su paciencia china dale desplegar y volver a plegar ropita, con el perrito acompañando fiel como todo perrito. Va este refresco dirigido a la memoria de los vecinos, clientes o no, de Creaciones Juanita que el 17 de diciembre del 2009 cumplió 50 años de actividad, según consta en la factura. Y el recuerdo de aquellas medias Cachupín que me salieron tan buenas y del pañuelito Doria con la imagen de Isidoro Cañones bailando el sucundún que aún conservo
Lic. Patricia Faure
La otra Spegazzini
El 8 de febrero de 1911 se publicaron los decretos que aprobaban los planos y abrían al servicio la “Vía Circuito”, porque donde se podía ir de Plaza Constitución hasta Berazategui, seguir hasta Temperley y nuevamente retornar a Plaza Constitución. La historia de Ranelagh comenzó con la habilitación de la estación ferroviaria, el 30 de abril de 1911. De acuerdo a las investigaciones del Ingeniero Rodolfo Cabral, la empresa Compañía de Tierras del Sud, perteneciente al Ferrocarril del Sud (F.C.S.), fue la que urbanizó la zona construyendo los 10 primeros chalets de tipo ingles. El nombre de la estación recordaba al Conde de Ranelagh y a su castillo ubicado sobre el Río Támesis, cerca de la Ciudad de Londres, Inglaterra. La estación, ubicada a 28 Kilómetros de Plaza Constitución, estaba rodeada por grandes extensiones de tierras cuyos dueños se dedicaban a explotar tambos y chacras o, simplemente, disfrutar de sus casas para descanso. Durante el segundo mandato presidencial de Juan Domingo Perón, la estación Ranelagh fue rebautizada Carlos Spegazzini, como un símbolo más de la nacionalización de la red ferroviaria. De acuerdo al informe que el Ingeniero Cabral elevara a la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, en la correspondencia recibida en Ranelagh aparece el nombre de Spegazzini entre 1953 y 1956. También, en el horario urbano del F.C.N.G.R. de 1953, y en la Guía Peuser de 1957, aparece la denominación de Spegazzini. Por tanto, puede afirmarse que entre 1953 y 1956 la hoy nuevamente Estación Ranelagh, se denomino Spegazzini.
En 1956, al año siguiente de la Revolución Libertadora volvió a su nombre original: Ranelagh. Según una nota del Libro de Distancia Kilométricas del F.C.N.G.R., ex F.C.S. volvió a llamarse Ranelagh en mayo 05/56, que puede ser mayo del 56 o que figura en el boletín semanal 5 /56. Quedaba así libre un nombre de estación que pronto encontró su destino: la Parada del Km. 41. del ramal Temperley- Cañuelas, que pasó a denominarse Carlos Spegazzini el 5 de diciembre de 1954, abonando aún más nuestra tesis de la posteridad itinerante del incansable viajero y científico.
domingo, 18 de abril de 2010
NICANOR EZEYZA
Hola:Me resultó muy interesante la nota: LOS SORPRENDENTES CAMINOS DE LA POSTERIDAD.
En ella citan como 'alguien que no ha hecho demasiado mérito' puede ser más homenajeado que aquellos que han sido altruistas de verdad. Les quiero agradecer por el párrafo dedicado a nuestro 'Nicanor Ezeyza' y contarles que hace apenas unos dias cumplió 100 años de vida la escuela agraria que donó y construyó Don Nicanor antes de morir (600 has). Nos tocó a Dios gracias el Ezeyza más generoso y estoy orgullosa de su recuerdo !
En este link encontrarán sobre el centenario:
http://marchiquita-online.es.tl/ESCUELA-NICANOR-EZEYZA-.--2010-d--A%D1O-DEL-CENTENARIO-.htm
Analía Luvoni D’Angelo
Sobre la familia Ezeyza
El siguiente fragmento pertenece al libro "Origenes del Pueblo de Mar Chiquita.Sus pueblos y sus instituciones." del historiador marchiquitense Juan Carlos Azzanasi. :(...) "En 1910 también se inauguró otra obra de las consideradas fundamentales para la educación de los jóvenes. Se trata de la Escuela de Ganadería Nicanor Ezeyza.
La Escuela Ezeyza fue creada merced a los buenos oficios de un señor que no quiso irse de este mundo sin antes haber dejado para la posteridad una obra que fuera útil a los hijos de su pueblo y a quienes quisieran hacer uso de ella y forjarse un porvenir. Ante este deseo de Don Nicanor, su hijo Manuel José de Ezeyza le sugirió la idea de crear una escuela para los chicos del pueblo que pudiera ser útil para su futuro.
Don Nicanor, que ya se sentía enfermo, se ofreció inmediatamente para solventar de su peculio los gastos que demandase la obra, iniciativa a la que se sumaron el resto de sus hijos y delegaron en Manuel José la concreción del proyecto.
Este se entrevistó con el entonces Ministro de Instrucción Pública de la Nación, Dr. Rómulo S. Naón y con el de Agricultura y Ganadería, Ingeniero Pedro Escurra, a quienes conocía, explicándoles el proyecto de su padre. Luego de una charla de amigos llegaron a la conclusión que en Coronel Vidal sería muy importante concretar una escuela referida a las industrias rurales por ser un lugar de esas características.
Don Manuel José de Ezeyza solicitó mas tarde la opinión de otras personas que terminaron no solo concordando, sino que ofrecieron su desinteresada colaboración.
El primer intento de Don Manuel José fue encontrar el lugar apropiado donde instalarla escuela, y si bien en un principio la familia Ezeyza pensó en donar el predio, luego desistió de la idea para evitar suspicacias de esas que nunca faltan que permitieran suponer que lo hacían para valorizar sus tierras>; además quería hacer la obra cerca del pueblo para darle a este mas vida comercial y cultural.
Solicitó entonces la venta de una fracción del campo'Primero de Mayo' , pero sus dueños se negaron a venderlo alegando que deseaban conservar la integridad del mismo.
Acudió con la misma oferta a la Srta. Victoria Aguirre, quien no solo aceptó en el acto, sino que facilitó la iniciativa del Sr. Ezeyza, ofreciéndole elegir de su propiedad la cantidad de hectáreas que creyera necesarias y el sitio que más le conviniese, desde ya sin cargo alguno, como contribución a la obra; pero Don Nicanor no aceptó la oferta puesto que deseaba ser él quien hiciera la donación.
Se estableció entonces un perímetro de sesenta y cinco hectáreas que fue tasado en un monto total de $ 16.000 moneda de la época.
Al abonar ese importe el señor Ezeyza, la Srta. Aguirre puso nuevamente el dinero en sus manos, diciéndole que lo tomara como contribución de su parte para los gastos que demandara poner en funcionamiento a la escuela, tal como realmente se utilizó cuando el establecimiento abrió sus cursos el 2 de marzo de 1910. Se constituyó asi una sociedad anónima y se fijó una cuota para mantener la institución.
La Comisión Directiva estuvo integrada de la siguiente manera: Predidente Arturo J. Paz; Vicepresidente José G. Balcarce; Secretario Dr. Juan M Beltrami; Tesorero Manuel José Ezeyza; Pro Tesorero Camilo Freije y varios vocales.
Don Nicanor Ezeyza falleció el 20 de Junio de 1910, pocos meses despues de haber concretado su anhelo y una gran obra(sic)(...)
Nota enviada por: Analía Luvoni D´Angelo
jueves, 15 de abril de 2010
Los sorprendentes caminos de la posteridad
José María Ezeyza se casó con María Magdalena Halliburton Wright y tuvieron tres hijos: María Magdalena Aurora del Corazón de Jesús, Lorenza y Fidel Eduardo Ezeyza Halliburton; además de José Francisco Ezeyza Echalecu, hijo natural de José María.
José María compró la propiedad en la hoy ciudad que lleva su nombre a Eduardo Bonorino. La operación se realizó el 13 de marzo de 1874 y la propiedad lindaba -de acuerdo a las mensuras y los oficios consultados- por el Este con Elías Ezeyza (medio hermano de José María), por el fondo con la testamentaria de M. Acosta y por el Oeste y por el Sur con I. Piñeyro.
Entre las pocas referencias que de José María Ezeyza hemos encontrado están la de su medio hermano Nicanor, quien lo recuerda asistiendo con su familia a los cumpleaños. Cordero, pasteles y vino, eran compartidos en las tierras de Mar Chiquita por estos hombres que acostumbraban vestir pasado el medio siglo XIX, con “botas de becerro, chiripá, chaqueta, poncho y chambergo”.Del matrimonio de su segunda hija, Lorenza, con Eduardo Zenavilla Villoldo, nació Fermina María Lorenza Zenavilla Ezeyza. La niña tuvo la desgracia que al nacer muriera su mamá (el 7 de julio de 1882). Su papá, el Dr. Eduardo, fue quien le solicitó al juez que se autorizara la donación al ferrocarril de tierras, que él administraba en nombre de su hija, para que se levantara una estación en lo que fuera el Paraje de Los Remedios. Los tíos de Lorenza, también herederos de José María, fallecido el 24 de diciembre de 1884, aceptaron. En la escritura de traspaso al Directorio del Ferrocarril del Oeste, puso como únicas condiciones “que la Estación conservara siempre el nombre del Señor Ezeyza” y que siempre debería funcionar la barrera de la calles French y Avellaneda.
De esta manera, José María Ezeyza pasó a la historia, sin buscarlo. La licencia para sepultura dice: “de profesión propietario”, y lo fue. Pero nunca fundó un pueblo ni un distrito; no tuvo, como su tío, que pelear contra los indios o enfrentar a Juan Manuel de Rosas; ni ser de generosa piedad como su primo Nicanor, que donó la capilla de Santa Ana, que en Glew pintara Raúl Soldi.
Tampoco hemos podido hallar un retrato para saber cómo era. Apenas podemos intuirlo a través de las fotos que inmortalizaron a su padre o a sus hermanos. Bastó con la voluntad de perpetuarlo de sus hijos y de un yerno agradecido para que se eternizara el nombre de quien, quizás jamás, sonó con la posteridad.
Por: Juan Carlos Ramirez Leiva
sábado, 10 de abril de 2010
Diana Ezeiza

Ser la hija de Gabino Ezeiza siempre fue una gran carta de presentación. Cuando pidió trabajo en la Municipalidad de Buenos Aires, no dudaron en ofrecerle empleo en la Mesa de Entrada de Contaduría General. Pese a tener sólo sexto grado, como reconoce con candidez, allí se jubiló. Pasado el tiempo decidió radicarse en la ciudad de Luís Guillón, en Gamarra y Miles, declarada desde marzo de 2007, como la Esquina del Tango de Esteban Echeverría. Allí, sus vecinos admiraron a Toto y veneran a esta anciana de muy agradables modales, fina figura y cristalina voz.
El domingo 12 de octubre de 2008, se declaró Ciudadana Ilustre de Esteban Echeverría a doña Diana Ezeiza. El acto, al que la homenajeada no pudo acudir, se realizó en el Club Vecinal Luís Guillón. El emotivo y justo reconocimiento, fue gestionado a través de la diligente señora Mercedes Gutierrez.

No podemos evitar recordar los determinismos geográficos con que Montesquieu pretendía explicar la historia; después de todo da para pensar el hecho de que a tan corta distancia de Ezeiza, viva Diana Ezeiza, la hija póstuma de don Gabino Ezeiza, descendiente de esclavos de un tío abuelo de José María Ezeiza, como lo demostrara oportunamente la Lic. Patricia Celia Faure.
Por: Juan Carlos Ramirez
Foto: Diana Ezeiza entrevistada por Juan Carlos Ramirez
Nota: El retrato de Gabino Ezeiza es obra del artísta plástico local, Luis A. Plaquin
Atilio Caraune vence por K.O. a Kid Azteca
Kid Azteca fue uno de los más emblemáticos púgiles mexicanos, una figura legendaria que prolongó su carrera profesional desde los años '30 hasta los '60, superando los 200 combates; cualquier lector de historia del boxeo puede averiguar sobre él sin mayores esfuerzos. Peleó en distintos países del mundo y enfrentó a los más encumbrados rivales. Venció, por ejemplo, a Joe Glick, Young Peter Jackson, Saverio Turiello (KOT) y dos veces al célebre filipino Ceferino García (una por K.O.), el inventor del bolo punch, Campeón Mundial mediano. Lleno de habilidades, Kid Azteca conocía todas las triquiñuelas del ring, no sólo para complicar a sus adversarios sino también para confundir a jurados y espectadores y hacerse querer y admirar por quienes lo conocían. Ya había iniciado su demostración en Argentina dando una calculada y perfecta paliza a Sebastián Romanos, derrotándolo por abandono. Era una indudable atracción. Así, se midió lleno de confianza con el invicto y novel zurdo Atilio Caraune, uno de los más completos púgiles que diera nuestro boxeo. El mexicano tenía ya unas 130 peleas, en tanto que para el nuestro era …¡la octava! Al comienzo del enfrentamiento, Kid Azteca desplegó sus amplios conocimientos, pero Caraune pronto fue anulándolo con sabiduría y potencia, hasta que, implacable, doblegó al mexicano por K.O. en el 11º round. Fue un 15 de abril de 1944, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.Por: Martín Sosa Cameron.
Caraune fue dueño de una izquierda explosiva que aplicaba con precisión en el hígado del oponente, lo que le permitia vencer en repetidas ocaciones por KO. Fue un boxeador técnico, un profesional responsable, y caballeresco. Campeón latinoamericano como amateur, jamás descuidó su preparación. No solo conoció sus virtudes Kid Azteca, también cayeron derrotados Alberto Tessi, Guillermo Rodero, Ricardo Calicho, Pedro Cobas, Dogomar Martínez, Raúl Rodríguez y Rodolfo Cerroni.
Caraune había nacido en Córdoba, el 9 de septiembre de 1920, y obtuvo el título nacional de su categoría el 12 de diciembre de 1953, en el Luna Park, al derrotar al joven Antonio Pacenza. En 1956, Atilio Caraune abandonó el título cuando se retiró del boxeo.
Ya retirado, Caraune vivió hasta su fallecimiento, en la localidad que tanto quiso y tan bien lo acogió: Tristán Suárez, en el Distrito Ezeiza, Buenos Aires.
Atilio Natalio Caraune, campeón argentino de los semipesados, falleció el jueves 5 de junio de 1997, a los 76 años. Lo recordamos como hombre de bien, honesto y tesonero luchador por su comunidad, y maestro en su actividad.
Juan Carlos Ramirez
Nota: foto de El Gráfico, Nº 1119, 20/12/1940.
viernes, 2 de abril de 2010
Comentarios e inquietudes.
Recuerdo haber compartido horas de cátedra con el profesor Horacio Gimenez Kramer, una de las personas mas agradable que conocí, hijo de don Carlos Gimenez Kramer, piloto del Globo Huracán, cuando este se perdió. Era pilotado por un acompañante, ambos se salvaron y don Horacio, fallecido ya, siempre me contaba esta historia. Siempre lo recuerdo con un singular cariño, por su sabiduría, y por su calidad humana.
Profesor Osvaldo Gatto
Nota del editor: ¿Ud. es el especialista en armas antiguas?
"Recordando a la profesora Siciliano":
Gracias Juan Carlos por este preciso recuerdo de mi tía Isolina. Ella se hubiera sentido muy feliz de ver este blog.
Inquietudes.
Me dirijo a ustedes con la inquietud de conseguir información acerca del Barrio 1, el hogar escuela, la escuela de gendarmería y Ciudad Evita. Me interesa todo lo referente a lo citado ya que mi familia es de ciudad Evita y me contaron por ejemplo que el Barrio 1 fue el primer barrio que se construyo en la época de Perón. Con respecto al hogar escuela, ¿es verdad que iba a ser un hotel? También leí que originalmente ciudad Evita se iba a emplazar en los actuales bosque de Ezeiza. Me encantaría recibir información .Muchas gracias.
Prof. Victor Maidana
"Vecinos ingleses":
Mi nombre es Silvia Roscoe, y busco información sobre mis orígenes en esa zona. Según el libro de los hermanos Robertson, en
"Vecinos ingleses":
Me llamo Walter Spraggon y me gustaría saber si la persona que redacto este informe me puede decir si tiene el árbol genealógico de la familia Spraggon. Desde ya muchas gracias
Centro Atómico Ezeiza
Estimado Juan Carlos. Necesito información histórica y fotos de la inauguración del Centro Atómico Ezeiza. Si existe la posibilidad de tener esa información, quisiera que me diga como puedo conseguirla. Muchas Gracias
Lic. Valeria Peralta. Relaciones Públicas y Comunicación Social. CNEA - Centro Atómico Ezeiza
El editor:
A todos, muchas gracias por compartir sus inquietudes y recuerdos. A medida que avancemos en nuestras investigaciones, las daremos a conocer por este medio o por las publicaciones que realizamos periodicamente. La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza es sólo un medio para avanzar en el proyecto de construir entre todos una historia que refleje a nuestra sociedad desde el aporte de todos sus actores sociales.
Lic. Patricia Faure - Juan Carlos Ramirez
jueves, 1 de abril de 2010
Domingo French
Hombre de acción, ingresó a las milicias, luchó durante las invasiones inglesas y por su heroísmo le fue dado los grados de teniente y sargento mayor. Junto a Berutti, ambos masones, alentaron a grupos civiles como la denominada Legión Infernal y los llamados chisperos. Asistió al Cabildo Abierto y no está claro si las cintas identificativas que repartió junto a Berutti eran rojas, o celestes y blancas; lo cierto es que con esos distintivos y con arengas, movilizaron al pueblo mientras impedían el paso a los sospechosos de simpatías realistas.
Promovido a coronel, formó al regimiento de infantería "América" o "de la estrella roja”, por el color de la insignia que los soldados y oficiales llevaban en la manga del uniforme. French debió marchar a Córdoba a sofocar la insurrección realista, cumpliendo la difícil tarea de fusilar a los contrarrevolucionarios, entre ellos a Liniers, cumpliendo órdenes de la Primera Junta.
Por morenista y jacobino fue desterrado a Carmes de Patagones, pudiendo regresar cuando fueron derrocados los saavedristas; se le restituyó el mando de su regimiento --desde entonces llamado 3 de Infantería—con el cual produjo el sitio y toma de Montevideo. Por esos servicios, el Director Posadas le acordó la "medalla a los vencedores", antes de desterrarlo como venganza por ser un cuñado no querido. Rehabilitado en 1815, debió reforzar al Ejército del Norte. Cuando retornó a Buenos Aires, y como la mayor parte de los morenistas, se unió al coronel Manuel Dorrego, federal doctrinario, rebelde y crítico del partido rivadaviano. French y Dorrego se definieron como federales, republicanos y partidarios de la democracia, denunciando a Juan Martín de Pueyrredón por monarquista. Fue desterrado a los Estados Unidos donde estuvo dos años, hasta que el mismo Pueyrredón lo restituyó al país otorgándole el grado de coronel mayor, en abril de 1819. El gobernador Martín Rodríguez lo nombró "Comandante del resguardo de Mar y Tierra", pero French no aceptó el cargo meramente honorífico.
Falleció en Buenos Aires el 4 de junio de 1825, a los 51 años. El Coronel Dorrego dispuso que se le erigiera un monumento en el Cementerio de la Recoleta pero hasta hoy, se ignora el lugar donde descansan sus restos. Fue uno de los valientes que se comprometieron con la causa de la Revolución, en cuerpo y alma. Se destacó por su decisión cuando muchos, por intereses personales o ideológicos, dudaban. Por la estirpe de esos hombres, Mayo se hizo popular y la causa de la Independencia logró finalmente imponerse. El distrito lo honró dándosele su nombre a la hoy, principal arteria de José María Ezeiza.
La avenida D. French
L
a avenida, supo tener veredas con frondosos paraísos que los vecinos adornaban con banderitas en parte de su trazado, para darle marco a las cuadreras y a las corridas de sortija que allí se celebraban como parte de los festejos en los días patrios, allá por las décadas de 1930 y de 1940. Bombas de estruendo disparadas por don Mulatero, partícipe activo, ponían la nota que señalaba el comienzo de la fiesta y el pueblo todo participaba vestido con sus mejores galas gauchescas.
Por: Juan Carlos Ramírez
domingo, 21 de marzo de 2010
Leche a la italiana
Los vascos iban tras las vacas en los tambos para extraerles el blanco elemento. Los italianos se hacían cargo luego complejizando el proceso hasta obtener productos que desde el vocablo rezuman italianidad, como esas consonantes dobles de la muzzarella y la ricotta. Y esta muestra del crisol de razas, del esfuerzo productivo, podría ejemplificarse en el ámbito de Tristán Suarez, en Don Salvador De Maio, el fundador de esta industria madre,era hijo de Nápoles, Italia. Esta fábrica láctea funcionaba con usinas colaterales en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, que suministraban materias primas y derivados lácteos que se distribuían y prestigiaban a
Lic. Patricia Faure
lunes, 15 de marzo de 2010
Vecinos suarences
En la zona vivieron hombres cuya lucidez en las ideas y en la acción, contribuyó al engrandecimiento de la nación. Necesitando la campaña de la formulación de un código rural, el Dr. Valentín Alsina presentó en abril de 1865 un anteproyecto donde agradece entre otros, la participación en 1856 del propietario de la estancia "los Remedios", don Francisco Halbach. Este hombre, cónsul de Prusia, había integrado hacía más de 30 años al conjunto de visionarios que creyó necesario mejorar la hacienda lanar, fundando la Sociedad pastoril de Merino.
La comunidad de Tristán Suárez aportó ideas y hombres para el logro de su emancipación política del partido de San Vicente. Entre los vecinos que gestionaron la autonomía comunal lograda el nueve de abril de 1913, se contaba Guillermo Gaddini. La Comisión de Vecinos se organizó el veintidos de marzo de 1913 en la estanzuela "La Sofía", de Enrique Santamarina, y funcionó junto a la Comisión Especial y la Ejecutora. La subcomisión de vecinos, organizada a raíz de la reunión mencionada, estaba integrada por Antonio Fariña (vecino desde 1898), Guillermo Dickson, Antonio Terrarosa, Guillermo Gaddini, Santiago Erratchú y Juan Rowe.
La concreción de las legítimas aspiraciones de los lugareños de independizarse de San Vicente, debido a la nula atención que le prestaba la intendencia en materia de servicios públicos, se concreto con la sanción de la Ley provincial 3.467 del siete de marzo de 1913. El nuevo distrito fue denominado Esteban Echeverría, y se lo dividió administrativamente en cuarteles, correspondiéndole a Tristán Suárez, el Nº IV, y fue nombrado Alcalde del Cuartel el Sr. Antonio Bráncoli, un siete de enero de 1921.
Años después, hombres de T. Suárez tendrían la responsabilidad de la conducción comunal. Tal es el caso de Lázaro Berasain, hombre que militara en el Partido Demócrata Nacional y que se desempeñara como Intendente Interino por ser Presidente del H.C.D., entre el 22/11/1933 y el 6/12/193
5. Le sucedió en el cargo, también como Interino, un hombre nacido en T. Suárez el 19/10/1888: Alfredo Lucio Lassalle. Hacendado, concejal, presidente del H.C.D., Intendente Interino en varias oportunidades; cumplió funciones como Juez de Paz desde 1942 a 1946.Es notable la participación ciudadana en los estamentos del poder comunal, de un pueblo que contaba con sólo unos mil vecinos en 1938.
Juan Carlos Ramirez
martes, 9 de marzo de 2010
Maestras jardineras
Rosario impulsó la enseñanza dictando cursos y conferencias por todo el país. En 1931, el Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del primer museo para la escuela primaria, el hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Allí se desempeñó por 17 años, mientras como escritora era condecorada por el Instituto Sanmartiniano. Llegó a desempeñar el cargo de Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial.
Corría el año 1900 cuando fundó el primer Jardín de infantes (anexo a la Esc. Normal de La Rioja); luego seguiría su obra en las ciudades de Bs. Aires, Córdoba y Paraná. Falleció el 28 de mayo de 1950, fecha que se toma para conmemorar en su honor el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes".
La ciudad de Ezeiza tuvo su primer jardín de infantes en dependencias de la entonces parroquia Nuestra Señora del Valle, con frente a la calle Ituzaingo (todavía llamada B. Mitre). El compromiso del párroco Severo Babuggia con la comunidad y la acción de la Liga de Padres de Familias, facilitó el funcionamiento de la Guardería Infantil Manuel Belgrano. Se organizaron festivales “Pro pintura y arreglo del templo” en el marco de los festejos patrios que se llevaban a cabo en el salón parroquial. Debutaron en escena ese año, los inauguradores de la guardería: Ana M. Pachano, Antonio Grojup, Mirian Mariani, Ismael Aisana, José R. Pereyra, Luisa Pérez, Margarita Musto, Lucia Landaburu, Guillermo Wallace, Juan C. Orue, Carlos Ávila, María del C. Masola, Ricardo Magrassi, Dina Coronel, Mario Venítez, Elena Delaison, Lidia Bettiga, Silvestre Prediguer, Ethel Aguirre, Ana M. Gut, Liliana Barbieri, Rodolfo Barroso, Alejandro Traverso, Carlos Guarda, Nora Shafer, Silvia Freire, María E. Divisio, María de los Á. Caffeta, María Speranza, María Monzón, Ester Guarna, Cristina Antonio, Héctor Díaz, Graciela Davico, Daniel Filloy y Miguel Ángel Ramírez.
Recordamos la paciente labor de la maestra jardinera María Josefa González, en aquel año de 1961.
Juan Carlos Ramírez
domingo, 28 de febrero de 2010
Toscanito
Ramón Toscano nació el 20 de enero de 1931 y 20 años después, ya era un conocido delincuente que asaltaba de “caño”. Atrapado por la policía estuvo preso hasta 1959 y cuando salió, formó su primera banda con la que robo a numerosos bancos. Su capacidad para iniciar novatos le ganó el título de “Maestro de delincuentes”.Su ascenso a la gran fama se dio cuando en compañía de Lipsitz y otros malvivientes, planificaron el asalto a la Aduana de Ezeiza. Los datos los había aportados Nelly Herrera de Thompson, una azafata de agradable cara, de grandes ojos y largas pestañas. Ella se había enamorado de Saúl Lipsitz y lo puso al tanto de las confidencias de su novio oficial, J.M. Quevedo, sobre la falta de seguridad en la aduana. Los pormenores del atraco, que ya hemos publicado en anterior nota, les permitió alzarse en 15 minutos con 560 lingotes de oro valuados en más de 40 millones de pesos, aquel 15 de enero de 1961.
A los cacos, la suerte no les duró mucho porque el 19/03/1961 tuvo lugar una conferencia extraordinaria para dar a conocer que todos los integrantes de la gavilla habían sido apresados. El “todos” no incluía a Toscanito ni la parte del oro que le tocó; el escurridizo maleante recién fue detenido en 1965 y su encierro provocó su olvido hasta pocos días después de cumplir su condena.
Toscanito encontró la muerte dos días antes de festejar su cumpleaños número 43. No le dio resultado su habitual frase: “Sé perder, no hace falta que me toquen”, porque en lo que fue caratulado como un “Ajuste de cuentas”, su cuerpo apareció degollado en aguas del río Carcaraña, el 18 de enero de 1974.
Por Juan Carlos Ramirez
lunes, 15 de febrero de 2010
Veranos en Tristán Suárez
Pese a la seca “aun no han sufrido las haciendas por haber permanecido los potreros muy bien de pastos”, dice la nota quizás escrita por Guillermo Gaddini o más probablemente, Eugenio Berasain; ambos, corresponsales habituales de la prensa regional e incluso, nacional.
En el verano siguiente y por el mismo periódico, el domingo 11 de febrero de hace cien años, se anoticia de que había “empezado a encender el campo del señor Juan Rower”. La noticia se complementa el domingo 18 de febrero de ese año de 1906, aclarando que “sólo fueron quemadas unas cinco cuadras aproximadamente, no tomando mayores proporciones el fuego por haberlo extinguido la cuadrilla de peones de la estación Tristán Suárez”. Sabemos también que colaboraron, por orden del comisario Acosta, el escribiente Daniel Juárez con un sargento y tres agentes, de los cuales no hemos podido rescatar aún sus nombres.
Juan Rowe era propietario de la estancia “Los Retamos”, que perteneciera a Susana Thompson y Brocksopp y que entró en sucesión hacia la década de 1930. En el Museo Regional de Tristán Suárez puede observarse un plano de Esteban Echeverría donde figura claramente la propiedad y del cual existe una copia en los archivos de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza.
Para quienes quieran recorrer hoy lo que quedó de aquella propiedad, vasta con llegar a la localidad de Carlos Spegazzini y tomar la calle Roma en dirección a Tristán Suárez. Notaran que las tierras donde se levantó el casco de “Los Retamos” son notoriamente más altas que la que se extienden desde la mencionada arteria hasta la autopista, quizás por la acción de los hornos de ladrillos que allí funcionaban el pasado siglo. A unos 400 metros del cruce de Roma con el Camino Real, la traza hacia el Este de una hilera de árboles con talas y eucaliptos sumamente añosos, forman una galería que comunicaba con instalaciones de las que puede notarse un galpón reciclado. Otro monte de eucaliptos y talas cerca del casco y desde allí, parte una nueva galería con árboles largamente centenarios, paralelas a las vías y en dirección N.E., hasta una tranquera que en la calle Concepción, apunta hacia la estación de Tristán Suárez.
Probablemente los eucaliptos sean de las primeras partidas en Argentina; algunos son tan anchos que superan los 5 metros de circunferencia y tal como están distribuidos, indican que fueron plantados luego que el trazado del ferrocarril en 1885 pusiera nuevo límites a sus propiedades. Tal vez cuando la ruta 205 fue trazada hacia 1936, la estancia abrió la tranquera hacia las vías que aún hoy se mantiene.
Juan Carlos Ramirez
sábado, 30 de enero de 2010
Cámara en mano
Entre los testigos y actores involucrados inconsultadamente se encuentran algunos vecinos nuestros que aún hoy, a 49 años del audaz hecho, son reacios a contar las vicisitudes que debieron afrontar. La competencia entre los investigadores locales y el policía estrella de aquel momento, el comisario Meneses, tornaba a todos en sospechosos.
Los integrantes de la Sub Comisaría de Ezeiza, se esforzaron en demostrarle al país que ellos fueron los primeros en arrestar sospechosos del Robo del Oro. Como resultado de sus investigaciones, presentaron ante las cámaras de canal 7 a los detenidos. Como las calles de Ezeiza no estaban asfaltadas y las huellas de los carros impedían que los técnicos pudieran equilibrar el trípode que sostenía a la enorme cámara de aquel entonces, los improvisados actores debieron ubicarse en un punto de la calle Tucumán que el cameraman indicó. Allí, se animaron a realizar una pantomima de cómo los habían reducidos.
Entre el público que se dio cita en la esquina de French y Tucumán, en aquella veraniega mañana pueblerina, se encontraba un cura de severa sotana negra. Éste, bregó para que los periodistas se acercaran a los fondos de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, ya sobre la calle hoy llamada Ituzaingó, entonces Mitre.
Si bien en el pueblo había muy pocos televisores, el don de vecindad de quienes lo poseían hacía posible que los demás, pudiéramos compartirlo en señalados horarios. Nunca pudimos ver las imágenes tomadas en aquella entretenida mañana de enero. Probablemente, los denodados esfuerzos de la policía local por presentar resultados no lograron interesar a los periodistas nacionales, como tampoco interesaron las obras que se estaban levantando con fondos recaudados por la Liga de Padres de Familia en kermeses y colectas.
El sacerdote, Severo Babugia, había pretendido que de Ezeiza también dieran a conocer la laboriosidad de su gente y el resultado del esfuerzo mancomunado. No pudo ser pero de todas maneras mientras la noticia convocante ya se había olvidado, el pueblo de Ezeiza contaba para su orgullo, con una Sala de Primeros Auxilios y su primer Jardín de Infantes.
martes, 5 de enero de 2010
Archivo General de la Nación (Argentina)
Los buenos propósitos de facilitar la investigación de aquellos que pueden acercarse al archivo durante el receso de verano, que lograron las autoridades anteriores, quedaron en algún cajón olvidados.
Mónica Muñoz. Presidenta de la Asociación Amigos del Archivo General de la Nación (Argentina). www.amigosdelagn.org.ar
Nota del editor: La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, integra la Asociación
lunes, 4 de enero de 2010
sábado, 2 de enero de 2010
Puente sobre aguas turbulentas
Una mañana contamos no sé cuántos tanques que nos flanquearon el paso por la calle Ramos Mejía para ¡oh, sorpresa! descubrir que tenían rodeado mi destino: la Escuela de Educación Media Nº 2 “Argentina Potencia”. Los soldados permanecieron adentro del establecimiento toda la mañana compartiendo con nosotros en el patio las metrallas colgadas atravesando el pecho. Estábamos sospechados de estar en un foco subversivo. Así, imperceptiblemente, nos fuimos adaptando a las novedades sin muchas preguntas, sin esperar respuestas, simplemente aceptando la que se venía: quitaron el cartel que decía “Argentina Potencia” en alusión al esperanzado lema peronista. El director era un profesor de Contabilidad muy simpático y aromático de apellido Puntoni que, lástima, no vino más. La materia E.R.S.A. (Estudio de la Realidad Social Argentina) se sustituyó por algún seminario de práctica contable.
Administrativamente la escuela quedó desprovista, entonces los alumnos colaborábamos en los pasajes de calificaciones de otros cursos, hacíamos boletines, ordenamos la biblioteca, entrábamos y salíamos de la preceptoría – dirección- biblioteca- laboratorio y no sé qué más, todo en un mismo ambiente, con mayor confianza. De algún modo, la inmovilidad a que nos sometían afuera la compensábamos con mayor circulación adentro de la escuela.
La sucesión de los meses nos fue mostrando una realidad diferente hasta lo que entonces habíamos vivido: ya no había paros por reclamos con movilización que se desbandaba en corridas. Estaban prohibidas las reuniones así que andábamos con cuidado por las calles. Ahora estábamos todos guardados en nuestras casas, en nuestra escuela. Aprendí lo que era estado de sitio y a mostrar la cédula de identidad cada vez que cruzaba la estación de trenes con rumbo a la escuela, con mis 13 años, con mi guardapolvo blanco. Descubrí que no podía ir a la librería a comprar el mapa que necesitaba para completar una tarea porque en la esquina de Centenario y Lavalle estaban haciendo un operativo. Cada sábado interrumpían la música en el boliche bailable, encendían todas las luces y los soldados armados pedían los documentos, las chicas que se los habían olvidado podían esconderse estratégicamente en el baño. Porque si se las llevaban decían que las violaban.
Hasta el ’80 el establecimiento era en su mayoría un conjunto de casillas de madera, pretéritos tranvías reciclados de los que circularon hasta que nosotros nacimos. Pero, decían, se hacía necesario construír un edificio de material así que la directora nos sugería que cuando pasáramos por una obra en construcción nos trajéramos aunque sea un ladrillo. Los de 5º ya nos queríamos ir porque a la persecución de la de Geografía la había sustituido el acoso de la de Matemática. A las chicas ya se nos había hecho un cayo ante las desubicaciones de los de Merceología y Contabilidad. Tal vez no era para tanto y simplemente se trataba de que ya teníamos esa etapa superada. Tal vez no daba para más desde nosotros que vivíamos en la escuela un espacio de hermandad que estaba siendo puesto en peligro. Se empezó a hablar de imponerle un nombre acorde a la escuela. Ya nadie se acordaba de Argentina Potencia. Todos habíamos saltado porque no éramos holandeses. Le empezamos a preguntar al compañero chileno- nunca estudiaba pero era un capo en educación física- sobre su país y porqué se había venido al nuestro. Y la barrera del sonido de los Mirage nos había explotado sobre las cabezas.
Y se nos hizo que lo de Luciano Honoré Valette fue para que la directora quedara bien con una familia amiga de ella, todas de Monte Grande, por supuesto. Porque había que saber que los profesores que eran del pueblo ya nos caían bien de entrada por ese dato nomás. Así que ni Luciano se salvó de nuestra lupa y de la lógica del momento: la defensa y ocupación del territorio, la soberanía sobre la Antártida, las fronteras lejanas con presencia patria. Pobre don Luciano, ni milico era. Es que en aquello había un componente antipático para todo adolescente: los límites. Un profesor muy pragmático había propuesto ponerle John Kennedy y así obtener dinero de los generosos yanquis para construír un edificio como la gente. Pérez Esquivel ganó el premio Nobel de la Paz y nadie sabía por qué. Entonces nos hicimos los distintivos de plástico con respaldo de felpita, hábito tras el cual se parapetaba nuestra dignidad para avanzar protegida en pos de la realización de la personalidad. Los posibles modelos fueron puestos a la consulta de todos nosotros, los profes y las autoridades. Pero cuando los estrenamos la directora se ofendió igual y ordenó su secuestro. Los devolvió recortados en la parte inferior donde figuraba la identificación de la escuela. Algunos se salvaron de casualidad pero, con distintivo sano o con distintivo tijereteado, nos habían cortado un ala a todos. Buscamos opinión, nos dieron la razón y mucha solidaridad pero el hecho ya estaba consumado. De modo que una mañana hicimos una sentada en la vereda frente a la puerta de la escuela y nos propusimos no entrar hasta que no nos dieran una solución. Nos pagaron lo que nos había costado su confección pero no los volvimos a encargar. Se siguieron luciendo cortados como muestra de la arbitrariedad y la prepotencia. Con el dinero nos compramos la remera institucional que tenía estampado el flamante escudo, nos uniformamos con el cuello alto, azul y raspador. ¿Nos rendimos? ¿Nos unimos al enemigo porque no podíamos enfrentarlo? ¿El agobio nos hizo aflojar la presión? La secundaria se terminaba. Concluía cortándonos ese capital simbólico hecho distintivo, dándonos otro motivo más para la protesta. Pero como ya era el último trecho del puente nos domesticamos poniéndonos la remera oficial porque también era, y ellos no lo sabían, nuestra. Porque para nosotros la escuela era el espacio fraterno y propio, con compañeros hermanos con los que nos queríamos y nos peleábamos, con preceptoras y profesoras mamás o indiferentes, con profesores compinches y de los que nos inspiraban respeto o algo así, con autoridades dialogadoras o no. La escuela era nuestro espacio de contención. La escuela era donde nos expresábamos en democracia a pesar de que no fuera un contenido entre las materias de la currícula. Sabíamos lo que era el ejercicio de la democracia como un producto de la convivencia en la pluralidad dentro de la escuela e hicimos de ella un valor a respetar.
Lic. Patricia C. Faure
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Comentarios
Patricia Caraballo
Mi nombre es Pablo López, soy vecino de Ezeiza y quería comentarles que su blogs es de gran interés y me pone contento saber que entre los integrantes de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, hay personas a las que conozco. Como Patricia y Juan Carlos, que si no me equivoco cuando estudie la primaria en la vieja Escuela Nº 3 de la calle French, tenía una librería justo en la esquina. Después de estar estudiando en la Ciudad de Buenos Aires recién en estos últimos años he podido tomarme un respiro y disfrutar de nuestra ciudad, generando el interés de poder aportar mis vivencias a lo que están realizando.
Un abrazo grande
Lic. Pablo A.López
Recuerdo haber compartido horas de cátedra con el Profesor Horacio Gimenez Kramer, una de las personas mas agradable que conocí, hijo de don Carlos Gimenez Kramer, piloto del Globo Huracán, cuando este se perdió. Era pilotado por un acompañante, ambos se salvaron y don Horacio,fallecido ya, siempre me contaba esta historia. Siempre lo recuerdo con un singular cariño, por su sabiduría, y por su calidad humana.
Profesor Osvaldo Gatto
Muchas gracias por sus conceptos; los invitamos a que nos envíen sus colaboraciones, sus recuerdos, sus imágenes. Compartir para construir una memoria colectiva, es uno de los propósitos que guia la acción de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza.
Un cordial saludo
Patricia Celia Faure - Juan Carlos Ramirez
lunes, 28 de diciembre de 2009
De pulperías y bares
No les faltaban limetas, naipes ni dados. Solía bastar un barril de vino, tabaco y yerba, para cubrir los “vicios”. Por requerir de una mínima inversión y ser una lucrativa actividad, fueron tantos los activos empresarios que hacía 1789, los pulperos se constituyeron en corporación para defenderse de “la ilimitada libertad de armar pulpería”. Pedían además, que “no se admitiese la mezcla de castas y negros”. Diez años después se censaban 121 pulperías establecidas en la Campaña, sin que los datos registren a las pulperías volantes.
Por nuestros caminos circularon carretas cargadas con caña, ginebra y comestibles, además de las infaltables velas. Fueron tan populares que el 18/02/1831, Rosas emitió un decreto que refrendó Tomás Anchorena, disponiendo que : “No pudiendo el gobierno ser insensible a los grandes males que producen en la campaña (...) quedan prohibidas las pulperías volantes”.
Para avisar a los paisanos que habría baile o el deseado puchero, el pulpero solía enarbolar un trapo a modo de bandera. Mientras churrasquear era lo cotidiano, saborear un plato de sopa era toda una exquisitez. Los guisos de carne, zapallo, papas o choclos eran tan deseados como los de poroto o lentejas.
Sobre el camino a Las Flores existieron la pulpería que se encontraba en la posta de la estancia de Los Talas, y la de Chappe. Esta última figura en los planos de San Vicente de 1881, en el límite de las actuales Máximo Paz y Vicente Casares. Nos llama la atención que el camino a Las Flores todavía era conocido como Camino a Buenos Aires al norte.
Con el tiempo, las pulperías mudaron a Almacén y Bar. Para la década de 1890 podemos mencionar a Eugenio Berasain y a V. Gaddini, con negocios frente a las estaciones de Tristán Suárez y Ezeiza respectivamente. Los establecimientos se multiplicaron rápidamente a la vera de estratégicos caminos. Tal es el caso de la Cueva de la Chancha, de la familia Harguindeguy, en Ezeiza.
Hacia 1934, Don Manuel Castelo abrió un bar sobre la hoy renominada Mariano Castex, en su intersección con Lacarra. Paredes de ladrillo desnudos de revoque daban cobijo a parroquianos carreros así como a los vecinos. Quizás para evitarse sanciones mayores, o no, el Negro Fortunato fue “regalado” por la policía al mencionado bar. Por cantor y guitarrero, encontró un lugar donde quedarse en la historia. De vez en cuando, y con cuandos muy seguidos, los bares eran testigos de desavenencias y de sus arreglos. Por caso tenemos a lo ocurrido en el bar que se encontraba frente a la Feria de Francisco Nibeloni (Racedo y Ruta Nac. Nº 205). El hermano de un tal Gonzalito era un arriador de buen comer pero de mala entraña cuando estaba tomado. Supo tener diferencias con un ucraniano grandote que saldo el pleito a su favor, cuando le abrió la “panza” de un tajo. En esa oportunidad, el Dr. Manuel Ravagliatti lo pudo salvar pero una peritonitis, años después, le ajustó cuentas definitivamente.
En los bares, se discutían cuestiones sociales y desde allí se hicieron aportes a la Comunidad. Es el caso del mítico bar de Berutti. Allí se fundó el Sportivo Suarence, devenido en Club Sportivo Tristán Suárez, a partir del 08/08/1929.
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No tenemos nada en contra de los tranquilos shoppings pero creemos que les va a ser muy difícil a sus historiadores, retratar postales con tanta pertenencia lugareña.
viernes, 23 de octubre de 2009
Dice el diario Clarín II
Por: Rafael Roa. Clarín Zonal (22/10/2009)
viernes, 16 de octubre de 2009
De cuando los indios no eran considerados seres “humanos”



A comienzos de junio de 1801, la prosperidad parecía sonreírles a los indios que vivían en nuestra región. Las condiciones de la flora y fauna permitían que en las lagunas y bañados se cazara y prepararan cueros de vacunos y de nutria, cerda de yegüerizos, mulitas y trenzados de cuero, vendibles en la ciudad. La novedad radicaba en que ahora podrían tener “sus correspondientes suertes de tierras”, en propiedad legalizada por el virreinato.
En 1795, el funcionario Agustín de la Rosa había planteado la necesidad de repartir solares entre los gauchos, labradores y desposeídos. Siguiendo esa línea, el virrey Gabriel de Avilés y Fierro comenzó a entregar tierras en propiedad a los indios. Consideraba que era preferible “el establecimiento de muchos en la frontera al de pocos, y que deben abrir las puertas a todos los que quieran poblar”. Las medidas fueron aprobadas por el Rey en 1803 pero lamentablemente, no fueron aplicadas por los sucesores de Avilés.
Había terminado imponiéndose la política de los hacendados, quienes impedían el establecimiento de nuevos pobladores en campos que les pertenecían o simplemente, consideraban como propios. Impedirles la tenencia no significaba que los indios no fueran contratados en sus estancias, como lo prueban las mensuras.
Si bien hemos podido documentar su existencia, en realidad no sabemos cómo vivía aquel hombre que en los campos de María Acosta de Carranza, estaba a cargo del Puesto del Yndio. Al morir sus padres, Doña María recibió en heredad la propiedad que ubicada en el “partido de los Remedios”, se extendía desde los actuales límites con el partido de E. Echeverría, hasta la ciudad de Tristán Suárez incluida; tenía como límite al Este, tierras ubicadas dentro del Partido de S. Vicente y hacia el río Matanza, tierras que sobrepasan hacia el oeste el trazado de las vías del Ferrocarril Roca.
El Puesto del Yndio se encontraba a unos 1700 metros hacia el Este del camino a Las Flores, casi sobre los límites de la propiedad que lindaba con la de Remedios Merlo, ésta última ya en jurisdicción de S. Vicente. Probablemente el antiguo camino que se abre hacia el S.E. del Camino a Las Flores, a la altura de la estancia “Los Talas”, sea el mismo que recorría aquel indio ladino para trasladarse desde el puesto hacia el casco de la estancia de María Acosta.
El patrón de negar derechos a los indígenas tiene un punto de partida en la declaración que Cristóbal Colón les leía en castellano a todos los indios que se le cruzaran: Un Pontífice, “hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los católicos Reyes de España”. Por tanto requería que reconociere “a Su Majestad en su lugar, como superior y señor y rey de las islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación, y consintáis que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho. Si así lo hiciereis, haréis bien”, agregando posteriormente que: “Si no lo hiciereis, o en ello dilación maliciosamente pusiereis, certifico que con la ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y os haré guerra por todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad, y como tales los venderé y dispondré de ellos como Su Majestad mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que pudiere”.
Para que el sometimiento fuese legítimo, comenzó a negarse la condición de humanos a los aborígenes americanos. Los debates se sucedieron hasta que finalmente Paulo III declaró que los indios del “Nuevo Mundo”, son “realmente hombres”. Al aceptarse que los indios eran “personas con alma” (02/06/1537), concluían las dudas sobre la humanidad indígena. Finalmente, una semana después, el 9 de junio de 1537, el Papa afirmo que los indios eran seres humanos.
Juan Carlos Ramirez
viernes, 2 de octubre de 2009
La radio y los vecinos de Ezeiza
Desde 1921 fue posible transmitir casi todas las funciones del Coliseo y ya en 1923 salía al aire Radio Sud América. En septiembre de ese mismo año se transmitía desde New York, la pela Firpo – Dempsey y ya funcionaban en el país unos 60.000 receptores. Los pioneros realizaban experiencias como la difusión de publicidad, una novedad en el mundo, y la primera transmisión de un partido de fútbol (Argentina- Uruguay, 1924). Poco después se instalaron emisoras como Radio Brusa (luego Excelsior), Radio Libertad (hoy Mitre), Radio Casa América, Radio Grand Splendid (luego Splendid) y Radio Nacional, luego Belgrano. En 1924 se dio permiso a la sociedad rural de cerealistas de Rosario para instalar una estación transmisora. Una mención aparte merece, desde 1929, el radioteatro y su rápida diversificación de géneros: policiales, comedias, sainetes, familiares y costumbristas como "Los Pérez García". Aparecen incluso programas para chicos como " La Pandilla Marylín" o "Tarzán de la Selva.
La radio en Ezeiza
El recordado José “Poroto” Álvarez nos contó, en la Jornada de Historias de Pueblos llevada a cabo en agosto de 2000, que a Don Esteban Berardo lo llamaban “Marconi” porque fue el primero en tener radio en Ezeiza. Era una época en donde en el país había unos ochocientos mil receptores de fábrica y unos trescientos cincuenta mil armados caseramente. Uno de ellos era el del mencionado vecino, quien lo armó en un cajón de manzanas, y que sirvió para que en el fondo de su casa se formaran algunas parejas al compás de la música que propalaba.
Si de radio hablamos, no podemos soslayar la actuación profesional de vecinos como Julián Sánchez Parra, edecán de nuestros locutores profesionales, quien desde 1961 produce y dirige programas relativos a nuestra vecindad. En cuanto a plantas transmisoras, el recordado José “Pocho” Veloce fundó, el 28 de octubre de 1984, una radioemisora a la que inscribió el 28 de mayo del siguiente año. Colaboraron con el fundador, el Ing. Rodolfo González y los hermanos Weselka en
la parte técnica. En marzo de 1986 adquirió los derechos de la antigua Radio Cultura, fundada en la década de 1920 y que dejara de funcionar en 1933, saliendo al aire como Radio Cultura Ezeiza. La emisora, cuya madrina fue Rosa Rosen, cesó sus emisiones en 1992 y en la actualidad su posición en el dial, lo ocupa la querida Radio Abrojos.Por: Juan Carlos Ramírez
Foto: José "Pocho" Veloce en cuclillas, en los estudios de la calle French 600.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Entre el partido de Lomas y el Distrito Ezeiza
Francisco “Pancho” Barone, que había sido resero entre Buenos Aires y Rosario, se radicó en Ezeiza en 1913 y ello le permitió a su hija Teresa criarse en nuestra ciudad y concurrir incluso a la Escuela Nº 3, cuando se encontraba sobre lo que posteriormente sería la Ruta Nacional Nº 205. Mencionamos a quien fuera nuestra vecina y que viviera en Ezeiza toda su vida, porque nació en diciembre de 1912. Ello nos permite estimar que fue uno de los últimos registros asentados en el distrito lomense, antes de que las tierras del Cuartel XII de Lomas de Zamora, incluidos la actual Luís Guillón, pasaran a pertenecer al partido de E. Echeverría a partir del momento mismo de su creación, el 9 de abril de 1913.
Desde 1580, el territorio adyacente a “la ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires”, se hallaba bajo la autoridad de su cabildo. Ciudad, ejido y campaña conformaban la estructura que organizaba el territorio. A medida que las necesidades económicas- demográficas lo requirieron, la campaña inmediata a la ciudad debió reordenarse. A partir de 1777, creado el Virreinato del río de la Plata, se establecieron las Alcaldías de la Santa Hermanad y sus alcaldes, quienes fueron las primeras autoridades con que se dotó a los pagos.
Desde el comienzo se empezó a conocer algunos parajes con los nombres con que sus pobladores lo distinguían pero recién en 1784, la campaña se dividió en “grandes extensiones de límites imprecisos” denominados pagos. Los pagos de las “lomas de Zamora”, pertenecieron al partido y curato de la Magdalena, luego al de Quilmes, posteriormente al de Barracas al Sur, y finalmente al partido de Lomas de Zamora (05/09/1861). La nueva jurisdicción absorbió a partir del 24/02/1865, a casi todo el Cuartel V del Partido de Cañuelas. Sus pobladores se habían dirigido al gobierno solicitando que “se agregue a Lomas de Zamora la área comprendida entre el Río Matanza, el arroyo Jiménez y el límite de Cañuelas con San Vicente” (04/04/1862). De esta manera, la totalidad de la estancia “Los Remedios”, quedó integrada en el joven partido, cuyo nombre nos remite a Don Juan de Zamora. Este había adquirido en 1736, las tierras que antiguamente explotaba la Estancia del Cabezuelo, organizada a partir de 1610.
De acuerdo con el plano del partido de San Vicente, levantado en 1881 por el Agrimensor Municipal don Saturnino Salas, los límites que por el Sur tenía el nuevo distrito incluía los campos que se extendían hasta las actuales calles ezeicenses Humberto Primo- Sargento Cabral, hasta su intersección con La Colorada, actual Pedro Dreyer, por el Este.
Cuando en 1852 el Gral. J. J. de Urquiza derrotó a J. M. de Rosas, se inició una tarea de consensuar una Constitución nacional. Sin embargo, Buenos Aires se negó a ceder parte de su capacidad de decisión a un poder central y tras la revolución porteña del 11/09/1852, El Estado de Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina. La Constitución de 1853 tuvo que modificarse para que pudiera volverse a incluir a la provincia de Buenos Aires tras el triunfo del Gral. B. Mitre en pavón (1861); los bonaerenses impusieron su hegemonía al resto del país y se avanzó hacia la conquista de la paz tan ansiada. El espíritu pacifista quedó registrado en un plano de 1863, donde el agrimensor especificó que el partido de Lomas abarcaba el área comprendida entre el río Matanza hasta el Pueblo de La Paz. Este fue el nombre que un año después, Victorio Grigera y Francisco Portela, solicitaban que se le impusiera al partido en oportunidad de elevar el plano trazado del mencionado pueblo. En 1904, se pidió la declaración de La Paz como capital de Lomas de Zamora.
Recordamos a la ciudad cabecera del distrito lomense y a su bello nombre, porque en conmemoración del fallecimiento de Mahatma Ghandi en 1948, se instituyó al 30 de enero como el Día de la No Violencia y la Paz.
Foto de la estación de Lomas de Zamora, 1865c.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Noticias de la guerra en Ezeiza
La necesidad de caballos para integrar el equipamiento bélico de la milicia que peleo con nuestros hermanos paraguayos, perjudicó al terrateniente en quiebra, don Rosario Acosta. El casco de la estancia del mencionado vecino, se ubicaba en donde hoy se encuentra prácticamente el centro comercial de la ciudad de La Unión. Don Rosario, quejoso, dejó asentado que le habían sustraído caballos que sospechaba que habían sido llevados para la impopular guerra que emprendió La Triple Alianza.
La Guerra de Malvinas, que nos dejó ese permanente dolor por la pérdida de jóvenes vidas, desnudaba ante la comunidad del distrito, entonces Esteban Echeverría, la total incapacidad de quienes la dirigieron. Los vecinos fuimos convocados a una reunión en donde instructores de Defensa Civil, nos organizaron como jefes de manzana responsables de coordinar las acciones para protegernos en caso de bombardeo. En su conducta autista, los oficiales de nuestras fuerzas armadas pensaban que con el recurso de apagar las luces, desorientaríamos a los británicos y así no sabrían donde tirar las bombas. Mediando la década de 1970, las fiestas navideñas en Ezeiza sangraron por la violencia expresada en Monte Chingolo cuando acabó con la vida de Eduardo Delfino. Aquellos años en que vivimos en peligro, la dictadura cobró su cuota de sangre ezeicense tomando la vida de Marta Alonso, entre otros jóvenes vecinos, bajo la excusa de una “guerra sucia” necesaria para salvar a la patria.
La tragedia mayor que enlutó a nuestro distrito ocurrió durante lo que debió ser una fiesta cívica, el 20/06/1973. Sin embargo, el retorno definitivo al país de J. D. Perón no pudo evitar que ese día estallara una guerra entre las distintas facciones militantes. Mientras la historia oficializada ha logrado disminuir el número de muertos año tras año, hoy se estima en 35 los asesinados, los vecinos insisten en sostener que la cifra superó las 200 víctimas.
Que el recuerdo de algunas de nuestras tragedias y la máxima de Mahatma Ghandi: “No hay camino hacia la paz, la paz es el camino”, nos acompañe para no volver a ser tan estúpidamente locos.
Por: Juan Carlos Ramirez
viernes, 11 de septiembre de 2009
Luís Fortunato Iglesias. Maestro
-- Cómo llegó a ser maestro
-- Ya te digo. La escuela primaria de Tristán Suárez tenía hasta 4to. grado, nada más. Cuando llegué a 4to., bueno... pues había que irse, abandonar la escuela. Y si había medios podía instalarse en la Esc. Nº 1 de M. Grande. Para mi caso fue providencial encontrar esa maestra, esa directora, que era Elvira Cándida Rodríguez, que venía de Quilmes y que provocó un salto en todo lo educativo porque era una mujer inquieta que movilizaba todo. Y ella(s)... fue una conversación con una maestra… propusieron: “Por qué no lo inscribimos en la Escuela Normal de Lomas".
-- La que después fue el "Mentruyt".
-- Es claro, esa fue. Para mí la Escuela Normal fue una universidad. Porque en primer lugar tenía una espléndida biblioteca y por fin me encontré con ideas... Cuando yo estaba en T. Suárez no había bibliotecas ni libros. Yo acompañaba a mi padre a los trabajos que se hacían: a veces para arreglar una cocina económica, el molino, la bomba... y yo siempre lo acompañaba con una intención: me metía en las casas en busca de libros. Rebusqué todo lo que pude pero el pueblo era chico y no había libros. Quiero decirte que yo pude leer metiéndome así, viajando incluso a Máximo Paz donde había alguien que era muy lector. La búsqueda desesperada de libros para mí fue todo un drama de la infancia. Bueno, la compensación vino cuando ingresé en el Normal y tuve a mi alcance toda la literatura y todos los grandes libros de ciencia, de arte... Claro, por ese camino yo fui formando mi actitud de profesional de la educación. Me enamoré de mi tarea, de mi profesión. Y bueno, así me hice maestro. Pero fui maestro siempre de escuela primaria. Es decir, encontré el material de vida en la escuela primaria.
-- Cuáles fueron sus autores favoritos
-- Yo te puedo decir que mi biblioteca tiene una base pedagógica. No eran libros que costaran mucho como podían ser los libros de Medicina o de otras profesiones. Tuve la suerte de poder comprar todos los que necesitaba. Pero yo no hice mi pedagogía solamente con los libros de la especialidad. Podría decirlo como dicen en España: “El que sabe solamente pedagogía ni pedagogía sabe”. Bueno, ese concepto. Porque lo mío tomó todo el conocimiento humano, arte y ciencia, todas las posibilidades. Por ejemplo yo aprendí mucho leyendo a Unamuno, Dostoiewski, incluyendo toda la literatura... Marc Twain... Me enseñaron más que los libros de pedagogía. Por eso mi pedagogía tiene un sentido humanista muy amplio. Por eso tampoco te puedo decir cuáles son mis autores más importantes. Son todos, todos los que han dicho algo. Yo fui en busca de conocimiento y me enriquecí de esa manera. Para comprar un libro yo me pasé muchas horas en la calle Corrientes, buscando en las librerías de usado. Libros que fui comprando con un sueldo de maestro pobretón.
-- Así que usted era maestro en T. Suárez y era habitué de Corrientes
-- Es decir, también la calle Corrientes en cierta manera fue mi universidad. Yo podría decir como Gorki que tengo "mis universidades". No solamente el pueblo, la escuela Nº 4 de T. Suárez, la Esc. Normal de Lomas, sino que también los centros como la calle Corrientes, el teatro, el cine y desde luego todos los lugares donde había actos públicos.
-- ¿Ejerció la docencia primaria en T. Suárez?
-- Cuando yo me recibo de maestro en el año 1935. El único hombre que se había recibido en Tristán Suárez. A mí me ocurrió que los muchachos, los compañeros míos, se sentían muy orgullosos de que uno de ellos hubiera llegado a recibirse y entonces peticionaron a las autoridades y ¡Qué cosa!, [a] un intendente conservador... Ellos manejaban, tenían influencias. Así que me nombraron en la Esc. Nº 6 de M. Grande. Allí fui maestro de primer grado durante dos años y luego me trasladaron a la Nº 4 de T. Suárez. Desde luego me designaban para los discursos del 25 de Mayo. Y en uno de ellos hice un discurso que no gustó a las autoridades, se hizo un escándalo tremendo, se pensaba en liquidarme como maestro; y después como en ese momento era difícil la cesantía de un maestro titular entonces decidieron darme la peor escuela que hubiera en el distrito, la más... la escuela más pequeña.
Y así es como fui a parar a la Escuela Rural Nº 11. Veinte años. Como maestro único, maestro unitario. Una escuelita que no tenía más que la campana y el pizarrón, y unos pocos bancos.
Producción: Prof. Eduardo Vázquez. Dpto. Extensión del Profesorado “E. J. R. de Voglino”
Edición: Juan Carlos Ramirez
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Don Luís Fortunato Iglesias nació en 1915 en T. Suárez y fue desde maestro de la escuela primaria a profesor en la Universidad de La Plata, desde periodista a Inspector y Doctor Honoris Causa de la Universidad de L. de Zamora. Pero jamás ha dejado de ser el Maestro, un militante de la educación, un generador de climas educativos que buscaron darle a la escuela el rol de transformadora de la sociedad, lo que hoy nuestro tiempo reclama.
Prof. Juan Carlos Ramírez
domingo, 30 de agosto de 2009
José Luis Moreno agradece y rinde cuentas de su gestión al frente del AGN
Deseo agradecer por este medio las numerosas muestras de solidaridad recibidas a través de mis colegas de la red Clio y de la Asociación Amigos del Archivo. Hace más de dos años, exactamente el 1 de junio de 2007, asumí el cargo de Director del Archivo General de la Nación. Fue un honor y traté de ser fiel a la confianza en mi depositada para revertir la situación de desidia y desinterés que llevó al AGN a un callejón sin salida.Elaboramos un plan de modernización global en el que se incluía el arreglo del
edificio de Leandro N. Alem, aplicación de las normas internacionales de catalogación de todos los fondos documentales, digitalización de acuerdo a los patrones y tecnologías desarrolladas por los países más avanzados en la materia, creación de un laboratorio y taller de restauración documental, diseño de un nuevo organigrama administrativo con concursos para cubrir los cargos, diseño de un modelo organizativo desconcentrado e independiente del Ministerio del Interior con dependencia de la Jefatura de Gabinete. También se elaboró un ante proyecto de una nueva ley de archivos con la idea de crear un sistema nacional en el cual el AGN fuera la institución madre. Están avanzadas tratativas con ONABE Organismo Nacional de Bienes del Estado) para la construcción de un complejo nacional de Archivos con una fuerte presencia del AGN. Este organismo manifestó su voluntad de solicitar al BID un prestámo de 15 millones de dólares y su tramitación dependía de un acta de acuerdo ya preparada para ser firmada por autoridades correspondientes. Este proyecto nació por iniciativa del AGN y recibió un fuerte apoyo del presidente de ONABE, organismo que le dio forma como anteproyecto arquitectónico. A su vez la gestión encaró la reincorporación del AGN a los foros internacionales de archivos como ICA (Internacional Council of Archives), ALA (Asociación Latinoamericana de Archivos), en la cual fui nombrado vicepresidente, distinguiendo de ese modo a nuestro archivo nacional, y la integración del AGN al programa ADAI de cooperación española a través de la Subdirección de Archivos, organismo que subsidia con mucho dinero el desarrollo de los archivos iberoamericanos, incluidos los de nuestro país.
El año pasado, por un decreto presidencial, se otorgó 21 millones de pesos al programa de modernización. Hasta ahora no se lleva gastado un solo peso dado que el Ministerio de Interior no parece encontrar la manera de disponer de esos fondos. La dirección del AGN no aprobó un proyecto de digitalización de Cine, Audio y Video (y Fotografía), elaborado anónimamente y fuera del ámbito del AGN por una suma de 6 millones. El rechazo se debió a que no responde ni técnica ni metodológicamente a los estándares internacionales de digitalización además de no ser prioritario frente a los miles de documentos en soporte papel que corren serio riesgo de destrucción.
Mientras tanto la inoperancia del Ministerio del Interior ha llevado al AGN a una situación desesperante que he dejado documentada: filtraciones de agua de lluvia y de la red cloacal y de agua potable, que amenazan día a día el patrimonio documental, plaga de ratas por incumplimiento del contrato de la empresa fumigadora, ausencia de un sistema de emergencia racional de evacuación en caso de incendio (El AGN no cuenta con escaleras de incendio). Mientras tanto se siguen realizando "estudios" y "diagnósticos" y las filtraciones continúan. Podría continuar describiendo con muchos más datos pero no deseo cansarlos. Nuestra gestión estuvo precedida por valores que son nuestra bandera: la creencia en el sistema democrático, el pluralismo, la honestidad, la eficiencia, y la preservación del patrimonio histórico, único e irremplazable, para nuestras generaciones y las generaciones futuras. Creemos, y así lo hemos demostrado, en el principio de igualdad de acceso a la información.
José Luis Moreno. Ex Director General del Archivo General de la Nación. (12-08-09)
Nota: La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, es miembro de la Asociación Amigos del Archivo General de la Nación
sábado, 29 de agosto de 2009
Dice el diario Clarín
Tiene 58 años y es profesor de historia y miembro de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza.
Desde su blogspot (una especie de bitácora digital) cuenta la historia de su querida localidad.
Los fines de semana le gusta agarrar la cámara de fotos y salir a recorrer cada rincón del Partido.
Se encuentra terminando un libro sobre la historia de la región hasta 1885, año en el que pasó el primer tren.
Un profe que enseña más que una lección.
Se dice que para saber quiénes somos, primero debemos conocer de dónde venimos. Es una máxima sociocultural que ayuda a entender y contextualizar mucho de nuestra vida presente. El conocimiento de la historia es un valor esencial para conocer los valores más primitivos y, sobre todo, entender nuestras cotidianas decisiones. Así lo vive Juan Carlos Ramirez, un historiador del Partido de Ezeiza, que dedicó la mayor parte de su vida a estudiar a su querida localidad. "No sólo somos lo que vivimos, también somos lo que nos contaron los que nos precedieron", arranca.
"Estoy relacionado con Ezeiza desde 1952 -nació en 1951-. Vivo en el mismo lugar que compraron mis padres, desde 1956. Pese a ello, hay vecinos (mis fuentes) que me recuerdan que soy 'nuevo', que no conocí el Ezeiza anterior al aeropuerto (se construyó en 1945), la que vivía de los tambos", asegura, y agrega: "Creo que conozco por dentro cada casa vieja del Partido", rememora.
El amor de Juan Carlos por su barrio arrancó hace muchos años cuando se desempeñaba como electricista en la Comisión Nacional de Energía Atómica de Ezeiza. Allí trabajó por 17 años lo que, asegura, le ayudó a encontrarse. "Estar en el bosque me permitió volver a encontrarme con mi espacio, mi lugar. Ezeiza dejó de ser sólo un lugar para ir a dormir. Comencé a vivirlo, como cuando era pibe", sentencia.
Su pasión por la historia hizo que se convirtiera en profesor. "Me gusta escuchar, contemplar, leer, caminar, enseñar, y por supuesto, narrar", describe. Al poco tiempo, Juan Carlos llegó a las Junta de Estudios Históricos, donde "tengo la responsabilidad del blogspot (una especie de bitácora digital), cosa que hago con inmenso placer", cuenta. Y continúa: "Nos siguen desde muchas partes del mundo. Hay gente que salió de acá, que nos lee, y que ahora vive en una comunidad siux. Nos siguen desde muchas partes del mundo".
"Toda mi vida disfruté escuchando historias, leía historias. Ahora me toca contarlas a mí", cierra este catedrático que pregona: "Hay que disfrutar la vida a pleno, me lo enseñan en la práctica mis padres, que cercanos a los 90 años, comen y toman, y se ríen. Y me lo enseñan mis hijas, que donde yo veo injusticias y problemas, ellas me dicen 'es lo que hay', y siguen esforzándose".
Por: Rafael Roa. Publicado en diario Clarín; 6 de agosto de 2009.
jueves, 27 de agosto de 2009
Comentarios
Familia FEOLA-MACIEL
bitacoradeunagenealogistaaficionada.blogspot.com
Estamos orgullosos por su dedicación y su nobleza, como pugilista y como persona. Te extraño papá.
NORMA CARAUNE
Como he podido ver tienen un rico pasado, y son la puerta Argentina al cielo. Tuve oportunidad de conocer Ezeiza en un viaje de turismo escolar, allá lejos en 1958, cuando los aviones se podían ver desde la terraza del Aeropuerto. Un abrazo y felicitaciones por lo rico de sus relatos.
Roberto G. Abrodos y colaboradores.
www.laplatamagica.com.ar
sábado, 22 de agosto de 2009
Huracán en Ezeiza
Nuestros paisanos preferían volar bajo, si bien los intentos de vuelo más o menos exitosos, son de antigua data. De acuerdo a crónicas, en una invernal mañana en la campiña de Londres, se elevó a metro y medio del suelo un aeroplano impulsado por una caldera. Este primer avión a vapor estrenó su salto de 150 metros, el 6 de febrero de 1843. Retomando a nuestro afamado aeróstato, tenemos que el “Huracán” volvió a visitarnos una tarde veraniega. Piloteado por el teniente 1ro. Raúl Enrique Goubat (brevet Nº 14), unió el Parque Aerostático de Belgrano con el campo del señor Ávila (Monte Grande) en donde aterrizó, a las 17 hs. 30´ del 7 de febrero de 1913.
Como dejándose guiar por el sargento 1ro. Francisco Sánchez (brevet N º 16 del 20/03/1913) pero enfilando para donde quería, en el vuelo del 18/05/1913 el “Huracán” conoce las tierras de Tristán Suárez donde desciende a las 17 hs. 10´. Pocos días después, el 30 de mayo, el suboficial tripula el globo “Eduardo Newbery” y no puede evitar caer sobre una claraboya de un galpón en Arenales y Talcahuano, en la ciudad de Buenos Aires. La alegría de estar vivo no le impide escuchar los gritos del dueño: “--¡Eh, manga di torrantes! ¡Qué cazzo m’importa a mí lo suo globo di merda! ¡Ostede me págano la claraboya o me voy a quejare al governo, mascalzone!”
Siguiendo con nuestro globo inconformista, en nuevo vuelo desde el Parque Aerostático de Belgrano, vuelve a ascender el 28/06/1913 piloteado por el Teniente Carlos Jiménez Kramer (brevet Nº 22 del 12/11/1913). Tras volar 1 h. 20´ el “Huracán” desciende en Ezeiza y le reconoce de hecho, su destino de aeroestación.
Quizás Kramer decidió festejar su vuelo en el bar de Gaddini, frente a la estación; quizás en lo de Goñi, donde los chicos mirarían asombrados. O tal vez, estuvo en la Cueva de Harguindeguy, no lo sabemos. Capaz que don Juan Bueno, que aún no era don porque apenas 4 días antes había cumplido 16 años, lo habrá mirado extrañado; no se lo perdería don Serrano y en el almacén de Antonio Arruiz habrá sido motivo de conversación. ¡Y no dudamos que Juanita Corbeta estaba perfectamente enterada!
Vaya a saber por qué, pero tal llamativo evento no quedó registrado en la memoria de nuestros vecinos. Las fuentes consultadas no lo aclaran pero podemos inferir que el regreso a la ciudad del Teniente Kramer, fue en un tren del inglés Ferrocarril del Sud. Habrá saludado al jefe don Ramón Salas y a doña Rosa, su esposa. Luego habrá abordado en la estación de Ezeiza; después de pagar su boleto, por supuesto.
Juan Carlos Ramirez