martes, 10 de agosto de 2010

Luís Fortunato Iglesias. Maestro (1915- 2010)

Nació el 28 de diciembre de 1915 en Tristán Suárez y fue desde maestro de la escuela primaria a profesor en la Universidad de La Plata, desde periodista a Inspector y Doctor Honoris Causa de la Universidad de L. de Zamora. Pero jamás ha dejado de ser el Maestro, un militante de la educación, un generador de climas educativos que buscaron darle a la escuela el rol de transformadora de la sociedad, lo que hoy nuestro tiempo reclama.
Contaba que la escuela primaria de Tristán Suárez tenía solo hasta 4to. grado, y que fue la directora, la maestra Elvira Cándida Rodríguez, una mujer educativamente inquieta que venía de Quilmes, la que propuso: “Por qué no lo inscribimos en la Escuela Normal de Lomas", la que después fue el "Mentruyt".
Recordaba que en su pueblo no había bibliotecas ni libros, y que acompañaba a su padre a los trabajos (arreglaba cocinas, molinos, bombas, fue el herrero de lugar) con la intención de leer lo que encontrara. Sostenía que la búsqueda desesperada de libros había sido todo un drama en su infancia, y cuando ingresó al Normal y tuvo a su alcance toda la literatura, se fue enamorando de lo que sería su profesión.
Formó su biblioteca con libros que no costaban mucho, que tenían una base pedagógica pero como creía que: “El que sabe solamente pedagogía ni pedagogía sabe”, leía todo lo que podía adquirir en las librerías de viejo de la calle Corrientes. Sostenía, como Gorki, que tenía sus "universidades": el pueblo, la escuela Nº 4 de T. Suárez, la Esc. Normal de Lomas, la calle Corrientes, el teatro, el cine y desde luego todos los lugares donde había actos públicos.

Su carrera
Obtuvo el título de Maestro Normal Nacional en la Esc. Normal Nacional de L. de Zamora en 1935. Se desempeñó como Maestro, Director e Inspector de la Pcia. de Bs. Aires entre 1936 y 1966. Por doce años (1950-1962) fue Profesor contratado por la U.N. de La Plata; Consejero General de Educación (1980);
Consultor de la UNESCO del Proyecto Nicaragua (1981); Fundador, Codirector y Director del Periódico "Educación Popular" (1961-1978); Profesor Titular del Instituto Varona (Cuba, 1995) y Profesor Adjunto del Instituto Pedagógico Latinoamericano (1995).
Fue distinguido con numerosos premios: en 1960 recibió la Beca UNESCO; Tercer Premio de Crítica y Ensayo otorgado por la Municip. de Bs. Aires (1979);
Primer Premio Nacional de Ciencias de la Educación (1984); Premio A. Ponce otorgado por la Asociación Amigos de Aníbal Ponce (1985); Premio Konex 1986; Primer Premio de Educación otorgado por la Fund. Navarro Viola (1988) y Medalla por su defensa de la Escuela Pública otorgada por la Fund. Ricardo Rojas (1992). Por si le faltaran reconocimientos, la U.N. de L. de Zamora le otorgó el Dr. Honoris Causa, en 1994. Podríamos continuar con los homenajes que recibiera en vida, o los documentales, pero es historia reciente y el listado no agota las distinciones que recibió incluso en otros países latinoamericanos, donde hay escuelas con su nombre.
A partir de su labor como maestro único elaboró didácticas renovadoras que aún hoy son fuente inspiradora. Publicó: La escuela emotiva (Ensayo Pedagógico, 1945); Viento de Estrellas (Antología Creaciones Infantiles, 1942); La escuela rural unitaria (1957); Pedagogía creadora (1980); Didáctica de la li
bre expresión (1980); Aprendizaje vivencial de la lectura y la escritura (1987); Los guiones didácticos: Técnica para la conducción del aprendizaje (1988).

Maestro
En 1935 era el único hombre que se había recibido en Tristán Suárez, y fueron sus orgullosos amigos los que peticionaron para que lo nombraran en la Esc. Nº 6 de M. Grande. Allí fue maestro de primer grado durante dos años y luego lo trasladaron a la Nº 4 de T. Suárez. Fue por un reclamador discurso que hizo en un 25 de Mayo por el que las autoridades lo enviaron a la Escuela Rural Nº 11.
Creyeron castigarlo cuando en realidad le estaban abriendo el camino a la inmortalidad. Por veinte años fue maestro único, maestro unitario; en una escuelita que no tenía más que la campana y el pizarrón, y unos pocos bancos; lo demás lo construyó él. Fue maestro siempre de escuela primaria; allí encontró el material de vida.

Homenaje
Es difícil rendirles homenajes adecuados a quienes le debemos la práxis de la máxima de Sarmiento, la de que: “Educarse es simplemente ser un hombre libre”. Nuestros maestros desarrollan su cotidiana y a veces desagradecida labor, sin que los impulse la sentencia de que enseñar es un ejercicio de inmortalidad (R. Alves). Sí están plenamente conscientes de la sentencia del filósofo I. Kant: “El hombre no es más que lo que la educación hace de él”.
El Maestro Iglesias no fue un hijo de dioses, no tuvo poderes extraterrestres, ni fue un iluminado. Fue un hombre responsable de su tiempo, comprometido con su sociedad, con la humildad de escuchar y entender qué y cómo necesitaban aprender sus alumnos, aceptando los desafíos de no contar con recursos necesarios, diseñando estrategias posibles para la trascendente misión de educar para ser mejores personas.
Falleció el 8 de agosto de 2010, casi a los 95 años.
Hoy también él es Viento de Estrellas. De esas que nos iluminan a los docentes cuando la desesperanza nos invade.

Por: Juan Carlos Ramirez
Docente

domingo, 8 de agosto de 2010

Maestro Iglesias

Hoy es día de duelo. Ha fallecido en horas del mediodía, el querido Maestro Luís Fortunato Iglesias. Hijo de Tristán Suárez, padre de formas innovadoras de comprender la educación en acción.
El 11 de Septiembre se le hará un homenaje en la localidad de Tristan Suarez.

Dislates

Por la presente tengo el agrado de dirigirme a Ud. a los efectos de llevar a su conocimiento que se ha presentado un proyecto de ley para realizar el cambio de nombre al Aeropuerto Ezeiza " Ministro Pistarini " quien fuera el creador y hacedor de un proyecto de un Gobierno Justicialista que aun hoy luego de más de 60 años nos enorgullece.
Visto dicha Junta de Estudios Historicos tiene como finalidad mantener fiel y recordar las obras Historicas de del Distrito de Ezeiza solicito a Uds. opinión al respecto. En mi nota adjunta realizo una breve reseña de mi justificativo por el cual no debería realizarse dicho cambio. Como trabajador del Aeropuerto con casi 30 años de antigüedad en el mismo me siento con la obligación de defender el nombre pionero en obras de infraestructura en Republica Argentina que fue homenajeado por los obreros que trabajaron en su construcción como así se expresa en el decreto que le da el nombre de Ministro Pistarini al mismo .
Solicito a Uds copiar dicho email a la Intendencia de Ezeiza visto no he podido encontrar el mismo, les copio ademas el email enviado a miembros de las Comisiones de Transporte y Cultura de la HCDN en las cuales fue presentado este proyecto .
Sin mas me despido de Ud. a la espera de algún comentario sobre el mismo.

Gustavo Roberto D Antiochia.



Veo que les han remitido la protesta por el probable cambio del Nombre del Aeropuerto. En mis recorridos por la memoria de los hechos históricos, el día del gran asado de inauguración del Aeopuerto que se realizó en los hangares con la presencia de Perón, su esposa Eva y 5000 obreros y profesionales que trabajaron en su construcción y que se realizó el 30 de Abril de 1948, fecha que se considera fundacional de Barrio Uno, Perón preguntó a la concurrencia qué nombre le pondrían al Aeropuerto. Por aclamación los trabajadores señalaron el nombre de Juan Pistarini. Descartada la obsecuencia en la que pudieron haber señalado a Perón o a su esposa, el nombre de Pistarini para el Aeropuerto fue voluntad del pueblo. Creo que merece ser respetado .
Carlos Gardel tendrá méritos indiscutidos para que la calle Corrientes lleve su nombre, pero el Aeropuerto "es" Pistarini por voluntad de la gente.
Un Abrazo
Bini Peñuelas (Directora del periódico El Morueco Terenciano)

La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza comparte las inquietudes y acompaña las iniciativas que tiendan a que no sea anulada la voluntad de los obreros constructores del aeropuerto en asamblea legitimada por la historia y legalizada por un Presidente de la Nación.Foto: obreros que construyeron el aeropuerto. Entre ellos se encuentra Valenzuela, vecino del Barrio Vecinal de J. M. Ezeiza. 1947c.

domingo, 18 de julio de 2010

Comentarios

Buscando una información me encuentro con uds. Les cuento, mi papa y el amigo tramitaban las donaciones de los tranvias para la escuela de Republica y Teodoro Fels. Ellos trabajaban en Casa de la Moneda, y trabajaban un solo turno y les llevaba carpetas y carpetas los tramites. Cuando recien empezaron...recuerdo el esmero que ponian en golpear puertas. Mi padre y muchos de sus compañeros de trabajo compraron lotes es Ezeiza y recuerdo que desde la estacion se veia mi casa, las unicas casitas hechas por el banco.
A mi me dio alegria verles y recordar... que siempre hay historia; como lo es para mi, adelante con el espacio.
Noemí

Gracias por su recuerdos. La invitamos a comunicarse con la Junta para que podamos valorizar todo lo posible lo actuado por vecinos comprometidos con su sociedad, como lo fuera su padre respecto a nuestra querida escuela "del Barrio ATE". Si lo desea, acérquenos sus fotos de época para publicarla. Muchas gracias por comunicarse, y esperamos un nuevo contacto.
Juan Carlos Ramirez

Inquietudes

Mi nombre es Claudio Briones, soy estudiante de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora; estamos haciendo un trabajo práctico sobre vivienda social para la facu, y elegimos el barrio uno para estudiarlo. El problema es que nos cuesta mucho encontrar historia, hemos hablado con Bini Peñuelas, quien afortunadamente nos dió mucha información sobre el barrio, y el libro Las vacas vuelan, que nos ayudó mucho, pero necesitamos más información aún. Lo primero que quisiera saber es de dónde podríamos recopilar información, la dirección de la Junta de estudios históricos, y también si hay algo de bibliografía, diarios de la época y mil preguntas más que nos surgen.
Al notar lo dificil que fue encontrar información, nos surgió la idea de hacer una página oficial de internet del barrio (una idea que a la señora Peñuelas le pareció muy buena), y para esto necesitamos muchisima información; e intuímos que usted podría saber algo.

Sr. Claudio: a medida que avancen nuestros estudios, publicaremos sobre el tema. La Junta se reune en la Biblioteca Pública A. Storni, de José María Ezeiza, los días sábados.
Gracias por considerarnos dentro de sus intuiciones.
Cordialmente.
Juan Carlos Ramirez

domingo, 4 de julio de 2010

Antonio E. Terrarossa

Desde Bahía Blanca llegó al pago suarence en 1902, cuando tenia 51 años. Nacido en Italia en 1851, se dedicó a la agricultura y ganadería, teniendo como domicilio la propiedad que denominó La Matilde, en honor a su esposa doña Matilde Palmieri. Doña Matilde fue tía abuela del escribano Alfredo Mario Lasalle, hijo de Elvira Palmieri (En: Patricia Faure; “Las vacas vuelan”). Probablemente don Antonio fue el donante del predio donde se levantó la sede de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “XX de Septiembre”, de Monte Grande. Fue un vecino consustanciado con el movimiento autonomista que concluyó con la creación del partido de E. Echeverría. Se distinguía por su elegancia en el vestir: cuello palomita, traje negro de rigor, bombín sobre la cabeza con abundante cabellera, blanca, igual que su barba larga papanoelesca. Ocupó una banca en el H. Concejo Deliberante asumiendo a través de las elecciones municipales del 14 de abril de 1918.
Un día de 1919, convocó a sus amigos tamberos de la zona sur a una asamblea, con motivo de “defender los cuantiosos intereses del gremio y propiciar el mejoramiento de todos los productos que elabora una industria tan importante como lechera”. Fue así que el “veintitrés de Febrero de mil novecientos veinte a las dos de la tarde y de acuerdo con la convocatoria hecha al efecto, para tratar los Estatutos sociales y nombrar las personas que debían constituir la primera Comisión Directiva definitiva, se reunieron en el local del Hotel Comercio –Larre- en la calle Lima 1674 en Asamblea General los señores socios de la “Unión General de Tamberos” y resolvieron lo siguiente: Primero: Aprobar por unanimidad y aclamación los Estatutos que fueron leídos, artículo por artículo por el Señor Secretario. Segundo: Nombrar de acuerdo con el artículo once de los mencionados estatutos Un Presidente, un Vicepresidente, un Tesorero,…”. Fueron así elegidos Antonio E. Terrarossa, Juan Bordenave, Juan Etchart, Pedro Bondoni y Arturo D. Terrarossa para desempeñarse en los cargos de mayor responsabilidad.
“La Unión hace la Fuerza” era el lema y propósito, y en esta búsqueda, la institución que contaba con 400 socios en 1922, llegó a 700 un año después. Cuando el 26 de julio de 1924 falleció en Buenos Aires Don Antonio E. Terrarossa, fundador y primer Presidente, los cimientos ya estaban consolidados.
Por: Juan Carlos Ramirez

domingo, 27 de junio de 2010

Hogar Escuela y autoritarismo

Profesor Ramírez: soy docente de Lengua y Literatura en la Escuela de Arte de Luis Guillón y seguidora del blog de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza. Me comunico con usted porque dentro del marco Jóvenes y Memoria, en mi escuela estamos trabajando en la producción de un video documental sobre el Hogar Escuela. A mis colegas de Historia y a mí nos encantaría contar con su asesoramiento. Le envío los lineamientos generales de la futura investigación. Si es de su agrado le envío el proyecto completo. Muchísimas gracias y disculpe el atrevimiento.
Proyecto de Investigación “Jóvenes y Memoria”
TITULO DEL PROYECTO: “Las huellas del autoritarismo en el espacio urbano: el Hogar Escuela “Evita”
Correo electrónico: omm0300017abc.gov.ar

Profesora Mónica: Gracias por la confianza que depositan en la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza. Participaremos con gusto, e invitamos a nuestros co historiadores a colaborar con los jóvenes investigadores.
Juan Carlos Ramirez

Los lecheros

El suministro de leche a Buenos Aires estuvo en manos mayoritariamente de criollos hasta que, como consecuencia de una fuerte inmigración vasca inclinada hacia esa actividad, cambió el panorama y pasó a ser “raro ver un lechero del país”, tal como se desprende de la lectura de los Anales de la Sociedad Rural Argentina de 1884. En 1902, surgió un gran entusiasmo por aquella actividad y un par de centenares de hacendados instalaron tambos en sus estancias. La Gran Guerra en Europa, “determinó un violento y desordenado crecimiento de la industria lechera nacional, proceso reflejado en la gran cantidad de precarias cremerías, mantequerías y queserías que fueron instaladas bajo la influencia de amplios márgenes en los beneficios económicos y elásticas exigencias en la calidad bromatológica de los derivados lácteos”, de acuerdo a la visión del Ingeniero Agr. Bazola, en nota publicada en “El Tambero” (12/87-01/88). Por aquellos años, supieron existir en Ezeiza la “quesería y cremería San Juan” que la familia Otamendi tenía en el hoy triángulo conformado por la ruta 205, el camino a Canning y el distribuidor de la autopista; los restos de la otra aún pueden observarse en el lado Oeste de la ciudad de Ezeiza.

Al finalizar el conflicto bélico, las exportaciones se redujeron y los tamberos debieron asociarse para defender sus intereses, surgiendo entonces, varias asociaciones con ese fin. No todas fueron organizadas por vascos, fundamentales para el desarrollo lechero, y de los que se cuenta que amansaban vacas a “golpes de puño”.

Por: Juan Carlos Ramirez

Nota: La imagen que acompaña es de Borges y el folleto sobre la leche cuajada La Martona que escribió en colaboración con Bioy Casares.

domingo, 20 de junio de 2010

Comentarios

Anónimo dijo:
Realmente lo admiro por su tenacidad, el no bajar los brazos,debe sentirse orgulloso al ver pasar ante sus ojos a sus ex-alumnos y ver que con su ayuda hoy son personas cultas.

Muchas gracias. Siento orgullo de los que son y fueron mis alumnos, independiente del grado de capacitación que la comunidad les haya permitido construir. Soy docente por convicción, no es mi empleo, es mi trabajo, el que elegí hacer. Un modo de devolverle a la sociedad lo que ella me brindo. Si entre todos podemos reconstruir los lazos de solidaridad social, el respeto por las instituciones y por nosotros mismos, los proletarios, si el blogs sirve para ayudar a darnos lo identitario, entonces estaré muy felíz de haber participado en semejante movimiento. Su exageración en lo que a mi respecta, es una caricia al ego, que bien nos hace falta a los docentes. Es Ud. muy generoso/a. Nuevamente, gracias por sus apreciaciones.

Juan Carlos Ramirez

jueves, 17 de junio de 2010

El Mundial 2010 y el Mundial ´78.

Al Mundial de 1978 se lo puede intentar conceptualizar desde dos líneas que inevitablemente se encuentran entrelazadas: política y deporte. La dictadura militar necesitaba tiempo y se lo compro a la sociedad en un primer momento con “la plata dulce” y posteriormente jugando con el fútbol. Mientras se desmantelaba la industria, se sometía a la sociedad a vejaciones jamás pensadas y se endeudaba al país en una forma miserable, se invertían 520 millones de dólares en infraestructura mundialera (sin incluir los incentivos en los “inconvenientes” brasileños y peruanos).
Si bien el Mundial sirvió a la dictadura, también sirvió para que el mundo conozca a las Madres de Plaza de Mayo. Cuando los medios latinoamericanos habían perdido o abandonado su independencia, y gran parte del periodismo europeo se mostraba indiferente, un periodista holandés dio a conocer la lucha inclaudicable de las Madres. No fue tan comprometida la acción de la televisión francesa, cuya única condición para transmitir el mundial fue que liberaran a dos detenidos, únicamente(sus familiares viven en T. Suárez).
Un gran sector de la población argentina no sintió al Proceso, recurriendo a la estrategia de desvincularse del entorno social, ya porque tenía miedo o porque las cosas no le afectaban el ombligo.
No existe terrorismo de Estado sin complicidad civil, y un cómplice sin par fue José María Muñoz. El Relator de América, nuestro ya fallecido ex vecino de Canning, impulsaba a las barras bravas a presionar a la Comisión Internacional que investigaba sobre las violaciones a los Derechos Humanos que se estaban llevando a cabo en nuestro país, para “demostrarles que los argentinos somos derechos y humanos”. Como figura contrapuesta podemos recordar a Caloi - Clemente, ganándole al poder a través de una simple pero no indiferente caricatura que demostró que como estaban las cosas, se podía disfrutar de las habilidades de la selección y desafiar el “orden” forzado tirando papelitos y rechiflando a la Junta Militar cuando se hacía presente en los estadios.

Preguntas sobre África 2010
Fue de 2000 millones de dólares, el monto qaue Sudáfrica destino a la inversión pública. No sabemos si eso le sirve a un país considerado el más desigual del mundo, con un 50% de pobreza y una profunda brecha entre ricos e indigentes, con más de un 30% de su pueblo viviendo en chozas, con barrios donde se baten récords de crímenes violentos,con un gobierno acusado de corrupto en cuanto la obra pública. Probablemente persigan el sueño de que todo sea algababía, y sería deseable que así lo fuera. Despues de todo están construyendo una democacia racial y política. Después de todo, siempre será mejor olvidar por un rato la pobreza. Después de todo, muchos de nosotros todavía no aceptamos el que gritáramos los goles del ´78 con tanta fuerza que por un tiempo tapáramos los doloridos gritos de quienes estaban siendo torturados, que glorificáramos al Mundial y a sus actores, y finalmente, que un respetable conciudadano como Sergio Renán haya filmado “La fiesta de todos” en medio de un descuartizamiento moral y material.

Juan Carlos Ramírez

sábado, 5 de junio de 2010

Comentarios

Sr. Juan Carlos Ramírez:
Mi nombre es Leonor Bologna (Para mis alumnos, la señorita Cuqui).
No se imagina Ud. la sorpresa y la emoción que tuve hoy cuando ví Clarín! En el suplemento zonal, la maestra del aula-tranvía... ¡soy yo!. Conservo el original de la foto y quisiera saber cómo llegó a sus manos. Supongo que alguno de mis alumnos la pudo enviar. ¡Me encantaría contactarme con ellos después de tantos años!
Trabajé en la Esc. 35 de Villa Golf desde 1965 hasta 1971 inclusive y guardo hermosos y cálidos recuerdos de esos años.
Agradezco desde ya cualquier información que pueda brindarme y le ofrezco más fotos de la escuela que podría enviarle por mail.
A la espera de su respuesta, saludo a ud. muy Atte.:
Leonor Bologna

Sta. Cuqui: La intención de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza es construir entre todos nuestras historias de la región que tanto queremos. Me alegra enormemente haberle brindado una alegría no esperada, tenemos siempre la esperanza de que alguno se reconozca en las fotos o notas que publicamos en los periódicos regionales, expectativa que se cumplió con Ud. y la amabilidad de contactarnos.
El trabajo de un historiador es ir juntando jirones de todos lados y dar su versión, por lo que buscar fotos es una tarea constante, desde ya le agradecemos su generosidad de compartir recuerdos y fotos, con nosotros, para que la pongamos a disposición de la comunidad.
Juan Carlos Ramirez
Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza
Nota asociada: Tranvías en Ezeiza

Recordando a un grande

De físico privilegiado y cuidado, Atilio Natalio Caraune desarrolló una pegada eficaz que pronto lo erigió en Campeón Argentino y Sudamericano de Boxeo. Con 1.75 mt. de altura y zurda demoledora, ostenta el record argentino de mayor serie de peleas ganadas por K.O., 23 consecutivas sobre un total de 40 victorias por la vía rápida. Fue uno de los púgiles más completo, el de la zurda explosiva, pero también protagonista de un hecho curioso: enfrentándose con Alberto Tessi en el Estadio de la Confederación Argentina de Boxeo en Buenos Aires, cayeron ambos boxeadores en el 2do. round sólo que Atilio se levantó a los 6” mientas Tessi lo hizo a los 8”.
Entre los combates que disputó en nuestra región contamos el que ganara por K.O en el 3er. round a Domingo Suazo (27/12/1952) en Banfield; el triunfo en el 4to. round a Eduardo Arabel (23/01/1953), y la victoria que logró en el 3er. round frente a Eliseo Troncoso (30/04/1954), ambos en Lomas de Zamora. Cuando aún pertenecíamos a la Municipalidad de Esteban Echeverría, le ganó a Raúl Casanovas por K.O. en el 2do. round (30/12/1952), en Monte Grande.
El 1ro. de agosto de 1956 anunció su retiro, que finalmente concretó en 1957, dejando vacante el título de Campeón Argentino de Peso Medio Pesado. Brilló en una categoría en donde hicieron historia Andrés Antonio Selpa, Miguel Ángel Páez, Avenamar Peralta, Víctor Emilio Galíndez, y Miguel Ángel Cuello.
Tuvo cinco hijos y nietos; los vecinos, sus amigos, recuerdan su afición por la pesca. Si su vida deportiva estuvo plena de éxitos, no lo fue menos su inserción en la comunidad de Tristán Suárez, en donde residía desde 1945. Profesor de educación física en colegios zonales, presidió en 1963 la Sub Comisión de Bochas del Club T. Suárez; integró en 1964 la Comisión del Instituto Cultural Tristán Suárez, como Revisor de Cuentas Titular. Un año después, fue D.F. del Sportivo en la segunda temporada en que el club, competía en el torneo de la A.F.A.
Cuando falleció tenía 76 años, y aún estaba trabajando para su comunidad presidiendo el Centro de Jubilados y Pensionados de Tristán Suárez.

Por: Juan Carlos Ramirez

miércoles, 19 de mayo de 2010

25 de Mayo de 1810

Conmemorar el 25 de Mayo es relativamente fácil: hablamos de patriotas repartiendo escarapelas, del pueblo vendiendo empanadas, del tiempo lluvioso, del Cabildo y del cumpleaños de la Primera Junta de Gobierno Patrio. Claro que no sería suficiente la mera descripción de aquel 25 de Mayo sino recodamos cómo se propiciaron las condiciones necesarias para dar semejante paso. Para ello debemos recordar el sentido de pertenencia a esta tierra ante el invasor inglés, debemos recordar a Moreno, Castelli; a Belgrano y su constante sentido del desprendimiento, su sentido de solidaridad, su enorme entrega para trabajar donde la Patria lo dispusiera. No podemos dejar de lado la mesura militar y su compromiso con el Pueblo ni al Pueblo mismo acompañando la gesta. Porque no fue una solitaria obra de iluminados que un día despertaron con deseos revolucionarios. Fue la obra de una Nación: intelectuales, militares, empresarios, eclesiásticos y gente “del común”; la sociedad toda.
El Dr. Juan Dámaso Fonseca, quien había sido cura del Partido de la Magdalena al que pertenecíamos, estuvo en la asamblea histórica del 22 de Mayo de 1810. Otro cura del curato también votó por la creación de una Junta Gubernativa: el Presbítero Manuel Maximiliano Alberti. French y Berutti son recordados por la popular leyenda de ser quienes repartieron escarapelas en aquella gloriosa jornada; un centenar de años después su compromiso con la naciente Patria fue honrado, dándosele sus nombres a sendas calles ezeicinas. Del compromiso del Distrito con la gesta emancipadora da cuenta que nuestra Escuela E.G.B. Nº 1, que además lleva el nombre de Gral. Don José de San Martín, inauguró su sede definitiva en 1938, un 25 de mayo. Junto a la directora, señorita Agustina Molinari, granaderos y alumnos fueron retratados con los docentes; todo un símbolo de pertenencia, de comunidad, de memoria.
Nuestra escuela madre se encuentra sobre la calle Domingo French, principal arteria de J. M. Ezeiza. Supo tener veredas con frondosos paraísos que los vecinos adornaban con banderitas en parte de su trazado, para darle marco a las cuadreras y a las corridas de sortija que allí se celebraban como parte de los festejos en los días patrios, allá por las décadas de 1930 y de 1940. Bombas de estruendo disparadas por don Mulatero, partícipe activo, ponían la nota que señalaba el comienzo de la fiesta. El pueblo todo participaba vestido con sus mejores galas gauchescas, jugando en carreras de embolsados, desafiando al palo enjabonado, asistiendo por los ’50 al desfile de tropillas y a las populares domas de los potros de Gargiulo.
También debemos recordarnos que pasó después de 1810: la construcción del Estado, la integración de sus habitantes, la de los inmigrantes a través de la educación. Porque esto significa conmemorar el 25 de Mayo de 1810, recordar para conocer, insistir con la necesidad de promover el sentido de pertenecer a esta tierra, de integrar a los inmigrantes respetando la diversidad cultural, privilegiar la solidaridad sobre lo material, la entrega al trabajo comunitario, el compromiso, el rol de la sociedad, el rol de la educación. Debemos recordar los valores que hicieron a este gran país. Nuestro País.

Juan Carlos Ramírez.

sábado, 1 de mayo de 2010

Los 50 años de Juanita

Los tubitos que chocaban al abrir la puerta eran una delicia que transportaba a Oriente. Para mí que no había otros en Ezeiza. Nada sabíamos de new age y móviles al viento por entonces, así que el tintineo constituía un atractivo de interés infantil porque entonces era una niña, era el sonido que escuchaba cuando pasaban algo en la tele que aludiera a China o Japón. Al entrar aún hoy me doy vuelta y los busco. Cuentan unas vecinas que empezó vendiendo ropa para bebés y niños, de tela, que la misma señora Juanita confeccionaba. Una novedad en el pueblo hace cincuenta años. Repaso comercios contemporáneos (¡y que aún siguen en manos de la familia!): Froluz y Harfouch acompañan desde "la French", la French que entonces era de tierra. Un poquito más lejos están el vivero Los Rosales, el almacén sobre Caseros casi Pravaz, la tiendita sobre Balcarce ahí nomás después de la curvita.
Y la señora Juanita siempre atrás del mostrador, como detenida en el tiempo, tranquila con su paciencia china dale desplegar y volver a plegar ropita, con el perrito acompañando fiel como todo perrito. Va este refresco dirigido a la memoria de los vecinos, clientes o no, de Creaciones Juanita que el 17 de diciembre del 2009 cumplió 50 años de actividad, según consta en la factura. Y el recuerdo de aquellas medias Cachupín que me salieron tan buenas y del pañuelito Doria con la imagen de Isidoro Cañones bailando el sucundún que aún conservo
Lic. Patricia Faure

La otra Spegazzini

El 8 de febrero de 1911 se publicaron los decretos que aprobaban los planos y abrían al servicio la “Vía Circuito”, porque donde se podía ir de Plaza Constitución hasta Berazategui, seguir hasta Temperley y nuevamente retornar a Plaza Constitución. La historia de Ranelagh comenzó con la habilitación de la estación ferroviaria, el 30 de abril de 1911. De acuerdo a las investigaciones del Ingeniero Rodolfo Cabral, la empresa Compañía de Tierras del Sud, perteneciente al Ferrocarril del Sud (F.C.S.), fue la que urbanizó la zona construyendo los 10 primeros chalets de tipo ingles. El nombre de la estación recordaba al Conde de Ranelagh y a su castillo ubicado sobre el Río Támesis, cerca de la Ciudad de Londres, Inglaterra. La estación, ubicada a 28 Kilómetros de Plaza Constitución, estaba rodeada por grandes extensiones de tierras cuyos dueños se dedicaban a explotar tambos y chacras o, simplemente, disfrutar de sus casas para descanso.

Durante el segundo mandato presidencial de Juan Domingo Perón, la estación Ranelagh fue rebautizada Carlos Spegazzini, como un símbolo más de la nacionalización de la red ferroviaria. De acuerdo al informe que el Ingeniero Cabral elevara a la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, en la correspondencia recibida en Ranelagh aparece el nombre de Spegazzini entre 1953 y 1956. También, en el horario urbano del F.C.N.G.R. de 1953, y en la Guía Peuser de 1957, aparece la denominación de Spegazzini. Por tanto, puede afirmarse que entre 1953 y 1956 la hoy nuevamente Estación Ranelagh, se denomino Spegazzini.

En 1956, al año siguiente de la Revolución Libertadora volvió a su nombre original: Ranelagh. Según una nota del Libro de Distancia Kilométricas del F.C.N.G.R., ex F.C.S. volvió a llamarse Ranelagh en mayo 05/56, que puede ser mayo del 56 o que figura en el boletín semanal 5 /56. Quedaba así libre un nombre de estación que pronto encontró su destino: la Parada del Km. 41. del ramal Temperley- Cañuelas, que pasó a denominarse Carlos Spegazzini el 5 de diciembre de 1954, abonando aún más nuestra tesis de la posteridad itinerante del incansable viajero y científico.

domingo, 18 de abril de 2010

NICANOR EZEYZA

Hola:
Me resultó muy interesante la nota: LOS SORPRENDENTES CAMINOS DE LA POSTERIDAD.
En ella citan como 'alguien que no ha hecho demasiado mérito' puede ser más homenajeado que aquellos que han sido altruistas de verdad. Les quiero agradecer por el párrafo dedicado a nuestro 'Nicanor Ezeyza' y contarles que hace apenas unos dias cumplió 100 años de vida la escuela agraria que donó y construyó Don Nicanor antes de morir (600 has). Nos tocó a Dios gracias el Ezeyza más generoso y estoy orgullosa de su recuerdo !
En este link encontrarán sobre el centenario:
http://marchiquita-online.es.tl/ESCUELA-NICANOR-EZEYZA-.--2010-d--A%D1O-DEL-CENTENARIO-.htm

Analía Luvoni D’Angelo

Sobre la familia Ezeyza

El siguiente fragmento pertenece al libro "Origenes del Pueblo de Mar Chiquita.Sus pueblos y sus instituciones." del historiador marchiquitense Juan Carlos Azzanasi. :
(...) "En 1910 también se inauguró otra obra de las consideradas fundamentales para la educación de los jóvenes. Se trata de la Escuela de Ganadería Nicanor Ezeyza.
La Escuela Ezeyza fue creada merced a los buenos oficios de un señor que no quiso irse de este mundo sin antes haber dejado para la posteridad una obra que fuera útil a los hijos de su pueblo y a quienes quisieran hacer uso de ella y forjarse un porvenir. Ante este deseo de Don Nicanor, su hijo Manuel José de Ezeyza le sugirió la idea de crear una escuela para los chicos del pueblo que pudiera ser útil para su futuro.
Don Nicanor, que ya se sentía enfermo, se ofreció inmediatamente para solventar de su peculio los gastos que demandase la obra, iniciativa a la que se sumaron el resto de sus hijos y delegaron en Manuel José la concreción del proyecto.
Este se entrevistó con el entonces Ministro de Instrucción Pública de la Nación, Dr. Rómulo S. Naón y con el de Agricultura y Ganadería, Ingeniero Pedro Escurra, a quienes conocía, explicándoles el proyecto de su padre. Luego de una charla de amigos llegaron a la conclusión que en Coronel Vidal sería muy importante concretar una escuela referida a las industrias rurales por ser un lugar de esas características.
Don Manuel José de Ezeyza solicitó mas tarde la opinión de otras personas que terminaron no solo concordando, sino que ofrecieron su desinteresada colaboración.
El primer intento de Don Manuel José fue encontrar el lugar apropiado donde instalarla escuela, y si bien en un principio la familia Ezeyza pensó en donar el predio, luego desistió de la idea para evitar suspicacias de esas que nunca faltan que permitieran suponer que lo hacían para valorizar sus tierras>; además quería hacer la obra cerca del pueblo para darle a este mas vida comercial y cultural.
Solicitó entonces la venta de una fracción del campo'Primero de Mayo' , pero sus dueños se negaron a venderlo alegando que deseaban conservar la integridad del mismo.
Acudió con la misma oferta a la Srta. Victoria Aguirre, quien no solo aceptó en el acto, sino que facilitó la iniciativa del Sr. Ezeyza, ofreciéndole elegir de su propiedad la cantidad de hectáreas que creyera necesarias y el sitio que más le conviniese, desde ya sin cargo alguno, como contribución a la obra; pero Don Nicanor no aceptó la oferta puesto que deseaba ser él quien hiciera la donación.
Se estableció entonces un perímetro de sesenta y cinco hectáreas que fue tasado en un monto total de $ 16.000 moneda de la época.
Al abonar ese importe el señor Ezeyza, la Srta. Aguirre puso nuevamente el dinero en sus manos, diciéndole que lo tomara como contribución de su parte para los gastos que demandara poner en funcionamiento a la escuela, tal como realmente se utilizó cuando el establecimiento abrió sus cursos el 2 de marzo de 1910. Se constituyó asi una sociedad anónima y se fijó una cuota para mantener la institución.
La Comisión Directiva estuvo integrada de la siguiente manera: Predidente Arturo J. Paz; Vicepresidente José G. Balcarce; Secretario Dr. Juan M Beltrami; Tesorero Manuel José Ezeyza; Pro Tesorero Camilo Freije y varios vocales.
Don Nicanor Ezeyza falleció el 20 de Junio de 1910, pocos meses despues de haber concretado su anhelo y una gran obra(sic)(...)

Nota enviada por: Analía Luvoni D´Angelo

jueves, 15 de abril de 2010

Los sorprendentes caminos de la posteridad

  Quizás jamás soñó con la posteridad, pero la encontró, fue el hijo de José Agustín María de Ezeyza y Álvarez y de Lorenza Fondevilla. Recibió “nuestro” José María de Ezeyza Fondevilla, un apellido relacionado con las grandes propiedades.
  Don Jerónimo Antonio de Eceiza Urrutume e Irarzábal Pagola, Ezeyza se estableció en Buenos Aires cuando ésta, dependía del Virreinato del Perú.  Téngase en cuenta que el Virreinato del Río de la Plata recién fue creado en 1776. Llegó a estas tierras  en 1740 y su apellido, que significa “bosques de abetos” o “abetal”, se remonta a Domingo de Eceiza, de quien se encontró un documento testando en 1575. 
  Don Jerónimo se casó en Buenos Aires con Micaela Jerónima de Barragán y se instaló como hacendado en Entre Ríos. Tuvo tres hijos: Pedro Pablo José de Ezeyza y Barragán, Juan José de Ezeyza y Barragán, y el menor, Gerardo, fallecido siendo niño. El primogénito, Pedro Pablo, nació en 1768 en Buenos Aires. Era poblador de Gualeguay, Entre Ríos, donde fue Coronel de Milicias de Caballerías. Después de ser derrotado en la batalla “El espinillo” perdió sus posesiones y, como indemnización, le fueron acordadas las tierras que ya le habían sido otorgadas en merced por donación del Cabildo, durante el virreinato de Santiago de Liniers. Se trataba de 8 leguas castellanas con frente al mar por doce de fondo en la laguna de Los Talitas, sobre la Mar Chiquita o Chico, como la llamaban los indios. Esa tierra ya estaba ocupada y a pesar de las protestas del poblador, la propiedad fue deslindada en 1815. En representación del Coronel tomó posesión uno de sus cinco hijos, José Agustín María de Ezeyza y Álvarez.
  El hijo del Coronel que lo representó en la posesión de tierras en Mar Chiquita, José Agustín María de Ezeyza y Álvarez, había nacido en Gualeguay en 1796, y se casó con Lorenza Fondevilla el 24 de diciembre de 1818. Heredó una parte de la propiedad y llegó a ejercer como Juez de Paz del Partido de la Mar Chiquita con asiento en su propia estancia: “El espinillo”. El matrimonio tuvo un solo hijo: José María de Ezeyza y Fondevilla, nacido en 1819.
  José María Ezeyza se casó con María Magdalena Halliburton Wright y tuvieron tres hijos: María Magdalena Aurora del Corazón de Jesús, Lorenza y Fidel Eduardo Ezeyza Halliburton; además de José Francisco Ezeyza Echalecu, hijo natural de José María.
  José María compró la propiedad en la hoy ciudad que lleva su nombre a Eduardo Bonorino. La operación se realizó el 13 de marzo de 1874 y la propiedad lindaba -de acuerdo a las mensuras y los oficios consultados- por el Este con Elías Ezeyza (medio hermano de José María), por el fondo con la testamentaria de M. Acosta y por el Oeste y por el Sur con I. Piñeyro.
Entre las pocas referencias que de José María Ezeyza hemos encontrado están la de su medio hermano Nicanor, quien lo recuerda asistiendo con su familia a los cumpleaños. Cordero, pasteles y vino, eran compartidos en las tierras de Mar Chiquita por estos hombres que acostumbraban vestir pasado el medio siglo XIX, con “botas de becerro, chiripá, chaqueta, poncho y chambergo”.
  Del matrimonio de su segunda hija, Lorenza, con Eduardo Zenavilla Villoldo, nació Fermina María Lorenza Zenavilla Ezeyza. La niña tuvo la desgracia que al nacer muriera su mamá (el 7 de julio de 1882). Su papá, el Dr. Eduardo, fue quien le solicitó al juez que se autorizara la donación al ferrocarril de tierras, que él administraba en nombre de su hija, para que se levantara una estación en lo que fuera el Paraje de Los Remedios. Los tíos de Lorenza, también herederos de José María, fallecido el 24 de diciembre de 1884, aceptaron. En la escritura de traspaso al Directorio del Ferrocarril del Oeste, puso como únicas condiciones “que la Estación conservara siempre el nombre del Señor Ezeyza” y que siempre debería funcionar la barrera de la calles French y Avellaneda.
De esta manera, José María Ezeyza pasó a la historia, sin buscarlo. La licencia para sepultura dice: “de profesión propietario”, y lo fue. Pero nunca fundó un pueblo ni un distrito; no tuvo, como su tío, que pelear contra los indios o enfrentar a Juan Manuel de Rosas; ni ser de generosa piedad como su primo Nicanor, que donó la capilla de Santa Ana, que en Glew pintara Raúl Soldi.
Tampoco hemos podido hallar un retrato para saber cómo era. Apenas podemos intuirlo a través de las fotos que inmortalizaron a su padre o a sus hermanos. Bastó con la voluntad de perpetuarlo de sus hijos y de un yerno agradecido para que se eternizara el nombre de quien, quizás jamás, sonó con la posteridad.

Por: Juan Carlos Ramirez Leiva

sábado, 10 de abril de 2010

Diana Ezeiza

Es la hija póstuma de Gabino Ezeiza, la menor de los seis hijos que crió doña Petrona, bisnieta del caudillo riojano don Àngel Vicente "Chacho" Peñaloza. Entre estos estaba Fortuna, su hermana mayor, quien parece haber demostrado desde niña que poseía excelentes dotes de soprano. Entre sus otros hermanos cuentan Ernesto, Álvaro Ernesto, Miguel e Ignacio. Diana creció en la casa de la calle Acevedo Nº 1466, entre Gorriti y Cabrera, de Palermo; una casa grande de amplio patio con higuera, en donde se realizaban bailes a los que acudía la vecindad. Fue en esa casa con amplios parrales, donde conoció y se enamoró totalmente del bandoneonista Juan Miguel “Toto” Rodríguez, hijo de una familia amiga y amor de toda su vida, con quien se caso cuando ya contaba más de treinta años.
Ser la hija de Gabino Ezeiza siempre fue una gran carta de presentación. Cuando pidió trabajo en la Municipalidad de Buenos Aires, no dudaron en ofrecerle empleo en la Mesa de Entrada de Contaduría General. Pese a tener sólo sexto grado, como reconoce con candidez, allí se jubiló. Pasado el tiempo decidió radicarse en la ciudad de Luís Guillón, en Gamarra y Miles, declarada desde marzo de 2007, como la Esquina del Tango de Esteban Echeverría. Allí, sus vecinos admiraron a Toto y veneran a esta anciana de muy agradables modales, fina figura y cristalina voz.
El domingo 12 de octubre de 2008, se declaró Ciudadana Ilustre de Esteban Echeverría a doña Diana Ezeiza. El acto, al que la homenajeada no pudo acudir, se realizó en el Club Vecinal Luís Guillón. El emotivo y justo reconocimiento, fue gestionado a través de la diligente señora Mercedes Gutierrez.
No podemos evitar recordar los determinismos geográficos con que Montesquieu pretendía explicar la historia; después de todo da para pensar el hecho de que a tan corta distancia de Ezeiza, viva Diana Ezeiza, la hija póstuma de don Gabino Ezeiza, descendiente de esclavos de un tío abuelo de José María Ezeiza, como lo demostrara oportunamente la Lic. Patricia Celia Faure.
Por: Juan Carlos Ramirez
Foto: Diana Ezeiza entrevistada por Juan Carlos Ramirez
Nota: El retrato de Gabino Ezeiza es obra del artísta plástico local, Luis A. Plaquin

Atilio Caraune vence por K.O. a Kid Azteca

Kid Azteca fue uno de los más emblemáticos púgiles mexicanos, una figura legendaria que prolongó su carrera profesional desde los años '30 hasta los '60, superando los 200 combates; cualquier lector de historia del boxeo puede averiguar sobre él sin mayores esfuerzos. Peleó en distintos países del mundo y enfrentó a los más encumbrados rivales. Venció, por ejemplo, a Joe Glick, Young Peter Jackson, Saverio Turiello (KOT) y dos veces al célebre filipino Ceferino García (una por K.O.), el inventor del bolo punch, Campeón Mundial mediano. Lleno de habilidades, Kid Azteca conocía todas las triquiñuelas del ring, no sólo para complicar a sus adversarios sino también para confundir a jurados y espectadores y hacerse querer y admirar por quienes lo conocían. Ya había iniciado su demostración en Argentina dando una calculada y perfecta paliza a Sebastián Romanos, derrotándolo por abandono. Era una indudable atracción. Así, se midió lleno de confianza con el invicto y novel zurdo Atilio Caraune, uno de los más completos púgiles que diera nuestro boxeo. El mexicano tenía ya unas 130 peleas, en tanto que para el nuestro era …¡la octava! Al comienzo del enfrentamiento, Kid Azteca desplegó sus amplios conocimientos, pero Caraune pronto fue anulándolo con sabiduría y potencia, hasta que, implacable, doblegó al mexicano por K.O. en el 11º round. Fue un 15 de abril de 1944, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Por: Martín Sosa Cameron.

Caraune fue dueño de una izquierda explosiva que aplicaba con precisión en el hígado del oponente, lo que le permitia vencer en repetidas ocaciones por KO. Fue un boxeador técnico, un profesional responsable, y caballeresco. Campeón latinoamericano como amateur, jamás descuidó su preparación. No solo conoció sus virtudes Kid Azteca, también cayeron derrotados Alberto Tessi, Guillermo Rodero, Ricardo Calicho, Pedro Cobas, Dogomar Martínez, Raúl Rodríguez y Rodolfo Cerroni.
Caraune había nacido en Córdoba, el 9 de septiembre de 1920, y obtuvo el título nacional de su categoría el 12 de diciembre de 1953, en el Luna Park, al derrotar al joven Antonio Pacenza. En 1956, Atilio Caraune abandonó el título cuando se retiró del boxeo.
Ya retirado, Caraune vivió hasta su fallecimiento, en la localidad que tanto quiso y tan bien lo acogió: Tristán Suárez, en el Distrito Ezeiza, Buenos Aires.
Atilio Natalio Caraune, campeón argentino de los semipesados, falleció el jueves 5 de junio de 1997, a los 76 años. Lo recordamos como hombre de bien, honesto y tesonero luchador por su comunidad, y maestro en su actividad.
Juan Carlos Ramirez
Nota: foto de El Gráfico, Nº 1119, 20/12/1940.

viernes, 2 de abril de 2010

Comentarios e inquietudes.

"Huracán en Ezeiza":

Recuerdo haber compartido horas de cátedra con el profesor Horacio Gimenez Kramer, una de las personas mas agradable que conocí, hijo de don Carlos Gimenez Kramer, piloto del Globo Huracán, cuando este se perdió. Era pilotado por un acompañante, ambos se salvaron y don Horacio, fallecido ya, siempre me contaba esta historia. Siempre lo recuerdo con un singular cariño, por su sabiduría, y por su calidad humana.

Profesor Osvaldo Gatto
Nota del editor: ¿Ud. es el especialista en armas antiguas?

"Recordando a la profesora Siciliano":

Gracias Juan Carlos por este preciso recuerdo de mi tía Isolina. Ella se hubiera sentido muy feliz de ver este blog.

Inquietudes.

Me dirijo a ustedes con la inquietud de conseguir información acerca del Barrio 1, el hogar escuela, la escuela de gendarmería y Ciudad Evita. Me interesa todo lo referente a lo citado ya que mi familia es de ciudad Evita y me contaron por ejemplo que el Barrio 1 fue el primer barrio que se construyo en la época de Perón. Con respecto al hogar escuela, ¿es verdad que iba a ser un hotel? También leí que originalmente ciudad Evita se iba a emplazar en los actuales bosque de Ezeiza. Me encantaría recibir información .Muchas gracias.

Prof. Victor Maidana

"Vecinos ingleses":

Mi nombre es Silvia Roscoe, y busco información sobre mis orígenes en esa zona. Según el libro de los hermanos Robertson, en 1844 a parte de mi familia (Andrew Kidd, su señora y casi todos sus hijos), los mataron en su casa en la estancia Los Talas de Peña. Quisiera saber si me pueden dar alguna información sobre dónde quedaba esta estancia y si hay alguna bibliografía donde pueda acceder a más información de la historia de esa época. Ellos fueron parte del grupo que fundó la colonia Escocesa en Monte Grande. Muchas gracias

"Vecinos ingleses":

Me llamo Walter Spraggon y me gustaría saber si la persona que redacto este informe me puede decir si tiene el árbol genealógico de la familia Spraggon. Desde ya muchas gracias

Centro Atómico Ezeiza

Estimado Juan Carlos. Necesito información histórica y fotos de la inauguración del Centro Atómico Ezeiza. Si existe la posibilidad de tener esa información, quisiera que me diga como puedo conseguirla. Muchas Gracias

Lic. Valeria Peralta. Relaciones Públicas y Comunicación Social. CNEA - Centro Atómico Ezeiza

El editor:

A todos, muchas gracias por compartir sus inquietudes y recuerdos. A medida que avancemos en nuestras investigaciones, las daremos a conocer por este medio o por las publicaciones que realizamos periodicamente. La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza es sólo un medio para avanzar en el proyecto de construir entre todos una historia que refleje a nuestra sociedad desde el aporte de todos sus actores sociales.

Lic. Patricia Faure - Juan Carlos Ramirez

jueves, 1 de abril de 2010

Domingo French

Domingo María Cristóbal French y Urreaga, fue un porteño nacido el 21 de noviembre de 1774, hijo de una criolla y de un comerciante español. Se fue muy joven del hogar paterno y a los 24 años, contrajo matrimonio con su prima Juana Josefa de Posadas y Dávila, con quien tuvo dos hijos. Para dar sustento a su familia fue asalariado del Convento de la Merced y en 1802, comenzó a ganarse la vida como "cartero único".
Hombre de acción, ingresó a las milicias, luchó durante las invasiones inglesas y por su heroísmo le fue dado los grados de teniente y sargento mayor. Junto a Berutti, ambos masones, alentaron a grupos civiles como la denominada Legión Infernal y los llamados chisperos. Asistió al Cabildo Abierto y no está claro si las cintas identificativas que repartió junto a Berutti eran rojas, o celestes y blancas; lo cierto es que con esos distintivos y con arengas, movilizaron al pueblo mientras impedían el paso a los sospechosos de simpatías realistas.
Promovido a coronel, formó al regimiento de infantería "América" o "de la estrella roja”, por el color de la insignia que los soldados y oficiales llevaban en la manga del uniforme. French debió marchar a Córdoba a sofocar la insurrección realista, cumpliendo la difícil tarea de fusilar a los contrarrevolucionarios, entre ellos a Liniers, cumpliendo órdenes de la Primera Junta.
Por morenista y jacobino fue desterrado a Carmes de Patagones, pudiendo regresar cuando fueron derrocados los saavedristas; se le restituyó el mando de su regimiento --desde entonces llamado 3 de Infantería—con el cual produjo el sitio y toma de Montevideo. Por esos servicios, el Director Posadas le acordó la "medalla a los vencedores", antes de desterrarlo como venganza por ser un cuñado no querido. Rehabilitado en 1815, debió reforzar al Ejército del Norte. Cuando retornó a Buenos Aires, y como la mayor parte de los morenistas, se unió al coronel Manuel Dorrego, federal doctrinario, rebelde y crítico del partido rivadaviano. French y Dorrego se definieron como federales, republicanos y partidarios de la democracia, denunciando a Juan Martín de Pueyrredón por monarquista. Fue desterrado a los Estados Unidos donde estuvo dos años, hasta que el mismo Pueyrredón lo restituyó al país otorgándole el grado de coronel mayor, en abril de 1819. El gobernador Martín Rodríguez lo nombró "Comandante del resguardo de Mar y Tierra", pero French no aceptó el cargo meramente honorífico.
Falleció en Buenos Aires el 4 de junio de 1825, a los 51 años. El Coronel Dorrego dispuso que se le erigiera un monumento en el Cementerio de la Recoleta pero hasta hoy, se ignora el lugar donde descansan sus restos. Fue uno de los valientes que se comprometieron con la causa de la Revolución, en cuerpo y alma. Se destacó por su decisión cuando muchos, por intereses personales o ideológicos, dudaban. Por la estirpe de esos hombres, Mayo se hizo popular y la causa de la Independencia logró finalmente imponerse. El distrito lo honró dándosele su nombre a la hoy, principal arteria de José María Ezeiza.

La avenida D. French

La avenida, supo tener veredas con frondosos paraísos que los vecinos adornaban con banderitas en parte de su trazado, para darle marco a las cuadreras y a las corridas de sortija que allí se celebraban como parte de los festejos en los días patrios, allá por las décadas de 1930 y de 1940. Bombas de estruendo disparadas por don Mulatero, partícipe activo, ponían la nota que señalaba el comienzo de la fiesta y el pueblo todo participaba vestido con sus mejores galas gauchescas.

Por: Juan Carlos Ramírez

domingo, 21 de marzo de 2010

Leche a la italiana

Los vascos iban tras las vacas en los tambos para extraerles el blanco elemento. Los italianos se hacían cargo luego complejizando el proceso hasta obtener productos que desde el vocablo rezuman italianidad, como esas consonantes dobles de la muzzarella y la ricotta. Y esta muestra del crisol de razas, del esfuerzo productivo, podría ejemplificarse en el ámbito de Tristán Suarez, en La Tarantela S.R.L. que funcionó desde la década de 1920 dedicada a la manufactura láctea, con “Pujanza y prestigio industrial”, tal como la definía el anuario de La voz del pueblo del 30 de diciembre de 1969.
Don Salvador De Maio, el fundador de esta industria madre,era hijo de Nápoles, Italia. Esta fábrica láctea funcionaba con usinas colaterales en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, que suministraban materias primas y derivados lácteos que se distribuían y prestigiaban a La Tarantela con distribución en Capital Federal, Gran Buenos Aires y Mar del Plata. Hacia 1969 era conducida por la visionaria capacidad de los señores Oscar, Cayetano y Mario De Maio, hijos de don Salvador y del señor Norberto De Maio, nieto del pionero fundador. Era habitual ver por las calles a las camionetas térmicas rojas que caracterizaban al establecimiento.
Lic. Patricia Faure

lunes, 15 de marzo de 2010

Vecinos suarences

La importancia de los primeros vecinos para consolidar el establecimiento de centros urbanizados, puede comprenderse mejor si consideramos su papel en la lucha contra las incursiones indígenas. En un parte enviado por José López, Sargento Mayor de la Magdalena y Matanza, al teniente del Rey en 1760, le comunica que "salió a citar la gente que se hallaba en la Capilla de los Remedios con motivo de la misión", siendo ésta, la de perseguir a los indios que habían hecho una "entrada".
En la zona vivieron hombres cuya lucidez en las ideas y en la acción, contribuyó al engrandecimiento de la nación. Necesitando la campaña de la formulación de un código rural, el Dr. Valentín Alsina presentó en abril de 1865 un anteproyecto donde agradece entre otros, la participación en 1856 del propietario de la estancia "los Remedios", don Francisco Halbach. Este hombre, cónsul de Prusia, había integrado hacía más de 30 años al conjunto de visionarios que creyó necesario mejorar la hacienda lanar, fundando la Sociedad pastoril de Merino.
La comunidad de Tristán Suárez aportó ideas y hombres para el logro de su emancipación política del partido de San Vicente. Entre los vecinos que gestionaron la autonomía comunal lograda el nueve de abril de 1913, se contaba Guillermo Gaddini. La Comisión de Vecinos se organizó el veintidos de marzo de 1913 en la estanzuela "La Sofía", de Enrique Santamarina, y funcionó junto a la Comisión Especial y la Ejecutora. La subcomisión de vecinos, organizada a raíz de la reunión mencionada, estaba integrada por Antonio Fariña (vecino desde 1898), Guillermo Dickson, Antonio Terrarosa, Guillermo Gaddini, Santiago Erratchú y Juan Rowe.
La concreción de las legítimas aspiraciones de los lugareños de independizarse de San Vicente, debido a la nula atención que le prestaba la intendencia en materia de servicios públicos, se concreto con la sanción de la Ley provincial 3.467 del siete de marzo de 1913. El nuevo distrito fue denominado Esteban Echeverría, y se lo dividió administrativamente en cuarteles, correspondiéndole a Tristán Suárez, el Nº IV, y fue nombrado Alcalde del Cuartel el Sr. Antonio Bráncoli, un siete de enero de 1921.
Años después, hombres de T. Suárez tendrían la responsabilidad de la conducción comunal. Tal es el caso de Lázaro Berasain, hombre que militara en el Partido Demócrata Nacional y que se desempeñara como Intendente Interino por ser Presidente del H.C.D., entre el 22/11/1933 y el 6/12/1935. Le sucedió en el cargo, también como Interino, un hombre nacido en T. Suárez el 19/10/1888: Alfredo Lucio Lassalle. Hacendado, concejal, presidente del H.C.D., Intendente Interino en varias oportunidades; cumplió funciones como Juez de Paz desde 1942 a 1946.
Es notable la participación ciudadana en los estamentos del poder comunal, de un pueblo que contaba con sólo unos mil vecinos en 1938.

Juan Carlos Ramirez

martes, 9 de marzo de 2010

Maestras jardineras

Rosario Vera Peñaloza nació el 25/12/1873 en La Rioja. Huérfana desde pequeña, fue criada por su tía materna quien le enseñó las primeras letras, terminó su primaria en S. Juan y regresó a su provincia en 1884 para ingresar en la Escuela Normal. En la ciudad de Paraná obtuvo el Título Superior de Enseñanza en 1894, en 1906 fue vice directora de la Esc. Normal de La Rioja y un año después lo era de la Esc. Provincial Alberdi de Córdoba. Entre 1912 y 1917 fue directora de la Esc. Normal Nº 1 de Bs. Aires y, eximia pedagoga, sustituía a cualquier profesor que faltaba. Fue nombrada Inspectora de las Escuelas Municipales y dictó las cátedras de pedagogía y matemáticas en la Esc. Normal "Del Divino Maestro", incorporada al profesorado de Lenguas Vivas.
Rosario impulsó la enseñanza dictando cursos y conferencias por todo el país. En 1931, el Consejo Nacional de Educación le encargó la formación del primer museo para la escuela primaria, el hoy Complejo Museológico del Instituto Félix Bernasconi. Allí se desempeñó por 17 años, mientras como escritora era condecorada por el Instituto Sanmartiniano. Llegó a desempeñar el cargo de Inspectora de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial.
Corría el año 1900 cuando fundó el primer Jardín de infantes (anexo a la Esc. Normal de La Rioja); luego seguiría su obra en las ciudades de Bs. Aires, Córdoba y Paraná. Falleció el 28 de mayo de 1950, fecha que se toma para conmemorar en su honor el "Día de la Maestra Jardinera" y el "Día de los Jardines de Infantes".
La ciudad de Ezeiza tuvo su primer jardín de infantes en dependencias de la entonces parroquia Nuestra Señora del Valle, con frente a la calle Ituzaingo (todavía llamada B. Mitre). El compromiso del párroco Severo Babuggia con la comunidad y la acción de la Liga de Padres de Familias, facilitó el funcionamiento de la Guardería Infantil Manuel Belgrano. Se organizaron festivales “Pro pintura y arreglo del templo” en el marco de los festejos patrios que se llevaban a cabo en el salón parroquial. Debutaron en escena ese año, los inauguradores de la guardería: Ana M. Pachano, Antonio Grojup, Mirian Mariani, Ismael Aisana, José R. Pereyra, Luisa Pérez, Margarita Musto, Lucia Landaburu, Guillermo Wallace, Juan C. Orue, Carlos Ávila, María del C. Masola, Ricardo Magrassi, Dina Coronel, Mario Venítez, Elena Delaison, Lidia Bettiga, Silvestre Prediguer, Ethel Aguirre, Ana M. Gut, Liliana Barbieri, Rodolfo Barroso, Alejandro Traverso, Carlos Guarda, Nora Shafer, Silvia Freire, María E. Divisio, María de los Á. Caffeta, María Speranza, María Monzón, Ester Guarna, Cristina Antonio, Héctor Díaz, Graciela Davico, Daniel Filloy y Miguel Ángel Ramírez.
Recordamos la paciente labor de la maestra jardinera María Josefa González, en aquel año de 1961.
Juan Carlos Ramírez

domingo, 28 de febrero de 2010

Toscanito

Ramón Toscano nació el 20 de enero de 1931 y 20 años después, ya era un conocido delincuente que asaltaba de “caño”. Atrapado por la policía estuvo preso hasta 1959 y cuando salió, formó su primera banda con la que robo a numerosos bancos. Su capacidad para iniciar novatos le ganó el título de “Maestro de delincuentes”.
Su ascenso a la gran fama se dio cuando en compañía de Lipsitz y otros malvivientes, planificaron el asalto a la Aduana de Ezeiza. Los datos los había aportados Nelly Herrera de Thompson, una azafata de agradable cara, de grandes ojos y largas pestañas. Ella se había enamorado de Saúl Lipsitz y lo puso al tanto de las confidencias de su novio oficial, J.M. Quevedo, sobre la falta de seguridad en la aduana. Los pormenores del atraco, que ya hemos publicado en anterior nota, les permitió alzarse en 15 minutos con 560 lingotes de oro valuados en más de 40 millones de pesos, aquel 15 de enero de 1961.
A los cacos, la suerte no les duró mucho porque el 19/03/1961 tuvo lugar una conferencia extraordinaria para dar a conocer que todos los integrantes de la gavilla habían sido apresados. El “todos” no incluía a Toscanito ni la parte del oro que le tocó; el escurridizo maleante recién fue detenido en 1965 y su encierro provocó su olvido hasta pocos días después de cumplir su condena.
Toscanito encontró la muerte dos días antes de festejar su cumpleaños número 43. No le dio resultado su habitual frase: “Sé perder, no hace falta que me toquen”, porque en lo que fue caratulado como un “Ajuste de cuentas”, su cuerpo apareció degollado en aguas del río Carcaraña, el 18 de enero de 1974.

Por Juan Carlos Ramirez

lunes, 15 de febrero de 2010

Veranos en Tristán Suárez

Nuestros veranos solían ser tan tranquilos que incluso había calamidades previsibles, como la que regularmente afectaba a los campos. No es extraño leer en las páginas del diario “El Vicentino” del domingo 5 de febrero de 1905, que: “Aquí se está dejando sentir la falta de lluvia con una gran sequía continua y larga, principalmente para las sementeras de maíz del presente año; sus resultados serán poco favorables a los agricultores, pues dichas sementeras están casi totalmente perdidas salvo muy raras excepciones. Al mismo tiempo las huertas y frutales, comparándolas con años anteriores” dan escasos y pequeños frutos.
Pese a la seca “aun no han sufrido las haciendas por haber permanecido los potreros muy bien de pastos”, dice la nota quizás escrita por Guillermo Gaddini o más probablemente, Eugenio Berasain; ambos, corresponsales habituales de la prensa regional e incluso, nacional.
En el verano siguiente y por el mismo periódico, el domingo 11 de febrero de hace cien años, se anoticia de que había “empezado a encender el campo del señor Juan Rower”. La noticia se complementa el domingo 18 de febrero de ese año de 1906, aclarando que “sólo fueron quemadas unas cinco cuadras aproximadamente, no tomando mayores proporciones el fuego por haberlo extinguido la cuadrilla de peones de la estación Tristán Suárez”. Sabemos también que colaboraron, por orden del comisario Acosta, el escribiente Daniel Juárez con un sargento y tres agentes, de los cuales no hemos podido rescatar aún sus nombres.
Juan Rowe era propietario de la estancia “Los Retamos”, que perteneciera a Susana Thompson y Brocksopp y que entró en sucesión hacia la década de 1930. En el Museo Regional de Tristán Suárez puede observarse un plano de Esteban Echeverría donde figura claramente la propiedad y del cual existe una copia en los archivos de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza.
Para quienes quieran recorrer hoy lo que quedó de aquella propiedad, vasta con llegar a la localidad de Carlos Spegazzini y tomar la calle Roma en dirección a Tristán Suárez. Notaran que las tierras donde se levantó el casco de “Los Retamos” son notoriamente más altas que la que se extienden desde la mencionada arteria hasta la autopista, quizás por la acción de los hornos de ladrillos que allí funcionaban el pasado siglo. A unos 400 metros del cruce de Roma con el Camino Real, la traza hacia el Este de una hilera de árboles con talas y eucaliptos sumamente añosos, forman una galería que comunicaba con instalaciones de las que puede notarse un galpón reciclado. Otro monte de eucaliptos y talas cerca del casco y desde allí, parte una nueva galería con árboles largamente centenarios, paralelas a las vías y en dirección N.E., hasta una tranquera que en la calle Concepción, apunta hacia la estación de Tristán Suárez.
Probablemente los eucaliptos sean de las primeras partidas en Argentina; algunos son tan anchos que superan los 5 metros de circunferencia y tal como están distribuidos, indican que fueron plantados luego que el trazado del ferrocarril en 1885 pusiera nuevo límites a sus propiedades. Tal vez cuando la ruta 205 fue trazada hacia 1936, la estancia abrió la tranquera hacia las vías que aún hoy se mantiene.

Juan Carlos Ramirez

sábado, 30 de enero de 2010

Cámara en mano

Los 400 kilos de oro depositados en la Aduana del Aeropuerto, junto a valores cuya totalidad ascendían a un millón de dólares, pusieron en marcha a las acciones que pondrían a Ezeiza en las tapas de los diarios nacionales: en 15 minutos, los cacos se levantaran con 560 lingotes de oro valuados en más de 40 millones de pesos, en aquel 15 de enero de 1961.
Entre los testigos y actores involucrados inconsultadamente se encuentran algunos vecinos nuestros que aún hoy, a 49 años del audaz hecho, son reacios a contar las vicisitudes que debieron afrontar. La competencia entre los investigadores locales y el policía estrella de aquel momento, el comisario Meneses, tornaba a todos en sospechosos.
Los integrantes de la Sub Comisaría de Ezeiza, se esforzaron en demostrarle al país que ellos fueron los primeros en arrestar sospechosos del Robo del Oro. Como resultado de sus investigaciones, presentaron ante las cámaras de canal 7 a los detenidos. Como las calles de Ezeiza no estaban asfaltadas y las huellas de los carros impedían que los técnicos pudieran equilibrar el trípode que sostenía a la enorme cámara de aquel entonces, los improvisados actores debieron ubicarse en un punto de la calle Tucumán que el cameraman indicó. Allí, se animaron a realizar una pantomima de cómo los habían reducidos.
Entre el público que se dio cita en la esquina de French y Tucumán, en aquella veraniega mañana pueblerina, se encontraba un cura de severa sotana negra. Éste, bregó para que los periodistas se acercaran a los fondos de la Parroquia Nuestra Señora del Valle, ya sobre la calle hoy llamada Ituzaingó, entonces Mitre.
Si bien en el pueblo había muy pocos televisores, el don de vecindad de quienes lo poseían hacía posible que los demás, pudiéramos compartirlo en señalados horarios. Nunca pudimos ver las imágenes tomadas en aquella entretenida mañana de enero. Probablemente, los denodados esfuerzos de la policía local por presentar resultados no lograron interesar a los periodistas nacionales, como tampoco interesaron las obras que se estaban levantando con fondos recaudados por la Liga de Padres de Familia en kermeses y colectas.
El sacerdote, Severo Babugia, había pretendido que de Ezeiza también dieran a conocer la laboriosidad de su gente y el resultado del esfuerzo mancomunado. No pudo ser pero de todas maneras mientras la noticia convocante ya se había olvidado, el pueblo de Ezeiza contaba para su orgullo, con una Sala de Primeros Auxilios y su primer Jardín de Infantes.

martes, 5 de enero de 2010

Archivo General de la Nación (Argentina)

Para los que deseaban acercarse al Archivo General de la Nación durante este mes, va la aclaración que permanece cerrado hasta el 1º de febrero.
Los buenos propósitos de facilitar la investigación de aquellos que pueden acercarse al archivo durante el receso de verano, que lograron las autoridades anteriores, quedaron en algún cajón olvidados.

Mónica Muñoz. Presidenta de la Asociación Amigos del Archivo General de la Nación (Argentina). www.amigosdelagn.org.ar

Nota del editor: La Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, integra la Asociación

sábado, 2 de enero de 2010

Puente sobre aguas turbulentas

Don Daniel Tejada, el vecino naval, me preguntó “ ¿Adónde vas?”. Lo primero que sentí fue alegría al poder volver a la cama. Era bien temprano en la mañana del 24 de marzo de 1976. Ya sabía de asuetos, violencia, feriados, vedas y jornadas de duelo medidas en días sin clase. En el repertorio de recuerdos estaba cuando mataron a Ortega Peña o a Rucci, o cuando secuestraron a Aramburu o a Salustro, y ni hablar del velorio interminable de Perón o cuando agonizaba Franco.
Una mañana contamos no sé cuántos tanques que nos flanquearon el paso por la calle Ramos Mejía para ¡oh, sorpresa! descubrir que tenían rodeado mi destino: la Escuela de Educación Media Nº 2 “Argentina Potencia”. Los soldados permanecieron adentro del establecimiento toda la mañana compartiendo con nosotros en el patio las metrallas colgadas atravesando el pecho. Estábamos sospechados de estar en un foco subversivo. Así, imperceptiblemente, nos fuimos adaptando a las novedades sin muchas preguntas, sin esperar respuestas, simplemente aceptando la que se venía: quitaron el cartel que decía “Argentina Potencia” en alusión al esperanzado lema peronista. El director era un profesor de Contabilidad muy simpático y aromático de apellido Puntoni que, lástima, no vino más. La materia E.R.S.A. (Estudio de la Realidad Social Argentina) se sustituyó por algún seminario de práctica contable.
Administrativamente la escuela quedó desprovista, entonces los alumnos colaborábamos en los pasajes de calificaciones de otros cursos, hacíamos boletines, ordenamos la biblioteca, entrábamos y salíamos de la preceptoría – dirección- biblioteca- laboratorio y no sé qué más, todo en un mismo ambiente, con mayor confianza. De algún modo, la inmovilidad a que nos sometían afuera la compensábamos con mayor circulación adentro de la escuela.
La sucesión de los meses nos fue mostrando una realidad diferente hasta lo que entonces habíamos vivido: ya no había paros por reclamos con movilización que se desbandaba en corridas. Estaban prohibidas las reuniones así que andábamos con cuidado por las calles. Ahora estábamos todos guardados en nuestras casas, en nuestra escuela. Aprendí lo que era estado de sitio y a mostrar la cédula de identidad cada vez que cruzaba la estación de trenes con rumbo a la escuela, con mis 13 años, con mi guardapolvo blanco. Descubrí que no podía ir a la librería a comprar el mapa que necesitaba para completar una tarea porque en la esquina de Centenario y Lavalle estaban haciendo un operativo. Cada sábado interrumpían la música en el boliche bailable, encendían todas las luces y los soldados armados pedían los documentos, las chicas que se los habían olvidado podían esconderse estratégicamente en el baño. Porque si se las llevaban decían que las violaban.
Hasta el ’80 el establecimiento era en su mayoría un conjunto de casillas de madera, pretéritos tranvías reciclados de los que circularon hasta que nosotros nacimos. Pero, decían, se hacía necesario construír un edificio de material así que la directora nos sugería que cuando pasáramos por una obra en construcción nos trajéramos aunque sea un ladrillo. Los de 5º ya nos queríamos ir porque a la persecución de la de Geografía la había sustituido el acoso de la de Matemática. A las chicas ya se nos había hecho un cayo ante las desubicaciones de los de Merceología y Contabilidad. Tal vez no era para tanto y simplemente se trataba de que ya teníamos esa etapa superada. Tal vez no daba para más desde nosotros que vivíamos en la escuela un espacio de hermandad que estaba siendo puesto en peligro. Se empezó a hablar de imponerle un nombre acorde a la escuela. Ya nadie se acordaba de Argentina Potencia. Todos habíamos saltado porque no éramos holandeses. Le empezamos a preguntar al compañero chileno- nunca estudiaba pero era un capo en educación física- sobre su país y porqué se había venido al nuestro. Y la barrera del sonido de los Mirage nos había explotado sobre las cabezas.
Y se nos hizo que lo de Luciano Honoré Valette fue para que la directora quedara bien con una familia amiga de ella, todas de Monte Grande, por supuesto. Porque había que saber que los profesores que eran del pueblo ya nos caían bien de entrada por ese dato nomás. Así que ni Luciano se salvó de nuestra lupa y de la lógica del momento: la defensa y ocupación del territorio, la soberanía sobre la Antártida, las fronteras lejanas con presencia patria. Pobre don Luciano, ni milico era. Es que en aquello había un componente antipático para todo adolescente: los límites. Un profesor muy pragmático había propuesto ponerle John Kennedy y así obtener dinero de los generosos yanquis para construír un edificio como la gente. Pérez Esquivel ganó el premio Nobel de la Paz y nadie sabía por qué. Entonces nos hicimos los distintivos de plástico con respaldo de felpita, hábito tras el cual se parapetaba nuestra dignidad para avanzar protegida en pos de la realización de la personalidad. Los posibles modelos fueron puestos a la consulta de todos nosotros, los profes y las autoridades. Pero cuando los estrenamos la directora se ofendió igual y ordenó su secuestro. Los devolvió recortados en la parte inferior donde figuraba la identificación de la escuela. Algunos se salvaron de casualidad pero, con distintivo sano o con distintivo tijereteado, nos habían cortado un ala a todos. Buscamos opinión, nos dieron la razón y mucha solidaridad pero el hecho ya estaba consumado. De modo que una mañana hicimos una sentada en la vereda frente a la puerta de la escuela y nos propusimos no entrar hasta que no nos dieran una solución. Nos pagaron lo que nos había costado su confección pero no los volvimos a encargar. Se siguieron luciendo cortados como muestra de la arbitrariedad y la prepotencia. Con el dinero nos compramos la remera institucional que tenía estampado el flamante escudo, nos uniformamos con el cuello alto, azul y raspador. ¿Nos rendimos? ¿Nos unimos al enemigo porque no podíamos enfrentarlo? ¿El agobio nos hizo aflojar la presión? La secundaria se terminaba. Concluía cortándonos ese capital simbólico hecho distintivo, dándonos otro motivo más para la protesta. Pero como ya era el último trecho del puente nos domesticamos poniéndonos la remera oficial porque también era, y ellos no lo sabían, nuestra. Porque para nosotros la escuela era el espacio fraterno y propio, con compañeros hermanos con los que nos queríamos y nos peleábamos, con preceptoras y profesoras mamás o indiferentes, con profesores compinches y de los que nos inspiraban respeto o algo así, con autoridades dialogadoras o no. La escuela era nuestro espacio de contención. La escuela era donde nos expresábamos en democracia a pesar de que no fuera un contenido entre las materias de la currícula. Sabíamos lo que era el ejercicio de la democracia como un producto de la convivencia en la pluralidad dentro de la escuela e hicimos de ella un valor a respetar.

Lic. Patricia C. Faure

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Comentarios

El libro Las vacas vuelan, lo estoy trabajando con alumnos de la E.P. Nº 1. Me quedo resonando en la cabeza cuando la autora comentaba el caos que se produjo entre el pueblo de Ezeiza tambero y el pueblo invadido de gente que llegaban de todos los puntos del país para la construcción del aeropuerto (uno de ellos mi abuelo paterno). Saludos.
Patricia Caraballo


Mi nombre es Pablo López, soy vecino de Ezeiza y quería comentarles que su blogs es de gran interés y me pone contento saber que entre los integrantes de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza, hay personas a las que conozco. Como Patricia y Juan Carlos, que si no me equivoco cuando estudie la primaria en la vieja Escuela Nº 3 de la calle French, tenía una librería justo en la esquina. Después de estar estudiando en la Ciudad de Buenos Aires recién en estos últimos años he podido tomarme un respiro y disfrutar de nuestra ciudad, generando el interés de poder aportar mis vivencias a lo que están realizando.
Un abrazo grande
Lic. Pablo A.López


Recuerdo haber compartido horas de cátedra con el Profesor Horacio Gimenez Kramer, una de las personas mas agradable que conocí, hijo de don Carlos Gimenez Kramer, piloto del Globo Huracán, cuando este se perdió. Era pilotado por un acompañante, ambos se salvaron y don Horacio,fallecido ya, siempre me contaba esta historia. Siempre lo recuerdo con un singular cariño, por su sabiduría, y por su calidad humana.
Profesor Osvaldo Gatto

Muchas gracias por sus conceptos; los invitamos a que nos envíen sus colaboraciones, sus recuerdos, sus imágenes. Compartir para construir una memoria colectiva, es uno de los propósitos que guia la acción de la Junta de Estudios Históricos del Distrito Ezeiza.
Un cordial saludo
Patricia Celia Faure - Juan Carlos Ramirez

lunes, 28 de diciembre de 2009

De pulperías y bares

Enero es un mes tradicionalmente festivalero. A las exhibiciones de destrezas campestres se le suman los cantores populares y crean un clima festivo. Entre guitarreadas, bailes y mocedades encendidas, el cansancio del trabajo cotidiano deja de pesar para dar lugar a vivencias más gratificantes. Desde la época colonial y hasta el pasado siglo, las pulperías cumplieron con el rol de brindar a nuestros paisanos, un lugar de esparcimiento apropiado.
No les faltaban limetas, naipes ni dados. Solía bastar un barril de vino, tabaco y yerba, para cubrir los “vicios”. Por requerir de una mínima inversión y ser una lucrativa actividad, fueron tantos los activos empresarios que hacía 1789, los pulperos se constituyeron en corporación para defenderse de “la ilimitada libertad de armar pulpería”. Pedían además, que “no se admitiese la mezcla de castas y negros”. Diez años después se censaban 121 pulperías establecidas en la Campaña, sin que los datos registren a las pulperías volantes.
Por nuestros caminos circularon carretas cargadas con caña, ginebra y comestibles, además de las infaltables velas. Fueron tan populares que el 18/02/1831, Rosas emitió un decreto que refrendó Tomás Anchorena, disponiendo que : “No pudiendo el gobierno ser insensible a los grandes males que producen en la campaña (...) quedan prohibidas las pulperías volantes”.
Para avisar a los paisanos que habría baile o el deseado puchero, el pulpero solía enarbolar un trapo a modo de bandera. Mientras churrasquear era lo cotidiano, saborear un plato de sopa era toda una exquisitez. Los guisos de carne, zapallo, papas o choclos eran tan deseados como los de poroto o lentejas.
Sobre el camino a Las Flores existieron la pulpería que se encontraba en la posta de la estancia de Los Talas, y la de Chappe. Esta última figura en los planos de San Vicente de 1881, en el límite de las actuales Máximo Paz y Vicente Casares. Nos llama la atención que el camino a Las Flores todavía era conocido como Camino a Buenos Aires al norte.
Con el tiempo, las pulperías mudaron a Almacén y Bar. Para la década de 1890 podemos mencionar a Eugenio Berasain y a V. Gaddini, con negocios frente a las estaciones de Tristán Suárez y Ezeiza respectivamente. Los establecimientos se multiplicaron rápidamente a la vera de estratégicos caminos. Tal es el caso de la Cueva de la Chancha, de la familia Harguindeguy, en Ezeiza.
Hacia 1934, Don Manuel Castelo abrió un bar sobre la hoy renominada Mariano Castex, en su intersección con Lacarra. Paredes de ladrillo desnudos de revoque daban cobijo a parroquianos carreros así como a los vecinos. Quizás para evitarse sanciones mayores, o no, el Negro Fortunato fue “regalado” por la policía al mencionado bar. Por cantor y guitarrero, encontró un lugar donde quedarse en la historia. De vez en cuando, y con cuandos muy seguidos, los bares eran testigos de desavenencias y de sus arreglos. Por caso tenemos a lo ocurrido en el bar que se encontraba frente a la Feria de Francisco Nibeloni (Racedo y Ruta Nac. Nº 205). El hermano de un tal Gonzalito era un arriador de buen comer pero de mala entraña cuando estaba tomado. Supo tener diferencias con un ucraniano grandote que saldo el pleito a su favor, cuando le abrió la “panza” de un tajo. En esa oportunidad, el Dr. Manuel Ravagliatti lo pudo salvar pero una peritonitis, años después, le ajustó cuentas definitivamente.
En los bares, se discutían cuestiones sociales y desde allí se hicieron aportes a la Comunidad. Es el caso del mítico bar de Berutti. Allí se fundó el Sportivo Suarence, devenido en Club Sportivo Tristán Suárez, a partir del 08/08/1929.
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No tenemos nada en contra de los tranquilos shoppings pero creemos que les va a ser muy difícil a sus historiadores, retratar postales con tanta pertenencia lugareña.

viernes, 23 de octubre de 2009

Dice el diario Clarín II

"El 95% del desarrollo urbanístico y de infraestructura política, sanitaria, municipal y social se llevaba a cabo en las proximidades de la estación de Monte Grande, relegando al olvido a todo lo que estuviera más allá de la Ruta 52/54 y la Avenida Jorge Newbery", cuenta el historiador local, Juan Carlos Ramírez, y agrega que "fue ese olvido que sentían los habitantes de esta región lo que llevó a gestar la idea de conformar un Municipio autónomo", cierra.

Por: Rafael Roa. Clarín Zonal (22/10/2009)

viernes, 16 de octubre de 2009

De cuando los indios no eran considerados seres “humanos”


A comienzos de junio de 1801, la prosperidad parecía sonreírles a los indios que vivían en nuestra región. Las condiciones de la flora y fauna permitían que en las lagunas y bañados se cazara y prepararan cueros de vacunos y de nutria, cerda de yegüerizos, mulitas y trenzados de cuero, vendibles en la ciudad. La novedad radicaba en que ahora podrían tener “sus correspondientes suertes de tierras”, en propiedad legalizada por el virreinato.
En 1795, el funcionario Agustín de la Rosa había planteado la necesidad de repartir solares entre los gauchos, labradores y desposeídos. Siguiendo esa línea, el virrey Gabriel de Avilés y Fierro comenzó a entregar tierras en propiedad a los indios. Consideraba que era preferible “el establecimiento de muchos en la frontera al de pocos, y que deben abrir las puertas a todos los que quieran poblar”. Las medidas fueron aprobadas por el Rey en 1803 pero lamentablemente, no fueron aplicadas por los sucesores de Avilés.
Había terminado imponiéndose la política de los hacendados, quienes impedían el establecimiento de nuevos pobladores en campos que les pertenecían o simplemente, consideraban como propios. Impedirles la tenencia no significaba que los indios no fueran contratados en sus estancias, como lo prueban las mensuras.
Si bien hemos podido documentar su existencia, en realidad no sabemos cómo vivía aquel hombre que en los campos de María Acosta de Carranza, estaba a cargo del Puesto del Yndio. Al morir sus padres, Doña María recibió en heredad la propiedad que ubicada en el “partido de los Remedios”, se extendía desde los actuales límites con el partido de E. Echeverría, hasta la ciudad de Tristán Suárez incluida; tenía como límite al Este, tierras ubicadas dentro del Partido de S. Vicente y hacia el río Matanza, tierras que sobrepasan hacia el oeste el trazado de las vías del Ferrocarril Roca.
El Puesto del Yndio se encontraba a unos 1700 metros hacia el Este del camino a Las Flores, casi sobre los límites de la propiedad que lindaba con la de Remedios Merlo, ésta última ya en jurisdicción de S. Vicente. Probablemente el antiguo camino que se abre hacia el S.E. del Camino a Las Flores, a la altura de la estancia “Los Talas”, sea el mismo que recorría aquel indio ladino para trasladarse desde el puesto hacia el casco de la estancia de María Acosta.
El patrón de negar derechos a los indígenas tiene un punto de partida en la declaración que Cristóbal Colón les leía en castellano a todos los indios que se le cruzaran: Un Pontífice, “hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los católicos Reyes de España”. Por tanto requería que reconociere “a Su Majestad en su lugar, como superior y señor y rey de las islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación, y consintáis que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo susodicho. Si así lo hiciereis, haréis bien”, agregando posteriormente que: “Si no lo hiciereis, o en ello dilación maliciosamente pusiereis, certifico que con la ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y os haré guerra por todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad, y como tales los venderé y dispondré de ellos como Su Majestad mandare, y os tomaré vuestros bienes y os haré todos los males y daños que pudiere”.
Para que el sometimiento fuese legítimo, comenzó a negarse la condición de humanos a los aborígenes americanos. Los debates se sucedieron hasta que finalmente Paulo III declaró que los indios del “Nuevo Mundo”, son “realmente hombres”. Al aceptarse que los indios eran “personas con alma” (02/06/1537), concluían las dudas sobre la humanidad indígena. Finalmente, una semana después, el 9 de junio de 1537, el Papa afirmo que los indios eran seres humanos.
Juan Carlos Ramirez